La felicidad también es un lenguaje: Mística abajo, de Andrés Neuman

En su peculiar sátira de la retórica de nuestro tiempo, Andrés Neuman define la felicidad como ‘elevación de la supervivencia’ (2014: 41); y es que la serenidad que otorga la alegría supone, también, la descarada aceptación de su realidad.  La crisis del malestar y la sensación de apatía que asolan al individuo contemporáneo muestran la necesidad de repensar la felicidad, algo que no da mayor seguridad al individuo, pero sí esperanza (García-Baró 2012).

Una sensación de crisis similar sería la que sintiera décadas atrás Nietzsche, uno de las grandes recuperadores de las enseñanzas de Epicuro, en quien encontró la válvula de escape idónea para superar las inclemencias de su entorno. Ante el trance que sufrieran las fortificaciones atenienses de su tiempo, Epicuro dispuso las bases de un nuevo panorama, más humano y más amable (Llédo 2000). En los últimos años surgen, pues, una serie de autores que proponen redefinir las relaciones simbólicas de su sociedad propugnando un «hedonismo de lo cotidiano» (Maffesoli 2007), donde conviven en armonía una nueva mirada al mundo grecolatino y el deseo de derribar los esquemas totalitaristas modernos (Noguerol 2012: 58).

De sobra conocida la imagen del jardín de Epicuro, parece difícil pensar en encontrar una nueva morada en la que cultivar la felicidad, el goce corporal o la vida en amistad en nuestro tiempo, si bien el argentino y granadino de adopción Andrés Neuman propone en Mística abajo (2008) un espacio para ello: la piscina. Desde las primeras páginas del poemario, invita al lector a sumergirse en el simple gozo de sentirse vivo: «Sentado en el columpio de la hierba/ al viento del verano, sé que existo» (2008: 15).

La piscina, lugar de cultivo para el propio cuerpo y de admiración del ajeno, así como la figura del nadador, conectan de nuevo con la herencia grecolatina referida. De la mano de la industria cinematográfica, y especialmente a mediados del siglo XX, el espacio de la piscina adquirirá una gran relevancia; el espectador podía disfrutar, por primera vez, de glamurosas escenas de actores y actrices en bañador (http://cultura.elpais.com/cultura/2015/08/10/actualidad/1439228141_309262.html).

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Con el paso de los años, esta iconografía multiplicó sus significaciones y aprendimos que en una piscina también podía flotar un cadáver (El crepúsculo de los dioses, 1950) o representar el escenario de una crisis (El nadador, 1968). Para Neuman, la natación es una evasión a la crudeza del mundo exterior, en la que el cuerpo cambia de estado y comprende que en el agua «hay peldaños de líquido, hay estados/ que funden hielo y rabia con bondad» (2008: 39) y confía que, «[…] en el futuro/ volar será nadar con más conciencia» (2008: 38).

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 Por otro lado, resulta inevitable hablar de piscinas y no pensar en las de David Hockney, cuyas ondas californianas conectan con las que ilustran la portada de Mística abajo. También coinciden ambos en la contemplación serena del instante y del cuerpo ajeno, en un espacio en el que «la vista queda atrapada sobre un punto que la sumerge, inevitablemente, en un placer visual» (Diego 1999: 58). Tal experiencia estética, casi caleidoscópica, «inmoviliza el tiempo que pasa» (Maffesoli 2007: 89) en aras de acentuar el momento presente, recreándose el sujeto en el placer de mirar sin ser visto, como cuando Baudelaire describía el acto lento de observar y perseguir con la mirada a la viuda desde lejos.

  De la misma forma, la figura del voyeur es una de tantas claves en la obra de Andrés Neuman (Noguerol 2014: 30-31), precisamente en el espacio de la piscina, lugar idóneo visión del cuerpo ajeno desprendido de las vestimentas de la vida social. En el caso del poemario que aquí ocupa, la contemplación de una mujer leyendo supone el momento epifánico del que observa: «[…] Me entretengo calculando la pausa, la cadencia/ con que pasas las páginas: sonrío/ al comprobar que eres una lectora lenta, /con rodeos de asombro o de pregunta» (2008: 56).

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En definitiva, esta religión del presente encuentra en la piscina el espacio idóneo donde puede habitar la serenidad del que, ante todo, aspira a ser el huésped de sí mismo: «Contemplar o habitar: ¿debo elegir?/ ¿Cómo ser ese otro simultáneo/ que observa su quietud mientras fabula/ movimientos felices» (Neuman 2008: 65). Es evidente, entonces, que debemos «considerar el hedonismo uno de los factores esenciales de la vida social que está (re)naciendo en las sociedades contemporáneas» (Maffesoli 1996: 7), gracias al cual el sujeto actual encuentra su resquicio de felicidad, donde aún hay cabida para la esperanza.

Bibliografía

Diego, Estrella de (1999). Tristísimo Warhol. Cadillacs, piscinas y otros síndomes modernos.  Madrid: Ediciones Siruela.

García-Baró, Miguel (2012). Sentir y pensar la vida. Ensayos de fenomenología española. Madrid: Editorial Trotta.

Lledó, Emilio (2000). El epicureísmo. Una sabiduría del cuerpo, del gozo y de la amistad. Madrid: Taurus Santillana.

Maffesoli, Michel (1996). De la orgía: una aproximación sociológica. Barcelona: Ariel.

______ (2007). En el crisol de las apariencias. Para una ética de la estética. México: Siglo XXI

Neuman, Andrés (2008). Mística abajo. Barcelona: Acantilado

______ (2014). Barbarismos. Madrid: Páginas de Espuma.

Noguerol, Francisca. 2012. ‘‘Utopías intersticiales: la batalla contra el desencanto en la última narrativa latinoamericana’’, Zuma 14: 53-64.

______ (2014), ‘‘Los poros del sentido: Andrés Neuman, una poética del intersticio’’, en Andrés Neuman (Cuadernos de narrativa), eds. Irene Andrés-Suárez y Antonio Rivas, Madrid: Arco Libros.

Acerca de Borja Cano Vidal

Es graduado en Filología Hispánica (2014) por la Universidad de Salamanca, donde recibió el título de Máster en Literatura Española e Hispanoamericana, Teoría de la Literatura y Literatura Comparada (2015). En esta misma institución, realiza actualmente su tesis doctoral en el programa Español: investigación avanzada en Lengua y Literatura.

Una respuesta a La felicidad también es un lenguaje: Mística abajo, de Andrés Neuman

  1. Carlos Vázquez Ferrel 5 Octubre, 2016 at 18:41 #

    muy buen post!
    Slds

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