La eficacia de la ayuda en la reconstrucción de Haití (2010-2012)

El 12 enero de 2010, Haití fue víctima de uno de los terremotos más destructivos en la historia de la humanidad, perdieron la vida más de 220.000 personas (Government of Haiti 2010). Durante los meses posteriores al cataclismo la comunidad internacional movilizó una enorme cantidad de recursos –con un valor de más de 5 mil millones US$– para la ayuda humanitaria y reconstrucción de Haití (Intermon Oxfam 2010). Dado que la situación económica y social de Haití era crítica ya antes del terremoto, estaba claro que el proceso de “refundación de Haití” dependería en gran manera de la disponibilidad de asistencia extranjera.

Tres años después del cataclismo, Haití sigue estando afectado por una profunda crisis humanitaria, y según la OCHA, 347.000 personas viven todavía en los campos de refugiados. La emergencia humanitaria y el proceso de reconstrucción están interrelacionados con el profundo conflicto político y social que había motivado la intervención de la MINUSTAH en 2004. Los programas destinados a la reconstrucción han sido duramente criticados por las organizaciones internacionales y los medios de comunicación desde el 2010. Las enormes cantidades de ayuda han puesto un énfasis especial sobre la calidad de la ayuda, sobre todo el carácter de las políticas de reconstrucción aplicadas conjuntamente por el gobierno y los donantes internacionales. Algunos de los grandes desastres naturales recientes, como el Tsunami del Océano Indico (2004) o las inundaciones de Pakistán (2011) indican que la reconstrucción económica y social se ve dificultada especialmente en los Estados frágiles, donde la debilidad institucional y los conflictos internos obstaculizan la aplicabilidad de los programas de reconstrucción (Masyrafah y McKeon 2008).

La investigación presente analiza las políticas de reconstrucción de Haití desde las relaciones internacionales, y centrándose principalmente en la cuestión de la eficacia de la ayuda brindada por los países. La evaluación de la calidad de la ayuda se basa en la Declaración de París de la OCDE (2005). La Declaración de París y otros documentos sobre la eficacia de la ayuda de la OCDE establecen los principios de una nueva agenda para la ayuda al desarrollo, que percibe a la ayuda externa como una herramienta indispensable para la consecución de los denominados Objetivos de Desarrollo del Milenio. En esta agenda, un énfasis especial está puesto en el liderazgo de los países en desarrollo sobre sus propias políticas y estrategias de desarrollo (OECD 2011). La aplicación de los principios de París es especialmente importante en el contexto de los desastres naturales, cuando los gobiernos y las instituciones locales del país afectado son especialmente vulnerables (World Bank 2006).

La eficacia limitada de la ayuda al desarrollo en Haití antes del terremoto – es decir, su impacto reducido sobre la disminución de la pobreza y el fortalecimiento de las capacidades institucionales – era ampliamente reconocida por la comunidad internacional. En la Conferencia sobre el futuro de Haití en Nueva York en marzo 2010, los donantes internacionales intentaron crear un nuevo modelo de cooperación en los Estados frágiles, que reforzara las capacidades de las instituciones locales. Dos organismos de coordinación se pusieron en marcha – la Comisión Interina de Reconstrucción de Haití (CIRH) y el Fondo de Reconstrucción de Haití (FRH). Estas instituciones tenían como objetivo asegurar el desembolso de los recursos, su canalización a través de las instituciones locales, así como garantizar la transparencia y rendición de cuentas en el proceso de reconstrucción.

La evaluación de esa ayuda y de su eficacia ha estado condicionada por una serie de elementos. En primer lugar, hay que destacar que los donantes no han cumplido los compromisos que asumieron en la Conferencia de Nueva York. A finales del 2012, los donantes públicos habían desembolsado aproximadamente 3,01 mil millones (56 %) de dólares de los 5,37 mil millones de la ayuda prometida en la Conferencia de Nueva York para los años 2010-2012 (UN Office of the Special Envoy for Haiti 2013). Es evidente que las razones del bajo cumplimiento de los compromisos están relacionadas con las deficiencias institucionales de Haití, pero también con diferentes causas internas de los países donantes. Cabe destacar que las noticias de Haití ocupan cada vez menos espacio en la prensa internacional, lo que implica que su desastre sea menos visible y esto reduce la asistencia humanitaria y fondos de reconstrucción. El Gráfico siguiente demuestra que los dos donantes bilaterales más grandes, los EE.UU. y Venezuela, han desembolsado respectivamente el 32 % y el 19 % de los fondos comprometidos en Nueva York.

Gráfico 1. El cumplimiento de los compromisos de financiación (2010-2012)

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En segundo lugar, el gobierno de Haití no ha asumido un liderazgo efectivo sobre la reconstrucción de su país. Las decisiones sobre los proyectos de reconstrucción se han tomado unilateralmente por parte de los donantes. La participación del gobierno, el parlamento y la sociedad civil en las instituciones de reconstrucción (CIRH y FRH) fue muy limitada durante el periodo 2010-2012. El papel de CIRH quedó limitado a aprobar los proyectos preparados por los donantes, lo que puso de manifiesto que este organismo no podía cumplir con sus metas principales: otorgar un liderazgo efectivo del gobierno de Haití y proporcionar el soporte efectivo a los ministerios y los gobiernos locales de Haití. El dominio excesivo de las instituciones multilaterales como la ONU, el Banco Mundial y el BID y de países como los EE.UU y Canadá en la reconstrucción ha movilizado a la opinión pública contra estas organizaciones (Fatton 2011).

