El preocupante panorama de la estabilidad democrática en Centroamérica

Las más recientes encuestas de opinión pública en Centroamérica muestran una importante caída de los niveles de apoyo al sistema político, o lo que es lo mismo, de los niveles de legitimidad democrática.  ¿Debería esto preocuparnos?

En su libro sobre el enigma de la legitimidad, Booth y Seligson (2009) explican por qué situaciones similares en el pasado no han resultado en colapsos sistémicos.  La legitimidad es un concepto complejo y polifacético. Sus múltiples dimensiones operan independientemente e impactan las actitudes de la ciudadanía de forma diversa.  Muchas de ellas operan de manera curvilínea.  A niveles bajos de legitimidad los ciudadanos no necesariamente se retiran de la política.  Al contrario, pueden motivarse a participar más dentro de los canales habituales, reforzando las instituciones democráticas. También es posible que altos niveles de legitimidad se asocien con activismo de tipo no convencional, como la protesta u otras tácticas de confrontación.

Aún así, una caída simultánea de varias de las dimensiones de la legitimidad podría ser problemática para la democracia.  La proliferación de normas anti-democráticas facilitaría la acción oportunista de élites anti-democráticas que, por ejemplo, podrían aprovechar el descontento popular como pretexto para restringir las libertades democráticas, fortalecer al Ejecutivo en demérito de la separación de poderes, o incluso derrocar al régimen democrático.  Dichas situaciones son más probables cuanto mayor sea la proporción de ciudadanos insatisfechos con tres dimensiones críticas de la legitimada:  la percepción de los principios democráticos, las instituciones del régimen democrático, y la eficacia del régimen.  Así pues, la pérdida de legitimidad debe preocuparnos en la medida que la “triple insatisfacción” de la ciudadanía crezca.

En su estudio del 2009, Booth y Seligson encontraron que, en el 2004, Honduras y Guatemala tenían los niveles más altos de esta “triple insatisfacción”, y por ende el riesgo más alto en la región de enfrentar inestabilidad política.  Costa Rica resultó ser el país con el nivel de riesgo más bajo.  ¿Cómo ha evolucionado la situación en Centroamérica?  La tabla adjunta muestra los niveles de triple satisfacción e insatisfacción calculados para el año 2012.  Los porcentajes indican la proporción de la muestra que en cada país se sitúa por encima o por debajo, respectivamente, del punto medio en la valoración de los principios democráticos, las instituciones democráticas, y la eficacia del régimen.

Comparando con el 2004 se aprecia que, con la excepción de Nicaragua, la región centroamericana ha aumentado su riesgo de inestabilidad política sustancialmente.  Honduras y Guatemala continúan siendo los países de mayor riesgo, pero el nivel de insatisfacción relativo aumenta en varias órdenes de magnitud en el 2012 para la mayoría de los países.  Los valores superiores a uno para esta relación son los más peligrosos pues sugieren que los activistas propensos a valores anti-democráticos sobrepasan en número a los de inclinación democrática.  Mientras que en el 2004 solamente Honduras y Guatemala caían en esa situación, en el 2012 se añaden también El Salvador y Panamá.  Si bien Costa Rica se mantiene por debajo de la unidad también muestra un deterioro considerable de su posición.  En el 2012 deja de ser el país con el menor riesgo de inestabilidad, posición que le corresponde a Nicaragua.

Tabla 1. Niveles de satisfacción con la democracia en los países centroamericanos

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Otro indicador de estabilidad democrática se obtiene de la confluencia entre el apoyo al sistema político y los niveles de tolerancia de la ciudadanía (Seligson et al. 2012).  En una democracia estable y consolidada la legitimidad de las instituciones se complementa con el respeto por los derechos políticos de los demás.  Cuando las actitudes ciudadanas reflejan altos niveles de tolerancia y de apoyo al sistema político se considera que existe una alta propensión a la estabilidad democrática.  Pero un bajo nivel de tolerancia hace que la estabilidad, si existe, sea autoritaria.  Para el 2012, las actitudes proclives a la estabilidad autoritaria desplazan a las actitudes proclives a la estabilidad democrática en Centroamérica.  Particularmente preocupante es el caso de Honduras donde solo un 7% de la ciudadanía tiene actitudes favorables para la estabilidad democrática, el nivel más bajo de la región y del hemisferio occidental.  Panamá, El Salvador y Guatemala están entre un 19% y un 25%, mientras que Costa Rica y Nicaragua están en niveles cercanos al 30% de actitudes favorables para la estabilidad democrática.  El nivel de Nicaragua es el más alto de Centroamérica y se considera elevado para un país que históricamente ha tenido altos niveles de polarización. En Costa Rica, empero, el nivel ha decaído de casi 47% en 2010 a 31,5% en el 2012, situación considerada inusual y preocupante tratándose la democracia más antigua y consolidada de la región.

En conclusión, el panorama de la estabilidad democrática en Centroamérica es altamente preocupante.  La proporción de ciudadanos insatisfechos con dimensiones fundamentales de la legitimidad democrática se ha incrementado notablemente en el transcurso de los últimos 8 años.  Al mismo tiempo, la caída en el nivel de apoyo al sistema político ha coincidido con un creciente nivel de intolerancia, todo ello en detrimento de la estabilidad democrática.

Referencias Bibliográficas:

Booth, John A. and Mitchell A. Seligson.  2009. The Legitimacy Puzzle in Latin America: Political Support and Democracy in Eight Nations. Cambridge: Cambridge University Press.

Seligson, Mitchell A., Amy Erica Smith and Elizabeth J. Zechmeister.  2012. The Political Culture of Democracy in the Americas, 2012: Towards Equality of Opportunity. Nashville: Vanderbilt University.

 

Acerca de Ludovico Feoli

Ludovico Feoli es Profesor de Ciencia Política de Tulane University, Estados Unidos

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