Cuba y la muerte de Hugo Chávez

Dada la importancia de la alianza con Venezuela en la política exterior y la estrategia económica cubana, es lógico interrogarse sobre las posibles consecuencias para la isla de la muerte de Hugo Chávez.

El proceso bolivariano y la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) no se reducen a la personalidad de Chávez, ni son un hecho transicional. En el sistema político venezolano de la V República, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) parece consolidado como partido dominante. En todas las elecciones celebradas bajo la nueva Constitución, Chávez aventajó a su más cercano contendiente por más de diez puntos. A nivel institucional de los poderes del Estado, la burocracia y el servicio exterior, tanto la dinámica como la membresía, está hoy en línea con el proyecto chavista. Los resultados en las elecciones regionales de diciembre, ya con Chávez convaleciente, supusieron la “barrida” de la oposición, que apenas retuvo tres de las veintitrés gobernaciones, con el consuelo de una victoria reñida del gobernador Capriles. La lealtad casi religiosa de los chavistas al fallecido presidente venezolano y el mensaje categórico de éste designando a Nicolás Maduro como su sucesor permite augurar que este último mantenga la unidad de sus filas.

La presidencia de Maduro implicaría el mantenimiento probable de las líneas de política exterior aplicadas cuando era canciller. Maduro ha sido menos belicoso pero no menos radical que Chávez en su hostilidad a la hegemonía estadounidense y en la alianza con Cuba. Una reducción en la retórica contra EE.UU es compatible con el cumplimiento de compromisos con Cuba, que también arrojan beneficios tangibles para las diferentes facciones del Partido Socialista Unificado de Venezuela. En los próximos días es probable que entre los chavistas la carrera sea por demostrar la mayor lealtad al legado del líder fallecido. En esa dinámica, Cuba no es un capital simbólico menor.

La persistencia del chavismo como fuerza dominante en la política venezolana ha transformado a la oposición, obligada a moderar posiciones en torno a varias de las políticas aplicadas por Chávez. Incluso si la oposición venezolana se mantuviese unida en la ausencia de su némesis, y ganara terreno en unas elecciones anticipadas, una ruptura con Cuba no estaría en el orden del día. Un rasgo que distinguió al candidato Capriles de sus predecesores en las candidaturas presidenciales antichavistas fue una retórica menos hostil hacia el ALBA y los programas de cooperación entre Cuba y Venezuela, dando garantías en los barrios pobres que los médicos cubanos no serían retirados.

La probabilidad de lo anterior no significa que la muerte del presidente Chávez noimpacte sobre la posición cubana en lo interno o en el sistema internacional. Un escenario regional sin el presidente Chávez disminuyeel perfil del bloque bolivariano. La preferencia por actitudes contenciosas hacia EE.UU y de solidaridad incondicional con la obra de Fidel Castro, aparecen naturales con la aspiración de Chávez al liderazgo revolucionario latinoamericano. La participación discreta de Maduro en las cumbres presidenciales recientes en representación de Chávez demuestra que le será difícil llenar la proyección internacional de su “comandante-presidente”. Ese ajuste de la proyección venezolana en el escenario multilateral reduce, aunque no anula, el poder cubano para avanzar la agenda anti-hegemónica desde la posición de líder de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños en 2013.

Aunque la influencia regional chavista había pasado su cenit antes de la enfermedad de Chávez, su papel en el ascenso al poder de la izquierda latinoamericana, radical o no, y su capacidad de influencia en los escenarios internos de varias naciones garantizaba que no habría Cumbre de las Américas en 2015 si Cuba no asistía. Sin Chávez al timón del ALBA, la política exterior cubana tendrá que trabajar más para poner el embargo y la política de aislamiento a Cuba como obstáculo insalvable al propósito estadounidense de ejercer el liderazgo regional. Maduro no tiene el poder de convocatoria para compeler a los líderes brasileños u otros actores regionales como México a adoptar un boicot latinoamericano contra una cumbre de las Américas sin Cuba.

