Chiapas: ¿herida abierta?

“Chiapas es como una flor al viento”, decía el poeta Enoch Cancino Casahonda, pero ahora más bien se parece mucho a Disneylandia en el discurso y, la realidad, a una herida abierta. El discurso gubernamental habla de la Agenda de Naciones Unidas, se informa que los Objetivos del Desarrollo del Milenio (ODM) han sido elevados a rango constitucional, se dice hay un enfoque de desarrollo humano, entre muchas otras cosas, todo lo cual le ha valido al gobierno de Juan Sabines Guerrero una serie de reconocimientos en el extranjero como nunca antes en la historia del Estado. Pero al rascarle un poco se da uno cuenta de que es un gobierno mediático, como la tierra de Disney: todo muy bonito en el discurso, pero construido de cartón. Los cimientos están muy frágiles mientras que las paredes y el techo son muy vulnerables.

En Chiapas, desde 1900 –hace ya más de un siglo- se tienen tasas de crecimiento económico mediocres, inferiores a la media del país, excepto en el periodo 1970-1985. En consecuencia, hay que trabajar en reformas estructurales, pues la casa hace aguas por todos lados y está muy desordenada. Además, cuenta con una clase política mediocre y frívola. ¿Cómo evaluar el desempeño económico y social de Chiapas en el periodo sabinista (2006-2012)? ¿Qué criterios e indicadores se deben manejar para lograr una evaluación más o menos objetiva?

Se pueden utilizar tres indicadores, quizá aceptados sin mayores problemas al evaluar esta situación: 1) los ritmos de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) estatal y, muy especialmente, del PIB por habitante; 2) la evolución de la distribución del ingreso y 3) el grado de autonomía o independencia económica que logra el estado en función de sus finanzas. O bien, si miramos el problema por su lado opuesto, se trata de examinar la evolución del grado de dependencia, económica y política de Chiapas.

1) El PIB estatal en Chiapas creció al 1.36 por ciento en el periodo de 2006 a 2010, pero si tomamos en cuenta que su población lo hace al 2.04 por ciento anual, tenemos que el PIB por habitante del 2006 al 2010 ha descendido a una tasa anual del -0.7 por ciento, es decir, los resultados en materia de crecimiento económico estatal divididos entre el número de habitantes son desastrosos, aun cuando el periodo de análisis es muy breve. Sabines recibió en 2006 un PIB por habitante de 34,149 pesos y en 2010 tenía uno de 32,989, mientras el PIB por habitante del resto del país era de 78,880 pesos en 2006 y de 76,356 en 2010 (cálculos elaborados con base en datos del Banco de Información Económica de INEGI, el II Conteo de Población y el XIII Censo de Población y Vivienda).

2) Un PIB por habitante tan bajo en Chiapas, junto con una distribución muy regresiva del ingreso, sólo puede dar lugar a altos niveles de pobreza. La distribución desigual del ingreso favorece las aspiraciones rentistas de todos los sectores de la sociedad y éstos, a su vez, refuerzan la tendencia al estancamiento, pues el régimen de acumulación está directamente ligado a su capacidad para excluir a la mayor parte de la población (al 78.4% que es pobre) de los beneficios del crecimiento, por lo cual bien se le puede calificar como un régimen de exclusión.

Aun con los premios, en el periodo sabinista, no hubo avances en el coeficiente de Gini, que sirve para medir la desigualdad. En 2005 era de 0.543 y en 2010 de 0.541. Por tanto, casi no se movió y  la situación más grave se presenta en la pobreza alimentaria, que pasó en 2008 del 26.2 por ciento (1’216,800 chiapanecos) a 30.3 por ciento en 2010 (1’460,900 chiapanecos), lo cual evidencia que  el fracaso del combate a la pobreza (datos de CONEVAL). El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en el trabajo Índice de Desarrollo Humano en México: cambios metodológicos e información para las entidades federativas, sitúa a Chiapas en el último lugar del país.

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3) En relación con el grado de autonomía que tiene el Estado por medio de las finanzas públicas, se puede observar que depende de las transferencias federales (participaciones, aportaciones y otros ingresos), pues en 2010 el 96.2 por ciento de los ingresos provinieron de estos rubros (Tabla 1).

Tabla 1. Participación de los ingresos propios y las transferencias federales en Chiapas (%)

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                      Fuente: López y Mayo (2012).

