La democracia y la calidad del voto: Apuntes desde la Escuela de Observación Electoral en Salamanca

Contrario a lo que se suele pensar en nuestros días, en los que se idealiza ingenuamente el sufragio “universal”, las elecciones no son sinónimo de democracia ni, mucho menos, de justicia, libertad e igualdad.

Como bien lo destacaron, desde los setenta, los pioneros del análisis electoral en situaciones autoritarias y en regímenes semi-competitivos, la mayoría de las naciones organizan elecciones pero éstas, en muchos casos, no son ni libres, ni competitivas, ni justas, ni equitativas. Son frecuentemente, para retomar la expresión afortunada de Guy Hermet, Alain Roquié y Juan Linz (1978), “elecciones sin opciones”, en las que los votantes aclaman a sus gobernantes sin tener la oportunidad de elegirlos entre candidatos con proyectos alternativos y con posibilidades viables de ganar.

Para reflexionar, entonces, sobre los rasgos democráticos de un régimen político particular, resulta crucial interesarse de cerca por la calidad de sus elecciones oficiales, evaluándolas a la luz de su grado efectivo de universalidad e inclusión, de equidad e igualdad, de libertad, de pluralismo y de competitividad. Sin embargo, si bien estos conceptos no plantean mayores problemas en su definición teórica y normativa, su medición empírica plantea complejos retos metodológicos y prácticos.

Es para pensar y para debatir estos desafíos que un grupo selecto pero plural, compuesto por expertos provenientes del mundo académico y de los principales organismos dedicados a la cooperación técnica internacional, así como por un nutrido grupo de profesionistas y alumnos interesados en la observación electoral, se ha reunido durante cinco días en la Universidad de Salamanca, acudiendo a la convocatoria abierta por las Directoras del Instituto Iberoamericano de la Universidad de Salamanca, Flavia Freidenberg, y del Departamento para la Cooperación y Observación Electoral de la Organización de Estados Americanos (DECO-OEA), Betilde Muñoz Pogossian.

La calidad excepcional de las reflexiones que estamos desarrollando en este espacio plural se derivan de su singularidad. De forma inusual, se han sentado a dialogar en un ambiente colegial expertos con preocupaciones eminentemente técnicas y prácticas, con investigadores apasionados por cuestiones metodológicas, teóricas y conceptuales. Y se han sumado, además, jóvenes de todas las edades con una gran curiosidad intelectual, con diplomáticos, consejeros y magistrados experimentados, provenientes de 31 países europeos y (latino-)americanos, para alimentar una rica agenda de discusión electoral.

Pero sobre todo, se agradece la participación de expertos, no de uno sino de cuatro organismos especializados, que presentan y ponen a debate sus diversas metodologías de observación electoral: la DECO-OEA, el Servicio de Observación Electoral de la Unión Europea, el Centro Carter  y el Centro de Asesoría y Promoción Electoral del Instituto Interamericano de Derechos Humanos (CAPEL). Este ejercicio inédito, que se realiza con la intervención activa y bajo el escrutinio de académicos de reconocido prestigio internacional, invita a una reflexión muy interesante, tanto sobre la evolución histórica y la diversidad metodológica de la observación electoral internacional, sobre otras formas alternativas de observación académica y local, así como sobre la necesidad de repensar las elecciones y el voto a la luz de su heterogeneidad y volatilidad.

En primer lugar, cabe destacar la diversidad, la profesionalización y la sofisticación crecientes de los distintos enfoques de observación electoral. Más allá de sus fortaleces y flaquezas respectivas, cada tipo de observación aporta algo útil al conocimiento empírico del voto. Mientras que las misiones más nutridas de la OEU y de la UE privilegian metodologías más cuantitativas que incluyen el despliegue de cientos de observadores y la realización de conteos rápidos relativamente sofisticados y confiables, el Centro Carter y Capel emplean métodos más cualitativos y comprensivos, aprovechando sus relaciones de alto nivel. A estas dos formas más conocidas y visibles, se agregan muchas otras perspectivas e iniciativas de observación, tan plurales, discretas y diversas como los ciudadanos que las integran. En su conjunto, todas estas aproximaciones resultan complementarias, por lo que es muy afortunado que se pongan a dialogar en espacios académicos como éste.

Hay que agradecer, asimismo, los esfuerzos realizados por los anfitriones para sumar una masa crítica de 21 expertos internacionales, que dictan conferencias y animan workshops, así como por juntar un denso conjunto de materiales pedagógicos y didácticos de todo tipo y orden. Se cubren así temas tan diversos como la calidad de las elecciones; la libertad de expresión y el acceso a los medios de comunicación; la gobernanza electoral, el financiamiento de los partidos y las campañas, los sistemas electorales; los determinantes de la participación electoral y los modelos del voto; los sistemas de escrutinio, el conteo rápido y la transmisión de resultados; las malas prácticas, la compra de votos y el fraude electoral; el voto en el exterior; la inclusión de las mujeres e incluso la geografía electoral y el análisis espacial.

