Género, vida pública y democracia: un Foro para pensar la representación política de las mujeres en América Latina

La vigencia de derechos, libertades y oportunidades para participar y afectar las decisiones políticas es una dimensión clave de la democracia (Dahl 2008). Sin embargo, más allá de los derechos reconocidos en el marco legal y constitucional, hay barreras discriminatorias que dificultan la participación justa e igual de la ciudadanía en el proceso político (Levine y Molina 2007; 2011). Como consecuencia de esto, las mujeres (y otros grupos) están sub-representadas en los órganos legislativos y en altos puestos de decisión de los gobiernos.
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Al compás del afianzamiento de los regímenes democráticos, en América Latina ha habido cambios legales que mejoraron en los últimos tiempos la condición de las mujeres en distintos campos de la vida social y favorecieron su participación política en la región.

Entre 1991 y 2014, trece países establecieron cuotas de género en su legislación electoral [1] y algunos (Ecuador, Bolivia, Costa Rica y México) avanzaron hacia la paridad en las candidaturas a los cargos de elección popular (Archenti y Tula 2014: 47-68). Distintas  organizaciones partidistas impulsaron medidas de acción afirmativa, así como unidades de mujeres o género dentro de sus estructuras organizativas. También instituciones electorales como el Instituto Federal Electoral en México han creado Unidades de Género con la intención de potenciar la igualdad de género en sus procesos y decisiones.

La representación de las mujeres aumentó en buena parte de los legislativos nacionales. En 2014, un 24,5% de los legisladores nacionales (en promedio) son mujeres, versus un 11% en 1997 [IPU 2014]. Según un reciente estudio impulsado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD 2012), las legislaturas subnacionales presentan porcentajes similares de representación femenina, en torno al 25%.

Estos cambios en la composición sexual de los Legislativos impulsaron transformaciones de la representación en un sentido sustantivo.  En un conjunto de países se crearon Comisiones Legislativas Especializadas y Bancadas Femeninas para el tratamiento de proyectos sobre asuntos de género como en Uruguay así como unidades técnicas para el mainstreaming de género como en Costa Rica (Rodríguez Gustá 2011).

En el terreno de los Ejecutivos se observan los cambios simbólicamente más  impactantes, con seis Presidentas electas desde 1990 a nuestros días. En la segunda mitad de la década pasada, el triunfo de Michelle Bachelet en Chile (2006/2010; reelecta en 2014), de Cristina Fernández en Argentina (2007/2011, reelecta hasta 2015), de Laura Chinchilla en Costa Rica (2010) y de Dilma Rousseff en Brasil (2011) inauguró un período de “feminización de las presidencias” que es inédito en la historia latinoamericana[2] y está dando espacio a novedosas investigaciones comparadas (Kouba y Poskocilova 2014: 17-46)

Al mismo tiempo, creció el número de mujeres en los gabinetes ministeriales y se evidencian cambios en el quehacer de estas ministras: muchas de ellas accedieron a carteras como producción, economía, defensa nacional, entre otras, históricamente masculinas. Finalmente, en el nivel local, se duplicó la presencia de mujeres en los ejecutivos municipales (prefeituras, alcaldías, intendencias), pasando de 5% en 1998 a 11% en 2012 (PNUD 2012).

Pero detrás de estas tendencias, hay desigualdades que persisten. En cuanto a la representación legislativa, la región está lejos de alcanzar la “masa crítica” y sólo seis países superan el 30% de legisladoras nacionales (Cuba, Nicaragua, Ecuador, Costa Rica, México y Argentina); luego hay nueve países con menos de un 20% y dos casos extremos, Brasil y Panamá, con menos de 10% de diputadas nacionales.

El avance de las mujeres en la política local es palpable, pero los números varían ampliamente de un país a otro. A título de ejemplo, el promedio regional de alcaldesas es de 11%, pero mientras en Nicaragua un 40% de estos cargos es desempeñado por mujeres, en Guatemala apenas un 2% de ellos está en manos de una mujer (Observatorio de la Igualdad de Género / OIG 2012).

