Efectos de información I: ¿Dónde está el partido?

La investigación política en América Latina ha descrito de manera consistente casos en los cuales un partido político cambia dramáticamente su agenda política sin que esto afecte a su base de votantes. Mucho se escribió a principios de la década de 1990 sobre “policy switches”, describiendo presidentes elegidos por electorados populistas que luego decidieron llevar adelante políticas pro-mercado. El caso arquetípico es el de Carlos S. Menem, quien realizó una campaña electoral levantando banderas de “revolución productiva” sólo para implementar reformas pro-mercado “sin anestesia” poco tiempo después de ser elegido.

Estos cambios en política pública son a menudo presentados como evidencia de la baja institucionalización de los partidos políticos latinoamericanos. La pregunta, sin embargo, es cómo es posible que los mismos votantes que votaron “por izquierda” sigan votando por el mismo partido “por derecha”, luego del cambio de agenda política. Desde el punto de vista de la teoría de los efectos de información  (Bartels 1996; Althaus 1998; James Adams, Merrill y Grofman 2005) la respuesta es relativamente simple: aun cuando los votantes que no son del partido o la facción ven un cambio dramático en las políticas públicas implementadas por el oficialismo, los votantes del partido de gobierno descuentan el movimiento en política pública para ver a sus candidatos esencialmente en el mismo lugar del espacio ideológico.

Una de las áreas de mayor desarrollo en la Ciencia Política en los últimos veinte años toma el nombre genérico de “Efectos de Información” (information effects), la cual se ocupa de estudiar las consecuencias políticas de la desigualdad (asimetrías) en el acceso y en la utilización de la información política entre los votantes. Podemos pensar estas asimetrías como distintos volúmenes o decibelios con los que se hacen escuchar los votantes. Dado que no todos los votantes emiten señales políticas con la misma intensidad, estos tampoco son escuchados de igual modo por el sistema político. Por supuesto, existen diferencias en la capacidad de invertir recursos, en la capacidad de movilizarse, en las redes políticas de las que participan distintos votantes, entre otros. Sin embargo, las asimetrías en el acceso y la utilización de la información política pueden también pensarse a un nivel más fundamental y primario.

Desde hace más de 50 años se ha documentado que la probabilidad de que un entrevistado marque la opción “no sabe/no contesta” varía de manera predecible entre votantes de distinto nivel educativo, de distinto nivel de ingreso, distinta edad o género (Almond y Verba 1963; Campbell et al 1980). Más aún, dado que votantes de menores ingresos son menos propensos a votar, tienen a responder más “no sabe/no contesta” y tienen menor probabilidad de participar en las instituciones políticas. Ejecutivos y Legislaturas alrededor del mundo tienden a reflejar desproporcionadamente las preferencias de los votantes más informados. Aun si descartamos el “lobby” y la corrupción como fuentes de influencia política, las desigualdades económicas y sociales son transmitidas por el sistema político a partir de diferencias en el acceso y diseminación de la información política.

En este post (y los que le siguen) voy a discutir algunos de los efectos de información más característicos de los sistemas políticos democráticos contemporáneos. En particular, efectos de información que están concitando una mayor atención entre los académicos de América Latina, EE.UU. y Europa. En particular, como voy a mostrar, el estudio de los efectos de información nos permite entender el posicionamiento político de los partidos políticos de un modo original.

Sombras de Izquierda, Sombras de Derecha

Desde Anthony Downs (1957), la ciencia política contemporánea entiende a la ideología como un atajo informativo que los votantes utilizan con el fin de tomar decisiones políticas con una mínima inversión en información. Por ejemplo, imaginemos que un votante chileno tiene que tomar una posición política respecto de la distribución de un beneficio de empleo social como el provisto por el programa Chile Solidario. Una primera opción es buscar el proyecto de ley, analizar la letra chica de las enmiendas propuestas, seguir los debates en el Congreso, analizar la implementación por parte del ejecutivo, e informarse sobre los efectos que este plan tiene en los impuestos e ingresos del país. Si no hubiera restricciones de tiempo, cada proyecto propuesto por el Poder Ejecutivo, debatido por el Congreso e implementado por la burocracia, podría ser estudiado exhaustivamente por los votantes.

