Elecciones en Argentina: un juego abierto

El pasado domingo 27 de Octubre, en la Argentina se llevaron a cabo las elecciones conocidas como intermedias. Es decir, aquellas que se realizan en el medio de un mandato presidencial y que fundamentalmente se concentra en cargos legislativos (tanto de la arena nacional como subnacional). Centrándonos en la competencia para escaños nacionales, las diferentes provincias argentinas eligieron la mitad de sus diputados, mientras que solo ocho (Chaco, Ciudad de Buenos Aires, Entre Ríos, Neuquén, Rio Negro, Salta, Santiago del Estero y Tierra del Fuego) hicieron lo propio con los senadores nacionales. La razón está en que la Cámara de Diputados se elige “por mitades” cada dos años (el mandato de cada diputado es de 4 años). En cambio, la Cámara de Senadores lo hace “por tercios” (el mandato de cada senador es de 6 años).

La elección parlamentaria se efectuó dentro de en un contexto político-partidario que viene presentando tres características fundamentales y que desde nuestra lectura, deben ser tenidas en cuenta al momento de analizar la elección: a) El personalismo político. La política actual en la Argentina se identifica con referentes más que con partidos políticos. Como consecuencia, aquello que atrae al electorado a construir una preferencia electoral, son referentes más que etiquetas, transformando así a los partidos contemporáneos en maquinarias electorales más que organizaciones programáticas; b) La territorialización (Calvo y Escolar 2005). Esto es, la competencia política en términos de la estrategia y construcción de apoyos electorales tiende a adquirir un carácter más local. Esta es una característica fundamental para comprender la dinámica política de un país federal como la Argentina. De este modo y recordando la idea de sistema de partidos federalizados (Gibson y Suarez Cao 2010), en nuestro país aquello que ocurre en una provincia no necesariamente es representativo de lo que ocurre en los demás distritos provinciales ni mucho menos del escenario nacional. Lo mismo se aplica en la dirección inversa. c) La permanencia de los legisladores en el congreso argentino tiende a ser pasajera. Esto significa que hacer carrera política en la Argentina no contempla la posibilidad de permanecer mucho tiempo en el parlamento, sino que el llegar a este lugar es una etapa previa para luego acceder a otros cargos políticos. Es en este sentido, que la literatura ha indicado que el país tiende a contar con una tasa baja de reelección legislativa (Jones, Saiegh, Spiller y Tommasi 2002) cuestión que no se ha modificado en tiempos recientes (Jones y Micozzi 2011).

Lo anterior es importante pues nos permite llegar a una premisa general de cara a la continuidad del análisis: la elección parlamentaria del 28 de Octubre se efectuó en un escenario político-partidario personalista, territorializado y donde se compitió por cargos que se suponen transitorios. Teniendo en mente este posicionamiento, la pregunta a la que pretendemos ofrecer una posible (no única) respuesta es: ¿Cómo evaluar el sentido de las elecciones parlamentarias en sí y los resultados que estas produjeron de cara al futuro?

En términos de la primera cuestión, si la política partidaria es personalista y la competencia se concentra en cargos que no se consideran definitivos, podemos pensar que la elección legislativa se ve como una instancia para el posicionamiento de los actores dentro del sistema político. Es decir, un buen resultado en las elecciones (la obtención de cargos representativos), permite a los referentes una visibilidad pública desde la cual posicionarse y así aspirar a competir exitosamente en las futuras elecciones ejecutivas. Es en este sentido, que no son de extrañar algunos comportamientos y reacciones públicas que se evidenciaron a pocas horas de finalizada la elección. Ganadores como Gabriela Michetti (senadora electa por el PRO en la ciudad de Buenos Aires) o Sergio Massa (diputado nacional electo por el Frente Renovador en la Provincia de Buenos Aires) ya son considerados como potenciales candidatos a los cargos ejecutivos de sus respectivos distritos, lo cual significaría el incumplimiento de sus mandatos a los que fueron electos el domingo. El punto está en que de concretarse este hecho, no sería una excepción en la política argentina, sino que es la regla cuando hablamos de los referentes partidarios.

Si las elecciones legislativas sirven para posicionarse de cara al futuro, debemos ahora hacer foco en el segundo aspecto que presenta nuestra pregunta. Es decir, proponemos analizar los resultados de la elección de cara a cómo quedan posicionados los partidos políticos a futuro (esto es, las próximas elecciones ejecutivas nacionales). Lo que surge desde nuestra perspectiva es un escenario mixto: las cosas en el escenario nacional no han cambiado, pero el juego político quedó abierto a las estrategias partidarias futuras. Vamos por partes.