En los puestos ejecutivos municipales al mismo tiempo el crecimiento de la representación femenina es muy lento: de mantenerse el ritmo actual, llevaría aproximadamente tres décadas lograr la “masa crítica” (PNUD 2012). Finalmente, el número de mujeres en cargos ejecutivos de nivel intermedio (gobernadoras) es extremadamente reducido. En los países federales de la región, actualmente solo hay ocho gobernadoras estaduales (dos en Argentina, dos en Brasil y cuatro en Venezuela), sobre un total de 106 cargos.

¿Dónde están los obstáculos?

El fenómeno de la sub-representación de las mujeres en la vida pública e institucional es multicausal y para su explicación es importante que se consideren tres tipos de obstáculos (Massolo 2007): i) de partida, ii) de entrada y iii) de permanencia.

Los obstáculos de partida tiene que ver con los factores que desincentivan la participación de las mujeres en puestos de responsabilidad. La división sexual del trabajo todavía las ubica como las principales responsables del ámbito doméstico y, hasta el momento, la mayoría de los países latinoamericanos carece de políticas activas de conciliación y co-responsabilidad. Los obstáculos de entrada son aquellos que imponen desigualdades al momento de competir por un cargo político y se vinculan con los estereotipos culturales que tienden a marginalizar a las mujeres en las negociaciones partidarias; la vigencia de prácticas sexistas (como la elección de horarios y lugares de reunión excluyentes)[3]; y la existencia de contextos institucionales, reglas electorales y características de la competencia política que generan condiciones de desventaja para las mujeres. Por último, los obstáculos de permanencia apuntan a las dificultades que las mujeres siguen enfrentando una vez que logran un cargo de elección popular. Estos operan, por ejemplo, bajo la forma de “techos de cristal” que les impiden ocupar determinadas posiciones, como las mesas directivas de los Congresos y Asambleas o las presidencias de comisiones legislativas poderosas, ente otras.

Para debatir todas estas cuestiones, esta semana comienza el Foro Internacional “Mujeres, política y democracia” en el Instituto de Iberoamérica de la Universidad de Salamanca, organizado en colaboración con Organización de Estados Americanos y la Universidad Nacional de San Martín de Argentina. A través de conferencias, mesas redondas, talleres prácticos y un Simposio de Investigación, este Foro Internacional permitirá profundizar nuestro conocimiento de la situación actual de las mujeres en la vida pública de la región y generar propuestas a partir del diálogo entre expertos y expertas, investigadores, personas dedicadas a la gestión electoral y a la actividad legislativa y partidista.

Referencias Bibliográficas:

Archenti, Nélida y Tula, María Inés. 2014. “Cambios normativos y equidad de género. De las cuotas a la paridad en América Latina: los casos de Bolivia y Ecuador”. América Latina Hoy. Revista de Ciencias Sociales, Vol. 66: 47-68.

Dahl, Robert. 2008. La igualdad política. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.

Kouba, Karel y Poskocilova, Petra. 2014. “Los efectos de las reglas electorales sobre el éxito de las mujeres en las elecciones presidenciales en América Latina”. América Latina Hoy. Revista de Ciencias Sociales, Vol. 66: 47-68.

Levine, Daniel y Molina, José Enrique. 2011. “Evaluating the Quality of Democracy in Latin America”. En Daniel Levine y José Enrique Molina. Eds. The Quality of Democracy in Latin America. Boulder, London: Lynne Rienner Publishers, 1-19.

Levine, Daniel y Molina, José Enrique. 2007. “La calidad de la democracia en América Latina: una visión comparada”.  América Latina Hoy, Revista de Ciencias Sociales, Vol. 45: 17-46.

Massolo, Alejandra. 2007. Participación política de las mujeres en el ámbito local en América Latina. Santo Domingo: Instituto Internacional de Investigaciones y Capacitación de las Naciones Unidas para la Promoción de la Mujer (INSTRAW).

PNUD. 2012. ¿Cuánto hemos avanzado? Un análisis de la participación política de las mujeres en los gobiernos subnacionales en América Latina y el Caribe. Panamá: Centro Regional para América Latina y El Caribe, Área de Gobernabilidad Democrática, Área de Género.

Rodríguez Gustá, Ana Laura. 2011. ¿Quién promueve la igualdad en los Parlamentos? Experiencias de bancadas, comisiones, unidades técnicas y grupos mixtos en América Latina y el Caribe. Panamá: Área Práctica de Género, Centro Regional del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo en América Latina y El Caribe.



