El clientelismo más allá de sus patrones: reflexiones a partir del caso argentino

Si bien no todos los partidos políticos obtienen los mismos beneficios electorales a partir de estrategias clientelares (Calvo y Murillo 2008), la mayoría de los partidos en América Latina, incluso aquellos que emergieron recientemente bajo un discurso de nueva política, desarrollan estrategias clientelares. La persistencia de este tipo de estrategias informales para movilizar al electorado puede ser considerada como evidencia del alto nivel de institucionalización de este tipo de prácticas y redes de organización (Freidenberg 2010). El clientelismo político posee un doble arraigo en la política latinoamericana: por un lado, en parte de los sectores populares se consolida como estrategia de resolución de problemas cotidianos (Auyero 2001) y, por otro lado, en los partidos políticos se consolida como mecanismo de organización de apoyo político y distribución de beneficios selectivos entre algunos sectores de sus bases de apoyo electoral (Aguirre 2013).

No obstante, la mayoría de los modelos teóricos que buscan explicar el funcionamiento de las redes clientelares parten del supuesto de que el sistema político está compuesto por un único partido clientelar (Stokes 2005; Gans-Morse et al. 2010 y Zarazaga 2013a). A su vez, se presume que los mediadores[1] son parte de una única maquinaria política, ya sea porque son miembros del partido o porque rinden lealtad a un líder carismático. Si bien estos supuestos pueden ser ciertos para algunos entornos políticos, ¿qué pasa cuando no existe un monopsonio en la compra de votos? ¿Qué pasa cuando existe más de una maquinaria política a la que pueden recurrir los mediadores a la hora de conseguir recursos para desarrollar sus actividades?[2]

En Argentina, la imagen de más de una maquinaria política (partidos o facciones dentro de un mismo partido), buscando controlar las redes clientelares locales consolidadas parece mucho más realista que el supuesto de un único partido clientelar. Sobre todo si se toma en consideración el actual proceso de reorganización y competencia interna del Partido Justicialista, y el fuerte componente territorial del mismo[3]. Por ello resulta necesario problematizar mejor la relación mediador-patrón, advirtiendo que las redes clientelares pueden tener una mayor autonomía respecto a los líderes partidarios de lo que se suele pensar en la literatura comparada.

Se trata de pensar sobre esta relativa autonomía de las redes clientelares con el objeto de aportar al debate sobre su papel en la dinámica electoral y en la beligerancia política local. Los mediadores son políticos profesionales y están constreñidos bajo una suerte de rendición de cuentas frente a sus clientes. Por ello, en determinados contextos políticos, el vínculo con su patrón político es mucho más pragmático de lo aparente, y frente al aumento de la competencia política pueden modificar su lealtad política considerando la mejor opción para maximizar sus recursos y agilizar los canales de acceso a los recursos y servicios del Estado. Por el mismo motivo, a medida que aumenta la competencia política -ceteris paribus- el rédito electoral de la política clientelar disminuye ya que es más costoso sostener a las redes clientelares. Esto supone que, asumiendo que existen restricciones presupuestarias, los partidos diversifican sus estrategias de política distributiva y el clientelismo queda reducido solo a sostener a las “bases nucleares” (core) de apoyo (Magaloni, Diaz Cayeros y Estévez 2007). En su conjunto, estas dinámicas llevan a una mayor conflictividad política y a constantes negociaciones entre mediadores y patrones.

Los vínculos que construyen los mediadores con sus clientes persisten en el tiempo[4] y van mucho más allá de su funcionamiento en períodos electorales (Aguirre 2012). De hecho, las redes clientelares, a través de los mediadores, ocupan un lugar clave en la coordinación de la acción colectiva y se articulan con diversos tipos de organizaciones sociales tales como cooperativas, uniones vecinales, comedores comunitarios o fundaciones, que le permiten a los mediadores coordinar actividades políticas y sociales, con autonomía de otras organizaciones directamente partidarias (comités, unidades base, entre otros). El vínculo que construyen con sus clientes suele estar arraigado en una amplia gama de relaciones sociales (vecindad, amistad, familia) que lo fortalecen y generan una relación de reciprocidad (Aguirre 2012), por lo que la lealtad de los clientes suele estar con los mediadores, no con los patrones (Quirós 2011).

