#YoSoy132: Jóvenes y urnas en las elecciones presidenciales mexicanas de 2012

El 1 de julio del 2012, los ciudadanos mexicanos tuvieron una cita con las urnas. Ese domingo se llevó a cabo la jornada electoral más grande y compleja de la historia del país. Hubo 2,127 cargos de elección popular en disputa (629 a nivel federal y 1.498 a nivel local). Se eligió al presidente de la República, 128 senadores, 500 diputados federales, 6 gobernadores, jefe de gobierno del Distrito Federal, 579 diputados locales, 876 ayuntamientos, 16 jefes delegacionales y 20 juntas municipales.

A esta dimensión política hay que agregar la dimensión demográfica que tuvo un fuerte impacto en la planeación y diseño de dicho proceso electoral en México. La lista nominal de electores fue de 79,4 millones de votantes, de los cuales 14 millones eran jóvenes de entre 18 y 24 años. Esto equivalía a que 3,5 millones de jóvenes ejercerían su derecho al voto por primera vez, mientras que 10,5 millones elegirían por primera vez al presidente de la República (es decir, estos ya habían podido ejercer su voto en las elecciones intermedias de 2009). Además, para poder acercar el voto a los ciudadanos, el Instituto Federal Electoral (IFE), organismo responsable de organizar las elecciones federales, tuvo que instalar 143.132 mesas receptoras del voto (casillas electorales) y capacitó a más de un millón de ciudadanos para que integraran dichas mesas.

Asimismo, hay que destacar la dimensión institucional. El Instituto Federal Electoral puso en marcha 53 nuevas atribuciones por primera vez en una elección presidencial -esto como resultado de la reforma político-electoral de 2007-2008 (IFE 2008). Algunas de estas funciones fueron: la administración de 48 minutos diarios por cada estación de radio y televisión; la fiscalización de los recursos de los partidos; el cómputo distrital con recuento de votos; el arbitraje, a través de los Procedimientos Especiales Sancionadores; entre otras.

Participación electoral

En esa jornada electoral, el IFE tuvo que considerar que en los últimos años había sido más evidente el desencanto y descontento de los jóvenes con la democracia; lo cual habría provocado la apatía y poca participación de este sector de la población en los canales que ofrece el régimen democrático. Los datos eran claros. Por ejemplo, de acuerdo al Informe de Latinobarómetro  en México se percibe uno de los descensos más pronunciados de toda la región de América Latina: mientras que en 2010 el 49% de los mexicanos apoyaba la democracia, en 2011 sólo lo hacía el 40% de la ciudadanía.

Lo interesante es que a pesar de ese desencanto, en ese proceso electoral, los jóvenes fueron protagonistas del proceso. A pesar de que los medios y la opinión pública se referían a los jóvenes como los “ni ni”, ese mismo sector de la población salió a las calles y desarrolló una importante movilización a través de las redes sociales. Este fenómeno fue denominado como “#Yosoy132” (ver vídeo), un movimiento social conformado principalmente por estudiantes de universidades públicas y privadas, que defendía la libertad de expresión y el derecho a la información de los mexicanos; al mismo tiempo que promovía el voto informado y reflexionado. Todo esto con el objetivo de democratizar los medios de comunicación. Bajo el lema “por una democracia auténtica”, salió a las calles y movilizó al país.

Ante este complejo escenario, el IFE llevó a cabo diversas campañas de difusión en medios de comunicación, con el propósito de motivar la participación juvenil en los comicios del 2012. Por ejemplo, el afiche que aparece bajo estas líneas formó parte de una serie de carteles colocados en todo el país. Asimismo, hay que destacar que, con el objetivo de garantizar la seguridad e integridad de los ciudadanos durante la jornada electoral, el IFE tomó las medidas necesarias para llevar a cabo estos comicios.

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En este contexto general, el 63,14% de los ciudadanos registrados en la lista nominal de electores asistió a las urnas; es decir, 49.087.446 ciudadanos emitieron su voto. Como se puede observar en la siguiente tabla, la participación electoral general en los comicios de 2012 fue similar a la de hace doce años, mientras que la de menor afluencia de electores se registró en el 2003.