[1] Se trata de Argentina, Brasil, Bolivia, Costa Rica, Ecuador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú, México, República Dominicana y Uruguay.

[2] Estas presidentas de la “segunda ola” se suman a los casos de Violeta Chamorro (Nicaragua, 1990-1997) y Mireya Moscoso (Panamá, 1999-2004).

[3] En el extremo, la discriminación abierta opera bajo la forma de conductas, actos y manifestaciones hostiles y violentas, que lamentablemente todavía se registran en algunos países.

 

 

Acerca de Mariana Caminotti

Mariana Caminotti es Doctora en Ciencia Política, Profesora Adjunta en la Universidad Nacional de San Martín e Investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de la Argentina (CONICET). Trabaja en el Centro de Estudios Federales y Electorales de la Escuela de Política y Gobierno (UNSAM) y se especializa en temas de representación de las mujeres, instituciones y procesos políticos. Además es Co-Directora del Foro Internacional "Mujeres, política, democracia. Rompiendo los techos de cristal en América Latina", organizado por el Instituto de Iberoamérica de la Universidad de Salamanca entre el 23 y el 28 de marzo de 2014.

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7 respuestas a Género, vida pública y democracia: un Foro para pensar la representación política de las mujeres en América Latina

  1. Gibbran Montero 24 marzo, 2014 at 20:32 #

    Mariana, felicidades por tu post.

    Es de gran importancia este Foro que ha comenzado en Salamanca. Auguro un gran éxito y estoy seguro que de ahí saldrá un gran número de proyectos que serán implementados en diversas partes del mundo.

    Estoy convencido de que a través de estos espacios de reflexión e intercambio de ideas, se irá avanzando en el fortalecimiento de una equidad de género.

    Los datos que presentas son muy importantes, ya que permiten conocer de manera clara y sencilla, el estado de situación actual.

    En el caso de México, mi país de origen, seguimos trabajando desde nuestras trincheras para poder coadyuvar en estos avances en materia de género.

    Saludos

  2. Verónica 24 marzo, 2014 at 16:29 #

    Celebro que el Instituto de Iberoamérica sirva de espacio de debate en esta ocasión y me parece que el Foro “Mujeres, Política y Democracia” constituye una oportunidad muy valiosa para que profesionales, académicos, estudiantes, y autoridades políticas puedan intercambiar ideas y hacer propuestas que nos ayuden a avanzar, a las mujeres y a las sociedades de la región, hacia un horizonte de mayor igualdad.
    Son muy interesantes los datos que se presentan en el post, y muy curiosa la enorme variedad de situaciones que existen en América Latina, no sólo entre los países sino en los diferentes niveles de gobierno.
    Me gustaría plantear, además, la cuestión de qué pasa cuando las mujeres llegan efectivamente al poder. Por ejemplo, hablando con algunas legisladoras, ellas expresan que les resulta muy difícil llegar a la presidencia de las Asambleas o a tener una voz influyente en algunas comisiones (o incluso presidirlas). Además, en alguna ocasión, dentro de un partido político, la responsable de la unidad de género me comentaba que, superados los obstáculos de partida (la falta de tiempo, la necesidad de pedir “permiso” a sus parejas para participar de algunas actividades, e incluso la falta de interés), cuando las mujeres llegan a puestos legislativos pueden llegar a sentirse intimidadas y a veces temen expresar sus opiniones de manera muy tajante. Afortunadamente, esto no ocurre en tdos los casos y muchas legisladoras han sabido y podido ejercer su liderazgo de manera clara. Pero aún las mujeres deben enfrentar algunos prejuicios que se extienden hasta las dinámicas instituciones.
    Por otra parte, quisiera saber qué ocurre (si es que esto se da en algún caso) cuando la legislación obliga a los partidos a presentar un mínimo de mujeres en las candidaturas, pero esta obligación rige para las elecciones primarias – que pueden ser, a su vez, obligatorias- sin que tengan que garantizar dicha cuota en la papeleta final (si mal no recuerdo, esto ocurrió en Honduras en las últimas elecciones legislativas).

