Brasil y su discurso hacia América del Sur

El 13 de julio terminó la Copa del Mundo de fútbol en Brasil[1].  El país recibió a más de un millón de extranjeros. Los argentinos llegaron en mayor cantidad (26%), le siguieron los estadounidenses (11%), luego los colombianos (10%), los ingleses (6%), los alemanes (5%), los franceses, chilenos, mexicanos, australianos (4%) y los peruanos (2%).  De este grupo de ciudadanos, argentinos, colombianos, chilenos y mexicanos fueron los que ya había visitado antes el país. Todos provenientes de países vecinos. Pero no siempre hubo esta relación estrecha entre Brasil y el resto de los países de América del Sur. ¿Qué relación tuvo históricamente Brasil con América Latina? ¿Cuál es el perfil discursivo que tiene Brasil con respecto a sus vecinos?

Brasil en América Latina

La construcción internacional de Brasil fue realizada en base a tres grandes factores: (1) la forma de gobierno monárquica que mantuvo unida al territorio y lo diferenció de las repúblicas inestables del resto de América; (2) la estabilidad, coherencia en el tiempo y credibilidad del comportamiento diplomático que delineó el Ministerio de Relaciones Exteriores; (3) la especificidad geográfica al tratarse de un país de escala continental (Lafer 2002). La identidad brasileña dentro de América del Sur fue hasta mediados del siglo xx  separada del mundo hispánico.

El término América Latina para identificar a la región data de la época de la intervención de México por parte de las tropas de Napoleón III. El propósito principal de llamar a la región como Amérique Latine era consolidar la influencia de Francia en la región y separarla del dominio anglosajón (Bethell 2010). En este contexto, Brasil se mantenía fuera de la conceptualización de América Latina y se relacionaba con Europa, en particular con Gran Bretaña y Alemania. Con la Proclamación de la República (1889) hasta 1930, Brasil fue aliado de Estados Unidos (Burns 1966; Hirst 2005) –en particular, con el Barón de Río Branco y Joaquim Nabuco (embajador en Washington 1905 a 1910).  Durante ese período, la diplomacia brasilera actuó teniendo en cuenta dos escenarios: un sistema americano, comandado por Estados Unidos y un subsistema sudamericano en el cual Brasil, junto con Argentina y Chile, disponían de una autonomía relativa (Villafañe Santos 2005: 4). Brasil pasó a formar parte, a los ojos de la comunidad internacional, de América Latina.

Hasta el establecimiento de la «política exterior independiente» de Quadros en 1961, Brasil fue un aliado especial de Estados Unidos. Fue el único país de América Latina en declararse a favor de los aliados. En la II Guerra Mundial, fue un aliado estratégico de Estados Unidos proveyéndolo con las bases navales de Belén, Natal y Recife y enviando la Forca Expedicionária Brasileira. Y tanto para la creación de la Organización de los Estados Americanos en 1948 durante la Conferencia de Bogotá (Hirst 2005) como para la permanencia y fortalecimiento del sistema interamericano, Brasil fue muy importante para Estados Unidos.

Con Quadros en 1961 se produjo un punto de inflexión en la política exterior brasilera rompiendo con el alineamiento apriorístico con Estados Unidos y el mundo occidental, y con el cleavage ideológico Este/Oeste de las relaciones internacionales dando lugar por primera vez a la discusión económico-social Norte/Sur y posteriormente Sur/Sur de la comunidad internacional, enfatizando los componentes que lo aproximaban al mundo desarrollo.

A partir de 1974, la política exterior brasilera presentó drásticos cambios y comienza un período caracterizado por la autonomía en base a la asunción que las relaciones exteriores debían coincidir con el interés nacional y convertirse en una herramienta esencial para el desarrollo económico (Hirst 2005). Desde ese momento hubo un giro final en la historia de la relación entre Brasil y América Latina: el proceso simultáneo de «sudamericanización» e «internacionalización» de Brasil.  Como resultado del fin de la Guerra Fría, los cambios en el sistema internacional y el crecimiento económico de Brasil, su presencia en el mundo aumentó significativamente, especialmente con los dos mandatos del ex presidente Fernando Henrique Cardoso (1995-2002) durante el cual predominó el principio de la «autonomía por la participación» y con los dos mandatos del ex presidente Lula (2003-2010) durante el cual predominó el precepto de la «autonomía por la diversificación» (Vigevani y Cepaluni 2007). A partir de ese momento, la región o zona de influencia de Brasil es delimitada desde el Mar Caribe hacia el Sur, no siendo más América Latina sino América del Sur (Bethell 2010: 484).

