Ficciones de lo real

Cuando Marcela Turati presentó su libro Fuego cruzado ante una audiencia de profesores y estudiantes en el Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Texas en Austin en febrero del 2013, temblaba. Turati, periodista de Proceso, reportaba sobre pobreza urbana y marginalidad hasta que se dio cuenta de que la guerra contra los narcos declarada por Felipe Calderón, la había transformado en una reportera de guerra. “Todavía no puedo hablar de este libro” confesó con voz trémula, “Siento que tengo que pedir perdón por los horrores que en él se describen”.

Turati no es la única periodista en América Latina que habla de su trabajo como si la hiciera la responsable de las atrocidades que reporta. Los periodistas que escriben sobre migración, mercados informales, conflictos armados, marginalidad narcotráfico, desastres naturales, entre otras, están expuestos a diversas formas de sufrimiento y violencias extremas y perciben su trabajo como parte de los fenómenos sobre los que escriben. Cubrir historias de las víctimas, demanda una sólida postura ética que al mismo tiempo, no descuide la posibilidad de mostrar compasión y simpatía con el sufrimiento de los otros. Escribir, en estos casos, se vuelve un compromiso y un reto político y también una intensa búsqueda literaria.

A esta delicada encrucijada, se suma que en muchos casos el ejercicio de su profesión pone a los periodistas en situaciones riesgosas. Solo en México, desde el 1992 hasta la fecha, han sido asesinados treinta y un periodistas, 92% de varones y 8% mujeres (CPJ 2013).

Este proyecto propone mirar los dos lados de la realidad del periodismo narrativo en América Latina y analizar el drama político que se describe en las narrativas, considerando la experiencia personal de los narradores. No se trata de hacer un psicoanálisis de los autores, sino de entender los riesgos de escribir sobre la violencia, y reconocer como se manifiestan en las historias. Es indispensable, además, ver al periodismo como la profesión arriesgada que es, y desde ahí, entender el desafío de los periodistas al momento de escribir.

Recientes teorías sobre el afecto y la transmisión de los afectos, apuntan a la comprensión del mundo a través de las emociones y cómo éstas definen las acciones y reacciones de los individuos (Amed 2004; Cvetkovich 2003, 2013; Berlandt 2003, 2011). En el caso de situaciones de trauma y de violencia, estas teorías permiten acercarnos a la violencia sistemática, así como a quienes, sin necesariamente ser sobrevivientes de una situación traumática, experimentan situaciones afectivas marcadas por la proximidad a una situación traumática: la compasión, la solidaridad, la necesidad de cuidado, el miedo, el estrés, entre otras. Estos elementos no son ajenos a la escritura, ni a la violencia que la escritura reporta. El trauma, entonces, se entiende como una cuestión cultural, y las narrativas que dan cuenta de él, no pueden mirarse como simples reflejos, sino que tienen que entenderse como manifestaciones intrínsecas al trauma.

La idea es que al establecer relación con los personajes de sus historias, al negociar su sitio en el territorio de una villa miseria, o en zonas controladas por grupos criminales, los periodistas muestran los límites y alcances de su propia narrativa y hacen evidente los riesgos y ventajas de narrar desde determinada posición. Explorar la inversión afectiva de los narradores es indagar la contribución ética, estética y política de estos textos (Brennan 2004). Hacerlo es también reconocer el origen de las impresiones afectivas que estas historias dejan en la audiencia. Finalmente, hay que reconocer que nosotros sabemos de estas situaciones, a través de las historias que leemos.

En la metodología del proyecto de investigación que estamos planteando se observarán las prácticas y las relaciones que definen el lugar del cronista en su universo laboral y cultural; lo que rodea la producción del texto, su publicación y consumo. Para ello es indispensable hacer una contextualización radical de las obras y sus autores (Bourdieu). Hay que observar los campos culturales en donde se desenvuelven los periodistas y desde los cuales emerge su interés por narrar ciertas crónicas. El proyecto implica hacer trabajo de campo y de seguimiento a cada uno de los autores; entender la lógica de las prácticas cotidianas, las condiciones materiales que definen su metodología de trabajo, la demanda de los medios para los que trabajan, y el origen del estrés cotidiano. Solo considerando estos aspectos, se podrá analizar las decisiones que toman respecto a la construcción de un texto, la definición de un personaje, la inclusión o no de la primera persona, y los usos de los tiempos verbales. En otras palabras, el proyecto es entender la materialidad de la escritura.

Este objetivo es echar luz sobre el fenómeno de la crónica literaria latinoamericana que en los últimos años ha vivido un momento de esplendor (Guerrero 2012). Tanto en España (dos antologías de crónica latinoamericana una por Anagrama y otra por Alfaguara), como en América Latina (la colección de La Eterna Cadencia en Argentina, las varias publicaciones de Random House-Mondadori en México, por mencionar ejemplos importantes), muestran que hay un interés en la producción y consumo de este tipo de textos. Para algunos, es la muestra de que la mejor prosa de la región están en la mano de los periodistas; para otros, es producto de la nueva “marca” que lleva la literatura latinoamericana. Si en la Guerra Fría fue el ‘realismo mágico’ lo que caracterizó a los escritores de la región, en los años de implementación de nefastas políticas neoliberales, la marca es la violencia urbana.

Sea como fuere, hace falta una mirada crítica que aborde estas narrativas desde la comprensión amplia de la problemática en la que ha entrado el género del periodismo narrativo en América Latina y que entienda a la escritura como marca de la misma violencia que reporta.

Cronistas incluidos en el proyecto:

Alarcón, Cristian. 2004.  Cuando me muera quiero que me toquen cumbia. Buenos Aires: Norma.

Alarcón, Cristian2012Si me querés quereme transa. Buenos Aires: Norma.

Hacher, Sebastián. 2011. Sangre Salada. Buenos Aires: Marea.

Nieto, Patricia. 2012. Los escogidos. Medellín: Sílaba.

Martínez, Oscar. 2013.  Los migrantes que no importan. Barcelona: Icaria.

Rea, Daniela y Turati, Marcela. 2012. Entre las cenizas. México: Periodistas de a Pie.

Turati, Marcela. 2011. Fuego cruzado. México: Grijalbo.

Bibliografía teórica

Ahmed, Sara. 2004. The Cultural Politics of Emotions. London: Routledge.

Berlant, Lauren. 2004. Compassion. The Culture and Politics of an Emotion. London: Routledge.

Berlant, Lauren. 2011. Cruel Optimism. Durham: Duke UP.

Bourdieu, Pierre. 1996. The Field of Cultural Production. Essays on Art and Literature. New York: Columbia University Press

Bourdieu, Pierre2000.Pascalian Meditations. UK: Cambridge Polity Press.

Acerca de Gabriela Polit

Gabriela Polit es Profesora del Departamento de Español y Portugués de la Universidad de Austin, Texas.

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