La economía en las campañas del peronismo y su importancia para la calidad de la democracia

Uno de los problemas institucionales de los regímenes democráticos contemporáneos sobre el que se ha llamado la atención es el riesgo de que los representantes no cumplan sus promesas electorales al ocupar los cargos públicos (Przeworski 1998). Para corregir esta limitación de la voluntad popular, se ha argumentado que los ciudadanos pueden promover algunos mecanismos institucionales, como el fortalecimiento de las organizaciones partidarias y/o la difusión de mayor información a través de la transparencia institucional y los medios de comunicación (Manin, Przeworski y Stokes 1999; Abal Medina, Alessandro y Cheli 2007). De esta manera, el interés por la identificación de las promesas o planes a implementar por el gobierno —y en segundo lugar, por las modalidades bajo las cuales los ciudadanos podrían ejercer presión sobre el gobierno a favor de esas promesas— contribuyó a una revitalizada teoría de la representación y a un renovado interés académico en las campañas electorales como la vía de comunicación más directa a través de las cuales los políticos anuncian sus intenciones y las someten a votación, y por lo tanto, como una instancia de control sobre los representantes (O’Donnell 2008). A pesar de lo anterior, las campañas electorales siguen siendo un objeto de estudio por lo general esquivo para la ciencia política, y particularmente para el enfoque sobre la calidad de la democracia. Las más de las veces se las estudia instrumentalmente —es decir, descifrando códigos comunicacionales en función de las estrategias de los comités de campaña— pero pocas veces como un indicador de la oportunidad (o no) de que los ciudadanos puedan realizar sus preferencias electorales de una manera responsable e informada, condición indispensable para una democracia de calidad. En otras palabras, para que el voto sea una opción real y para que exista la posibilidad de que los políticos y representantes se hagan responsables de sus actos de gobierno, hace falta información libre y plural pero también sustantiva. Consecuentemente, desde el punto de vista de la construcción de una ciudadanía plena, ello se convierte en un imperativo tanto para el reconocimiento de las personas legales en condiciones de igualdad como para la legitimidad de la representación política (Bennett y Entman 2001).

¿Permiten las campañas electorales realmente existentes que los electores se informen suficientemente para tomar decisiones responsables a la hora de votar? Para tratar de encontrar algunas respuestas parciales a esta pregunta, se estudiaron las promesas electorales —aquellos fragmentos argumentativos orientados a dar información acerca de las acciones posibles a tomar una vez en el gobierno— de los principales candidatos presidenciales en las campañas electorales argentinas desde 1983 hasta el presente, publicadas en los diarios más importantes del país — lo que D’Adamo, García Beaudoux y Slavinsky (2005) han llamado la “elocuencia verbal”—. La información fue trabajada adaptando la técnica de análisis de contenidos utilizada por el Comparative Manifestos Project —que consiste en la codificación de los contenidos en una tabla de 57 temas (Budge, Robertson y Hearl 1987; Klingemann, Hofferbert y Budge 1994; Budge et al. 2001; Alonso, Volkens y Gómez 2012)— y luego agregada para obtener información sistematizada sobre las posiciones políticas sobre cuál debe ser el rol del Estado en la economía y, en definitiva, el modelo de desarrollo capitalista preferido: si más orientado a la liberalización de la economía o, por el contrario, más orientado hacia su regulación.

Como ocurre casi siempre para el caso argentino, el caso del peronismo es el más interesante. Primero, en los extremos del período —las campañas presidenciales de 1983 y de 2011—, sus candidatos Ítalo Luder y Cristina Fernández han comunicado la intención de adoptar políticas económicas claramente reguladoras e intervencionistas, pero no sucedió lo mismo en ninguna de las otras campañas del partido. Segundo, la radicalización regulatoria de las propuestas de Cristina Fernández se dio con posterioridad a la campaña que la llevó por primera vez a la presidencia, en 2007. En efecto, en aquella oportunidad la tendencia liberalizadora de sus propuestas económicas fue similar a la de Carlos Menem en 2003. Tercero, el discurso de campaña de Cristina Fernández en 2011 es aún más regulador que el de Luder en 1983. Y cuarto, en 1989 el candidato Carlos Menem cambió drásticamente la relación entre una y otra tendencias. En efecto, respecto de su antecesor Luder, Menem duplicó las referencias a la liberalización de la economía y redujo a poco menos de la mitad sus propuestas en favor de la regulación, quedando ambas tendencias económicas virtualmente empatadas. Aunque en otros aspectos se haya respetado la tradición nacionalista del peronismo, este viraje discursivo constituía información de campaña disponible y advertible.

