El test de españolidad: ¿integración o discriminación?

Una de las noticias recientes en los medios españoles llamó la atención sobre la negación de la nacionalidad española a cierto número de extranjeros debido a no haber aprobado el “test de españolidad”,  a pesar de haber cumplido los requisitos legalmente exigidos. La prensa ha informado, asimismo, de que existen diversos casos de personas de origen inmigrante que objetaron judicialmente la negación de la nacionalidad, a quienes la justicia ha dado la razón por considerar que este test constituye una arbitrariedad que atenta contra sus derechos.

Esta “prueba de españolidad” fue una de las propuestas de campaña del Partido Popular (PP) que ha sido puesta silenciosamente en ejecución durante su gobierno. ¿Qué es exactamente lo que se quiere medir?, fue la pregunta que un grupo de nacionalizados españoles nos hicimos al leer las noticias y nos propusimos entonces hacer el ejercicio de responder un simulacro creíble de “test de españolidad”.

Con el propósito de ver si había diferencias entre los resultados rendidos por nacionalizados y por españoles de origen al responder  la prueba, se pidió  a un grupo de veinte personas que respondieran a un test de españolidad, que fue compilado a partir de preguntas proporcionadas por la Asociación Catalana de Profesionales de Extranjería [1]. Tanto la decena de españoles de origen como la decena de nacionalizados tenían nivel educativo alto y se hallaban insertados laboralmente como profesionales en España. Los resultados obtenidos son de especial relevancia si se toma en cuenta que una buena parte de quienes son sometidos al test verdadero no cuentan con nivel de estudios superior.

Sobre 50 puntos obtenibles, una española de origen y un nacionalizado extranjero obtuvieron menos de 40 puntos. Él, doctorado en España, logró 33; ella, 36. La mayoría de participantes obtuvieron entre 40 y 45 puntos; los mayores puntajes correspondieron a una profesional de origen español (48) y un profesional de origen extranjero (49).

Las preguntas que están siendo utilizadas, incluyendo algunas de carácter antojadizo, pretenden medir el grado de conocimiento sobre algunos hechos de la historia española, fechas conmemorativas, funcionamiento de algunas instituciones, nombres de autoridades y referencias geográficas. Entre las preguntas recogidas no hay ninguna que de veras se encamine a evaluar el grado de integración de la persona en la sociedad española, como pretende la retórica oficial que justifica el uso de la prueba.

La integración es un concepto complejo que sigue sometido a debate en el campo de las ciencias sociales.  Pero este tipo de preguntas no parecen corresponder al propósito de medir el nivel de integración de quien responde sino que revela el objetivo discriminatorio de negar la nacionalidad a quienes no están familiarizados con datos y hechos circunstanciales de España. Se trata de personas procedentes de América Latina, Europa y África, que arribaron a este país para trabajar y que  han cumplido, durante años, con aportar al crecimiento de este país y a la bonanza de la que disfrutaron los españoles durante la “burbuja”; la mayoría de ellos han constituido familias y tienen vínculos diversos con la sociedad española.

Nada de eso parece importar a quienes han puesto en aplicación un tipo de test con propósito excluyente. Es una manifestación más de intolerancia con el diferente que esta vez no proviene de un grupo de extremistas sino del Gobierno de España.


[1] Como se explica en el texto enlazado, el simulacro se sirve de “algunas de las preguntas para medir la integración en la sociedad recogidas en este test, elegidas entre una recopilación de preguntas y respuestas sugeridas facilitada [sic] a elpais.cat por la Asociación Catalana de Profesionales de la Extranjería (ACPE)”.

Acerca de María Antonieta Delpino

María Antonieta Delpino Goicochea es Doctora en Educación, miembro del GIMMAL e Investigadora Visitante del Instituto de Iberoamérica de la Universidad de Salamanca.

3 respuestas a El test de españolidad: ¿integración o discriminación?

  1. EMMA ROSA AGUIRRE FORTUNIC 15 marzo, 2015 at 14:36 #

    Como siempre Nena con su rigurosidad científica no sólo opina sino sustenta basada en la evidencia. Una práctica que no suele ocurrir siempre. Respecto al contenido, es obvio que ante la escasez de recursos, se quiere evitar que “otros” los de fuera, adquieran derechos a los servicios públicos, entre ellos el pago por desempleo (no recuerdo el nombre aplicado en España). Me pregunto si este mismo nivel de exigencia lo tuvieron para con quienes aplicaron a la nacionalidad cuando todo “burbujeaba”. Así mismo, evidencia, la tendencia conservadora del actual régimen. Lo asocio a las presiones que tiene el presidente Obama con respecto al mismo tema en EEUU. Felicitaciones Dra., Del Pino.

    • María Antonieta Delpino 27 marzo, 2015 at 23:37 #

      Gracias, Emma Rosa. No, no había antes estos “test de españolidald”. Los extranjeros que optamos a la nacionalidad española cuando se vivía la etapa de la “burbuja” no fuimos sometidos a tantas exigencias. Quizás la diferencia más importante residía en el tiempo que tomaba conseguir la nacionalidad. A los que teníamos una inserción profesional en España nos tomó menos de dos años conseguir la nacionalidad, en cambio para personas que desempeñaban trabajos menos calificados podía tomar entre tres y cuatro años adquirir la nacionalidad.

  2. Ivonne Maya Espinoza 9 marzo, 2015 at 12:45 #

    Es muy interesante lo comentado en el texto, sobre todo por la explicación clara y coherente de que lo que se pretende medir (de acuerdo con el discurso oficial del Gobierno de España) no corresponde con lo que realmente el “test de españolidad” está “evaluando”. Además el hecho de que se haya realizado una simulación del test entre profesionales ayuda mucho a observar que efectivamente las personas con menor nivel de escolaridad difícilmente podrían contestar correctamente las preguntas. Es evidente que se pretende que un porcentaje muy bajo de personas (o ninguna) puedan aprobar satisfactoriamente dicho test. Lo que no me queda claro es ¿qué pretende el Gobierno Español negando la nacionalidad?, será esta una política implementada ante la falta de empleo y de servicios públicos. La otra cuestión es, como lo indica el título del blog, la discriminación que podría esconderse al pretender que sólo los solicitantes con mayor escolaridad logren pasar el test y los de menor escolaridad se descarten. Lo cual no es una buena estrategia pública ya que un país no sólo necesita personal altamente capacitado también requiere mano de obra calificada.

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