El nuevo levantamiento indígena en Ecuador y la Revolución Ciudadana

Con la llegada de Rafael Correa a la presidencia de Ecuador en el año 2007, se proyectó un importante cambio en la política ecuatoriana. El nuevo discurso del mandatario anunciaba el fin de “la larga noche neoliberal” y convocaba a la izquierda y al movimiento indígena a participar activamente en la llamada Revolución Ciudadana. (Rodríguez, 2015). Es así que la nueva Constitución del año  2008 prometía una profunda  transformación jurídica con la consagración de los derechos de la naturaleza, el buen vivir o Sumak Kawsay[1], la declaración de plurinacionalidad e interculturalidad y al igual que sucedió con otras constituciones latinoamericanas, la carta magna ecuatoriana, incluyó una larga lista de derechos sociales, políticos, económicos y culturales (Gargarella, 2011).

Pero este período de reconciliación entre los pueblos indígenas y el Estado no duró mucho tiempo. En el año 2008,  al poco entrar en vigor la flamante Constitución comenzaron los primeros desencuentros, iniciándose un nuevo período de conflictos que tuvo como detonante las políticas extractivas de minerales llevada adelante por el gobierno. Seguiría con el cierre de cientos de escuelas interculturales bilingües, la suspensión de la Universidad Amawtay Wasi y la persecución a los líderes indígenas, lo que desembocó en la actual crisis, en la que Correa se ve acosado desde varios ámbitos: el que forman los grupos indígenas, los sindicatos y la oposición de centroderecha.

Para el presidente Rafael Correa los indígenas -más de un millón de personas, según el último censo-  no tienen motivos para protestar y se jacta de la obra en salud y educación de su Gobierno, él reconoce que esta es la crisis más importante de su mandato, pues a este proceso de enfrentamiento gobierno-indígenas se suman personas que tienen intereses específicos como jubilados, médicos, abogados, maestros, y la oposición política que hace eco de todos los reclamos (Constante, 2015).

Por otra parte, y como lo fue en el pasado reciente con otros conflictos, la  Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador  CONAIE[2] está jugando un papel importante, lo cual inquieta aún más a Correa, quien no olvida  que esta organización  protagonizó rebeliones y participó en protestas que derivaron en el derrocamiento de los expresidentes Abdalá Bucaram (1997), Jamil Mahuad (2000) y Lucio Gutiérrez (2005).

Entre las demandas indígenas existen puntos que son innegociables como una reforma agraria que redistribuya el 60% de las tierras cultivables que aún están en manos privadas; la derogación de la Ley de Aguas; y una educación intercultural bilingüe. La lista de peticiones incluye también demandas de otros sectores de la población como impedir la reelección indefinida del presidente del gobierno; una auditoría de los grandes contratos estatales; el fin de la explotación minera y petrolera en nuevos territorios o el libre acceso a las universidades.

Ante este escenario, no son pocos los que  hablan del ocaso de la Revolución Ciudadana de Rafael Correa, y hoy critican la falta de previsión en el texto constitutivo. Se afirma que era previsible que los reclamos, los intereses y las necesidades de las comunidades indígenas entrarían fácilmente en colisión con los propios de las comunidades “dominantes” pues no es lo mismo, por ejemplo, la visión occidental que la de los pueblos indígenas respecto de la tierra y al territorio, o las amenazas de las exploraciones y explotaciones mineras, o la incompatibilidad en algunos casos, del desarrollo energético, con la vida de las comunidades indígenas y su medio ambiente.

Asimismo, no han sido pocos los estudiosos que al referirse a las nuevas constituciones latinoamericanas, en especial las de Bolivia y Ecuador las definen como “poéticas”, esto es, que no  hablan de la realidad, sino que incluyen expresiones de deseos, sueños, aspiraciones, sin ningún contacto con la vida real de los países en donde se aplican. Si uno mira a la muy austera constitución de los Estados Unidos, que contiene 7 artículos (y una veintena de enmiendas), y la compara con los más de 400 artículos que uno encuentra en la Constitución de Ecuador, uno no puede sino sorprenderse (Gargarella  & Courtis  2009).

Quizá, sería un buen momento para reflexionar si la nueva constitución de Ecuador u otras reformadas recientemente en Latinoamérica responden o no a las necesidades democráticas de la región, analizar su eficacia y si existen contradicciones insalvables entre sus componentes o se trata de elementos complementarios o con tensiones importantes pero superables. La importancia de acompañar estos procesos constitucionales de una reflexión teórica comprometida es justamente fortalecer sus potencialidades democráticas y reducir sus riesgos autoritarios de promesas sistemáticamente incumplidas (Uprimni, 2014).

 

[1] La satisfacción de las necesidades, la consecución de una calidad de vida y muerte digna, el amar y ser amado, el florecimiento saludable de todos y todas, en paz y armonía con la naturaleza y la prolongación indefinida de las culturas humanas.

[2] La CONAIE (Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador) desde el 2008 ha venido movilizándose en rechazo al Estado neodesarrollista. Uno de los puntos más tensos de la relación del Estado con el movimiento se lo vivió en el 2014 con un dictamen administrativo que ordenaba el desalojo de la Casa sede de la CONAIE en la ciudad de Quito. El acto fue suspendido recientemente.

Bibliografía

Rodríguez, Caguana (2015)  Ecuador: Nuevo levantamiento indígena. 25 años de conflicto con el Estado. Marcha.org

Gargarella, Roberto (2011) Promesas e interrogantes en América Latina CONICET/CMI

Focus Ecuador. En red: https://www.youtube.com/channel/UC4u1q1-inUxCJ0ju0PaTJGQ

Constante, Carlos  (2015) Diario El País. Quito.

Gargarella R & Courtis, C (2009) El nuevo constitucionalismo latinoamericano CEPAL.

Uprimni, R (2014) Las transformaciones constitucionales recientes en América Latina: Tendencias y desafíos.

 

 

Acerca de Carlos Palacios

Profesor Asociado, Universidad de Girona.
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