El tiempo que los votantes pueden dedicar a la política, sin embargo, no es infinitamente elástico. Por tanto, en lugar de recopilar y analizar información política, los votantes utilizan atajos informativos, ubicando a los partidos políticos en el espacio y proyectando información sobre las posiciones que los partidos tienen en distintos temas para tomar una posición sobre políticas de las cuales disponen muy poca información. Evaluar la posición de los partidos, sin embargo, no es tarea fácil. Algunos partidos cultivan etiquetas y dan a conocer posiciones de modo tal que los votantes puedan ubicarlos en el espacio ideológico. Partidos catch-all parecieran que están en todos lados. Partidos poco institucionalizados parecieran no estar en ninguno. ¿Qué información podemos utilizar para identificar donde están los partidos políticos?

El problema no es muy distinto al de como nuestro cerebro distingue colores, con la diferencia de que tenemos mucha más practica distinguiendo colores que identificando la posición de los partidos políticos. Consideremos el ejemplo en la Figura 1, la cual fue creada para un programa de televisión llamado “Brain Games”. En la Figura 1 vemos dos “partidos”, el Partido GrisOscuro que se encuentra arriba y el Partido GrisClaro que se encuentra abajo. Como el lector puede apreciar, el Partido GrisOscuro tiene un color distinto al Partido GrisClaro.

Figura 1. Brain Games, Episodio 1., Watch This

This movie requires Flash Player 9

Fuente: National Geographic. Brain Games

En la Figura 1 es posible usar el mouse de la computadora para mover la barra que dice “drag me”, con la cual podemos cubrir la línea que separa la parte superior e inferior del objeto gris, la juntura o empalme. Si hacemos esto, es posible notar que el Partido GrisOscuro es idéntico al Partido GrisClaro. Más importante aún, los lectores pueden notar que cada vez que movemos la barra para dejar al descubierto el empalme entre ambas mitades, percibimos el gris de la parte superior e inferior como distintos. Sin embargo, moviendo la barra “drag me” para cubrir nuevamente el empalme, veremos que el gris de la parte superior e inferior son idénticos.

¿A qué se debe que veamos ambas mitades del mismo o de distinto color? El programa Brain Games explica que para identificar distintos colores nuestro cerebro necesita calibrar información que proviene de la iluminación del ambiente. En el caso de la Figura 1, las sombras en el empalme entre las dos mitades del objeto revelan que la parte superior está siendo iluminada por el sol mientras que la parte inferior no lo está. Si el color que vemos es idéntico pero a la parte superior le da el sol, entonces la parte superior tiene que ser más oscura. Por tanto, dado que el empalme entre las dos mitades nos da información sobre la iluminación del objeto, interpretamos el color de la parte superior y el color de la parte inferior como si fueran distintos. Cada vez que cubrimos el empalme entre las dos mitades, eliminada la información de las sombras, las dos mitades del objeto muestran el mismo color. No importa cuantas veces repitamos el experimento, nuestro cerebro siempre nota el cambio cuando movemos la barra para cubrir, o descubrir, la juntura entre las dos mitades.

Los partidos políticos son también objetos cuyas sombras nos dan indicaciones del posicionamiento ideológico. La misma política pública puede ser identificada como “de izquierda” o “de derecha” cuando es propuesta por un partido de izquierda o de derecha. Un partido político que es percibido como muy eficaz entre los votantes tiende a ser percibido más cerca ideológicamente por todos ellos.

Posicionamiento Ideológico de los Partidos y voto

Para ejemplificar estos efectos de información vale la pena destacar una regularidad que con mis colegas Tim Hellwigh y Kiyoung Chang de la Universidad de Indiana y de Maryland, estamos analizando en un trabajo reciente. Trabajos de psicología política hace tiempo que han detectado que cuando la gente vota por un partido tiende a verlo más cerca de lo que el partido debería estar, mientras que cuando no vota por un partido tiende a verlo más lejos. Utilizando una muestra procedente de 15 países, analizamos porque existen mayores o menores distorsiones en la percepción de la ubicación de los partidos políticos.