En síntesis, en los tres indicadores a través de los cuales se evaluó a la administración de Juan Sabines Guerrero los resultados son negativos, en función de lo siguiente: 1) los ritmos de crecimiento del PIB estatal son muy débiles y, en el caso del PIB por habitante, decrece; 2) la evolución de la distribución del ingreso no mostró mejoría, no obstante que el Estado fue destinatario de un mayor gasto público mediante las aportaciones y participaciones federales, así como gracias a los programas especiales, al altísimo endeudamiento público y, en el ámbito privado, a las remesas, ni así se logró mejorar la distribución del ingreso, ni reducir los niveles de pobreza; 3) acerca del grado de autonomía o independencia económica del Estado en función de sus finanzas públicas, no hubo avances, ya que sigue dependiendo de las transferencias públicas del gobierno federal (ramos 28 y 33) y privadas (remesas), sus ingresos propios son mínimos y no están generando condiciones para pagos futuros de la deuda (ver, Tabla 2). Es decir, no se invierte en obras de infraestructura física e inteligente, ni se combate a la pobreza con eficacia como se anuncia oficialmente.

Tabla 2. Participaciones, transferencias, deuda, PIB y pobreza de la economía chiapaneca (2006-2010)

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Nota: *Millones de pesos de 2003, **Pesos de 2003, ***Personas estimadas a partir de Coneval. Fuente: Elaboración basada en datos de SHCP, INEGI, XII y XIII censos generales de Población y Vivienda, Coneval y PNUD.

 

Referencias:

CONEVAL. Medición de la pobreza  <http://www.coneval.gob.mx/cmsconeval/rw/pages/medicion/index.es.do> [Consultada el 8 de noviembre de 2012].

INEGI. Banco de información económica. PIB por entidad federativa. [Consulta el 22 de noviembre de 2012], en: <www.inegi.org.mx>

López, Jorge y Baltazar Mayo (2012). “Deuda de Chiapas en la encrucijada”, Economía Informa, núm. 375, México D.F.: Facultad de Economía de la UNAM.

PNUD (2012). El Índice de Desarrollo Humano en México: cambios metodológicos e información para las entidades federativas. México: Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo.

Acerca de Jorge López Arévalo

Jorge López Arévalo es profesor de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH), México.

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14 respuestas a Chiapas: ¿herida abierta?

  1. María Victoria 2 agosto, 2013 at 18:40 #

    Siempre es muy interesante conocer lo que acontece en nuestro estado de Chiapas, y sobre todo que hayan expertos dedicados a la investigación cuyos aportes servirán para quienes estén a cargo de las políticas públicas y generen soluciones para resarcir esta situación tan grave que vivimos.

    Que no solo se quede a manera de discurso el interés por el desarrollo social y económico. El tema de la desigualdad y distribución del ingreso es ancestral, lamentablemente se sigue presentando en peores circunstancias en los tiempos actuales.

    No se trata solo de generar programas y proyectos, es necesario supervisarlos para garantizar que los recursos destinados para tal fin lleguen a la población que en verdad lo necesita y no se quede en manos de unos cuantos y lo peor de todo que lucren y abusen de los más necesitados y desprotegidos.

    Por otro lado comparto el comentario que en la administración pública chiapaneca esta atiborrado de personas de otros estados (insensibles al acontecer social) , es triste que no reconozcan el gran talento humano que nuestro estado está generando.

  2. Carlos Gómez 29 marzo, 2013 at 17:11 #

    Es una realidad que no requiere de análisis a través de formulas complicadas y cuatitavas; esto es simple, solo basta con recorre, observar y escuchar sobre la situación que prevalece en nuestro Chiapas y confirmaran que los dicursos no concuerdan con la realidad.

    Y lo más tristes, que le dan el poder a individuos que no han vivido en Chiapas, que no son de Chiapas y que ven a Chiapas como una mina de oro; entoces ¿Cúando será Chiapas para los chiapanecos?

  3. Jorge López Arévalo 12 marzo, 2013 at 0:57 #

    De acuerdo con las opiniones vertidas, me parecen interesantes reflexiones respecto a una herida abierta. No es un secreto que la administración pública de Chiapas está conformada en su mayoría por designaciones discrecionales determinadas por intereses clientelares, familiares y personales. El nepotismo anda muy bien de salud. El poder, como en el medievo, se hereda. Basta ver los tres senadores de la República en Chiapas: dos lo son por ser hijos de gobernadores, otro más por ser hijo de un exsenador. Otra senadora que se asume territorialmente de Chiapas y que está ahí por ser hija de Elba Esther Gordillo, hoy caída en desgracia. El gobernador Juan Sabines Guerrero es hijo a su vez de un exgobernador y el gobernador actual, Manuel Velasco Coello, es nieto de un exgobernador y así ad infinitum.
    Es necesario que se desarrollen políticas públicas que vayan en la dirección de la creación de empleos, pues en Chiapas imperan la informalidad y el subempleo. El ingreso no se mueve positivamente en cualquier indicador que se tome (IDH, pobreza, marginación, etcétera) y eso tiene que ver con un mercado de trabajo no estructurado, como dice Rafa. El problema de transferir territorialmente los impuestos es que los pobres no pagan y son casi el 80% en Chiapas. Se tiene que analizar una propuesta que lleve a la responsabilidad fiscal por el lado de los ingresos y gastos, quizá reforzar la rendición de cuentas y el acceso a la información.
    Desafortunadamente, en Chiapas, fuera del EZLN, el magisterio democrático y lo que queda del movimiento campesino, hay actores que no actúan; por el lado del gobierno, decisores que no deciden.
    Una cosa positiva del gobierno actual de Chiapas es que no se siente la sombra de la represión en el ambiente, puede uno dormir tranquilo (hasta este escribidor), al menos hasta ahora; eso es ganancia, pero no tiene una política económica, ni un plan de desarrollo, más que eslógans y recursos mediáticos.