En contextos de competencia entre maquinarias políticas, los mediadores se adaptan a los cambios políticos en el gobierno o al recrudecimiento de las problemáticas sociales. Su capital político está en su arraigo territorial, y este es más difícil de construir que el vínculo con un nuevo patrón que pueda distribuir recursos públicos para la red. Esto supone que cuando haya elecciones internas partidarias emerjan nuevos patrones dispuestos a brindar recursos. En este tipo de contexto, las redes clientelares pueden adoptar mayor autonomía e incluso activar su repertorio de protestas con el objeto de presionar a sus patrones para lograr mejores condiciones y beneficios.

La imagen de los mediadores como meros instrumentos de los líderes partidarios, fieles a una única maquinaria política, y de clientes “anestesiados políticamente” a cambio de prebendas, además de basarse en un prejuicio sobre las clases populares (Schedler 2004), puede ser contraproducente para analizar la dinámica local de las redes clientelares hoy en la Argentina (o en otros entornos políticos caracterizados por la competencia entre maquinaras políticas). Esto puede llevar, por un lado, a subestimar la beligerancia política, la capacidad de acción colectiva y las estrategias electorales de las clases populares; y, por otro lado, a sobreestimar la supuesta garantía del “voto cautivo” y la capacidad de control político y regulación del conflicto de los patrones frente a aumentos de la violencia colectiva, especialmente en un contexto de posible recrudecimiento de la competencia entre maquinarias partidarias y empeoramiento de las condiciones de vida.

 

Referencias Bibliográficas:

Aguirre, Julio. 2013. “Vínculos entre políticos y ciudadanos en América Latina”. Iberoamericana: América Latina – España – Portugal, vol. 49: 163-168.

Aguirre, Julio. 2012. “Redes Clientelares. Una perspectiva teórica desde el Análisis de Redes Sociales.” Documentos de Trabajo CIEPP (83): 1-70.

Auyero, Javier. 2001. La política de los pobres. Las prácticas clientelistas del peronismo. Buenos Aires, Manantial.

Calvo, Ernesto y Murillo, Victoria. 2008. “¿Quién reparte? Clientes partidarios en el mercado electoral argentino.” Desarrollo Económico vol. 47 (188): 515-542.

Freidenberg, Flavia. 2010. “La política se fue de fiesta. Estrategias electorales, clientelismo politico y organización informal de los partidos en el nivel local en Ecuador“. Nueva Sociedad, N° 225, enero-febrero: 120-138.

Gans-Morse, Jordan; Mazzuca, Sebastián y Nichter, Simeon 2010. “Varieties of Clientelism: Machine Politics During Elections.” CDDRL Working Paper (119).

Hilgers, Tina. 2005. “The Nature of Clientelism in Mexico City”. Canadian Political Science Association Annual Conference. London, Ontario.

Magaloni, Beatriz; Diaz-Cayeros, Alberto y Estévez, Federico. 2007. “Clientelism and portfolio diversification: a model of electoral investment with applications to Mexico”. Patrons, Clients, and Policies. Patterns of Democratic Accountability and Political Competition. H. Kitschelt and S. Wilkinson. Cambridge, Cambridge University Press.

Massetti, Astor. 2009. La década piquetera. Acción colectiva y protesta social de los movimientos territoriales urbanos. Buenos Aires: Nueva Trilce.

Quirós, Julieta. 2011. “El clientelismo como incógnita. Antropólogos, sociólogos y politólogos.” Desarrollo Económico vol. 50 (200): 631-640.

Stokes, Susan. 2005. “Perverse Accountability: A Formal Model of Machine Politics with Evidence from Argentina.” American Political Science Review vol. 99 (3): 315-325.

Schedler, Andreas. 2004. “El voto es nuestro. Cómo los ciudadanos mexicanos perciben el clientelismo electoral”. Revista Mexicana de Sociología vol. 66 (1): 41.

Zarazaga, Rodrigo. 2013a. “Vote-buying and Asymmetric Information. A Model with Applications to Argentina”. Mímeo.

