La influencia de Internet: Dilma Rousseff y Cristina Kirchner en Twitter

Cerca de 1,8 millones de internautas siguen a la presidente de Brasil, Dilma Rousseff, en Twitter. Dos millones siguen a su par argentina, Cristina Fern√°ndez de Kirchner. La brasile√Īa lidera rankings latinoamericanos y mundiales de pol√≠ticos m√°s influyentes en la red y no siempre es acompa√Īada por Cristina. No obstante, mientras la argentina tiene una presencia activa en el microblog, con posts diarios; Dilma no escribe ni siquiera una palabra en su espacio desde hace m√°s de dos a√Īos. Esto llama la atenci√≥n y obliga a analizar el uso que las dos presidentas del Sur hacen de ¬†twitter y el tipo de comportamientos que manifiestan tener en la red.

¬ŅInnovaci√≥n o la misma pol√≠tica de siempre?

En un momento de crisis de la democracia representativa, en el que los partidos no logran mantener la confianza de los ciudadanos[i], que la desconfianza en la pol√≠tica se transforma en falta de inter√©s y se manifiesta en la baja participaci√≥n en las urnas, las tecnolog√≠as de la informaci√≥n y las comunicaciones (TICs) surgen como un incentivo a la esperanza de los m√°s optimistas (Welp 2009: 7). Las nuevas herramientas han recibido en los √ļltimos a√Īos la pesada responsabilidad de ‚Äúrevitalizar la democracia, incrementar la transparencia en la gesti√≥n p√ļblica y la apertura de nuevos espacios para la participaci√≥n pol√≠tica‚ÄĚ (Welp 2009: 7).

Las TICs por tanto son instrumentos que pueden incrementar la transparencia, estimular la comunicaci√≥n entre electores y representantes y abrir nuevos canales de participaci√≥n. Sin embargo, su capacidad de impacto real en la democracia todav√≠a divide a los estudiosos del tema. Norris separa las l√≠neas de investigaci√≥n entre los que consideran que las nuevas tecnolog√≠as ampliar√°n el grupo de los que participan en la vida pol√≠tica y los que creen que solamente van a reforzar la brecha de participaci√≥n que ya existe entre los comprometidos y los ap√°ticos (Norris 1999: 2). Junto a la catedr√°tica de Harvard, otros te√≥ricos sostienen que la red fomentar√° nuevas formas de activismo pol√≠tico como Nicholas Negroponte (1995) y Michael Dertouzos (1997), que creen que la democracia virtual promete un nuevo espacio de empoderamiento. Incluso Rheingold (1993) sostiene que la democratizaci√≥n tecnol√≥gica proporciona el intercambio de ideas, la movilizaci√≥n p√ļblica y el fortalecimiento del capital social (Norris 1999: 3) y Grossman (1995), plantea que las TICs tienen potencial para reducir la distancia entre gobernados y gobernantes. Entre el grupo de ‚Äúoptimistas‚ÄĚ, tambi√©n est√° Welp, que bajo el concepto de e-democracia, plantea que la tecnolog√≠a puede influir en la sociedad cuando pone a disposici√≥n de los ciudadanos m√°s informaci√≥n sobre la gesti√≥n p√ļblica, genera m√°s transparencia y abre m√°s y mejores canales de comunicaci√≥n (Welp 2009: 8).

De manera general, los autores sostienen que el activismo en la red representa una manera de participar en la pol√≠tica que es distinta de la forma convencional. Para ellos, Internet reduce dr√°sticamente las barreras para la participaci√≥n ciudadana, amplia oportunidades para el debate p√ļblico, los espacios para difusi√≥n de informaciones y interacci√≥n (Norris 1999: 3). De esta manera, la red ser√≠a capaz proporcionar nuevas maneras de comunicaci√≥n horizontal y vertical y de involucrar m√°s personas en la vida p√ļblica.