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De manera más específica y de acuerdo con datos incluidos en el estudio Desafección política juvenil: desconfianza, desinterés y abstencionismo de Anna Fernández (2009), en el año 2000 votaron 67% de los jóvenes. Mientras que en las elecciones intermedias de 2003 votaron 33% de los jóvenes. No obstante, tomando como referente los datos del IFE, la asistencia de jóvenes de entre 18 y 24 años a las urnas el pasado 1º de julio de 2012 fue mayor a la participación registrada en 2006.El porcentaje de jóvenes que votaron en 2012 llegó a 63% contra 49% de hace seis años.

Retos a futuro

Tomando en consideración las cifras y elementos antes presentados, resultará pertinente que el Instituto Federal Electoral, en coordinación con otros actores con presencia nacional, desarrollen una estrategia que aliente a los jóvenes a participar en el próximo proceso electoral de 2015. Habrá que hacer énfasis en que la democracia ofrece varios mecanismos de participación ciudadana, es decir, no sólo a través de las elecciones los ciudadanos pueden participar, sino también a través de la observación electoral, como funcionario de las mesas receptoras del voto, como candidato de algún partido político, entre otras. Por ello, es fundamental mantener el interés de los jóvenes por las elecciones, para convertirlo en un patrón de conducta y que no se quede como resultado de hechos coyunturales.

El reto principal será motivar a los jóvenes de 18 años que podrán votar por primera vez en el proceso electoral federal de 2015 en México, en el que se renovarán los 500 miembros de la Cámara de Diputados y algunos otros cargos a nivel local. Para esto, el IFE tendrá que desarrollar una estrategia para promover el registro de estos nuevos ciudadanos y para que obtengan su credencial para votar con fotografía. Dicha estrategia podría basarse en campañas de difusión en radio, televisión, redes sociales, anuncios espectaculares, periódicos, entre otras. Todo esto en un marco legal que seguramente tendrá que ser reformado para permanecer vigente y dar respuesta a las demandas ciudadanas que fueron arrojadas después de los recientes comicios, y garantizar el respeto a la pluralidad de ideas y preferencias que existe en la sociedad mexicana.

 

Referencias: 

Fernández, Anna. 2009. “Desafección política juvenil: desconfianza, desinterés y abstencionismo”, Universidad Autónoma Metropolitana, en www.difusioncultural.uam.mx/casadeltiempo/18_iv_abr_2009/casa_del_tiempo_eIV_num18_83_89.pdf

Instituto Federal Electoral. 2008. Análisis comparativo de la reforma electoral constitucional y legal 2007-2008, en http://www.ife.org.mx/documentos/Reforma_Electoral/docs/AC_RefElect0708.pdf

Acerca de Gibbran Montero

Gibbran Montero es asesor en la Coordinación de Asuntos Internacionales del Instituto Federal Electoral (IFE) de México y profesor en la Universidad Nacional Autónoma de México.

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17 respuestas a #YoSoy132: Jóvenes y urnas en las elecciones presidenciales mexicanas de 2012

  1. Francisco Espinoza 26 septiembre, 2013 at 21:31 #

    Excelente artículo, Gibbran, saludos!

  2. Gerardo Maldonado 2 abril, 2013 at 6:14 #

    Estimado Gibbran,
    Felicidades por el post, de verdad interesante y entretenido. Estoy de acuerdo contigo en el diagnóstico del problema y en el reto que deben asumir las instituciones y organizaciones políticas mexicanas: no sólo el IFE, también –y de forma irrenunciable– los partidos políticos, incluso las universidades.
    Hay solo un elemento que creo falta en tu análisis: el origen y consecución del movimiento #yosoy132, pues daría más pistas sobre la complejidad del fenómeno. Durante la campaña política de 2012, el movimiento se autocalificaba como no partidista –algo muy difundido, en especial por la prensa extranjera, posiblemente haciendo eco de otros movimiento similares, como ya han señalado otras respuestas a tu texto. Sin embargo, el movimiento se originó en franca protesta en contra del candidato del PRI, Enrique Peña Nieto. Más que no-partidistas, parecía un movimiento anti-priista (nada nuevo en México). Uno de sus principales alegatos era la equidad, transparencia y democratización de la información de los medios de comunicación. Si bien esto era loable, sus reclamos se concentraron casi exclusivamente en contra del grupo Televisa, pasando por alto otros medios –especialmente los impresos– que tenían evidentes sesgos partidistas, con lo cual estimo que el movimiento no era equitativo. Finalmente, tan pronto pasó la elección, el movimiento se alineó con el opositor Andrés Manuel López Obrador. No creo que esto estuviera mal, pero reveló la ausencia de apartidismo, de neutralidad. Lo cual, poco después, derivó en que varios miembros y secciones del movimiento de varias universidades se deslindaran del #Yosoy132.
    Así, aunque los mecanismos de movilización fueron novedosos (en especial el uso de redes sociales electrónicas), no resultó del todo fuera de lo común de los movimientos sociales mexicanos: anti-priista, no equitativo y medianamente tendencioso. No me resulta extraño entonces que no haya servido en toda su fuerza para movilizar y empoderar a la juventud mexicana.
    Saludos cordiales,