Imaginemos muchos votantes que miran a un partido a través de un “lente informativo”. Los votantes están ubicados en el espacio ideológico (en la base inferior de ambos gráficos en las Figuras 2 y 3), mirando a un partido político que está ubicado en el mismo espacio ideológico que el de los votantes (en la parte superior de cada gráfico). Utilizando datos de encuestas en Argentina y en España, podemos ver como los sujetos encuestados se ubican a sí mismos y a distintos partidos en el espacio ideológico. En las Figuras 2 y 3, por ejemplo, vemos como los votantes perciben al Peronismo (PJ) en Argentina y al Partido Popular (PP) en España. Si bien todos los votantes deberían ver al partido político en el mismo lugar, existen una gran cantidad de variables socio-económicas y políticas que afectan el “lente” con el cual ellos miran al partido y, por tanto, modifica la percepción que tienen de su ubicación ideológica (del mismo modo que las sombras en la figura 1 cambian los colores identificados).

Figura 2. Percepción de la ubicación del Peronismo por parte de quienes no votaron al Partido (Izquierda) y quienes votaron al Partido (Derecha), Argentina 2007

Imagen1Imagen2

Figura 3. Percepción de la ubicación del Partido Popular por parte de quienes no votaron al Partido (Izquierda) y quienes votaron al Partido (Derecha), España 2004

Imagen3

Imagen4

Podemos empezar separando a los encuestados en dos grupos que incluyen a quienes votaron en contra del partido (grupo 1) y a quienes votaron a favor del partido (grupo 2). La auto-identificación de los votantes está representada por la línea inferior y donde reportan que se encuentra el partido en la línea superior. Para interpretar el grafico en la Figura 2 vale la pena notar que los votantes de derecha (un 10 en la línea inferior) ven al Peronismo en la centro-izquierda (≈4) cuando no votan por el partido y en la derecha (≈8) cuando si votan por el partido. De igual modo, los votantes de izquierda (un 1 en la línea inferior) ven al peronismo en el centro (≈5) cuando no votan por este partido y ven al peronismo a la izquierda (≈4) cuando votan por este partido. Es decir, los votantes tienden a ver al partido cerca de donde se encuentran ellos cuando votan por él y lejos cuando no lo votan. En psicología política se define como “contraste” al hecho de ver a un partido más lejos de lo que realmente esta y se denomina “asimilación” el hecho de ver a un partido más cerca de uno.

Alguien podría decir que la distorsión no se debe a la percepción del partido de los distintos votantes sino a que el PJ es un partido pobremente definido en términos ideológicos. Sin embargo, analizando 15 países y más de 90 partidos políticos, no existe un solo caso en el cual no sean claramente identificados los efectos de asimilación y contraste. Veamos por ejemplo el caso del PP en España, el cual es graficado en la Figura 3. Como es posible observar, dos votantes que están a la izquierda (≈1) ven al PP como un partido de centro-derecha (≈6) si votan por él o como un partido de extrema derecha (≈9) si no lo votan. La comparación entre el PP y el PJ es interesante, dado que el efecto de asimilación es mucho más intenso en el Peronismo que en el PP mientras que el efecto de contraste es mucho más intenso en el PP que en el Peronismo.

Dado que los atajos informativos que utilizan los votantes no son independientes de sus preferencias políticas, ¿qué es lo que realmente queremos decir cuando definimos a un partido como de izquierda o de derecha? Más aún, si el peronismo se mueve a la derecha (Menem) o a la izquierda (Kirchner), ¿cuál es el movimiento realmente observado por los votantes del partido? Este es el punto sobre el que deberíamos reflexionar.

Referencias: 

Adams, James, Merrill III, Samuel y Grofman, Bernard. 2005. A Unified Theory of Party Competition: A Cross-National Analysis Integrating Spatial and Behavioral Factors. Cambridge: Cambridge University Press.

Almond, Gabriel y Verba, Sidney. 1963. The Civic Culture: Political Attitudes and Democracy in Five Nations. Princeton: Princeton University Press

Althaus, Scott. 1998.“Information Effects in Collective Preferences”. American Political Science Review 92 (3): 545–58.

Bartels, Larry M. 1996. “Uninformed Votes: Information Effects in Presidential Elections”. American Journal of Political Science 40 (1): 194-230.

Campbell, Angus, Converse, Philip E., Miller, Warren E. y  Stokes, Donald E. 1980. The American Voter. Chicago: University of Chicago Press.

Downs, Anthony. 1957. An economic theory of democracy. New York: Harper Collins Publishers.

Acerca de Ernesto F. Calvo

Ernesto F. Calvo es profesor de Ciencia Política en la Universidad de Maryland, Estados Unidos.