Del otro lado de la balanza acad√©mica est√°n los que plantean que Internet solamente fortalecer√° los patrones ya existentes de participaci√≥n pol√≠tica. Norris explica que, de acuerdo con esta visi√≥n m√°s esc√©ptica, la red tiende a ampliar la brecha de participaci√≥n entre los que tienen acceso a estos espacios de deliberaciones y los que no lo tienen. Murdock y Golding (1989) sostienen que los ‚Äúsesgos socioecon√≥micos que existen en casi todas las formas convencionales de participaci√≥n pol√≠tica no parece que vayan a desaparecer en la red‚ÄĚ (Norris 1999: 3), incluso si el acceso aInternet se ampl√≠a a los actualmente excluidos electr√≥nicamente. Teor√≠a semejante es planteada por Owen y Davis (1998), que se muestran esc√©pticos acerca del potencial transformador de la red a la participaci√≥n democr√°tica. Tambi√©n en esta corriente, Hill y Hughes sostienen que Internet no cambia a las personas, apenas hace que las que ya actuaban pol√≠ticamente lo hagan en otro medio.

Norris y Curtice defienden que, a pesar de su potencial transformador, las TICs han tenido un impacto limitado en la ‚Äúpol√≠tica de siempre‚ÄĚ (Norris y Curtice 2006: 3). Ser√≠an dos los motivos principales para ese efecto tan acotado. Primero, pocas personas suelen buscar recursos de los partidos en la red y los que lo hacen son los que ya se encuentran entre los comprometidos con la pol√≠tica partidaria. Segundo, los partidos y los pol√≠ticos reproducen online los materiales y conceptos que ya usan fuera de la red, tratando con negligencia y descuido el potencial de interactividad de las TICs.

Pese a su optimismo respecto al posible impacto de Internet en la democracia, Welp y Wheatley (2009:2) también consideran que la estructura organizacional de los partidos tradicionales no se adaptan fácilmente a las nuevas tecnologías. La mayoría de ellos tienen sitios propios y perfiles en redes sociales, pero exploran poco las herramientas interactivas, trasladando a la red la misma estrategia de comunicación unilateral que usan fuera de ella.

Los que si ya están utilizando de una manera más activa al Internet son los movimientos sociales  y demuestran que saben explorar mejor sus recursos y potenciales para ganar la proyección que generalmente no tienen en los medios de comunicación de masas tradicionales (Welp y Wheatley 2009: 2).

La nube en Latinoamérica

La sociedad ¬†civil ¬†latinoamericana usa ¬†los ¬†medios ¬†digitales cada vez con mayor intensidad. Pero ¬Ņqui√©n acceso a la red? ¬ŅEl volumen de internautas puede ser considerado relevante en la regi√≥n m√°s desigual del planeta? Seg√ļn el Informe de 2013 de la International Telecommunications Union (ITU), s√≠. De acuerdo con la organizaci√≥n. 2,7 billones de personas tienen acceso a Internet en todo el mundo, lo que representa el 39% de la poblaci√≥n. En Am√©rica, sin embargo, el promedio de usuarios es de 61%. Los EE.UU. tienen una fuerte influencia en la elevaci√≥n de esa media (77,86% de los individuos tienen acceso a internet) y los pa√≠ses latinoamericanos presentan porcentajes dispares respecto a ese tema, siendo Uruguay el pa√≠s con mayor cobertura, con m√°s del 50% de la poblaci√≥n con acceso a Internet, seguido de Argentina y Brasil mientras que, por el contrario, los pa√≠ses centroamericanos son los que menos cobertura tienen.

En el universo de herramientas proporcionadas por Internet, el microblog Twitter, creado en 2006, es una de las que gan√≥ espacio r√°pidamente entre los internautas, especialmente por su perfil que encaja perfectamente el mensaje en el medio: (el mensaje) ‚Äútiende a ser m√°s simple, conciso y posiblemente ef√≠mero‚ÄĚ (Delarbre 2011: 66). La red social est√° basada en el env√≠o de textos de hasta 140 caracteres y tiene gran adhesi√≥n por parte de los pol√≠ticos en todo el mundo. Barack Obma no fue el primero en usar el recurso, pero es considerado uno de sus impulsores como medio de comunicaci√≥n directa con sus electores (Welp 2011) (y como una herramienta para la campa√Īa electoral).