    • Gibbran Montero 2 abril, 2013 at 19:48 #

      Gerardo, muchas gracias por tus comentarios y reflexiones.

      Si bien el movimiento #yosoy132 tuvo unos objetivos en sus orígenes, estos pudieron ir cambiando conforme avanzó el proceso electoral. Lo importante de éste fue la conducción organizada (principalmente a través de redes sociales electrónicas) para estar presentes y tener impacto en el contexto que se presentó.

      Ahora, me parece que será interesante observar los casos específicos que se pudieran formar en las elecciones locales que se llevarán a cabo en este año en algunos estados de México, así como en los próximos meses/años, de cara a los comicios federales de 2015.

  3. angel san juan marciel 29 marzo, 2013 at 13:31 #

    Si los jóvenes van o no van a votar, creo está muy relacionado con la desafección que existe a nivel global,respecto de la política y los políticos en esta sociedad globalizada dónde cada día los problemas de la juventud son un denominador común.Los partidos políticos con su práctica habitual son los encargados de incluir o excluir a los jóvenes en el acceso a puestos de los partidos; por otra parte la falta de trabajo está generalizada en la sociedad actual, en el caso mexicano emigrar a los Estados Unidos, en el caso de los jóvenes españoles irse a Alemania por ejemplo,como consecuencia de la falta de trabajo y de poder tener un futuro más o menos garantizado.La valoración de los políticos no puede ser peor,por la práctica bastante frecuente de tráfico de influencias, malversación de fondos públicos, y en general privilegios que detentan.La solución a esta problemática, solo puede cambiarse a través de la participación ciudadana para un cambio de un sistema capitalista deshumanizado defensor de los privilegios de unos pocos, y que está deshaciendo el Estado de bienestar y conduciendo hacia un Estado de malestar bastante generalizado. El problema de la sociedad actual es sistémico, por tanto la solución solo es posible vía un cambio profundo hacia un modelo de sociedad más justo y humano,donde los intereses de la mayoría prevalezcan solo los privilegios de una minoría, y dónde el Estado de derecho prevalezca sobre el Estado de desecho.

    • Gibbran Montero 1 abril, 2013 at 17:45 #

      Angel, gracias por tu comentario.

      Si bien en México se cuenta con un sistema político-electoral robusto, será de enorme importancia que se actualice a través de algunas reformas.

      Respecto a la desafección que mencionas, la tarea se distribuye entre los diversos actores que confluyen en un proceso electoral; como ya lo señalas, los partidos políticos desempeñan un papel central, pero también hay que mencionar a los organismos electorales, las instancias del gobierno, las organizaciones no gubernamentales, los medios de comunicación, entre otros.

  4. Rafael Grande 29 marzo, 2013 at 4:51 #

    Una buena pregunta de investigación sería indagar en los factores que han determinado la mayor participación de los jóvenes en 2012 en relación con lo sucedido en 2003 y 2006. La hipótesis que se intuye en este post es que el movimiento #132 favoreció en gran medida la participación electoral de los jóvenes.

    Desde sus orígenes, y pese a sus importantes diferencias, no faltaron comparaciones entre el movimiento #132 y otros movimientos ciudadanos encabezados por jóvenes que reclamaban igualmente una mejor democracia: primaveras árabes, indignados en España u Occupy Wall Street. Pocos de estos movimientos han logrado cristalizar opciones electorales claras, algo que sí paso en México con la candidatura de López Obrador ¿Pudo eso impulsar la participación de un sector de los jóvenes pero a la vez frenar la de otros? ¿Qué diferencia en términos electorales esos movimientos?