En tercer lugar, cabe señalar también que la ayuda no se ha canalizado suficientemente a través de las instituciones públicas de Haití y no ha seguido el plan nacional de la reconstrucción. Esto permite dudar de la eficacia de la asistencia en el fortalecimiento de las instituciones haitianas. La ayuda se ha basado en la modalidad de los proyectos – implementados principalmente por las ONG y agencias multilaterales – y la participación de las instituciones haitianas ha sido muy limitada. Haití sigue siendo “la República de las ONG” – se estima que más de 3000 ONG internacionales actuaban en el país antes del terremoto (Kristoff y Panarelli 2010). Al mismo tiempo, la participación de las empresas privadas y las ONG haitianas ha sido extremadamente limitada y la mayoría de los proyectos de construcción han sido ejecutados por las empresas extranjeras.

Referencias:

Fatton, Robert. 2011.“Haiti in the Aftermath of the Earthquake: The Politics of Catastrophe”. Journal of Black Studies 42 (2) :158-185.

Gouvernement de la Republique D´Haiti. 2010. Haiti Earthquake PDNA: Assessment of damage, losses, general and sectoral needs.

Intermon Oxfam. 2011. La realidad de la ayuda 2010. Una evaluación independiente de la ayuda y las políticas de desarrollo en tiempos de crisis.

Kristoff, Madeline y Panarelli, Liz. 2010. Haiti: A Republic of NGOs? Peacebrief 23, United States Institute of Peace.

Masyrafah, Harry y McKeon, Jock. 2008. Post-Tsunami AidEffectiveness in Aceh: Proliferation and Coordination in Reconstruction. Wolfensohn Center for Development Working Paper 6.

OECD. 2011. International Engagement in Fragile States: Can’t we do better? Paris: OECD Publishing.

UN Office of the Special Envoy for Haiti. 2013. Tracking International Assistance.

World Bank. 2006. Hazards of Nature, Risks to Development An Independent Evaluation Group IEG Evaluation of World Bank Assistance for Natural Disasters. Washington DC: World Bank.

 

Acerca de Mart Trasberg

Mart Trasberg es Consejero en el Ministerio de Asuntos Exteriores de Estonia y Graduado del Máster en Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Salamanca.

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3 respuestas a La eficacia de la ayuda en la reconstrucción de Haití (2010-2012)

  1. Gibbran Montero 2 abril, 2013 at 19:39 #

    Mart, me parece muy interesante tu reflexión.

    Y me gustaría destacar un elemento que me parece muy importante.

    Es de suma relevancia que el gobierno haitiano (incluyendo a TODO el aparato estatal) desarrolle opciones para reconstruir al país, es decir, si bien la ayuda internacional es vital para seguir adelante, las propuestas endógenas deberían ser las que prevalezcan sobre las otras.

    Hay que resaltar que aunque la situación se complicó en gran medida después del terremoto que mencionas, la presencia internacional ya era una realidad desde antes en Haití.

    Por lo tanto, considero que el reto será el empoderamiento de los actores haitianos (presidente, legisladores, partidos políticos, ciudadanos, ONG, empresarios, entre otros), para poder sacar adelante al país y alcanzar cualquier tipo de objetivos nacionales e internacionales.

  2. Florencia 2 abril, 2013 at 1:16 #

    Estuve en Haití por un mes y medio en octubre y noviembre de 2010 (unos meses después del terremoto) trabajando con una de las tantas ONGs que eligieron trabajar en el país. Un Techo para mi País instaló su sede un mes después de que el terremoto devastó el país para trabajar con los jóvenes de ese mismo país. En mi tiempo ahí pude ver que es un país que ya antes estaba acostumbrado a que las cosas se las sirvieran en bandeja a causa de la cantidad de ayuda humanitaria que siempre recibieron. A veces se cree que cuanto más ayuda y más plata se invierta en un país del tercer mundo, más va a crecer, pero no siempre es así. En el caso de Haití hay que trabajar en muchas cosas y no sólo inyectarle plata para resolver problemas a corto plazo. Por ejemplo, a causa de la deforestación que llevaron a cabo Francia y Estados Unidos hace mucho tiempo, es un país más propenso a los desastres naturales y eso es algo que se debería tener en cuenta si se quiere evitar que el país vuelva a sufrir cualquier otro desastre natural (está ubicado en zona de huracanes que visitan la zona 8 meses al año).

    Me parece bien que países como Estados Unidos, Canada o los de la UE puedan invertir fondos en países menos desarrollados como ellos, pero ayudar también implica permitirles crecer por su cuenta y no “abusar” del país para tenerlo manejado a su antojo y permanentemente dependiente.

    • Fulvia 5 abril, 2013 at 16:20 #

      Consideramos que sus observacios son muy positivas que ademas senala causas y efectos de una realidad en la que hay que trabajar internamente para el logro de soluciones que realmente logre los objetivos esperados por todos. Muchas gracias

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