El perfil discursivo de Brasil hacia los países de América del Sur durante los gobiernos de Fernando Henrique Cardoso y Inazio Lula Da Silva

La contracara de la sudamericanización de la política exterior brasilera es el lugar que ocupa Brasil en la elaboración de las estrategias regionales de los países de América del Sur (Flemes y Wehner 2013). Para algunos autores (Flemes y Wehner 2013) la centralidad que ha adquirido América del Sur para Brasil no se traslada en la producción de bienes colectivos para los países de la región. Más aún, Brasil se ha limitado de otorgar los bienes públicos mínimos que sirvan a su interés nacional: la construcción de una seguridad colectiva y la inversión en infraestructura física.

El interés de Brasil por la región sudamericana y la asimetría estructural que caracteriza a dicho país con el resto de los países de la región reaviva ciertos temores de hegemonía brasileña alimentados por el uso político interno en algunos países (Soares de Lima 2007). Diversos movimientos estratégicos se suceden entre los países de América del Sur que no son lineales ni susceptibles de análisis bajo una sola óptica. Aun así, bajo este contexto, la literatura ha calificado el tipo de política exterior de Brasil como de poder blando. Sin embargo, ¿cuál es el comportamiento de Brasil frente a cada país?

El análisis de los discursos de las Reseñas de Política Exterior de Itamaraty permite realizar una aproximación empírica al comportamiento del discurso de la política exterior de Brasil durante las presidencias de Fernando Henrique Cardoso y Lula. A través del análisis cuantitativo por medio de la codificación, ponderación e indexación de los discursos hacia la región sudamericana luego de la conceptualización en base a una estrategia radial de los términos de poder duro y blando tal como se visualiza en la Tabla I, se pueden extraer diversas conclusiones sobre el comportamiento de Brasil vis-a-vis los países de América del Sur.

Tabla I
Estrategia de conceptualización radial de los términos de poder blando y poder duro

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Los datos muestran que la política exterior brasilera es una política de Estado y como tal, tiene un comportamiento que no presenta grandes cambios a lo largo del período estudiado. Así, desde la primera presidencia de Fernando Henrique Cardoso hasta la última de Lula, la plítica exterior de Brasil tiene un comportamiento constante dentro de un patrón discursivo hard con respecto a la región de América del Sur. Este componente hard del discurso muestra una mínima tendencia a la baja al tiempo que el componente soft del discurso tiende a subir, en especial, a partir de la primera presidencia de Lula.

Gráfico I
Índice hard-soft de los discursos de la política exterior de Brasil hacia América Latina (1995-2010)

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Fuente: Elaboración propia en base a la codificación, ponderación e indexación de los discursos de las Reseñas de Política Exterior de Itamaraty.

Los datos muestran que los cambios en el discurso de la política exterior no se producen por un cambio de gobierno sino por un cambio de contexto político económico internacional. Un cambio puede identificarse en el comportamiento discursivo hacia la región, no entre la última presidencia de fhc y la primera de Lula, sino antes, entre la primera y la segunda presidencia de FHC, a partir de 1998. Así, es posible afirmar que la estabilidad de la política exterior brasilera no depende de las condiciones domésticas relativas al partido político en el gobierno de turno sino de las condiciones sistémicas internacionales.

Esta conclusión general es interesante dado que existe una amplia corriente de investigación que asigna una relación entre las condiciones domésticas y la evolución de la política exterior. En este caso, esta evidencia muestra que los cambios en el perfil discursivo de la política exterior no dependen de las condiciones domésticas, o por lo menos no depende de la orientación partidaria e ideológica del gobierno de turno, sino que parecen responder a cuestiones de índole sistémica.

Si se analiza el contenido de cada término se hacen evidentes dos observaciones: (1) la dimensión militar del discurso es predominante durante la primera presidencia de FHC y luego tiende fuertemente a la baja; (2) existe una predominancia del contenido económico en el discurso de los agentes que formulan la política exterior brasileña desde la segunda presidencia de FHC en adelante.

Gráfico II
Contenido hard y contenido soft divido por dimensión de los discursos de la política exterior de Brasil hacia América Latina

Indice hard-soft por dimensiones

Fuente: Elaboración propia en base a la codificación, ponderación e indexación de los discursos de las Reseñas de Política Exterior de Itamaraty.

Esta investigación evidencia que la América del Sur no puede considerarse una realidad homogénea y un único y unificado objeto de análisis. Debido a ello se analizó el comportamiento discursivo de la política exterior brasilera ordenando la región de América del Sur por conglomerados.

Gráfico III
Tendencia del período del índice hard-soft de discursos de la política exterior brasileña hacia Cuenca del Plata y Países Andinos
(1995-2010)

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 Fuente: Elaboración propia en base a la codificación, ponderación e indexación de los discursos de las Reseñas de Política Exterior de Itamaraty.