    El descontento con el modelo de democracia o con el sistema político (como refleja el Latinobarómetro) se puede expresar con un aumento de la participación y a la vez con un rechazo a participar en los mecanismos del sistema que se quiere cambiar. Sirva para alimentar la comparativa y esta disyuntiva el apoyo electoral que entre los jóvenes italianos ha tenido el Movimiento 5 Estrellas, donde sin embargo ha bajado la participación electoral.

    • Gibbran Montero 1 abril, 2013 at 17:32 #

      Rafael, gracias por compartir tus reflexiones sobre esta entrada en el blog.

      Me parece muy interesante la propuesta de pregunta de investigación que planteas.

      Los diversos movimientos que se han registrado en el mundo, han permitido que los jóvenes se organicen y manifiesten su postura respecto a diversos temas de la agenda políto-social y económica de los gobiernos.

      Cada uno de los ejemplos que mencionas se ha desarrollado en contextos muy particulares, con una historia distinta y con actores diversos; sin embargo, podríamos suponer que todos estos han tenido un impacto en la participación electoral (con sus respectivos matices).

  5. Virginia García Beaudoux 29 marzo, 2013 at 2:07 #

    Siendo mi especialidad la comunicación política, encuentro sumamente interesante el reto que señala Gibbran Montero: comprender las bases motivacionales del voto en los jóvenes para movilizar su compromiso y participación efectiva. Desde el punto de vista de la comunicación política, hay un enorme e inédito trabajo por delante: el diseño “a medida” de las estrategias adecuadas para, a través de radio, TV, redes sociales y todos los medios disponibles, motivar a los jóvenes a participar del proceso electoral en cada una de sus etapas. La tarea será todo un desafío creativo del que creo sería toda una experiencia ser parte!

    • Gibbran Montero 1 abril, 2013 at 17:20 #

      Gracias por tu comentario, Virginia.

      Como ya lo señalas, el diseño “a medida” será lo más importante en las campañas que desarrolle el IFE en los próximos meses y, sobre todo, entre el 2014 y el 2015.

      Hay que tomar en cuenta que en cada proceso electoral (antes, durante y después de la jornada electoral) las condiciones cambian y los ciudadanos evolucionan. Por ello, el IFE tendrá que mantener las diversas campañas de educación cívica, a través de programas para sectores focalizados (jóvenes, indígenas, mujeres, etc) con lenguajes y contenidos específicos para que sean más efectivas.

  6. Carlos Vázquez Ferrel 28 marzo, 2013 at 21:11 #

    el post de gibbran abre diferentes interrogantes. La primera de ellas, ¿se pude hablar de participación juvenil tomando como base a la lista nominal? ¿Cuántos jóvenes no están inscritos en el listado nominal? ¿que tan eficaz es el listado nominal como instrumento para medir la participación juvenil? A mi parecer, tomar como parámetro al listado nominal infla la participación y oculta otra segmento importante, es decir los no inscritos. Por otra parte, los estratos demográficos más amplios en México son de entre 18-28 años, con los datos del listado nominal se podría inferir si hay una inscripción en el listado nominal y participación electoral proporcional a estos estratos. Mis sospecha es que no la hay y que esto puede llevarnos a presumir una débil participación electoral juvenil, pero esto habrá que comprobarlo con datos duros. En cualquier caso, el post motiva curiosidades, condición necesaria de todo buen posts ,
    cvf

    • Gibbran Montero 1 abril, 2013 at 5:56 #

      Carlos, gracias por compartir tu reflexión sobre esta entrada.

      Como bien señalas, habrá que considerar otros parámetros para medir la participación de los jóvenes. Aquí se me ocurre que se podrían realizar algunas encuestas y cruzarlas con las inferencias mostradas por el IFE, las cuales están basadas en la lista nominal oficial.

      Respecto a los rangos de edad, los datos que presento consideran a jóvenes de 18 a 24, de los cuales en los comicios de 2012 representaron 14 millones de electores potenciales. En este sentido, quizás se podría hacer una revisión distinta, basándonos en otros rangos como los propuestos por el INEGI.