Dado el nivel de su alianza con Venezuela, Cuba no puede esperar nada positivo de una mayor incertidumbre política en Caracas. La sustentabilidad del proyectointegracionista bolivariano depende de una mejor gobernabilidad, altos precios del petróleo y una expansión de la producción petrolera en la franja del Orinoco, lo que requiere inversiones de los socios minoritarios externos. La matriz bolivariana de intercambio de petróleo venezolano por servicios cubanos de salud y educación es la columna vertebral del ALBA. Hay créditos internacionales de inversión y proyectos económicos conjuntos con Cuba, como la ampliación de la refinería de Cienfuegos, que dependen de garantías venezolanas. La incertidumbre en torno al sucesor de Chávez complejizan las decisiones corporativas para esas u otras  inversiones.

Lo anterior no significa que las comparaciones entre un posible escenario sin Chávez y las consecuencias para Cuba de la caída de la Unión Soviética tengan asidero. A diferencia de la estructura de comercio exterior e inversiones de 1989, la Cuba de hoy tiene una mayor capacidad para pivotear hacia otros socios comerciales como China y Brasil, evitando que se repita aquella debacle. Los veinte años de ajuste desde 1991 han provocado significativos desgastes políticos y económicos en el gobierno cubano pero la adaptación del sistema cubano al mundo post-comunista es también una realidad. Todos los que han subestimado la capacidad de adaptación y supervivencia de ese régimen político se han equivocado.

La capacidad del sistema cubano para manejar crisis no invalida la presión que la incertidumbre política en Caracas introduce sobre los procesos de reforma económica y liberalización en curso. Las dificultades en Venezuela llegan a destiempo pues los cambios menos riesgosos ya fueron adoptados en 2011 y 2012. Cuba comienza el 2013 implementando las reformas migratoria y tributaria mientras la reducción del sector público está en el orden del día, con la desventaja de carecer de financiamientos de organismos internacionales para amortiguar los costos de transición. Las posibilidades de expansión del comercio de servicios cubanos por petróleo son ya limitadas (más de 40 000 cubanos de los sectores de salud y educación prestan servicios fuera de Cuba). La urgencia de acelerar la transición hacia un modelo de economía mixta, focalizado en el crecimiento económico como objetivo central de política interna y externa, con mayor apertura al sector no estatal y la inversión extranjera, se intensifica.

Acerca de Arturo López Levy

Arturo López Levy es profesor de la Escuela Josef Korbel de Estudios Internacionales de la Universidad de Denver.

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5 respuestas a Cuba y la muerte de Hugo Chávez

  1. Arturo Lopez-Levy 16 marzo, 2013 at 17:29 #

    Quiero agradecer los excelentes comentarios aqui expresados sobre el post y la oportunidad de compartir puntos de vista con un publico tan preparado sobre temas latinoamericanos. Agregare un par de reflexiones a partir de lo aqui discutido. Despues de la muerte de Chavez es dificil pensar que la izquierda radical latinoamericana vaya a tener un lider a corto plazo identificable y prominente de la forma que el teniente Coronel venezolano y Fidel Castro lo fueron en el pasado. Chavez en cierta forma proveyo al sector con un relevo generacional al Comandante cubano, cortado con la misma tijera carismatica. Deja un vacio politico significativo que requiere adaptacion a formas mas institucionales de dirigir. Sobre el escenario interno venezolano, insisto en recordar los resultados de las elecciones de Diciembre cuando el chavismo demostro una fuerza impresionante a nivel de los subsistemas regionales al controlar 20 de las 23 gobernaciones. Incluso si Henrique Capriles ganase la eleccion presidencial anticipada, algo que es hoy lo menos probable, tendria que gobernar con el bloque chavista controlando con significativa ventaja todos los otros poderes del estado. La relacion de Venezuela con Cuba es hija de ese contexto. Es importante estudiar ese vinculo con objetividad academica y sin los calores ideologicos que han llevado a afirmar en el pasado reciente cosas tan contradictorias como que Cuba fuese a la vez “colonia venezolana” (Javier Corrales) o que Cuba es metropoli de Venezuela (Jorge Castaneda). Esos esquemas jerarquicos no captan la relacion entre los gobiernos de Chavez y Fidel y Raul Castro, que es de una alianza esperable dadas sus matrices ideologicas (nacionalismo y anticapitalismo), enemigos y proyectos comunes. Las areas de cooperacion mutua no obedecen a una logica de intercambio capitalista pero tampoco son de subordinacion. En tanto las identidades de los actores se mantenga, o su influencia perviva, incluso cediendo espacio a otras fuerzas politicas, es esperable una continuidad de esos vinculos.