El relacionamiento histórico de Brasil con los países del norte y con los países del sur de América Latina ha sido diferente. Con los países del sur, Brasil ha ido construyendo un acercamiento progresivo, especialmente después del fin de las disputas con Argentina, el inicio del programa de cooperación bilateral en 1986 y la posterior constitución del Mercosur en 1991 (Soares de Lima 2007). Esta característica del relacionamiento histórico de Brasil con los países de la Cuenca del Plata podría hacer presumir que el discurso de la política exterior brasilera hacia ese conglomerado de países con los cuales existe un área de libre comercio es más hard -a causa de la dimensión económica de este término- que el discurso hacia los Países Andinos. Si  bien es cierto que el perfil discursivo de Brasil con respecto a los países de la Cuenca del Plata es más hard al comienzo del período estudiado, éste tiende fuertemente a la baja durante los años de gobierno de Lula. Así, la existencia del Mercosur no hace que Brasil tenga un discurso más hard hacia los países de la Cuenca del Plata.

Notas:

[1] Ver aquí: http://media.folha.uol.com.br/datafolha/2014/07/15/imagem-dos-estrangeiros-sobre-a-copa.pdf

Referencias Bibliográficas:

Bethell, Leslie. Brazil and Latin America. Journal of Latin American Studies, 2010, vol. 42 (3): 457-485.

Burns, Bradford. Tradition and Variation in Brazilian Foreign Policy. Journal of Inter-American Studies 1967, vol. 9 (2): 195-212.

Flemes, Daniel y Leslie Wehner. Reacciones estratégicas en Sudamérica ante el ascenso de Brasil. Foreign Affairs Latinoamérica  2013, vol. 13 (4): 107-114.

Hirst, Monica y Hurrell, Andrew The United States and Brazil: a long road of unmet expectations. Londres: Routledge, 2005.

Hirst, Monica Los desafíos de la política sudamericana de Brasil. Nueva Sociedad 2005, Nº 205: 131-140.

Lafer, Celso. La identidad internacional de Brasil. 1ª ed. Buenos Aires: Fondo de Cultura económica. Colección popular serie breve, 2002.

Soares de Lima, María Regina. Liderazgo regional en América del Sur: ¿tiene Brasil un papel a jugar? En Lagos, Ricardo (comp.) América Latina: ¿Integración o Fragmentación? Buenos Aires: Edhasa, 2008, 89-114.

Soares de Lima, María Regina. Brasil como país intermedio: imprecisión conceptual y dilemas políticos. En Tokatlian, Juan Gabriel. India, Brasil y Sudáfrica: el impacto de las nuevas potencias regionales. Buenos Aires: Libros del Zorzal, 2007: 169-190. 

Vigevani Tullo y Gabriel Cepaluni. A política externa de Lula da Silva: A estratégia da Autonomia pela Diversificação. Contexto Internacional 2007, vol. 29 (2): 273-335.

Villafañe G. Santos, Luís Cláudio. A América do Sul no discurso diplomático brasileiro. Revista Brasileira de Política Internacional 2005, vol. 48 (2): 185-204.


[1] Este post es una versión resumida de una investigación más extensa que fue parte de mi Trabajo de Fin de Máster de la Maestría en Estudios Latinoamericanos, defendida en el Instituto de Iberoamérica, de la Universidad de Salamanca, 2014.

Acerca de Carola Lustig

Carola Lustig es graduada del Máster en Estudios Latinoamericanos del Instituto de Iberoamérica de la Universidad de Salamanca (2012-2014).

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2 respuestas a Brasil y su discurso hacia América del Sur

  1. Karina Cáceeres 18 agosto, 2014 at 20:39 #

    Excelente artículo sobre Brasil y su política exterior en la región!

    Coincido en que en los últimos años, Brasil ha reorientado su política exterior, brindándole una mayor
    importancia estratégica a las relaciones con América Latina para poder convertirse en un actor clave regional. ¿ Quería preguntarte si considerás que Brasil ha utilizado a PETROBRAS y al Banco Nacional de Desenvolvimento Econômico e Social (BNDES) como “espadas económicas” para ganar influencia en su discurso y estrategia hacia la región?

    Muchas gracias y felicitaciones por tu análisis!

  2. Bruno Vega 28 julio, 2014 at 5:58 #

    Interesante artículo que nos ayuda a comprender mejor sobre nuestra realidad sudamericana y las relaciones diplomáticas entre nuestros estados y su evolución. Espero leer pronto una expansión sobre el tema.

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