¿Por qué el escenario político-partidario no ha cambiado? El siguiente cuadro ofrece información al respecto.

argentina (2)

Sostenemos que los resultados no han cambiado el mapa político nacional, por el hecho de que el Frente para la Victoria continúa siendo la principal fuerza a nivel país, lo cual le ha permitido sostener sus mayorías en ambas cámaras parlamentarias (diputados y senadores). Un elemento que juega a favor para obtener dicho resultado, es que es la única agrupación que ha logrado competir en la mayoría de los distritos del país. Esto no solo le posibilita acrecentar su caudal electoral sino también su caudal de bancas, tal como se aprecia en el cuadro.

En cambio, las agrupaciones que conforman el bloque opositor al kirchnerismo, no logran alcanzar su nivel por tener una debilidad de origen: estas agrupaciones sí se encuentran territorializadas. Esto nos informa dos cuestiones. En primer lugar, que victorias como las del PRO en la Ciudad de Buenos Aires, la del Frente Renovador (perteneciente al bloque del peronismo opositor) en la Provincia de Buenos Aires o la del Frente Progresista Cívico y Social (perteneciente al bloque de UCR y aliados) en la Provincia de Santa Fe, refieren a resultados que se limitan a dichos territorios y no encuentran eco en otros distritos subnacionales. De este modo, el efecto nacionalizador que pueden generar estas agrupaciones es limitado. En segundo lugar, la territorialización también se evidencia en la falta de coordinación electoral que existe entre las diversas agrupaciones que conforman los diferentes bloques opositores, fundamentalmente el del peronismo opositor y el del radicalismo con aliados. Es decir, si se observan los diversos escenarios provinciales encontraremos diferentes expresiones de dichos bloques: Unión por Córdoba (Córdoba) y el Frente Renovador (Buenos Aires) son ejemplos del peronismo opositor. UNEN (Ciudad de Buenos Aires) y el Frente Progresista Cívico y Social (Santa Fe) hacen lo propio con el bloque de radicales y aliados. En un caso u el otro, se evidencia una ausencia de coordinación nacional que limita la nacionalización de un resultado pensando a futuro.

De este modo y mirando el 2015 (donde aparecen en la competencia los cargos ejecutivos), el kirchnerismo a partir de lo analizado, sería el mejor posicionado dado su carácter más nacionalizado. Las demás agrupaciones quedarían limitadas a su nicho de influencia por su territorialización y ausencia de coordinación.

No obstante, arriba señalamos que el juego político nacional no estaba cerrado sino que quedaba abierto. ¿Por qué? La razón está en la otra característica que le atribuimos al sistema político argentino: el personalismo. Como señalamos al comienzo, el personalismo hace que los partidos políticos giren en torno a sus referentes y es por esta razón, que aquí consideramos que puede darse vuelta la balanza de cara a las próximas elecciones. El kirchnerismo, que basó gran parte su campaña en la figura de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner (que es la principal referente del FPV) y no de sus candidatos a legislador nacional, no logró posicionar y mucho menos encontrar un referente de cara a una sucesión presidencial. Es decir, hoy en día el Frente para la Victoria no tiene un candidato nacional, lo cual genera incertidumbre sobre el futuro (no sobre el presente) de un partido que es personalista. Caso contrario es el de la oposición. Sea en el peronismo opositor (José Manuel De la Sota o Sergio Massa), en el radicalismo y aliados (Hermes Binner, Lilita Carrió o Julio Cobos) y en el PRO (Mauricio Macri) si encontramos potenciales candidatos posicionados dentro del sistema.

De este modo, vemos que el posicionamiento de ambos sectores, oficialistas y opositores, a partir del resultado de 2013 y pensando ya en las elecciones de 2015, termina siendo relativo y con un final abierto. Mientras que el kirchnerismo tiene un respaldo electoral tendencialmente nacional, no encuentra un candidato presidencial; las diferentes corrientes opositoras tienen posibles candidatos, careciendo de la organización y coordinación nacional necesaria para obtener resultados que superen lo territorial. Así pues, el modo en que unos y otros resuelvan esta incongruencia, será determinante para conocer a futuro sus posibilidades electorales. El juego político está abierto. Los actores conocen sus cartas. Habrá que ver como las usan.

Referencias

Calvo, E. y Escolar, M. 2005. La nueva política de partidos en la Argentina. Buenos Aires: Prometeo.

Gibson E. y Suarez-Cao, J. 2010. “Federalized Party System and Subnational Party Competition: Theory and an empirical application to Argentina”, en Comparative Politics 43 (1): 21-39.

Jones, M.; Saiegh, S.; Spiller, P. y Tommasi, M. 2002. “Amateur-Legislators-Professional Politicians: The Consequences of Party-Centered Electoral Rules in a Federal System” en American Journal of Political Sciences 46: 656-669.