  2. Karina Caceres 13 marzo, 2013 at 2:39 #

    Muy buen artículo del profesor Levy!
    Aparentemente, tal como plantea Juan Manuel Trak, la posibilidad de que la Mesa de la Unidad llegue al poder son escasas, y ciertamente, el escenario que Maduro deberá enfrentar no le será sencillo. Sin embargo, la relación con Cuba, especialmente en relación a los subsidios al petróleo, no se verá afectada. De hecho, Fidel y Raúl Castro ayudaron a Chávez a seleccionar a Maduro como su sucesor, en parte debido a que, cuando se desempeñó como Ministro de Relaciones Exteriores desde 2006 hasta 2012, demostró lealtad incondicional a La Habana y se ha comprometido al anti-americanismo.
    Y en cuanto a la política interna, las divisiones dentro del partido chavistas son evidentes. Es probable que otro chavistas puedan desafiar a Maduro. Posiblemente, la forma que Maduro encuentre para sortear esto sea mediante acuerdos con las diferentes facciones del partido. Su supervivencia política depende de su capacidad tanto para desarrollar alianzas informales e institucionalizar mecanismos para compartir el poder entre facciones rivales.

  3. Mara Pegoraro 12 marzo, 2013 at 23:37 #

    Resulta interesante el análisis del Profesor Levy sobre el futuro de la política exterior Venezolana y en particular cómo sostendría Venezuela su pretendido liderazgo de la izquierda regional tras la muerte de Chávez y cómo se artículará la relación con una Cuba que ha empezado un proceso de liberalización y parece estar dando pasos hacia una economía mixta. En ese contexto, me surge la pregunta de si la “transición” cubana significará tendrá un efecto positivo para que Maduro tenga una posición más moderada, tal como profesor Levy muestra que ha tenido en comparación con Chavez. O si acaso ese cambio en la Cuba comunista no servirá para que Maduro encuentre el espacio para radicalizar su posición. Motiva mi duda el hecho de que Maduro tiene por delante el desafío de continuar la revolución bolivariana sin el líder y a la vez debe construir el mito de Chavez. Es probable entonces que en esa empresa elija radicalizar su discurso y estrategia. En este sentido, entonces, la transición Cubana entonces represente uno de los símbolos que encuentre Maduro y el chavismo para poder estructurar un Chavismo sin Chavez como conductor pero sí como guía.

  4. Juan Manuel Trak 10 marzo, 2013 at 13:08 #

    Interesante artículo del profesor López Levy. En la dinámica política interna y en el marco de unas nuevas elecciones para el 14 de abril, parece que la hegemonía del PSUV va a continuar; la vinculación carismática con Chávez y lo reciente de su fallecimiento, así como la gran cantidad de recursos con los que cuenta el partido de gobierno hace cuesta arriba que la Mesa de la Unidad alcance el poder. Partiendo de lo anterior, la cuestión es sobre cómo el gobierno de Maduro podrá hacer frente a los compromisos internacionales en un contexto de alto endeudamiento, disminución de la producción petrolera y mala gestión de los indicadores macroeconómicos, Y, con relación a lo dicho por el profesor López Levy, la pregunta es si es sostenible esta relación de subsidio a la economía cubana a mediano o largo plazo en un escenario de colapso económico en Venezuela.

  5. angel san juan marciel 9 marzo, 2013 at 17:06 #

    Interesante el artículo del Profesor Arturo López Levy sobre las relaciones de Cuba con Venezuela y el futuro:Estoy de acuerdo que Cuba ha ido evolucionando en su economía después de la caída del Muro de Berlín.Hay que significar que la Ley 50/81 de economía mixta ya se ha utilizado en proyectos turísticos con empresas foráneas y con resultados importantes desde la perspectiva económica.Tanto en la Nicaragua sandinista de comienzos de la década de los años 80 del pasado siglo xx,como en la Venezuela actual los médicos cubanos y los profesores han hecho una indudable acción tanto educativa como sanitaria para mejorar en ambos aspectos las condiciones de vida y trabajo en las zonas rurales dónde con anterioridad no había llegado la población nicaragüense ni venezolana.
    Me gustaría continuar el comentario,pero lamentablemente en estos momentos tengo que dejarlo,no obstante espero volver a retomarlo.

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