Una creencia muy difundida en Argentina, e incluso en la academia (Stokes 2001), sostiene que las reformas económicas de los años 90 se realizaron por sorpresa. Esa creencia sostiene que Menem ocultó —o desconocía— sus intenciones en el momento de la campaña electoral y luego engañó al electorado aplicando las reformas. Como consecuencia, la democracia argentina perdió allí gran parte de su legitimidad. Sin embargo, si estos resultados sobre las campañas argentinas son confiables, entonces se pone en evidencia al menos la necesidad de profundizar en análisis al respecto: las posiciones reformistas de Menem habían sido efectivamente anunciadas en su campaña de 1989, y aunque quizá no hayan sido correctamente receptadas, pocos en Argentina podrían decirse traicionados, sino más bien desinformados. Esto último no sugiere que el electorado es el único responsable de la distancia en la relación representativa, ya que hay dificultades intrínsecas en esta relación. Lo que sí sugiere es que, por un lado, el análisis científico de las campañas, y por lo tanto, las reflexiones sobre la calidad de la representación democrática, deben dar cuenta de la complejidad de estos fenómenos con mayor detalle. Y por otro lado, que en Argentina no es acertado cargar en una sola persona toda la responsabilidad por los procesos políticos sufridos en el pasado.

Referencias

Abal Medina, Juan, Alessandro, Martín y Cheli, Gabriela. 2007. “Controlando a los representantes: una revisión teórica y conceptual de la accountability vertical”. En Abal Medina, Juan. Comp. Evaluando el desempeño democrático de las instituciones políticas argentinas. Buenos Aires: Prometeo.

Alonso, Sonia, Volkens, Andrea y Gómez, Braulio. Análisis de contenido de textos políticos. Un enfoque cuantitativo. Madrid: Centro de Investigaciones Sociológicas. 2012.

Bennett, W. Lance y Entman, Robert M. 2001. “Mediated Politics: An Introduction” En Bennett, W. Lance y Entman, Robert M. Eds. Mediated Politics. Communication in the Future of Democracy. Cambridge: Cambridge University Press.

Budge, Ian, Robertson, Davis y Hearl, Derek (eds.). 1987. Ideology, Strategy and Party Change: Spatial Analyses of Post-War Election Programmes in 19 Democracies. Cambridge: Cambridge University Press.

Budge, Ian, Klingemann, Hans -Dieter, Volkens, Andrea, Bara, Judith y Tanenbaum, Eric. 2001. Mapping Policy Preferences. Estimates for Parties, Electors, and Governments 1945-1998. Oxford: Oxford Univesity Press.

D’Adamo, Orlando, García Beaudouz, Virginia y Slavinsky, Gabriel. 2005. Comunicación política y campañas electorales. Estrategias en elecciones presidenciales. Barcelona: Gedisa.

Klingeman, Hans-Dieter, Hofferbert, Richard I. y Budge, Ian. Parties, Policies, and Democracy. Boulder: Westview Press.

Manin, Bernard, Przworski, Adam y Stokes, Susan C. 1999. “Elections and Representation”. En Przeworski, Adam, Stokes, Susan C. y Manin, Bernad. Eds. Democracy, Accountability and Representation. Cambridge: Cambridge University Press.

O’Donnell, Guillermo. 2008. “El gran error es eludir las instituciones”. Diario La Nación 17 de diciembre.

Przeworski, Adam. 1998. “Acerca del diseño del Estado: una perspectiva principal-agente”. Revista Argentina de Ciencia Política (2): 11-39.

Stokes, Susan C. 2001. Mandates and Democracy. Neoliberalism by Surprise in Latin America. Cambridge: Cambridge University Press.

Acerca de Martín D'Alessandro

Martín D'Alessandro es Investigador del Instituto de Investigaciones Gino Germani, Universidad de Buenos Aires (Argentina)

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