¿El ocaso de las reelecciones presidenciales?

En América del Sur,  la reelección está garantizada: presidente que la busca la logra. Al menos eso ocurrió durante la última década, y entonces una moda pareció tornarse regla. Pero no siempre fue así, y quizás no lo siga siendo: Juan Manuel Santos ganó por poco en Colombia, Dilma trastabilla en Brasil y la candidatura de Tabaré Vázquez, aunque no sea estrictamente una reelección, pende de un Cuquito. Con Miguel De Luca hicimos cuentas y encontramos que la ilusión de eternidad comenzó hace ocho años.

Entre el inicio de la democratización y 2005, durante un periodo de veinte años, trece presidentes sudamericanos no lograron finalizar su mandato. En contraste, sólo cinco fueron reelectos. Es cierto que en la primera década pocas constituciones permitían la reelección consecutiva, y aún hoy varias la prohíben: Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador y Venezuela son permisivos mientras Chile, Paraguay, Perú y Uruguay son restrictivos. Aun así, la prohibición de un segundo mandato no obliga a acortar el primero: las interrupciones presidenciales expresaron así inestabilidad política y no limitaciones constitucionales. Fernando De la Rúa, que estaba habilitado para la reelección, ni siquiera llegó a planteársela y voló en la mitad de su primer periodo.

Pero desde 2006 todo cambió. En los ocho años siguientes, sólo un presidente (que no tenía reelección) debió irse antes de tiempo mientras diez  (el doble que en el veintenio precedente) fueron reelectos. El único que estuvo en condiciones de seguir pero prefirió no hacerlo fue Néstor Kirchner, quien consagró la sucesión por vía conyugal en la esperanza de una reelección alternada. Y muchos creyeron que esta tendencia podía proyectarse indefinidamente.

Interrupción versus reelección presidencial en América del Sur, 1985-2014: casos

 andresreelecciones

Si consideramos las tres décadas de democracia como un único periodo indiferenciado, verificaremos que catorce presidentes cayeron antes de tiempo y quince fueron reelectos: dos conjuntos casi idénticos. Pero como las reelecciones ocurrieron más recientemente y la memoria es tramposa, uno de los dos conjuntos tapó al otro y lo dejó en el olvido. Hoy que las condiciones están cambiando y todos los incumbents cortan clavos, corresponde preguntarse si hay alguna variable que explique tanto la inestabilidad anterior como la continuidad reciente. La ideología no califica: entre los eyaculados precozmente hay izquierdistas (Fernando Lugo) y derechistas (Alberto Fujimori), y lo mismo sucede entre los reelectos (Hugo Chávez y Álvaro Uribe). Los politólogos brasileños Daniela Campello y Cesar Zucco sugieren una respuesta alternativa.

Interrupción versus reelección presidencial en América del Sur, 1985-2014: fases

 

1985-2005

(20 años)

2006-2014 (sept)

(8 años)

Interrupciones presidenciales

13

1

Reelecciones presidenciales

5

10

 

En un artículo titulado “Mérito o suerte”, Campello y Zucco identificaron los determinantes del voto en América Latina y llegaron a una conclusión: los electores premian o castigan a sus presidentes por causas ajenas a la gestión. El estudio revela que es posible predecir la reelección del presidente o de su partido sin apelar a factores domésticos: basta considerar el precio de los recursos naturales (léase valor de las exportaciones) y la tasa de interés estadounidense (léase valor del crédito y la deuda). En jerga académica, it’s the economy, stupid! Desde otros tiempos y otras latitudes, los fallidos intentos de reelección de Jimmy Carter y George Bush, del nicaragüense Daniel Ortega y del dominicano Hipólito Mejía recuerdan la relatividad de las leyes universales. Dilma Rousseff y Evo Morales se juegan sus reelecciones en lo que queda del año, y quizás las obtengan; pero la garantía de victoria ha caducado.

Raúl Prebisch hoy podría ser politólogo: al final, los términos de intercambio determinan no sólo la fortuna de los países sino el futuro de sus presidentes. Después de tanto debate sobre el populismo, los padres de la voluntad política resultaron ser la soja y el petróleo.

 

Bibliografía y referencias

Campello, Daniela y Cesar Zucco. 2014. “Merit, Chance, and the International Determinants of Government Success” (12 de agosto de 2014).

Corrales, Javier. 2012. “The incumbent’s advantage in Latin America: larger than you think”, Vox Lacea, subido el 18 de diciembre. Hay adaptación actualizada en castellano: “Lo que sorprende y no sorprende de la re-elección de Santos”, Blog Con.Distintos.Acentos, subido el 19 de junio de 2014.

Llanos, Mariana and Leiv Marsteintredet. 2010. Presidential Breakdowns in Latin America. Causes and Outcomes of Executive Instability in Developing Democracies. Nueva York y Londres: Palgrave Macmillan.

Pérez Liñán, Aníbal. 2007. Presidential Impeachment and the New Political Instability in Latin America. Cambridge: Cambridge University Press.