  4. Ricardo López Rodríguez 11 marzo, 2013 at 18:17 #

    Número mata rollo; en el artículo queda claro que el gobierno de Juan Sabines todo fue mediático. Lo sorprendente es que este pillo haya engañado a representantes de organismos internacionales, ¿engaño o complicidades? Sería interesante descubrir lo que Sabines derrochó en publicidad, compra de “periodistas”, sobornos, farándula, etc., etc. Pero lo fundamental es que debe castigársele y recuperarse lo que robó al estado y a los chiapanecos

  5. Julian Florez 7 marzo, 2013 at 2:11 #

    Este tema esta relacionado en gran parte con la eficiencia burocrática de la administración Chiapaneca. Los resultados de la gestión gubernamental están sujetos al modelo burocrático de la región, pues ya sabemos que sin burocracia la administración publica no podría operar y por lo tanto funcionar. De acuerdo a esto el problema debería ser analizado con mas detenimiento, en el sentido de identificar cual es el modelo burocrático que se ha implementado en Chiapas (a nivel estatal) y para poder dilucidar un poco mas este aspecto, el modelo burocrático Mexicano (a nivel nacional). En este orden de ideas, obtendríamos que una administración publica profesional sometida a entidades de control y vigilancia que garanticen la calidad de sus funcionarios tendría resultados mucho mejores, que aquella administración cuyo personal este conformado en su mayoría por designaciones discrecionales determinadas por intereses clientelistas y personales. Es un problema que adolecen todas las administraciones Latinoamericanas, sus burocracias están permeadas por las practicas clientelistas y sus cargos son nombramientos provisionales que cambian de acuerdo al gobierno de turno. Es necesario entonces insistir y fomentar un servicio civil de carrera que cuya finalidad sea la conformación de una burocracia profesional y competente que brinde estabilidad a sus empleados, que genere oportunidades de ascenso y que al mismo tiempo mejore la calidad y la dignidad del servidor publico. Es asi como debemos empezar para obtener resultados reales y concretos.

  6. Julian Florez 7 marzo, 2013 at 1:53 #

    Convendría introducir un concepto en la problemática descrita en el presente articulo y me refiero categóricamente a la “burocracia”. Sin un gobierno no cuenta con una burocracia profesional que trace objetivos conjuntos con los altos niveles de gobierno, entonces obtendremos resultados aislados que afecten naturalmente los intereses de los ciudadanos y los niveles de gobernabilidad. En este punto juegan un papel importante dos factores: 1) La estructura burocrática encargada de la funcionalidad y operatividad de las politicas publicas 2) Los mecanismos de vigilancia y control que el estado implemente para el seguimiento y la evaluación de sus servidores públicos. Si partimos de la premisa de que toda administración ejerce sus funciones a través de un personal, naturalmente estos funcionarios deben demostrar las aptitudes y competencias para el desempeño de cargos. Esta profesionalizacion burocrática sin duda debe dirigirse a cumplir con objetivos claros como la celeridad, eficiencia y eficacia de las políticas de estado. Entonces podríamos afirmar que en la medida en que existan funcionarios públicos competentes y capacitados existirán mejores resultados en la gestión de gobierno. De aquí se desprende otro punto importante y es el clientelismo que socava cada día mas las administraciones latinoamericanas en un contexto multinivel. A mayor nivel de designaciones políticas discrecionales que omiten la observancia del merito y cuyos móviles solo se ajustan a relaciones de amistad o intereses personales mayor sera ineficiencia del aparato burocrático y el desgaste administrativo debido a la falta de conocimiento y juicio de los funcionarios al momento de cumplir sus funciones y como consecuencia el deterioro de la administración.

  7. Julio 4 marzo, 2013 at 15:12 #

    Muchísimas gracias por tu respuesta, María Sara. Creo que las ideas que plan teas son muy acertadas. Esperemos que a quien competa las pueda desarrollar. Un muy cordial saludo.

  8. Rafael Grande 4 marzo, 2013 at 3:59 #

    Interesante evaluación de la política económica y social en Chiapas.