Jones, M. y Micozzi, J. P. 2011. “Control, Concertación, Crisis y Cambio: cuatro C para dos K en el Congreso nacional”, en Andrés Malamud y Miguel De Luca (coord.) La Política en Tiempos de los Kirchner. Buenos Aires: Eudeba.

Tow, Andy (2013) Atlas de elecciones en Argentina.

Acerca de Hernan Pablo Toppi

Hernán Pablo Toppi es doctor en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires. Docente e investigador en la Universidad de Buenos Aires y Universidad del Salvador.

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4 respuestas a Elecciones en Argentina: un juego abierto

  1. Virginia 4 Noviembre, 2013 at 11:42 #

    Hernán, muy bueno el análisis que realizas acerca de las elecciones del 27 de octubre. Coincido y particularmente también es algo que me preocupa la falta de institucionalización del FPCyS por fuera de la Provincia de Santa Fe, lugar donde se ha consolidado ampliamente. Sobre los personalismos de los que hablás, comparto una nota del diario La Nación del día de hoy donde se expone justamente que los referentes de la UCR, el FAP y la Coalición Cívica no querrían conformar un interbloque en el Congreso luego de las elecciones nacionales por duras pujas ligadas a personalismos de cara a las candidaturas para 2015: http://www.lanacion.com.ar/1635207-surgen-dudas-y-diferencias-en-la-centroizquierda-tras-los-comicios
    Por otro lado ya que mencionás esta nueva configuración político partidiaria, me gustaría saber tu opinión acerca del Partido de la Red. Si bien sólo presentaron candidatos para la legislatura porteña, está bueno plantearnos desde la Ciencia Política si esta forma de participación política es viable y sobre todo debatir acerca de algunos conceptos que manejan en sus discursos que me hacen ruido como “la búsqueda de un híbrido entre la democracia representativa y al directa”. Les paso el link: http://partidodelared.org/
    Saludos!

    • Hernán Toppi 4 Noviembre, 2013 at 21:03 #

      Hola Virginia, gracias por tu comentario!
      Hoy justo hablaba con una estudiante el tema de las coaliciones (por una nota reciente de Palermo) y comentábamos la importancia de que sean cohesionadas. Y como nos enseñó Lijphart, cuanto más programáticas mejor. Lamentablemente no es el caso en el ejemplo que mencionás. Esta como la mayoría de las coaliciones en Argentina tienen un origen electoralista, por lo que apenas surge el tema de las próximas elecciones, aparecen instantáneamente los nubarrones que pueden terminar en tormenta. Si quieren subsistir, eso lo tendrán que resolver.

      El partido de la red es una novedad interesante. Los votos que sacó en CABA podrían haber significado en otros distritos bancas. Viable no lo sé, limitado seguro si no pretenden superar el escenario legislativo. Este es un tema. El otro es sostener la atención de la opinión pública y no transformarse en algo monótono. Ahí no solo va a ser limitado sino que va a desaparecer. De igual forma que las coaliciones, el partido de la red tiene desafíos a futuro!

      saludos! y gracias por comentar!

  2. Mara 31 Octubre, 2013 at 11:00 #

    Quiero en primer lugar agradecer el post y felicitarte. La pregunta qué planteas es interesante y relevante pues en definitiva apunta a analizar el nivel de previsibilidad que tiene la política argentina y tal como señalas desde el principio ésta parece ser, por definición, imprevisible.

    Me permito disentir, sin embargo, con esa idea de imprevisibilidad. Es cierto que aun no podemos saber cuáles serán los candidatos presidenciales en el 2015 pero no menos cierto es que muchas veces quien emerge con “fuerza” y presidenciable de una elección legislativa de cara a las ejecutivas también suele perder encanto o bien obtiene resultados muy magros. Como dice el dicho: entra papa, sale cardenal.

    Es decir, Massa ganó en Provincia de Buenos Aires su cargo para Diputado Nacional y puede aparecer que se coloca como líder y presidenciable al punto que Clarín nos ha regalado ya la foto del nuevo matrimonio presidencial “Malena y Sergio”, lo cual acompaña la tradición peronista.
    Hace escasos 4 años, en una elección intermedia equivalente a esta con Néstor Kirchner todavía vivo en la escena política, Massa formó parte de la estrategia de candidatos testimoniales. El FPV perdió y De Narvaez era el referente opositor. Dos años después, para la elección presidencial del 2013 el FPV arrasó en generales y primarias. Cuatro años después De Narvaez en el mismo distrito no obtiene tan buenos resultados como la primera vez que contendió aun cuando la elección es legislativa.

