La base psicológica del voto en América Latina*

“El acto de votar requiere que el ciudadano realice no sólo una elección sino dos. Tiene que elegir entre partidos o candidatos rivales, y debe decidir entre votar o no votar.”

The American Voter, An Abridgement (Campbell, Converse, Miller y Stokes 1964: 49).

Para los autores de The American Voter, las causas que explican ambas decisiones –votar y por quién votar– son psicológicas, y están influidas por una serie de factores previos. Aspectos como la identificación con un partido político, el interés y conocimiento sobre los asuntos políticos, y el sentimiento de eficacia vis-à-vis con la política, constituyen los verdaderos caballos de batalla de los modelos empíricos que sobre el voto se han realizado en el estudio de la política estadounidense. Este modelo de comportamiento electoral, conocido como “Modelo de Michigan”, si bien funciona, aunque con matices, en Europa y África, no se sabe hasta qué punto tiene poder explicativo en América Latina.

¿Qué tan amplia es la base psicológica de la participación electoral en América Latina? La respuesta no es obvia. Por un lado, los regímenes autoritarios del siglo XX utilizaron la represión para despolitizar a la sociedad y, por otro lado, las elecciones fundacionales elevaron la consciencia política y la participación de las masas. Sin embargo, las transformaciones económicas neoliberales en muchos casos fomentaron vínculos no programáticos entre los partidos políticos y los votantes basados en el clientelismo, el carisma, y/o el populismo. Estos cambios debilitaron las lealtades partidistas y pueden haber atenuado otras conexiones políticas de tipo psicológico. La falta de investigación en este área dificulta la construcción de la teoría democrática.

Ahora, después de varios ciclos electorales en América Latina, cabe comprobar cuál es la  fuerza predictiva de las orientaciones psicológicas de voto que teorizó The American Voter. Para ello se recurre al Barómetro de la Américas 2006-2012[1] presentándose varios modelos de regresión (ver Tabla 1.). A la luz de los resultados del primer modelo, el que toma todas las encuestas, el voto parece reflejar la influencia de todas los variables clásicas: la identificación partidista, la eficacia política interna, la eficacia política externa, el conocimiento político y el interés en la política. Pero si nos fijamos en los modelos (regresión logística y OLS) que se basan en datos de las encuestas realizadas meses después de la fecha de la elección, no se corroboran los efectos de la eficacia interna y externa—efectos que eran muy pequeños aunque significativos en el modelo anterior. Esto puede sugerir que la eficacia puede ser un facto endógeno al acto de votar en el corto plazo, pero lo cierto es que no se detectan los mismos efectos (positivos y significantes) observados en los Estados Unidos (Finkel 1985).

Tabla 1. La base psicológica del voto en América Latina, 2006-2012

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Errores estándares en paréntesis; † Estimado con efectos fijos por país y año; ‡ Estimado con efectos fijos por país; * p < .05, ** p < .01, *** p < .001

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Estos modelos no cuentan, no obstante, toda la historia. Los efectos de las variables político-psicológicas sobre el voto varían de país a país (ver Figura 1). Así, tanto la identificación con un partido político como el interés en la política aparecen como muy significativos en la mayoría de los casos. La eficacia interna, por contra, solo demuestra el poder predictivo esperado en Paraguay y México, y en Bolivia parece funcionar pero al revés. La eficacia interna, por su parte, responde a las expectativas teóricas únicamente en Bolivia solamente, mientras que en Panamá parece funcionar también al revés. El conocimiento de la política concuerda con la hipótesis en Honduras, Costa Rica y Argentina. Los únicos países que logran significancia estadística en la dirección esperada en al menos tres de las cinco variables analizadas son Honduras, Costa Rica, Argentina, Paraguay y México.

Para explicar la variación intrarregional observada, nos fijamos en las reglas sobre el voto. Construimos así una variable que toma el valor de “2” donde el voto es obligatorio y sancionado fuertemente; “1” donde es obligatorio pero tiene sanciones débiles, y “0” si donde el voto es voluntario. Averiguamos de esta forma si los coeficientes OLS de las variables psicológicas responden a esta variable contextual.  Si se atiende a la Tabla 2, se observa que el voto obligatorio no influye en los efectos de eficacia interna y externa ni en el conocimiento político. Pero el voto obligatorio sí disminuye los efectos que la identificación partidaria y el interés político tienen sobre la decisión de votar. Así que donde las leyes electorales logran movilizar a la gente, no es como consecuencia de sus orientaciones políticas-psicológicas para auto-movilizarse.

Tabla 2. La influencia condicional del voto obligatorio sobre los efectos de la base psicológica del voto en América Latina, los años electorales, 2006-2012

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* p < .05, ** p < .01, *** p < .001

Esta breve investigación apunta a las siguientes conclusiones. Primero, existe una base psicológica del voto en América Latina conforme a la teoría seminal fijada en The American Voter aunque la misma es incompleta. Las variables psicológicas exhiben mucha variación entre los países analizados. Esto sugiere que el perfil psicológico del votante es distinto en cada país. Las orientaciones clásicas tienden a correlacionar con el voto más fuertemente con el paso del tiempo, un resultado que requiere sin duda más atención para entenderlo bien. Finalmente, la influencia de orientaciones político-psicológicas en el voto están condicionadas por factores contextuales. Arriba se puso la lupa sobre el voto obligatorio y encontramos efectos “reductivos”. Lógicamente otros aspectos del contexto electoral pueden cambiar la base psicológica de la participación electoral en la región, y hace falta más investigación para identificar cuáles.

* El análisis aquí presentado forma parte de un proyecto más amplio titulado, The Latin American Voter (véase https://my.vanderbilt.edu/zechmeister/the-latin-american-voter/) impulsado por Ryan E. Carlin, Matthew M. Singer, and Elizabeth J. Zechmeister. El proyecto examina las teorías clásicas del comportamiento electoral en el contexto de la América Latina contemporánea.

Referencias

Campbell, Angus, Philip E. Converse, Warren E. Miller, and Donald E. Stokes. 1964. The American Voter, An Abridgement. New York: John Wiley & Sons, Inc.

Finkel, Steven E. 1985. “Reciprocal Effects of Participation and Political Efficacy: A Panel Study.” American Journal of Political Science 29 (4): 891-913.

The Americas Barometer by the Latin American Public Opinion Project (LAPOP), www.LapopSurveys.org.


[1] Agradecemos al Latin American Public Opinion Project (LAPOP) y sus principales donantes (United States Agency for International Development, United Nations Development Program, Inter-American Development Bank, y Vanderbilt University) por facilitar los datos que aquí se utilizan.

Acerca de Ryan E. Carlin & Gregory J. Love

Ryan E. Carlin es Profesor de Ciencia Política en Georgia State University (Estados Unidos) Gregory J. Love es Profesor de Ciencia Política en University of Missisippi (Estados Unidos)

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