Acuerdo de Asociación Unión Europea – Centroamérica: oportunidades y riesgos (I)

El pasado 11 de diciembre el Parlamento Europeo ratificó el Acuerdo de Asociación (AA) firmado en junio entre la Unión Europea (UE) y los seis países del istmo centroamericano (los cinco del Mercado Común Centroamericano y Panamá). Una vez que el Consejo de la UE y los respectivos parlamentos centroamericanos también lo ratifiquen, el AA entrará en vigor. Se trata del primer AA birregional firmado por la UE.

Hasta su firma, la relación entre la UE y Centroamérica había estado dominada por un acuerdo marco de tercera generación, el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación suscrito en 2003, que había dado continuidad a los anteriores Acuerdos de Luxemburgo (1985) y de San Salvador (1993). La relación birregional presentaba un desequilibrio fundamental: mientras en el terreno del diálogo político y de la cooperación se había producido un gran avance, el progreso en el ámbito comercial había sido más limitado. La suscripción del AA –esto es, de un acuerdo de cuarta generación– subsana este desequilibrio al incorporar el libre comercio interregional.

Aunque la UE tiene reducidos intereses económicos en la región, es un socio importante para Centroamérica. Se trata de su tercer mercado de exportación, su segundo inversor y su primer donante (véase el cuadro 1). El futuro de estas relaciones económicas estará condicionado por la entrada en vigor del AA, que ha abierto una oportunidad para profundizar las relaciones birregionales y sentar las bases de una alianza de largo plazo entre ambas regiones. El nuevo patrón de relaciones birregionales podría tener un impacto positivo en el desarrollo económico de Centroamérica. No obstante, el AA –al igual que ocurre con el Tratado de Libre Comercio suscrito entre Estados Unidos y Centroamérica (conocido por sus siglas en inglés, CAFTA)– son acuerdos entre socios asimétricos que no pueden concebirse como la panacea con la que se va a afrontar exitosamente todos los desafíos económicos de la región.

A diferencia del CAFTA, el AA es un acuerdo integral que incluye compromisos no sólo comerciales, sino también políticos y de cooperación. No obstante, el componente comercial ha sido el dominante en las negociaciones. Éstas se han llevado a cabo de “región a región”, de tal forma que los compromisos suscritos serán asumidos por Centroamérica como bloque. Esto significa que la aplicación del AA con la UE conllevará el compromiso de establecer una efectiva zona de libre comercio no sólo interregional (con la UE), sino también intrarregional (en el seno del Mercado Común Centroamericano, y entre éste y Panamá).

El AA va a impulsar la liberalización comercial mediante el establecimiento de diferentes cronogramas de reducción arancelaria, siendo los plazos más largos para Centroamérica en reconocimiento de la asimetría existente entre ambas regiones. La UE abrirá inmediatamente al libre comercio el 91 por ciento de sus líneas arancelarias, mientras que Centroamérica sólo lo hará para el 47,9 por ciento de sus líneas arancelarias, dejando el resto para una eliminación gradual de aranceles en plazos que oscilarán entre los 5 y 15 años.

Junto a la liberalización del comercio recíproco de bienes, el AA incluye la liberalización del comercio de servicios y de la inversión extranjera. En estos temas, la UE ha presionado para lograr un alto grado de liberalización, especialmente para el sector de servicios donde cuenta con significativas ventajas competitivas. Las discusiones se han centrado en la parte normativa, en concreto en la petición europea de que Centroamérica adopte una nueva legislación que garantice la liberalización del sector, por ejemplo asumiendo principios como el de la no obligación del proveedor del servicio de residir en el país que lo contrata o el de trato no discriminatorio a los proveedores de los países signatarios en relación con los nacionales.

Cuadro 1.  Centroamérica: Principales socios comerciales, 2010 (en millones de dólares y en porcentajes)

Imagen1

Fuente: SIECA (Secretaría de Integración Económica Centroamericana), Relaciones Comerciales entre Centroamérica y la Unión Europea (Guatemala: SIECA, 2012), p. 17.

En cuanto al tema de los derechos de propiedad intelectual, se ha negociado la adopción de una legislación homogénea a nivel regional. A petición europea, el AA indica que todos los países centroamericanos deberán suscribir los acuerdos internacionales de defensa de la propiedad intelectual y establecer un mecanismo regional para aplicar los compromisos asumidos en esos acuerdos. En un primer momento, algunos gobiernos centroamericanos se mostraron reacios a respaldar estos compromisos –como por ejemplo, el de las indicaciones geográficas y denominaciones de origen– porque argumentaban que la UE los emplearía para restringir las exportaciones agroindustriales de la región.

La negociación comercial también ha incluido algunos de los denominados Temas de Singapur, esto es, temas que van más allá de los compromisos establecidos en la Organización Mundial del Comercio. Son los casos de la liberalización de la contratación pública y de la adopción de una política de fomento de la competencia. En estas áreas no existe un marco regional específico que las regule, puesto que están reglamentadas por leyes nacionales. La UE ha logrado que el AA haga hincapié en la necesidad de establecer una normativa regional en ambos temas y de contar con una autoridad regional competente en materia de defensa de la competencia.