    P.D. Si no me equivoco, la legislación hondureña tiene prevista la paridad en las candidaturas para los próximos comicios legislativos.

  3. María Paula 24 marzo, 2014 at 1:24 #

    Mariana, me parece un excelente aporte este post. Y rescato dos cuestiones centrales. Por un lado, la necesidad del cambio de mirada respecto al lugar que las mujeres ocupan en las prácticas políticas. Por el otro, el aporte que los espacios de discusión como el Foro Internacional generan. Los obstáculos de partida, entrada y permanencia de las mujeres en los cargos de toma de decisión pueden comenzar a quebrarse puesto que se impone allí la idea de igualdad de género. Me queda sin embargo la duda respecto al cómo profundizar estos cambios. Si, por ejemplo, incentivando cambios en lo que denominás obstáculos de entrada se modifican los de partida y permanencia. Espero que en las discusiones de la semana, se pueda llegar a resultados provechosos para una mejor y mayor inclusión de las mujeres en la política!! Exitos y nuevamente, bienvenida la idea del Foro Internacional y de la ampliación de este debate!

  4. Magdalena 23 marzo, 2014 at 20:52 #

    Excelente iniciativa la de este foro internacional! ¿Hasta qué punto nuestras democracias en América Latina se apoyan más en una legitimidad de origen que de ejercicio? Creo que es una interrogante pertinente hoy en América Latina y me refiero no sólo al tema de las limitaciones de participación e incidencia de las mujeres en decisiones claves sino también la de otros actores sociales (inmigrantes, afrodescendientes o indígenas, opositores políticos, comunidades LGBT, pobres, jóvenes, etc.). Otra pregunta sería la de la eficacia de las medidas de acción afirmativa. Del ensayo de Mariana se infiere que son políticas que podrían quedarse en la superficie. La sub-representación de las mujeres en la vida pública alude a factores estructurales que parecen inmunes a ellas.

    • mariana 24 marzo, 2014 at 0:29 #

      Magdalena, los interrogantes que plantes me parecen muy interesantes.

      Las cuotas de género apuntan a aumentar las proporciones de mujeres en las instituciones políticas, pero por si solas no pueden cambiar las condiciones estructurales y culturales que todavía dificultan su inclusión (y la de múltiples colectivos discriminados) en las instituciones democráticas. Sin duda se necesitan otras medidas complementarias, pero eso no debería invalidar a las estrategias de cuotas que en muchos casos han tenido impactos positivos.

      En el Foro tendremos un taller dedicado a evaluar las condiciones de efectividad de las cuotas, a cargo de María Inés Tula, y una Conferencia magistral sobre estrategias para promover a las mujeres en la política más allá de las cuotas, a cargo de Mona Lena Krook.

      Seguramente tendremos mucho que aprender y seguir discutiendo.

      Un saludo!

  5. mariana 23 marzo, 2014 at 17:44 #

    Muchas gracias, María Clara!

    El punto que mencionas me parece fundamental y creo que apunta a una agenda de investigación de la cual tenemos mucho que aprender todavía. Estoy convencida de la necesidad de impulsar más investigaciones sistemáticas que nos permitan explorar las prácticas cotidianas que estructuran la vida interna de las organizaciones partidistas, de las instituciones públicas, de los espacios legislativos, e indagar en profundidad cuáles son las ideas sobre lo femenino y lo masculino que contribuyen a moldear procesos políticos que resultan críticos, como por ejemplo la selección de candidatos.

    Ojalá esta semana podamos profundizar estos debates, confío en que así será!

  6. Maria Clara Medina 23 marzo, 2014 at 14:44 #

    Estupendo aporte factual y analítico para darle el puntapié inicial al Foro!
    Coincido con Mariana en la necesidad de estudiar los factores estructurales que condicionan el acceso y accionar de las mujeres en política. Sin embargo, también creo necesario relevar las prácticas (la llamada cultura política) de dominación masculina (Bourdieu dixit) que impiden la conformación de un auténtico poder femenino en las instituciones democráticas de Latinoamérica. Es decir, visibilizar las prácticas de género cotidianas (desde una perspectiva emic).
    Espero con ansias los aportes y debates del Foro sobre estas y otras cuestiones, tan relevantes como rompetechos de cristal!

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