­­­Zarazaga, Rodrigo. 2013b. “Brokers with Plug: a Model about Vote-Buying and Access to Resources.” APSA 2013 Annual Meeting Paper.

 

 



[1] Los mediadores son el puente entre las estructuras partidarias que buscan comprar votos y los ciudadanos (clientes) que están dispuestos a intercambiarlo por beneficios selectivos. Se consideran “expertos manipuladores de información y de gente, gozan del poder posicional que acompaña a su función mediadora y canalizan recursos desde el patrón a los clientes, y votos y apoyo desde los clientes a la  persona que controla los recursos materiales y simbólicos” (Auyero  2001: 98). También llamados: punteros o caudillo barrial (en Argentina), capituleros (en Perú), cabo eleitoral (en Brasil), cacique o padrino político (en México) o capitanes de precinto (en la maquinarias políticas de Chicago).

[2] En América Latina, este interrogante fue clave para analizar la ruptura de la hegemonía priísta en México y el surgimiento de nuevos partidos que apelaron a estrategias clientelares, ver por ejemplo: Hilgers (2005).

[3] Este proceso puede evidenciarse en los resultados de las últimas elecciones legislativas en el conurbano de la Provincia de Buenos Aires (dónde se estila que existen las más importantes redes clientelares de la Argentina), en las que la aglomeración del voto peronista de sus dos listas principales (Frente Renovador –FR- y Frente para la Victoria –FPV-) fue el dato más significativo: los votos del FR se aglomeran en municipios del norte del conurbano, los del FPV lo hacen en los municipios del sur y sur-oeste.

[4] Según cálculos de Zarazaga (2013b), un puntero argentino en el conurbano bonaerense se mantiene en ese rol un promedio de 19 años, por lo que es esperable que sobreviva a varios patrones distintos.

Acerca de Julio Aguirre

Julio Aguirre es candidato a doctor por la Universidad Nacional de San Martín. Becario CONICET y CIEPP, Argentina.

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5 respuestas a El clientelismo más allá de sus patrones: reflexiones a partir del caso argentino

  1. María García 11 febrero, 2014 at 16:35 #

    Creo que el artículo adopta una perspectiva de análisis muy interesante, por tratar de alejarse de los prejuicios que existen acerca de las prácticas clientelares proponiendo una visión diferente y más realista.
    El comportamiento clientelar se encuentra muy difundido, como se dice aquí, afectando a todos los ámbitos sociales e influyendo en las capacidades de acción de los individuos también en su vida cotidiana. Por ello creo que tratar de comprender el problema desde perspectivas más ajustadas a la realidad contribuye al desarrollo de mecanismos que permitan controlarlo.
    Esta visión le otorga un rol más destacado a los mediadores en estas redes, estos individuos, cuando existen diferentes maquinarias políticas pueden aumentar su poder e influencia, obtener más autonomía como se dice en el artículo, por lo que pienso que desarrollar teorías e investigaciones que analicen el papel de los mediadores es un trabajo de gran relevancia. Buen artículo.

  2. Julio 21 diciembre, 2013 at 18:51 #

    Muchas gracias por los comentarios. Efectivamente el tema del clientelismo es mucho más complejo de lo aparente, tanto en su rol como mecanismo de organización de apoyo político como en su rol como mecanismo de política distributiva. Todavía hay “tela para cortar” sobre este tema.

  3. Lucía 20 diciembre, 2013 at 20:40 #

    Me parece muy interesante el modo en que fue abordado el artículo, ya que en lo general uno tiende a relacionar el clientelismo con un único partido fuerte (ya sea el peronismo en Argentina o el PRI en México) cuando en realidad es una red articulada por diversos actores y partidos. También, al romper con la idea de que la relación del puntero es más estrecha y relevante con el patrón que con la comunidad,nos muestra la complejidad del tema y abre el juego a la búsqueda de nuevas aristas por donde analizar el clientelismo. Muy buen artículo

  4. Alicia Lissidini 19 diciembre, 2013 at 17:17 #

    Muy bueno! un tema difícil de investigar, un problema complicado de resolver. El artículo da muy buenas pistas. Deberemos espera su tesis de doctorado para saber más!

  5. Ana Belen 19 diciembre, 2013 at 13:06 #

    Excelente

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