    Jorge señala un aspecto realmente interesante que es el crecimiento poblacional de la región (2.04% anual). Este crecimiento demográfico es reflejo de su etapa en la Transición Demográfica. La Tasa Bruta de Natalidad (TBN) en 2010 era de 36.5 nacimiento por cada mil habitantes, y la Tasa Bruta de Mortalidad (TBM) de 4.3 defunciones. Pese al saldo migratorio negativo de Chipas el crecimiento poblacional es significativo. Igual que en lo económico, la dinámica demográfica mexicana presenta características muy dispares entre los diferentes Estados. Las pautas de Chipas son más parecidas a las de Centroamérica que a las de Baja California, por ejemplo.

    Chiapas se encuentra en esa fase de la transición demográfica en la que la proporción de personas en edades potencialmente productivas crece en relación a la de personas en edades potencialmente inactivas, decreciendo la relación de dependencia. A este fenómeno se le conoce como “bono demográfico”, dado que presentan una “ventana demográfica de oportunidades” para aumentar las tasas de crecimiento económico per cápita y los niveles de bienestar de la población. Algo que, como muestra Jorge, lamentablemente no está ocurriendo en Chiapas.

    Desde mi punto de vista, las soluciones pasan por aprovechar esa ventana de oportunidades. Debe llevarse a cabo una giro en las políticas públicas que permitan impulsar el desarrollo de la mano de la lucha contra la pobreza y la desigualdad. Un buen modelo es la apuesta decidida por un desarrollo basado en la inversión pública en capital humano (no se pude dejar sólo en manos de los emigrantes que envían sus remesas y deciden invertir en la educación o salud de sus hijos). Junto a esto es imprescindible un cambio en el mercado de trabajo –actualmente inundado por altas tasas de informalidad– que permita absorber la oferta laboral de una población activa creciente y de una población adulta que está dispuesta a permanecer en el mercado de trabajo periodos de tiempo más amplios. El emprendimiento local, el modelo de cooperativas en sectores productivos innovadores, etc. impulsados desde la política gubernamental puede ser un primer paso, como apunto Maria Sara Jijón

  9. Fernanda Pazmino 4 marzo, 2013 at 1:06 #

    Interesante análisis. Vale reflexionar que, como dice María Sara, arrimar el hombro es cuestión de todos.

  10. Roger Fretes 3 marzo, 2013 at 23:42 #

    Triste noticia, un ejemplo claro de como ciertas regiones son completamente “olvidadas” y dejadas a su suerte. Esperemos que las proximas politicas publicas mexicanas ayuden a regiones tan necesitadas como esta!

  11. María Sara Jijón 3 marzo, 2013 at 23:25 #

    Importante artículo, que devela una parte de la realidad del Chiapas, la de la economía, y las finanzas públicas. Esta realidad, claramente, contrasta con los famosos “premios.” Obviamente, en Chiapas, territorio olvidado por unos y otros, hay mucho más que develar, para tener la película completa sobre un territorio en el cual las grandes mayorías siguen marginadas.

  12. Julio 3 marzo, 2013 at 23:22 #

    Muy interesante reflexión la realizada en torno a la situación de Chiapas. En este sentido, ¿qué políticas públicas serían las más acertadas para poder salir de esta situación?

    • María Sara Jijón 3 marzo, 2013 at 23:49 #

      Excelente tu pregunta, mi estimado Julio. Sin ser economista, pero si con alguna experiencia en el tema de políticas públicas, y alianzas público privadas, a este punto se me ocurren dos ideas muy puntuales:

      1. Para atacar el tema de las finanzas públicas débiles, yo sugeriría un Pacto Fiscal territorial, a fin de que Chiapas ya no dependa solamente de las transferencias federaes, si no que de manera seria, y técnica, pueda reforzar el cobro de impuestos, y contar con una disciplina fiscal que le permita cubrir las necesidades de gasto público.

      2. Para atacar la parte económica, particularmente el tema referente a la distribución del ingreso, y la reducción de la pobreza, creo que sería factible lograr alianzas público-privadas para impulsar emprendimientos locales, y la creación de empleo, a través de negocios inclusivos, que realmente logren integrar a pequeños emprendedoras a las cadenas de valor de los grandes emprendedores del territorio.

      Estas serían solamente dos ideas, pues – evidentemente – es importante que los tomadores de decisiones, tanto del sector público, como del sector privado, tengan en mente también políticas sociales, que puedan ocuparse de los menos privilegiados.

      Es vital que logremos trabajar por territorios socialmente responsables, y ESA es una tarea que NO le compete únicamente al sector público, si no a todos los actores económicos, políticos, sociales y culturales de un territorio.

      • Jorge Adrian 2 agosto, 2013 at 18:44 #

        Me gustan tus propuestas fuera de lo común, espero sean tomadas en cuenta ya que por lo que veo los funcionarios públicos no saben ni para que están ahí.
        Saludos

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