Acerca de Andrés Malamud

Andrés Malamud es investigador del Instituto de Ciencias Sociales (ICS) de la Universidad de Lisboa.

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18 respuestas a ¿El ocaso de las reelecciones presidenciales?

  1. Anibal Perez-Linan 1 octubre, 2014 at 4:18 #

    Excelente post, Andres! El economista mexicano Jaime Ros muestra en un paper reciente que, en el periodo 2006-14 (representado por la segunda columna de la tabla), los teminos de intercambio se han apreciado en favor de los productos primarios. Y eso, dice, parece “la pesadilla de Prebisch”.

  2. Leiv Marsteintredet 24 septiembre, 2014 at 22:11 #

    Andres, Suena interesante esto. Aunque el caso de no reelección de Mejía obviamente fue un caso económico, pero no relacionado al precio de materias primas sino una crisis bancaria (junto con un cambio constitucional muy impopular que rompió por un tiempo su propio partido). En cuanto a las causas no he trabajado tanto, pero sería interesante investigar los variables de precio de materias primas para las caídas (o ya lo hacen Campello y Zucco en su artículo?). Otras variables económicas han sido inconsistentes en diferentes modelos. Como quiera a mi siempre me ha gustado diferenciar entre diferentes tipos de caídas como mi art. en IPSR, que como lo veo yo, tienen explicaciones y consecuencias distintas. uno de los tres tipos que analizo está relacionado a la prolongación ilegal de mandato (Balaguer, Fujimori y Serrano), y parcialmente reelección (Balaguer y Fujimori). Pero claro está para la mayoría de los casos de caídas, reelección no era posible, y esa es (en cambio al valor de las materias primas) una variable parcialmente bajo control de los presidentes.

    • Andrés Malamud 24 septiembre, 2014 at 23:10 #

      Leiv, el argumento de Campello y Zucco se aplica a las elecciones y no a las caídas. Pero para mí, lo interesante es que los dos fenómenos son consecutivos más que superpuestos, por lo que la causa subyacente podría ser la misma: la situación económica internacional. Después, por supuesto, cada caso tiene su propio gatillo.

      • Leiv Marsteintredet 25 septiembre, 2014 at 13:44 #

        Andrés, no había leído Campello y Zucco, pero hubiera sido interesante poner esos factores económicos en los modelos para explicar caídas a ver qué pasa…como mencioné tras los autores y modelos, los factores económicos tradicionales no son consistentes en explicar caídas (y se supondría que la economía tendría algo que ver en las caídas también). Y es interesante la observación sobre el factor de tiempo entre caídas y reelección…y si la reelección tendría algo que ver en frenar caídas, sería lo opuesto a argumentos tradicionales.

  3. Renata 24 septiembre, 2014 at 21:48 #

    me gustó mucho el post y los comentarios, con sus respectivas respuestas. Gracias al autor y al blog que SIEMPRE nos brinda momentos como esos.

    • Andrés Malamud 24 septiembre, 2014 at 22:22 #

      (-:

  4. Jennifer Cyr 24 septiembre, 2014 at 20:56 #

    Muy interesante! Gracias, Andrés. Una implicación empírica que podemos sacar de esta nota sería que, si el precio del barril de petróleo sigue para abajo, pues, a Maduro le va a costar ser reelegido, no es cierto? Pero en el caso venezolano (y quizás en otros parecidos, Bolivia y Ecuador, por ejemplo) uno podría pensar en otras variables que puedan impactar su re-elección: La falta de una alternativa electoral viable y/o la polarización política y social (un chavista no votaría por un candidato anti-chavista, y vice versa).

    Algo que tienen en común estos casos es que los presidentes mismos (Morales, Correa, y Chávez en el caso venezolano) lograron cambiar la constitución para poder ser re-elegido más que una vez. Por ahí hay que distinguir entre la re-elección permitida por la constitución existente y la re-elección que es “crafted” o creada por el propio líder…

    Me has hecho pensar, Andrés! Gracias de nuevo y un saludo desde Arizona.

    • Andrés Malamud 24 septiembre, 2014 at 21:42 #

      Gracias a vos, Jennifer.

      Es cierto que Morales, Correa y Chávez reformaron la constitución para ser reelectos, pero Menem, Fujimori, Cardoso y Uribe también. Al final, la única demócrata es Cristina Kirchner (;

      Y también es cierto que la falta de alternativas favorece la reelección, pero las crisis económicas favorecen la aparición de alternativas.

      Un beso grande desde Lisboa!

  5. Laura 24 septiembre, 2014 at 20:51 #

    Hola Andrés,

    Estás diciendo entonces que importa más la razón que la emoción y que es la economía (la que finalmente) define las posibilidades de reelección de un gobernante? Eso de algún modo contradecería la tesis que se presentó en este mismo Blog ConDistintosAcentos.com, por Javier Corrales http://www.condistintosacentos.com/lo-que-sorprende-y-no-sorprende-de-la-re-eleccion-de-santos/) que señalaba que los incumbents tienen un 60% de probabilidades más de ganar (siempre una elección). Si depende de la economía y de evaluaciones racionales, no debería exisitr esta tendencia, no crees?

