Dinero y política. La financiación de los partidos latinoamericanos, en clave histórica

En contraste con el desarrollo de investigaciones sobre las finanzas de los partidos latinoamericanos en el período 1980 hasta la actualidad (Griner y Zovatto 2004; Gutiérrez y Zovatto 2011), es poco lo que se conoce sobre este tema en las etapas previas de su historia. Este diagnóstico se aplica al ciclo comprendido entre la transición a la política de masas y la consolidación, a mediados del siglo pasado, del sistema de financiamiento mixto dominante.

Explorar desde una perspectiva histórica las finanzas de los partidos ubica al investigador frente a un amplio abanico de interrogantes. Permite, por ejemplo, dialogar con la producción sobre los modelos de partidos desde el punto de vista organizativo. Si se toman en cuenta tanto los estudios clásicos (Weber 1964; Kirchheimer 1966; Epstein 1967; Michels 1969, Duverger 2002) como algunas tipologías más recientes (Von Beyme 1986; Panebianco 1990; Katz y Mair 1994; Montero, Gunther y Linz 2007) las finanzas adquieren centralidad para definir los sucesivos modelos de partidos. A riesgo de simplificar una producción diversa, puede afirmarse que cada tipo ideal, asociado a un contexto histórico determinado, se vinculó con una forma predominante de financiamiento. De acuerdo a Angelo Panebianco (1990), mientras que en el partido de notables los recursos materiales provinieron fundamentalmente de las fortunas personales de sus líderes, el partido “burocrático de masas” se solventó con las contribuciones de los afiliados y los ingresos derivados de sus robustecidas estructuras internas. En el caso del partido “profesional-electoral” la fuente de recursos se centró en los grupos de interés y las contribuciones directas del Estado.

En virtud de dichas consideraciones pueden esbozarse, al menos, dos interrogantes. Por un lado, si estas modelizaciones reflejan cabalmente las transformaciones en las finanzas de los partidos a través de las sucesivas coyunturas históricas. Por otro lado, si dichas conceptualizaciones son aplicables a los partidos políticos latinoamericanos.

Las investigaciones históricas sobre este tópico revelaron que entre fines del siglo XIX y mediados del XX el financiamiento de los partidos obedeció a un proceso complejo, en el que jugaron un rol clave los cambios en el escenario político. Este camino analítico, transitado fundamentalmente en relación a los partidos europeos y norteamericanos (Pinto-Duschinski 1981; Angell 1987; McHugh 2001; Phélippeau 2002;  Parker 2008; Belova y Lazarev 2008; Worley 2009), mostró que a la hora de solventarse estos apelaron a recetas múltiples, dictadas por una combinación de factores tales como las posibilidades del contexto político-electoral, la capacidad de inventiva de sus dirigentes y las características de la organización partidista.

Las finanzas aparecen, de ese modo, como un campo conflictivo y dinámico, en la que las transformaciones en la fisonomía interna se imbrican con los cambios en el escenario político. Si se sigue esta línea argumentativa puede sostenerse que las conceptualizaciones referidas no logran captar una faceta preñada de matices, difícilmente aprehensible en términos modélicos, donde las prácticas de los partidos a la hora de satisfacer las necesidades materiales cabalgan entre tradiciones organizativas diversas.

El proyecto de analizar las finanzas de una filial provincial de la Unión Cívica Radical (Tucumán, Argentina) entre 1943 y 1958 dialoga con tales nociones. Dicha investigación forma parte de un conjunto más amplio de abordajes sobre el financiamiento de los partidos argentinos durante la primera mitad del siglo XX (Mauro y Lichtmajer 2014). Se organiza alrededor de la siguiente hipótesis: la pérdida del control del Estado provincial (1943), el pasaje a un rol de oposición minoritaria como fruto de la irrupción del peronismo y el alejamiento de un sector del empresariado azucarero, que aportaba pecuniariamente al partido, llevó a un cuadro de precariedad material que forzó a la dirigencia a reformular las fuentes de financiamiento. En los períodos ordinarios el funcionamiento básico del partido (sueldos, gastos administrativos) se solventó principalmente con los aportes de los legisladores, vía descuento de un porcentaje de las dietas, mientras que en las campañas electorales desarrolló medios alternativos: actividades de recaudación (emisión de bonos, colectas, rifas, venta de fichas de afiliación), aportes de los candidatos y donaciones de los afiliados. La ruptura del orden institucional y la pérdida de los asientos legislativos, a raíz del golpe de Estado de 1955, incrementaron la dependencia de la UCR respecto a los aportes de un núcleo reducido de dirigentes, solventándose principalmente con contribuciones individuales.