    Si miramos Ciudad de Buenos Aires, Michetti era la natural sucesora de Macri casi desde la primera elección de Mauricio, la interna partidaria la mandó al Congreso, en 2009 salió ganadora pero lejos estuvo de ser la sucesora de Macri ni siquiera se la pensó como candidata a Vicejefa para la segunda elección de 2011. VIdal y su perfil ejecutivo de gestión, junto con otros armadores del macrismo, le ganaron la pulseada y Michetti siguió en el Congreso.
    Ahora ganó su escaño de Senadora y el PRO se ha llevado los dos senadores por la mayoría en la Capital Federal, distrito tradicionalmente adverso al peronismo. Es decir, la victoria de Michetti no sorprende pero tampoco la coloca definitivamente como la sucesora de Macri. Eso dependerá de lo que decida Mauricio. Cosa que se corresponde con el nivel de personalismo y de dedismo que existe dentro de los partidos nuevos como mecanismo de selección de candidatos.

    La política argentina puede parecer impresivible sobre los nombres, pero sobre comportamientos de los partidos, tradicionales y nuevos, sobre la estrategia del peronismo de dividirse y generar oposición dentro de su mismo espacio (la idea del panperonismo buena cuenta da de ello) e incluso sobre las preferencias de los electores en relación a candidatos legislativos y ejecutivos (Carrió es buena diputada pero no la veo como Presidenta, comentaban de cara al 2011 y el 1,82% que obtuvo refleja mucho más que solo su capacidad para desperdiciar caudal electoral) no parece ser tan imprevisible.

    Por otro lado, la territorialización y desnacionalización del sistema de partidos argentinos no parece ser tampoco ya una novedad. Los partidos se concentran en sus distritos y las fallas de coordinación entre los niveles de la competencia es precisamente la característica que explica, entre otras cosas, los resultados diferenciados de los partidos en los diferentes niveles donde compiten y por tanto los éxitos de unos para tener predominio y gobernar “exitosamente” (entiendo exito como mayor tiempo en el gobierno y lograr terminar el mandato, solo el PJ, lo sabemos)

    Las fallas de coordinación parece que producen imprevisibilidad. SIn embargo, los partidos saben que sus competidores tendrán fallos de coordinación. Si tienen esa información y aprenden algo, entonces podrán estimar mejor sus capacidades y definir mejor sus estrategias. Algunos lo harán y serán exitosos y otros no. Esa imprevisibilidad, si es que es tal, me parece que más que una característica del sistema de partidos de argentina es una característica que nos permite seguir llamándonos democracia. La supervivencia de incertidumbre podemos leerla, entonces, como buen augurio sobre aquello que reconquistamos hace 30 años.

    • Hernán Pablo Toppi 31 Octubre, 2013 at 14:26 #

      Hola Mara! Gracias por el comentario. Algunas precisiones. La primera, respecto a la imprevisibilidad de los liderazgos. Por supuesto, que un posicionamiento no asegura una victoria o un buen resultado. Es decir, posicionamiento y victoria electoral futura no son sinónimos. Decidí no meterme en esta discusión cuando redacté, pues me extendía más de lo que lo hice (y sé que me pasé del límite de palabras). Preferí en cambio, centrarme en el corazón del argumento en este sentido: la elección intermedia sirve para posicionar posibles candidatos. Los ejemplos que mencionás responden a esto que indico. De Narváez hace cuatro años surgió como un candidato competitivo para ganar la elección gubernamental de la provincia. Hoy con el diario del lunes, sabemos que no lo fue justamente por la volatilidad que entraña todo liderazgo personalista. Como bien indicas vos, De Narváez perdió el encanto (tal vez porque no estuvo el personaje que surgió de Tinelli…). Michetti, hoy surge como potencial candidata. Es cierto lo que decis vos, de que la decisión final recae en Macri (por el hecho de que el PRO gira en torno a él). Sin embargo, sabemos que Macri va a ir a la presidencia. Por ende, quedará bacante la candidatura para la jefatura de gabinete. Si Michetti no hubiera tenido éxito electoral, Larreta tendría sin lugar a duda, el camino libre para ocupar esa posición. El Domingo, en cambio, presentó a MIchetti como una candidata con otras pretensiones. Ayer Macri en TN, señaló que ambos son candidatos para esa posición. Ahora, cuál de los dos será? sin lugar a duda el que mejor posicionado esté en el futuro y todo depende de la relevancia y visibilidad de su liderazgo como referencia.

      La territorialización no es novedad. Por supuesto. De hecho, lo aclaro desde el comienzo y desde la lectura que propongo genera uno de los elementos desde los cuales esos posicionamientos pueden o no, tener pretensiones en la arena nacional. Me parece muy interesante el aporte que haces respecto a la construcción de estrategias. No obstante, me pregunto ¿qué estrategia va a ser exitosa si es territorializada y compite frente a la maquinaria peronista?

      que andes bien!!!!

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