Seg√ļn un informe de la consultor√≠a Digital Policy Council (DPC), en 2012 hubo un incremento masivo en el n√ļmero de Jefes de Estado con presencia en Twitter. Tres cuartos de los gobernantes del mundo (123 de 164 pa√≠ses) pasaron a tener cuenta en la red social ya sea con su propio nombre o en nombre del gobierno. El n√ļmero representa un aumento del 78% respecto al a√Īo anterior.

Gr√°fico 1: N√ļmero de gobernantes con perfil en Twitter

Gr√°fico 1: Evoluci√≥n del n√ļmero de Jefes de Estado con Twitter

 Fuente: elaboración propia con base en datos de DPC.

Solamente el presidente de Uruguay, Jos√© Mujica, no tiene cuenta en Twitter entre los gobernantes de Am√©rica Latina. La administraci√≥n de los perfiles, no obstante, no siempre es realizada por el propio pol√≠tico. Seg√ļn an√°lisis de Welp, algunas cuentas, como la de Rafael Correa (Ecuador), son muy activas, pero los textos son en tercera persona, lo que sugiere que son gestionadas por asesores. La de Juan Manuel Santos (Colombia) tambi√©n ten√≠a esta particularidad hasta por lo menos 2010. Sin embargo, actualmente el predominio es de mensajes directos. Cristina Kirchner (Argentina) puede ser considerada uno de los presidentes m√°s activos en el microblog, mientras que Dilma Rousseff no usa la herramienta desde 2010.

La casi unanimidad de los pol√≠ticos latinoamericanos en Twitter se justifica. Seg√ļn el DPC, despu√©s de EE.UU. y Canad√°, Am√©rica Latina es la segunda regi√≥n del mundo con mayor concentraci√≥n de usuarios. Welp subraya que los pol√≠ticos, sea por medio de asesores o personalmente, usan el recurso para anunciar actos e inauguraciones, ‚Äúllaman a sus seguidores a la acci√≥n, recomiendan libros o pel√≠culas y hacen p√ļblicas escenas de la vida privada (desde encuentros con la familia a visitas al m√©dico), siempre con un lenguaje coloquial, a menudo cargado de gui√Īos y a veces de ataques directos a¬†¬† sus adversarios‚ÄĚ (Welp 2011).

¬ŅUsar o no hace la diferencia?

Argentina y Brasil est√°n entre los pa√≠ses latinoamericanos con mayor porcentaje de ciudadanos con acceso a Internet y el n√ļmero, como puede ser observado en el Gr√°fico 3, es todav√≠a creciente. Los gobiernos de los dos pa√≠ses usan activamente la red como recurso de transparencia y acceso a informaciones. Sin embargo, sus mandatarias difieren abismalmente en el uso de las herramientas online.

Gráfico 2: Evolución de porcentaje de la población con acceso a Internet

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Fuente: elaboración propia con base en datos de ITU.

En Twitter, donde las dos tienen perfiles individuales, Cristina Kirchner presenta una actuación    diaria, con mensajes en primera persona sobre actos del gobierno o de su rutina personal. El límite de caracteres permitidos por la herramienta no impide que la argentina cuente en detalles y experiencias de su día a día usando más de diez posts si es necesario para poder transmitir una idea completa.

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La presidente tambi√©n aprovecha el recurso para ‚Äúdialogar‚ÄĚ con otros mandatarios, como Hugo Ch√°vez y, en la actualidad, con Nicol√°s Maduro (Venezuela).

La presidente de Brasil no podr√≠a diferir m√°s de su colega argentina. Dilma Rousseff no escribe en su cuenta en Twitter desde el 13 de diciembre de 2010, poco despu√©s de ser elegida para el cargo y tres semanas antes de asumir la presidencia. En su √ļltimo mensaje, dijo ‚ÄúAmigos, muito legal ser t√£o lembrada no twitter em 2010. Logo eu, que tive t√£o pouco tempo p/estar aqui c/vcs. Vamos conversar mais em 2011‚ÄĚ[ii]. Despu√©s de la promesa, nunca m√°s se manifest√≥ en el microblog.

