El desempleo juvenil en América Latina

El objetivo de esta nota es analizar las principales características de las relaciones laborales en América Latina, destacando la importancia que la misma tiene para la cohesión económica y social, con especial referencia a los jóvenes latinoamericanos.

La calidad y las características de las relaciones laborales de una sociedad representan un excelente indicador de la cohesión económica y social de un país. El trabajo representa la única fuente autónoma y privada de renta en una economía capitalista, por lo que el tener un puesto de trabajo o una ocupación implica un cambio radical entre la situación de indigencia y/o extrema pobreza y un status socioeconómico determinado. A esa asociación directa, sin embargo, requiere realizar una serie de matizaciones, puesto que el status socioeconómico derivado dependerá, tal y como se ha comentado, de las características de las relaciones laborales existentes, no sólo en términos de estáticos, sino también en términos dinámicos. Además, hay otros dos factores que son importantísimos en esa ecuación. El primero, el papel que juegan las instituciones del mercado de trabajo en la regulación de las relaciones laborales, incluyendo el salario mínimo. En segundo lugar, y tan importante como el factor anterior, la forma en que se accede al mercado de trabajo y la movilidad existente dentro del mismo; es decir, el tipo de contrato de trabajo, sector de actividad económica y salario, es decir, las condiciones laborales en general que se encuentra el individuo que entra en el mercado de trabajo y, por otro lado, las perspectivas de ascensión económica y social que se deriva de estas relaciones sociales.

Principales características de las relaciones laborales en América Latina

Los diferentes estudios muestran que en América Latina el mercado de trabajo se constituye como una salida a la extrema pobreza. La diferencia entre caer en la extrema pobreza o tener un mínimo de subsistencia es la ocupación. El mercado laboral es, por lo tanto, un factor fundamental para la inclusión social.  Sin embargo, otra característica fundamental de los mercados laborales de Latinoamérica es su elevada precariedad, traducido en los elevados y estables niveles de informalidad (la mitad de los ocupados trabajan en puestos informales y su nivel no ha bajado a lo largo del último ciclo de crecimiento en la primera década del siglo XXI), bajo nivel de sindicalización, poco o nulo dialogo social y, lo que es más importante, bajo nivel de movilidad profesional.

Las relaciones laborales de los jóvenes en América Latina

El último informe de la OIT (2014), Panorama Laboral en América Latina 2013, muestra que en la región latinoamericana la tasa de paro de los jóvenes es tres veces superior a la del total de la sociedad, es decir, del 13.9 por ciento (11.4 en hombres y 17.7 en mujeres) frente al 4.6 por ciento del total de la economía. Lo más grave, sin embargo, es que existen más de 21.8 millones de jóvenes que no estudian ni trabajan en la región latinoamericana, los llamados “NINI”; lo que representa alrededor del 20,3 por ciento del total de jóvenes (14 a 24 años de edad). Es decir, a parte de la menor ocupación, también hay un elevado contingente de jóvenes que están completamente fuera de la actividad económica, lo que puede derivarse en un lastre para el desarrollo económico futuro de la sociedad. Por ello, ese pequeño análisis no se cierne sólo sobre los grandes agregados macroeconómicos del mercado de trabajo, puesto que se podría decir que la tasa de paro de los jóvenes de la región es muy inferior a la de los jóvenes europeos, sino en la calidad y las características de las relaciones laborales existentes.

 Gráfico 1. América Latina: desempleo urbano juvenil y total, 2012

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Fuente: elaboración propia con datos de la OIT (2014), Panorama Laboral de América Latina.

 

Conclusiones: recomendaciones de política de empleo

Aunque la tasa de paro en América Latina, tanto del total de la economía, como de los jóvenes, es baja para los patrones europeos, las relaciones laborales son excesivamente precarias, con elevado informalidad y baja movilidad profesional y socioeconómica. Estas características asociadas a un entorno social de elevadas desigualdad de renta y, sobre todo, de acceso a la educación, hace con que aquellas características se perpetúen en la sociedad como una especie de círculo vicioso de la pobreza. Es decir, la elevada desigualdad de renta se traduce en un elevado nivel de abandono escolar o de bajo nivel de formación de los jóvenes. Estos trabajadores jóvenes entran en el mercado laboral en el sector informal. Su ascensión hacia sectores de actividad económica formales, generalmente de mayor productividad y, por lo tanto, de mayor expectativa salariales y posibilidad ascensión profesional y social es frenado por su bajo nivel de formación.