Por último, otros temas incorporados al AA han sido la normativa sobre los derechos laborales y el medio ambiente, así como las disposiciones institucionales. En los temas laborales y medioambientales no se han encontrado grandes dificultades en la negociación, ya que ha existido el compromiso de no usarlos como formas encubiertas de proteccionismo. Por lo que respecta a la parte institucional, se han diseñado mecanismos para administrar y aplicar el AA, incluyendo un sistema de solución de controversias. Es previsible que la UE promueva activamente esta institucionalidad de carácter regional para asegurar una aplicación homogénea del AA en todos los países de la región.

Acerca de Fernando Rueda-Junquera

Fernando Rueda-Junquera es investigador del Instituto de Iberoamérica de la Universidad de Salamanca y profesor del Departamento de Economía Aplicada de la Universidad de Burgos.

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5 respuestas a Acuerdo de Asociación Unión Europea – Centroamérica: oportunidades y riesgos (I)

  1. angel san juan marciel 20 Marzo, 2013 at 17:19 #

    La adecuación de la política comercial entre la Unión Europea y los países centroamericanos es una condición necesaria, pero no suficiente.El conocimiento de estas sociedades es fundamental, y éste sólo es posible a través de unas relaciones de cooperación internacional, que sin duda son la vía más adecuada, si si hace bien.Aún recuerdo aquella anécdota de un español en un país latinoamericano que al decirle el precio de una hectárea de terreno se disponía de inmediato a comprar,o la de aquel otro que viendo trabajar en una piscina para arreglarla a un disparatado número de
    trabajadores, no quiso ver ni negociar nada.En la Nicaragua somocista en la zona del caribe, por las condiciones de temperatura existente un español al visitar el lugar y ver que no había una fábrica de hielo, de inmediato tomó la decisión de construirla por entender iba a ser un buen negocio,y así lo hizo,pero cometió un grave error, no considerar el condicionamiento del político de turno que le exigía una importante contrapartida en el negocio.Las relaciones con las empresas,las instituciones tanto públicas como privadas son de capital importancia, y cuando éstas sólo se conocen sobre el papel no pueden ser garantía de llegar a acuerdos beneficiosos para ambas partes,para ello es necesario que sean equilibrados,en el reparto de las plusvalías, no sea que en lugar de hacer clientes y llevarnos bien,se termine en los tribunales de justicia, y ya sabemos lo que esto último supone.Posibilidades existen,tanto en beneficio de unos como de otros,pero es necesario el conocimiento mutuo.

    • Fernando Rueda-Junquera 24 Marzo, 2013 at 21:18 #

      Gracias por su comentario.

      Efectivamente, el conocimiento mutuo de las sociedades es un elemento importante para ampliar las posibilidades del Acuerdo de Asociación (AA), especialmente en su impacto en el proceso de desarrollo centroamericano. Lamentablemente, muchos inversores –tanto europeos como norteamericanos– no ponderan adecuadamente el entorno social al que va dirigido sus decisiones de inversión, lo que acaba limitando los potenciales beneficios de la inversión así como su impacto en la economía receptora.

      Las relaciones de cooperación entre la Unión Europea y Centroamérica pueden ayudar a ese conocimiento mutuo y a atenuar parcialmente la asimetría subyacente en el AA (algo que propongo en mi segundo post).

      Por último, insistiría no únicamente en el conocimiento europeo de Centroamérica, sino también el recíproco. Mi experiencia personal en la región me ha mostrado que en muchas ocasiones, las contrapartes centroamericanas receptoras de ayuda oficial al desarrollo desconocen la dinámica europea y critican la excesiva burocracia que conlleva la gestión de los fondos europeos. Sin embargo, esa burocracia –entendida en sentido positivo– es la que permite que exista transparencia y rendición de cuentas de unos fondos, que en última instancia proceden de los contribuyentes europeos (que tienen el derecho de asegurarse que sus impuestos son adecuadamente utilizados).

  2. Cielo 18 Marzo, 2013 at 23:00 #

    Profesor Fernando, gracias por sus apreciaciones.

    Como usted lo menciona es un poco prematuro sentar una posición frente a lo que será el AA, el tiempo nos hará ver los efectos que éste tendrá en la zona y en la región. Estaré atenta a su próxima publicación.

    Saludos cordiales,

  3. Cielo 14 Marzo, 2013 at 13:20 #

    En primer lugar, un saludo al profesor por Fernando Rueda-Junquera, de cuyas cátedras fui partícipe.
    Como lo menciona el Profesor Fernando, el marco del Acuerdo de Asociación (AA) tiene un importante componente comercial que entre otras cosas supone para el sector exportador una participación activa, dado que la Unión Europea es para determinados países de Centroamérica el primer o segundo mercado de algunos productos. Es de destacar que las relaciones comerciales entre Centroamérica y la Unión Europea tienen unos antecedentes que permiten que varios de los productos exportables de Centroamérica cuenten con un acceso preferencial al mercado europeo, producto de los Sistemas de Preferencias Generalizadas (SPG), con lo cual, es de suponer que la firma del AA implicará sólo –en algunos casos- la formalización y consolidación del acceso ya existente.

