La dispersión de la violencia y su correlación con las empresas ilegales en América Latina

El pasado mes de octubre, en este mismo espacio de discusión, se presentó un primer avance de una investigación en curso realizada desde la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (México) en el que se esbozaban algunos de los principales problemas que inciden en la violencia en América Latina al punto de convertirla en la región más violenta e insegura del planeta. En aquella oportunidad el post se acompañaba con la imagen de un mapa de la región en el que se mostraba la dispersión de la violencia, medida por la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes; de dicho mapa se desprendía que las subregiones de América Central y el Caribe son las más violentas e inseguras, mientras que los países que conforman el Cono Sur son los que poseen las tasas más bajas de homicidios.

Como fotografía, el mapa antes referido puede ser considerado como un buen saque inicial, sin embargo, también es cierto que a merced de ser justos, es inexacto quedarse con esa imagen, pues homogeiniza la incidencia delictiva al tiempo que impide mirar con precisión los matices entre zonas dentro de cada país en donde se concentra más (o menos) la perpetración de homicidios. Sabedores de esto, el equipo de investigación se dio a la tarea de buscar las tasas de homicidios en las 362 demarcaciones locales que conforman la geografía política de América Latina. Este ejercicio ha permitido rescatar a detalle las principales regiones en las que se concentra la epidemia de muerte que ha asolado a América Latina en los últimos años.

De acuerdo con lo anterior, el Atlas de Violencia (UASLP, 2015) permite destacar algunas cosas importantes: a) que las entidades/provincias/departamentos más violentos están estrechamente vinculados con regiones aledañas a los puertos marítimos, o bien, a pasos fronterizos en los que las bandas del crimen organizado ejercen una fuerte influencia de cara a defender y maximizar sus intereses tanto económicos cuanto de grupo; b) que al tratarse de zonas económicas muy relevantes para los países éstas se encuentran más expuestas a la corrupción; y c) que esta concentración en zonas portuarias y fronterizas contrasta con la menor incidencia delictiva que se verifica en otros territorios dentro de un mismo país.

Figura 1: Atlas de la Violencia de América Latina: dispersión de homicidios (2012)

violencia AL 2

Fuente: Elaboración propia con base en datos oficiales. Colaboración de Natalia Flores Pullet. Diseño- Alejandro Espericueta (UASLP, 2015).

De esta manera, entre las regiones más violentas de América Latina, destacan, por ejemplo, los departamentos de Cortés y Atlántida (Honduras) con tasas de 128 y 120 homicidios por cada 100 mil habitantes; los estados de Miranda y Aragua (Venezuela) con 100 y 92 homicidios por cada 100 mil habitantes, respectivamente; Chiquimula (Guatemala) con 98 homicidios por cada 100 mil; los territorios de Arauca y Valle del Cauca (Colombia) con 85 y 81; o el estado mexicano de Chihuahua con 76.

Figura 2: Localidades más violentas en América Latina

Violencia AL 3

Fuente: Elaboración propia con base en datos oficiales. *Argentina, datos de 2010. Los datos de Nicaragua no están disponibles y los de Paraguay están incompletos por su inaccesibilidad.

El mapa aquí presentado permite, por otra parte, anotar algunos aspectos adicionales a la discusión planteada hace unos meses, a saber: a) que existe una fuerte correlación entre la violencia letal respecto a aquellos espacios con mayor debilidad institucional (América Central); b) que hay una notoria expansión del crimen en aquellas localidades con salida al mar, lo que se vincula considerablemente con las rutas náuticas del narcotráfico, en especial con aquellas que explotan el paralelo 10 para trasegar droga hacia Europa, Asia u Oceanía; c) de la misma manera, se verifica una incidencia notable en aquellos territorios cuya localización están en la ruta del tráfico de drogas, pero también de personas hacia Estados Unidos; d) que en los países sin salida al mar se corrobora una fuerte tensión en pasos fronterizos como en Pando, Oruro (Bolivia) y Canindeyú (Paraguay) considerados como puntos clave para el tráfico de drogas hacia Brasil, pero también hacia Perú y Chile; y e) que al igual que los territorios aledaños a los puertos, aquellos que se encuentran en medio de las rutas fluviales son sumamente importantes por la cantidad de muertes que se concentran en estas regiones: algunos ejemplos se pueden apreciar en los departamentos internos por los que cruzan ríos tan importantes como el Magdalena, el Orinoco e incluso el Amazonas.

En suma, este Atlas es una buena herramienta para visualizar y a su vez analizar espacialmente las zonas marrones y con ello facilitar el trabajo explicativo a partir de variables como la debilidad institucional, la corrupción, la precarización, las fallas del sistema de justicia, el escaso capital social y la mala cooperación entre países para enfrentar un problema que dista mucho de ser un asunto que se circunscriba a las fronteras nacionales.

Acerca de Juan Mario Solis Delgadillo

Juan Mario Solís Delgadillo es doctor en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Salamanca.

2 respuestas a La dispersión de la violencia y su correlación con las empresas ilegales en América Latina

  1. Ivonne Maya Espinoza 27 abril, 2015 at 12:39 #

    Muy interesante el post, muestra datos empíricos (claros y precisos) para entender la magnitud del problema de la violencia que se enfrenta en América Latina y explica por qué determinadas localidades son más violentas (son puertos, pasos fronterizos o rutas fluviales por donde atraviesa el tráfico de drogas y personas), lo felicito.
    Por otra parte, si ordeno los 15 países por su nivel de violencia: México ocupa el lugar 7, siendo el más violento Honduras, seguido de Venezuela, Guatemala, Colombia, Bolivia y Brasil (en dicho orden); estos son los datos que arroja la variable en estudio. Sin embargo, ¿tienen pensado elaborar un mapa tomando datos no solo del número de homicidios, sino también de secuestros y desapariciones?; lo comento porque en México el número de personas secuestradas y desparecidas se ha incrementado mucho en los últimos años debido a la lucha contra el narcotráfico y a la migración masiva de mexicanos y latinoamericanos que cruzan México para ir a Estados Unidos en busca del “sueño americano”. Implementar dichas variables: número de secuestros y de desparecidos, daría un panorama más completo de la violencia que aqueja a América Latina en general y a México en particular.

  2. Olga 26 abril, 2015 at 23:13 #

    Estupendo análisis. De gran apoyo para las autoridades de América latina.
    Saludos

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