Con ello, aunque los mercados laborales de los países latinoamericanos ejercen un papel fundamental en la reducción de la pobreza extrema, también son un reflejo de la realidad social existente, que actúa como una fuerte barrera a la movilidad socioeconómica. En ese contexto, las relaciones laborales de los jóvenes latinoamericanos entrañan especial interés, una vez que este círculo vicioso sólo puede romperse si los nuevos entrantes (los jóvenes) en el mercado laboral pueden desarrollar capacidades que les permitan ascender socioeconómicamente como resultado de su trabajo.

En este sentido, una de las medidas para reducir la tasa de pobreza en la región debería relacionarse con la creación de empleo productivo suficiente para atender a la demanda. Sin embargo, sólo la creación de empleo productivo no es suficiente para favorecer la inclusión social, la reducción de la pobreza y aumentar el desarrollo económico. Todo ello depende también de la estructura del empleo que se genere y de la calidad de las relaciones laborales. Por ello, es fundamental actuar tanto desde el lado de la oferta de trabajo, a través de políticas activas de empleo, especialmente aquellas asociadas a la formación, como desde el lado de la demanda, incentivando inversiones en el sector productivo; sin olvidar la cuestión institucional, que debería favorecer el diálogo social entre empresarios, trabajadores y, circunstancialmente, el gobierno de turno.

Acerca de Julimar da Silva Bichara

Julimar da Silva Bichara es Doctor por la Universidad Autónoma de Madrid. Máster en Teoría Económica por la Universidad de Sao Paulo (Brasil). Profesor contratado doctor del Departamento de Estructura Económica y Economía del Desarrollo de la Universidad Autónoma de Madrid, de las asignaturas de Política Laboral y Estructura Económica de España.

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3 respuestas a El desempleo juvenil en América Latina

  1. Loreley 28 octubre, 2014 at 17:52 #

    Todo lo que dice el texto está muy interesante y muestra lo que sucede en los países de Americalatina, y pasa que el trabajo es algo que viene siendo una preocupación tanto para los jóvenes que estudian algún tipo de carrera, como también para los que deciden no estudiar o no pueden hacerlo y necesitan buscar un tipo de ocupación o trabajo, les dejo algo http://jorgeguldenzoph.com/america-latina/las-cartas-magnas-de-america-latina-y-su-enfasis-moral/ que está muy interesante para comprender sobre estas cuestiones, como también no dejen de ver la gran cantidad de textos que hay en jorgeguldenzoph.com sobre todo lo que se da en los países de esta región.

  2. Julimar 17 octubre, 2014 at 15:04 #

    Estimada Lucia, Gracias por tu comentario!!!!!
    Realmente quise llamar la atención para un grave problema que existe en nuestros países, todavía poco estudiado en las ciencias sociales; sólo ahora la Cepal y la OIT comienzan a analizar y estudiar los jóvenes en la región. Ese problema además, es amplio y complejo, requiere de un análisis multidisciplinar, puesto que está relacionado con diferentes ámbitos de las ciencias sociales, tiene consecuencias no sólo a corto plazo, sino también a largo plazo; amenazando incluso el desarrollo sostenido y la estabilidad social de la región. En una respuesta simple, la mejor medida de política para intentar reconducir ese porcentaje de jóvenes latinoamericanos a la construcción de la sociedad desarrollada y justa es la educación!! Gracias por tus comentarios! Un saludo, Julimar

  3. Lucia Miranda 17 octubre, 2014 at 12:08 #

    Estimado Julimar,
    Muy interesante tu artículo.
    Creo en verdad que se hace imperativo reflexionar y encontrar alternativas a la situaciones que están excluyendo a los jóvenes en América Latina; y que están por tanto destruyendo los beneficios del bono demográfico en la región.
    Saludos y gracias por este aporte a la reflexión,
    Lucía

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