Dilma ten√≠a cerca de 330 mil seguidores cuando asumi√≥ el mandato el 1¬ļ. de enero de 2011. Sin embargo, aunque en silencio, logra obtener una media de 400 nuevos internautas por d√≠a. En la actualidad, tiene 1,84 millones, contra poco m√°s de 2 millones de Cristina, que la super√≥ en seguidores solamente este a√Īo. En diciembre de 2012, la brasile√Īa era la sexta entre Jefes de Estado y pol√≠ticos m√°s populares en la red, consider√°ndose como indicador s√≥lo el n√ļmero de seguidores, seg√ļn el informe de Digital Policy Council.

Cuadro 1: Políticos y jefes de Estado con más seguidores en Twitter

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Fuente: elaboración propia con base en datos e imágenes de DPC.

En un estudio m√°s complejo realizado por la consultor√≠a Burson-Marsteller en conjunto con el sitio online de an√°lisis de influencia en la red¬†Klout, Dilma obtiene una puntuaci√≥n mayor que la de Cristina, 84, contra 82, en escala de 0 a 100. El trabajo no presenta un ranking de los mandatarios, sino que enumera en cada pa√≠s las personas m√°s influyentes en Internet, lo que imposibilita saber la distancia que dos puntos representan entre las dos presidentes. El c√°lculo que lleva al √≠ndice de influencia en Twitter considera el alcance (n√ļmero de seguidores), su red (grado de influencia de sus seguidores) y su capacidad de amplificar un mensaje (probabilidad de repercusi√≥n que un twit postado tiene en su perfil). Seg√ļn la consultor√≠a, aunque est√° inactivo, el perfil de Dilma presenta buenos resultados especialmente porque es citado por otros internautas (tiene cerca de 23 mil citaciones cada ¬†tres meses) y gana continuamente nuevos seguidores.

Es importante cuestionar, sin embargo, sobre qui√©n es ejercida esta influencia. El pol√≠tico con m√°s puntos, por ejemplo, es Barack Obama (94), pero, ¬† frente a √©l est√° el cantante Justin Bieber, la √ļnica persona con puntuaci√≥n m√°xima en Klout. Por eso, se hace relevante analizar los perfiles de los seguidores de Dilma y Cristina para comprender mejor a qui√©n se interesa por sus mensajes.

Con base en datos de febrero de 2013 de Tribatics, herramienta online que analiza los perfiles de los usuarios del Twitter, se observan las siguientes características de los seguidores de Cristina Kirchner y Dilma Rousseff:

  • N√ļmero de personas que sigue: CFK 53 ¬†/ DR 572
  • N√ļmero de seguidores: CFK 2.041.024 / DR ¬†1.842.641
  • G√©nero: CFK: Hombres 57%; Mujeres42% ¬†/ DR Hombres 54%; Mujeres 44%
  • Edad: CFK: Adolescentes 20%, J√≥venes adultos 43%, Adultos 38% / DR Adolescentes 50%, J√≥venes adultos 34%, Adultos 16%
  • Pa√≠ses de origen: CFK: ¬†Argentina 54,85%, Venezuela 13,35%, Colombia 4,33%, Chile 3,88%, Ecuador 3,83% / DR Brasil 76,78%, Argentina 4,61%, Venezuela 4,49%, Estados Unidos 1,92%, Colombia 1,68%

Las dos presidentes presentan algunas diferencias respecto a sus seguidores. Los de Dilma son m√°s j√≥venes, pero predominantemente nacionales, mientras que los de Cristina son m√°s dispersos. Sin embargo, la argentina comparte m√°s seguidores con pol√≠ticos de su propio pa√≠s y Dilma con otros presidentes. Tambi√©n llama la atenci√≥n el bajo n√ļmero de personas que Cristina sigue, 53. La gran diferencia entre seguidores y seguidos indica que la presidenta adopta un discurso unilateral, ignorando la capacidad de interacci√≥n con sus electores que el recurso le ofrece.

Respecto a Brasil, es importante resaltar que el gobierno del pa√≠s mantiene otra cuenta en Twitter oficial de la Presidencia (BlogPlanalto), pero que tiene solamente el 10% del n√ļmero de seguidores del perfil de Dilma. Eso demuestra que las redes sociales tienen un car√°cter m√°s personalista y menos institucional una vez que presupone un di√°logo directo entre ciudadanos. Con una popularidad del 79%, seg√ļn una encuesta realizada en marzo de 2013 por Ibope, Dilma tambi√©n fue considerada por la revista Forbes la segunda mujer m√°s poderosa del mundo. As√≠ queda evidente que su √©xito fuera de la red impacta m√°s en su influencia… que al rev√©s.