    En este sentido, es probable que dentro del sector primario, uno de los productos que mayormente se favorezca sea el banano, puesto que este producto es uno de los que cuenta con un acceso beneficioso al mercado europeo. Sin embargo, para otros sectores y productos, como los textiles y la confección, el camino es más complejo, así como para las Pequeñas y Medianas Empresas (PYMES), que por su volumen, calidad y cantidad de producción no están en condiciones de competir con la entrada de bienes más baratos producidos en la UE. Estas PYMES demandan una intervención por parte del Estado, para compensar los efectos negativos del AA sobre este sector e impulsar su competitividad; acciones con las que no se puede contar, dadas las difíciles condiciones fiscales de Centroamérica, que posiblemente se agudicen con el AA, por la disminución de los ingresos fiscales por concepto de aranceles que éste supone.

    Frente a los otros sectores económicos como el ganadero, no hay evidencia que se vea beneficiado, más aún, es probable que este sector, así como el sector primario se vean perjudicados, especialmente porque el AA no contempla que la Política Agrícola Común (PAC) reduzca los subsidios a estos sectores, produciéndose así una competencia desleal con Centroamérica; incrementada por las rigurosas medidas sanitarias y fitosanitarias exigidas por la UE y diferentes normas técnicas y requisitos de certificación exigidos por el mercado europeo para los cuales los productores centroamericanos no están preparados.

    De igual modo, si se piensa en la Inversión Extranjera Directa (IED), el panorama no es mas alentador, aún cuando se espera que con el AA se incremente la IED generando efectos positivos en el empleo, en la industria local, en la transferencia de tecnología, etc.; demanda un cambio en la legislación nacional, por ende una pérdida de soberanía y especialmente mayores niveles de seguridad pública y transparencia en la gestión estatal.

    Si bien es cierto y como lo señala el profesor Fernando, en el AA, Centroamérica no representa uno de los mayores intereses económicos para la Unión Europea, si lo es, como un potencial socio geoestratégico en temas comerciales, especialmente si se llegase a firmar el APEC o se suscribiera un TLC con alguno de los miembros asiáticos.

    Finalmente, para Centroamérica es un reto y supondrá un cambio en todos sus niveles, puesto que se enfrenta a una negociación con una región bien estructurada, con un nivel de desarrollo económico e institucional estructurado, con un claro concepto de región y que en últimas son 27 estados miembros con estructuras productivas consolidadas. Dicho esto, si Centroamérica avanza solamente hacia temas comerciales y financieros, de apertura de sus mercados y de su economía, sin contar con una “preparación” previa tanto institucional, como política, social y de infraestructura, los beneficios no serán los esperados y quedarán como grandes ambiciones que acentuaron la dependencia económica de la región.

    • Fernando Rueda-Junquera 16 Marzo, 2013 at 18:30 #

      Gracias por sus comentarios. También le transmito un cordial saludo.

      Coincido bastante con sus valoraciones, muchas de las cuales ya me las argumentó con más detalle en el ensayo que realizó sobre mi artículo del Pilar Comercial del Acuerdo de Asociación (AA) Unión Europea-Centroamérica en el marco del Máster de Cooperación Internacional para el Desarrollo.

      A la hora de valorar los efectos del AA es necesario moverse con cierta cautela, porque apenas se han realizado estudios empíricos sobre sus potenciales efectos en el desarrollo económico de la región. Será importante investigar en los próximos años cómo el AA va impactando en los diferentes sectores de la economía centroamericana. No obstante, sí es razonable –dentro de la mencionada cautela– prever algunos potenciales efectos, a los cuáles dedico el segundo post que aparecerá dentro de unas semanas en el blog.

      Coincido con su valoración sobre el impacto en el sector agrario y en las Pequeñas y Medianas Empresas (PYMES). El hecho de que la Política Agrícola Común siga teniendo un marcado carácter proteccionista será un factor adverso para el desarrollo del sector agrario tradicional y ganadero de Centroamérica. En el caso del banano que menciona, el principal beneficio que tendrá Centroamérica –así como Colombia– será el acceso al mercado europeo con un arancel menor frente a otros países –como Ecuador– que no han firmado un AA con la Unión Europea. En el caso de las PYMES centroamericanas, es previsible que tengan que hacer frente a una fuerte competencia de productos europeos más baratos.

      En el caso de la inversión extranjera directa, soy algo más optimista que usted. El AA abre un amplio abanico de posibilidades para inversiones europeas en una región con un creciente interés geoestratégico y logístico en el comercio entre América, Europa y Asia. Si la inversión europea es adecuadamente encauzada, podría tener un efecto positivo en la región.

      Por último, como argumento con más detalle en mi segundo post, el AA por sí solo no generará crecimiento económico, a no ser que los gobiernos centroamericanos apliquen políticas de acompañamiento que maximicen los beneficios esperados y atenúen los potenciales costes de un AA suscrito entre socios asimétricos.

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