, , , ,

4 respuestas a Efectos de información I: ¿Dónde está el partido?

  1. angel 15 Abril, 2013 at 16:27 #

    Es interesante el conocer por qué vota la gente ¿por ideología? o ¿por amistad o agradecimiento a un partido político? ¿por tener una exhaustiva información de los partidos? o ¿por una falta total de información? y ¿de qué países hablamos? En relación al primer factor, en España por ejemplo cada vez se escucha más a la gente que da igual la derecha que la izquierda, es decir existe una determinada frustración de la praxis política desarrollada;en cuanto al segundo presupuesto, no cabe duda de que existen en términos vulgares estómagos agradecidos, por ejemplo ocupar un determinado puesto de trabajo con ayuda de algún partido político,estos serían los incondicionales a la hora de dar el voto en las elecciones,respecto a la información recibida de forma exhaustiva de los partidos¿cuántos ciudadanos se informan o están informados? en este aspecto depende mucho del nivel cultural,asi como de la postura individual frente a los seres humanos, los que optan por una sociedad instrumental,voto de la derecha, los que optan por una sociedad en la que predomine la razón social, voto de izquierdas.Existen países en los que una buena parte de la población no tiene ni la información,ni la preparación,y en estos casos la demagogia puede funcionar muy bien para la consecución del voto.Otro aspecto importante es cuál es la situación económica de la población; cuando un contingente importante de la población tiene unas condiciones de vida deplorables,en estos casos los movimientos o partidos de izquierdas tienen más posibilidades de conseguir los votos de la ciudadanía,mientras que en las sociedades opulentas,la actitud ciudadana suele darle menos importancia al quehacer político,así tenemos el contingente de votantes en las democracias con historia en su instauración, poco superior al 50 % de los votantes que pasan por las urnas por ejemplo.En la década d elos años 70 del pasado siglo XX,Habermas ya lo dijo:el mundo del trabajo ha perdido la posibilidad de hacer una auténtica revolución,porque el mundo de los trabajadores se ha aburguesado.Esta reflexión la he hecho con el fin de ser un provocador para seguir profundizando en un aspecto vertebral de la sociedad actual,cual es el mayor protagonismo de la sociedad civil en el desarrollo y respuesta a los problemas que acucian a los ciudadanos,por ejemplo, temas de empleo,control y buen uso de los recursos humanos y materiales,erradicación del tráfico de influencias, y de la evasión de capitales a paraísos fiscales,mejor distribución de la riqueza con un sistema de tributación fiscal más justo,límites en los puestos políticos en el tiempo de permanencia,lucha por una economía sostenible,y por un mayor y mejor control del ecosistema,mantenimiento del Estado de bienestar,de los sistemas de salud y educativos para el total de la población,etc,etc,etc.

  2. María Laura Tagina 25 Febrero, 2013 at 6:28 #

    Muy interesante aporte! El llamado “efecto de asimilación” (Karl Hovland), como parte de los procesos de percepción selectiva, funciona también para la información que consumimos de los medios de comunicación, también con consecuencias en la decisión de voto.

    • Ernesto 25 Febrero, 2013 at 14:58 #

      Laura,
      Justamente uno de los resultados mas interesantes sobre el que estamos trabajando es como la mayor exposicion a informacion politica en los medios incrementa la polarizacion en lugar de reducirla. Cuanto mas se informa la gente, mas le cuesta exponerse a informacion que no es consistente con sus creencias previas. Si soy Kirchnerista, cuanto mas me informo menos puedo soportar leer La Nacion. Si soy anti-Kirchnerista cuanto mas me informo menos puedo soportar leer Pagina/12. Con lo cual el aumento de informacion refuerza creencias previas e incrementa la importancia que los votantes le dan a la distancia ideologica al partido.
      Mucha gente cree que la polarizacion politica disminuiria si “la gente se informa.” En relidad, cuanta mas informacion es capturada por los votantes mayor es la polarizacion politica y mayor es la intensidad del voto programatico.

      • María Laura Tagina 22 Marzo, 2013 at 1:41 #

        Hey! Disculpas por no responder antes! Recién veo el comentario! Claro, eso es, “exposición selectiva”! Muy interesante los efectos que exponés sobre la polarización. Me encantará leer ese trabajo cuando lo tengan listo. Éxitos!

Deja un comentario