Conclusión

Internet todavía no ha sido adecuadamente explorado (ni explotado) por los políticos. A pesar de presentar una enorme capacidad de ampliación de espacios de diálogo entre gobiernos y gobernados, de deliberaciones horizontales y verticales y de transparencia. La red ha sido más utilizada por los políticos más para contar sus ideas que para dialogar con los ciudadanos o para debatir de manera plural con sus contrincantes políticos.

Como se observa en las actuaciones de Cristina Kirchner y de Dilma Rousseff en Twitter, el impacto real de la red todavía no está claro así como qué uso ideal puede hacerse de ella. Los partidos trasladan a Internet sus discursos unilaterales, aprovechan poco su perfil interactivo y hablan online a la misma gente a quien se dirige offline. De la misma manera, la popularidad del político fuera de la red parece tener más impacto en su influencia online que el revés (pero la influencia en la red no se traduce necesariamente en popularidad fuera de ella).

Si el potencial de la red est√° claro, por lo tanto, todav√≠a no resulta clara la manera de c√≥mo esta interacci√≥n debe ser explorada. Sin embargo, podemos plantear que Internet dif√≠cilmente podr√° ser el encargado exclusivamente de la responsabilidad de difundir ideas y servir de espacio a la discusi√≥n. De acuerdo con Rinc√≥n, si a comienzos del siglo XX, el pol√≠tico era qui√©n publicaba en la prensa, y en la d√©cada de 1980 era qui√©n ganaba un espacio en la tele, hacia los a√Īos 20 del siglo XXI, ser√° quien ‚Äúdomine las redes sociales pero interviniendo en la prensa (porque all√≠ seguir√° estando la opini√≥n ilustrada), usando la radio (porque all√≠ seguir√° estando lo popular), haciendo el gesto televisivo (porque la masa seguir√° pasando por ah√≠) (y) alegrando a tiempo completo (porque la sociedad quiere ser entretenida)‚ÄĚ (Rinc√≥n 2011: 89).

 

Bibliografía

Delarbre, Ra√ļl Trejo. 2011. ‚Äú¬ŅHacia una pol√≠tica 2.0? Potencialidades y l√≠mites de la red de redes‚ÄĚ, Nueva Sociedad vol.¬†235: 62-73.

Murdock, Graham y Golding, Peter. 1989. “Information Poverty and political inequality: citizenship in the age of privatized communications”. Journal of Communication vol. 39 (3): 180-195.

Norris, Pippa y Curtice, John. 2006. ‚ÄúGetting the Message Out: A two-step model of the role of the Internet in campaign communication flows during the 2005 British General Election‚ÄĚ, paper presentado en encuentro de American Political Science Association en Filadelfia.

Norris, Pippa. 1999. ‚ÄúWho surfs? New technology, old voters and virtual democracy in 1996 and 1998 US Elections‚ÄĚ. En Kamarck, Elaine, Democracy.com?. Cambridge: Hollis, Editors: Kamarck, Elaine Ciulla (71-94).

Rinc√≥n, Omar. 2011. ‚ÄúMucho ciberactivismo‚Ķ pocos votos. Antanas Mockus y el Partido Verde colombiano‚ÄĚ, Nueva Sociedad vol.¬†235: 74-89.

Welp, Yanina. 2011. ‚ÄúLatinoam√©rica conectada. Apuntes sobre el desarrollo de la democracia electr√≥nica‚ÄĚ. En Loza, Nicol√°s. eds.¬†Voto electr√≥nico y democracia directa. Los nuevos rostros de la pol√≠tica en Am√©rica Latina. M√©xico: FLACSO.

Welp, Yanina. 2009. ‚ÄúNew and old ways of exercising power: ICTs for Democracy in Latin America‚ÄĚ. 5th Europe-America Conference on Participatory Democracy and the Internet. Paris: Poitiers.

Welp, Yanina y Wheatley, Jonathan. 2009. ‚ÄúThe effect of ICTs and new media on Political Party Systems: more democracy or more populism?‚ÄĚ. Paper presentado en¬† ECPR General Conference, en Postdam.