Es a la luz de todos estos insumos conceptuales, teóricos y metodológicos, que la discusión de los distintos enfoques de observación electoral adquiere todo su sentido y profundidad.

Para terminar, subrayo la necesidad de extraer conclusiones de este encuentro, para incorporarlas en los futuros ejercicios de observación. En lugar de asimilar la mera celebración de elecciones a la existencia de democracias “auténticas” o de “estándar internacional”, ha llegado el momento de asimilar que lo que está verdaderamente en juego en la nueva generación de misiones rebasa ampliamente la calidad de la jornada electoral, y que el escrutinio debe ampliarse para incluir cuestiones tan complejas como la calidad de los votos que se agregan y descartan para perder o ganar.

En otras palabras, necesitamos herramientas más sólidas, precisas y robustas para medir, para evaluar y para contrastar el grado efectivo de universalidad e inclusión, de equidad e igualdad, de libertad, pluralismo y competitividad del sufragio particular. Sin ellas, y sin un marco comprensivo y compartido para interpretar los vínculos empíricos entre la democracia y el acto de votar, nuestras “jóvenes” y nuestras “viejas” democracias seguirán pecando por optimismo desinformado o por demagogia oficialista, contribuyendo al agotamiento de un, de por si frágil y limitado, capital de legitimidad.

Referencias

Hermet, Guy, Rouquié, Alain y Juan Linz (1982) [1978]. ¿Para qué sirven las elecciones?. México, D.F: Fondo de Cultura Económica.

Acerca de Willibald Sonnleitner

Willibald Sonnleitner es Profesor-investigador del Centro de Estudios Sociológicos de El Colegio de México.

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4 respuestas a La democracia y la calidad del voto: Apuntes desde la Escuela de Observación Electoral en Salamanca

  1. Facundo Galvan 23 junio, 2013 at 23:54 #

    Que bueno Willibald tu aporte, gracias por tu clase y por compartir con nosotros toda tu experiencia.
    Suscribo el punto que marcas en tu post, sobre la necesidad de extraer conclusiones de la #EOE2013 que nos permitan avanzar y perfeccionar más sobre los instrumentos que utilizamos en las MOE. También sería positivo incorporar nuevos temas de agenda en la OE, como por ejemplo, las observaciones que son llevadas a cabo por agencias publicas con técnicos o de capacitación electoral, en fin quedamos en contacto y esperemos que la red se mueva más que nunca ahora que ya pasó la #EOE2013. Saludos Facundo!

  2. Erika Estrada 23 junio, 2013 at 13:13 #

    Hola, que buen balance final de la maravillosa jornada que tuvimos la oportunidad de compartir en Salamanca. Destaco de tu intervensión la posibilidad de sentarnos en una mesa común a dialogar sobre democracia, sistemas electorales y observación electoral de una manera tan plural y desenfadada.
    Ahora el reto para todos es volver a casa con el compromiso de seguir trabajando en ello.
    Por otra parte, creo que en todo este quehacer hemos perdido un poco el sentido común de las cosas y nos hemos (al menos desde mi particular visión como parte de un órgano electoral) enfrascado en una normativa numerosa y sin sentido.
    Habrá como bien apuntas que mirar al futuro y ampliar los mecanismos, metodología y manera de hacer las cosas teniendo en cada ciudadano un potencial observador.

    Abrazo

  3. Cecilia 21 junio, 2013 at 10:29 #

    Comparto cada una de las reflexiones del profesor Willibald Sonnleitner acerca de la riqueza y diversidad conceptual de la que hemos podido disfrutar durante esta semana en la Escuela de Observación Electoral. Sin dudas ha sido una experiencia increíblemente enriquecedora. Profesores de excelencia han ofrecido conferencias notables en las que han tenido la generosidad de compartir con los estudiantes sus experiencias así como intercambiar opiniones.
    Quisiera destacar el trabajo de los workshops, han sido realmente fantásticos. Allí pudimos poner en practica los conceptos teóricos asimilados e interactuar en forma dinámica,lo que pedagógicamente ha sido muy interesante.
    La riqueza conceptual de esta Escuela nos ha permitido acceder al curso brindado por el profesor Soonleitner que ha tenido un nivel de excelencia destacado.
    Finalmente, con relación a la nueva generación de MOE coincido plenamente en que es allí donde residen los nuevos retos que hay que atender en las jóvenes democracias haciendo
    eje los sistemas subnacionales que es donde suelen residir las mayores inequidades que influyen en la competencia electoral.

    Muchas gracias a las organizaciones, sus directoras, coordinación y todo el equipo de trabajo por haber hecho posible esta experiencia única,.

    Cecilia.

    • Willi Sonnleitner 21 junio, 2013 at 15:53 #

      Gracias Cecilia.

      Solo cabe agregar que el corazón de la Escuela fueron los alumnos. En efecto, independientemente de nuestras experiencias (y tuvimos el privilegio de reunirnos con personas que tienen trayectorias muy diversas e interesantes), todos pudimos aprender muchas cosas valiosas en un espacio singular, por lo que todos tuvimos la oportunidad de ser alumnos.

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