  7. Rafael Martinez 28 marzo, 2013 at 19:26 #

    Con todo respeto para el autor, me parece que esta entrada en este blog se queda muy corto en el tratamiento de los datos, asi como en los alcances de #132, por no decir el caracter eminentemente urbano y centralizado del fenomeno. Yo se que el espacio es corto, pero creo que no se logra capturar la intensidad del momento de una eleccion presidencial como la de 2012, y ademas, si lo que se desa hacer son cuestionamientos sobre la participacion electoral entre los jovenes ¿porque no se plantea eso entonces? en lugar de incorporar #132 como un elemento transversal ¿porque no nos fijamos mejor en los que no votaron? ¿quienes son? ¿donde estan?

    Los resultados de preferencia por la democracia de latinobarometro parecen ser contradictorios con los de la ENCUP de 2010 y 2012 que realiza la segob en Mexico, pues segun la ENCUP, un 58% parece preferir la democracia, contra solo un 40% de latinobarometro.

    La cuestion aqui es que al hablar de numeros en encuestas, se relativiza el fenomeno que esta en el fondo, y que de verdad importa ¿porque gano el PRI?

    • Gibbran Montero 31 marzo, 2013 at 23:41 #

      Rafael,

      agradezco tus comentarios.

      Seguramente los actores involucrados en el diseño de las estrategias para motivar la participación de los ciudadanos, tomarán en cuenta a los jóvenes que no votaron y se identificarán sus características. Coincido contigo en que ese sector de los electores tiene gran potencial y será de enorme importancia que participen.

      Me gustaría destacar que los jóvenes que tendrán la edad para votar en los próximos comicios de 2015, serán un público objetivo central para el IFE, ya que habrá que hacer campañas para que inscriban en el padrón y posteriormente para que participen, ya sea a través del voto, siendo funcionarios de casilla (si son insaculados), o como observadores electorales.

  8. Enrique Barajas Pro 28 marzo, 2013 at 16:24 #

    Con mente abierta considero que buscando una solución a un conflicto -que no es político, ni social, ni económico- sino de sistema. Ustedes como colectivo de ese movimiento pueden tener una participación legítima para los sistemas de control (o son ignorantes). Con esa estrategia de soluciones no resuelven, (para el sistema ustedes son un problema creado por el sistema. Por ahí no es…

    • Gibbran Montero 31 marzo, 2013 at 23:26 #

      Enrique,

      gracias por tu comentario.

      Las propuestas y soluciones que surjan de cara a los próximos comicios federales en México, deberán ser integrales y tomar en cuenta todas las condiciones del sistema político-electoral mexicano.

      Habrá que estar atentos a las reformas político-electorales que se lleven a cabo, ya que esos ajustes permitirán mantener actualizadas las reglas del juego político.

  9. Rebeca Meléndez 28 marzo, 2013 at 13:54 #

    El reto principal, como bien lo indica el autor es promover el voto entre los jóvenes. Los datos muestran que un movimiento social de jóvenes, no logró movilizar al resto. ¿Por qué estos jóvenes no lograron motivar a sus “iguales” para que participaran en las elecciones? En México, creo que el registro en el padrón electoral no es un problema. El problema radica, en primer lugar, en saber por qué no votan los que conforman este sector de la población. En segundo lugar sería diseñar las estrategias para movilizarlos y sacarlos a las urnas. El reto no es sólo para el IFE, principalmente lo es para los partidos políticos. En un tema por demás relevante, debido a que la mitad de los mexicanos tiene menos de 26 años. (http://www.inegi.org.mx/inegi/contenidos/espanol/prensa/contenidos/Articulos/sociodemograficas/mexico-jovenes.pdf).

    • Gibbran Montero 31 marzo, 2013 at 23:20 #

      Rebeca,

      gracias por tu comentario.

      Coincido contigo en el hecho de que el reto no es sólo para el Instituto Federal Electoral, sino para diversos actores tanto a nivel federal como local.

      Si bien la mayoría de los ciudadanos mexicanos se registran en el padrón electoral y obtienen su credencial para votar, sigue quedando pendiente el voto de un importante número de electores registrados. En este sentido, destaco la necesidad de campañas efectivas que motiven la participación electoral en general y, en específico de los jóvenes, de cara a los próximos comicios federales intermedios de 2015.

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