    Cuál es tu opinión?

    Gracias por el post!

    Laura

    • Andrés Malamud 24 septiembre, 2014 at 21:11 #

      Laura, la economía no es razón contra emoción. Estar desempleado tiene un impacto emocional fuerte.

      Mi argumento no contradice a Javier hacia atrás. De hecho, la brecha entre el incumbent y el desafiante se fue ampliando, como él describe. Lo que sugiero es que en las actuales condiciones esa brecha se está cerrando.

      Por comparación, en los regímenes parlamentarios la primera reelección es inevitable y la segunda casi. Y no se lo llama “ventaja del incumbente” sino, simplemente, ciclo político.

      Porque cuatro o cinco años es poco tiempo para decepcionarse de alguien: hasta los matrimonios suelen durar más que eso.

  6. Santiago A. 24 septiembre, 2014 at 19:46 #

    entonces, mas que ocaso, no seria mejor hablar del ciclo donde esa incumbency advantage es menor?

    cheers! s.

    • Andrés Malamud 24 septiembre, 2014 at 20:39 #

      De gustibus non est disputandum.

      • Santiago A. 25 septiembre, 2014 at 5:28 #

        ja! me gusto la ironia, pero no eran gustos por palabras, sino el efecto economico a lo que apuntaba.

        el argumento seria que el contexto internacional afecta la performance economica, y esta las oportunidades electorales del incumbent. entonces, segun vos, la magnitud de esa ventaja electoral es condicional a elementos fuera del control del gobierno.

        sin embargo, esos elementos exogenos (precios internacionales) son ciclicos: segun vos, hoy no empujan a los presidentes en busca de la reeleccion con la misma fuerza que antes, pero probablemente lo estan haciendo con menos fuerza que en un proximo turno electoral.

        entonces no es ningun ocaso, sino una oportunidad menos propicia

        • Andrés Malamud 25 septiembre, 2014 at 9:39 #

          Decimos lo mismo. El ocaso es una etapa de un ciclo, no el fin del mundo. Pero para muchos incumbents no habrá otro amanecer, mbuejeje.

  7. Roberto 24 septiembre, 2014 at 18:19 #

    Lo primero de todo, felicitar a Andrés Malamud por su post; ¡fantástico! Parece “evidente” que existe una tendencia generalizada a la menor reelección, si atendemos al gráfico mostrado. Podemos apreciar en él, como la reelección se ha mantenido prácticamente constante desde 1995 hasta 2013 con 4 períodos en los que son iguales y un caso en el que se dispara hasta 3. Ahora bien, desde el año 2011, el número de casos cae drásticamente hasta 1, manteniéndose en esa posición. Puede que el factor económico juegue aquí un papel fundamental, pues en un contexto de crisis económica como en el que nos encontramos, hace tambalear las economías domésticas, aumentando el precio de aquéllas cosas que más se consumen y será a ésto a dónde la población fije su atención a la hora de volver a votar al mismo presidente que gobernó con esa situación. Así que, como muy bien dice al final del post, la verdadera voluntad política no es otra que la de los productos o factores que la población consume.

    • Andrés Malamud 24 septiembre, 2014 at 20:50 #

      Gracias, Roberto.

      En realidad, la reelección no se mantiene constante. Hasta 2005 sólo hay cinco, de las cuales dos son de Fujimori (y la segunda con fraude). Después, con el boom de las commodities, las reelecciones se disparan.

      Pero ahora, si la economía internacional no mejora, los presidentes en ejercicio enfrentarán condiciones cada vez menos favorables para ser reelectos.

  8. Karina Caceres 24 septiembre, 2014 at 17:57 #

    Prof. Malamud,

    Excelente su artículo que expone un argumento interesante: las re-elecciones en América Latina no están garantizadas y dependen de factores que son ajenos a lo doméstico.

    ¿Me gustaría saber su opinión sobre la Re-elección y su impacto en la calidad de la democracia?
    Quienes defienden la idea de que un presidente pueda reelegirse una y otra vez alegan que de esa forma proyectos de gobierno que demoran mucho tiempo en concretarse pueden llegar a feliz término para beneficio de la ciudadanía, y que además si los electores están contentos con su gestión tienen las manos libres para mantenerlo al mando todo el tiempo que deseen, brindando una especie de “aprobación de mandato”. Por otra parte, los detractores, sostienen que la permanencia por tanto tiempo de un mandatario en el poder posibilita que el liderazgo del país vaya concentrándose en manos de una sola persona, fomentando el personalismo en la política.

    Muchas gracias!

    • Andrés Malamud 24 septiembre, 2014 at 20:14 #

      Karina, ambos argumentos son correctos y sin embargo están en tensión: es un trade off.

      La solución no es neutra y depende de las preferencias de cada uno.

      Yo me inclino por un equilibrio: reeleción sí, aunque no indefinida. Pero es una posición como cualquier otra: la ciencia no dicta valores.

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