Se sostiene que las estrategias de obtención de los recursos del partido siguieron un patrón complejo y diverso, condicionado por las sucesivas coyunturas político-electorales. Una primera constatación, desde el punto de vista conceptual, sería entonces que la UCR de esta etapa no puede asimilarse ni al “partido de masas” ni al “profesional-electoral”, tipos ideales que, según la tipología señalada, podrían corresponderle de acuerdo al contexto histórico y el itinerario previo de la entidad. A la hora de satisfacer las necesidades materiales los radicales tucumanos revelaron una plasticidad y una heterodoxia que los llevó a combinar elementos del partido de notables, al apoyarse en los aportes de un grupo reducido de dirigentes (los empresarios azucareros hasta 1943, los aportantes individuales en los gobiernos militares), combinados con las vías de recaudación características de los partidos de masas (actividades de recaudación, venta de fichas, aportes de un porcentaje de las dietas).

A la vez que abre la posibilidad de reconstruir trayectorias complejas, difícilmente aprehensibles en términos modélicos, seguir esta línea de indagación puede incorporar tópicos de relevancia para analizar los partidos de la región, tales como el peso de las organizaciones informales (Helmke y Levistky 2006; Freidenberg y Levistky 2007) en su financiamiento. Partiendo de la base de que uno de los principales desafíos a la hora de explorar y conceptualizar las organizaciones partidarias latinoamericanas es captar su especificidad, dada por experiencias históricas diferentes a las de los partidos europeos o norteamericanos, el hecho de incorporar el análisis histórico para reflexionar sobre sus finanzas puede abonar a esa tarea. Se trata, sin embargo, de un tópico sobre el que aún queda un largo camino por recorrer.

 

Referencias bibliográficas:

Angell, Harold. 1987. “Duverger, Epstein and the problem of the Mass Party: The case of the Party Québécois”. Canadian Journal of Political Science 20 (2): 363-378.

Belova, Eugenia y Valery, Lazarev. 2008. “Secret Public Finance: Revenues and Expenditures of the Soviet Communist Party, 1938–1965”. Europe-Asia Studies 60: 455-482.

Duverger, Maurice. 2002 (1951). Los partidos políticos. México: Fondo de Cultura Económica.

Epstein, Leon. 1967. Political parties in western democracies. Londres: Pall Mall Press.

Freidenberg, Flavia y Levitsky, Steven. 2007. “Organización informal de los partidos en América Latina”. Desarrollo Económico 184 (46): 539-568.

Griner, Steven y Daniel Zovatto. Eds. 2004. De las normas a las buenas prácticas. El desafío del financiamiento político en América Latina. San José de Costa Rica: Organización de Estados Americanos.

Gutiérrez, Pablo y Zovatto, Daniel. Eds. 2011. Financiamiento de los partidos políticos en América Latina. México: Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral, Organización de Estados Americanos y Universidad Nacional Autónoma de México.

Helmke, Gretchen y Levitsky, Steven. Eds. 2006. Informal Institutions and Politics in Latin America. Baltimore: The Johns Hopkins University Press.

Katz, Richard y Mair, Peter. 1994. How Parties Organize: Change and Adaptation in Party Organizations in Western Democracies. Londres: Sage.

Kirchheimer, Otto. 1966. “The Transformation of the Western European Party System”. En LaPalombara, Joseph y Weiner, Myron. Eds. Political Parties and Political Development. Princeton: Princeton University Press.

Von Beyme, Klaus. 1986 (1982). Los partidos políticos en las democracias occidentales. Madrid: Centro de Investigaciones Sociológicas-Siglo XXI.

Mauro, Diego y Lichtmajer, Leandro. Comps. 2014. Los costos de la política. Del Centenario al primer peronismo. Buenos Aires: Imago Mundi.

Mchugh, Declan. 2001. A ‘Mass’ Party Frustrated? The Development of the Labour Party in Manchester, 1918-31. Tesis doctoral. University of Salford.

Michels, Robert. 1969 (1911). Los partidos políticos: un estudio sociológico de las tendencias oligárquicas de la democracia moderna. Buenos Aires: Amorrortu.

Montero, Ramón; Gunther, Richard y Linz, Juan J. Eds. 2007. Partidos políticos. Viejos conceptos y nuevos retos. Madrid: Trotta.

Panebianco, Angelo. 1990 (1982). Modelos de partido: organización y poder en los partidos políticos. Madrid: Alianza editorial.

Parker, David. 2008. The Power of Money in Congressional Campaigns, 1880-2006. Norman: University of Oklahoma Press.

Phélippeau, Éric. 2002. L’invention de l’homme politique moderne. Mackau, l’Orne et la République, Paris: Belin.

Pinto-Duschinski, Michael. 1981. British Political Finance, 1830-1980. Washington: American Enterprise Institute.

Weber, Max. 1964 (1922). Economía y sociedad. México: Fondo de Cultura Económica.

Worley, Matthew. 2009. The Foundations of the British Labour Party: Identities, Cultures and Perspectives, 1900-39. Farnham: Ashgate.

Acerca de Leandro Lichtmajer

Leandro Lichtmajer es profesor de la Universidad Nacional de Tucumán en Argentina e Investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas

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