Informes

Digital Policy Council (2012). World Leaders on Twitter, disponible en http://www.digitaldaya.com/admin/modulos/galeria/pdfs/69/156_biqz7730.pdf

ITU – Telecommunication Development Sector (2013). ICT facts and figures, disponible en http://www.itu.int/en/ITU-D/Statistics/Documents/facts/ICTFactsFigures2013.pdf

Sitios en internet

http://www.tribatics.com/en/

http://www.g20influencers.com/

http://www.latinobarometro.org/

https://twitter.com/dilmabr

https://twitter.com/CFKArgentina

https://twitter.com/BlogPlanalto


[i] Seg√ļn encuesta de Latinobar√≥metro de 2011, solamente 22% de los ciudadanos latinoamericanos manifiestan confianza en partidos pol√≠ticos, lo que ubica esos entre las instituciones menos confiables en la regi√≥n.

[ii] Traducci√≥n libre: ‚ÄúAmigos, es muy bueno ser recordada en Twitter en 2010. Justo yo, que tuve tan poco tiempo para estar aqu√≠ con vosotros. Hablaremos m√°s en 2011‚ÄĚ.

 

Acerca de Ana Gomes de Freitas

Ana Gomes de Freitas es Estudiante del Máster de Estudios Latinoamericanos del Instituto de Iberoamérica de la Universidad de Salamanca

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3 respuestas a La influencia de Internet: Dilma Rousseff y Cristina Kirchner en Twitter

  1. Leandro 11 Abril, 2014 at 17:47 #

    Estimada Ana! Soy argentino y quería comentarte que me gustó mucho tu escrito. Te busqué en Twitter, pero no te encontré! Serías tan amable de pasarme tu usuario? Yo te dejo el mío por si me querés seguir, así te sigo y estamos en contacto.
    Muy interesante tu nota. Un placer leerla. Saludos!

  2. Ana 11 Noviembre, 2013 at 15:47 #

    Gracias por el comentario, Yanina. Estoy de acuerdo que no ha cambiado casi nada la relaci√≥n tradicional entre emisor y receptor. Aqu√≠ en Brasil, despu√©s de la ola de protestas de junio en la que se ha destacado la actuaci√≥n de periodistas independientes en internet, la presidencia cre√≥ un equipo para actuar en medias digitales y reactivar el perfil de la presidenta. Lo que se ve, como en otras experiencias, es un esfuerzo en promocionar las acciones de gobierno pero sin cualquier intenci√≥n de di√°logo real con la sociedad civil. Por otro lado, son los movimientos sociales los que tienen las experiencias m√°s exitosas con las Tics por aqu√≠. Ellos s√≠ se han apropiado del espacio digital para hacer presi√≥n pol√≠tica y han logrado en los √ļltimos meses algunos resultados. Incluso la reactivaci√≥n del perfil de Dilma Rousseff, aunque con ese discurso √ļnicamente de agenda, puede ser considerada una respuesta a esta demanda de las calles.
    Saludos,
    Ana

  3. Yanina Welp 3 Noviembre, 2013 at 21:06 #

    Hola Ana, muy interesante tu trabajo, felicitaciones. Me parece que la divisi√≥n entre optimistas (entre los que me incluyes, un poco a mi pesar y en contra las conclusiones de mis trabajos, que no son ‘celebratorios’) y pesimistas ya ha dado lugar a an√°lisis m√°s complejos que, como el tuyo aqu√≠, se centran sobre aspectos o temas concretos para a partir de ah√≠ sacar conclusiones. Lo que he observado hasta ahora es que los usos de los medios digitales por parte de los pol√≠ticos a√ļn cambiando las formas de comunicaci√≥n, no han cambiado mucho la relaci√≥n tradicional entre emisor y receptor. Por el contrario, cada vez m√°s estudios muestran que en determinados contextos la sociedad civil s√≠ puede contar con un instrumento m√°s para hacer presi√≥n e incrementar su fuerza en la arena pol√≠tica. Pero no hay ninguna linealidad, ni determinismo y tambi√©n abundan las experiencias “fallidas”.

    Saludos,
    Yanina

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