La Oposición en acción. El Control Parlamentario en América Latina

Son tres las funciones básicas de cualquier parlamento: legislación, representación y control. Con respecto a esta última Sartori (1992: 199-201) formula la siguiente distinción: control legislativo y control político. Con el primer término, el autor alude a la capacidad que tienen las legislaturas para presentar, modificar, demorar y rechazar iniciativas de ley. El foco está colocado aquí en el papel que desempeña el parlamento en el proceso de toma de decisiones. El segundo término -es el equivalente al “control parlamentario”-, por su parte, hace referencia al seguimiento que el parlamento realiza de las decisiones adoptadas. La mirada, en este caso, está puesta en la implementación.

A su vez, Fuchs y Nolte (2006) en un estudio comparado entre Argentina y Alemania sobre instrumentos de control citan la definición de Steffani (1989: 1328) sobre control parlamentario, el cual lo define como la capacidad de revisar y sancionar las actuaciones del gobierno y de la administración pública. Por tanto, puede afirmarse que el control parlamentario es una de las atribuciones propias del parlamento. Sin embargo, las insuficiencias de esta función están cerca de desnaturalizarla de raíz, es más, muchos ven en su erosión una de las principales causas de la debilidad del parlamento contemporáneo (Tudela, 2007). No obstante, es necesario relativizar esa imagen de debilidad de los parlamentos latinoamericanos ya que en los últimos años éstos han sido quienes han encabezado procesos decisivos, incluso han destituido o juzgado a los ejecutivos a través de mecanismos de control que les facilita la institucionalidad, tal como ha sucedido en Paraguay y Brasil recientemente[1].

A partir de los datos del Proyecto de Élites Latinoamericanas (PELA) se pretende identificar, según las opiniones de los parlamentarios de 14 países latinoamericanos[2], la relevancia del control como mecanismo institucional, tanto para legisladores del oficialismo como de la oposición, y así formular algunas conclusiones preliminares sobre el tema.

Importancia que se concede a la función de control

En el gráfico 1 se puede observar el grado de importancia que los parlamentarios latinoamericanos asignan a la función de “controlar la actuación del gobierno”. Como puede apreciarse el porcentaje de diputados que mencionaron en primer lugar esta función como la más importante es muy bajo en todos los países analizados, siendo los parlamentarios de Argentina quienes más importancia le conceden con el 13,2 por ciento. A pesar de ello, pueden observarse algunas diferencias entre los países. Argentina, República Dominicana, Uruguay y Ecuador son los países que más importancia le otorgan a esta actividad. Contrariamente, México, Honduras, Chile y Panamá son aquellos que menor importancia le asignan, siendo este último un caso extremo ya que ningún legislador mencionó esta función como primera opción. Estos resultados son un buen indicador de la baja predisposición de los parlamentarios a controlar las acciones del ejecutivo.grafico-1-cecilia-r

Importancia que se le concede a la función de control según sea legislador del oficialismo o de la oposición

Analizar la función de control requiere efectuar una distinción entre gobierno y oposición. Esta distinción adquiere importancia, ya que el control que ejerce la mayoría tiene por objeto asegurar el cumplimiento del programa de gobierno y que el gobierno siga la orientación política que tiene asignada. Tal control se desarrolla generalmente por vías privadas (Molas, 1989 y Sánchez de Dios, 1995). Sin embargo, el control de la oposición tiene mayor importancia y entidad y unos efectos determinantes que se miden en términos electorales (Montero, 1985: 219). El control parlamentario de la oposición está orientado a la consecución de sus objetivos electorales: obtener la mayoría y así dirigir el gobierno. Por tal motivo, la oposición es la más interesada en ejercer un control efectivo del gobierno, porque a través de éste tiene la oportunidad de influir en el proceso de toma de decisiones del mismo (Sartori, 1992) o bien de transformarse en actores con poder de veto (Tsebelis, 2006). Es decir, si bien ambos actores cumplen esta función, no está motiva de la misma manera.

Es en el desempeño de esta función, así como de su accionar como actor legislativo que toma relevancia la oposición, constituyendo su sola existencia un factor determinante para la calidad democrática, porque tal como afirma Pasquino, la calidad de ésta no depende de la virtud de su gobierno o de la interacción de su gobierno con la oposición, sino, de modo muy especial de la capacidad de ésta última (Pasquino, 1998:119).

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En la Tabla 1 se puede observar que el 68% de los diputados que le conceden importancia a la función de control se consideran miembros de la oposición frente a un 32% de los parlamentarios del gobierno. Estos datos reflejan que esta función es una de las más importantes para la oposición debido a que les permite ganar visibilidad en la sociedad, porque si bien el control es llevado a cabo en el parlamento, las distintas acciones mediante las cuales toma forma están dirigidas a la sociedad, porque es en ésta donde el control tiene sus efectos.

Los datos contenidos en este texto reflejan la poca importancia que los parlamentarios latinoamericanos le conceden a esta función en comparación con otras de sus actividades. Obviamente, en este punto existen diferencias entre los países, y es necesario un estudio más profundo para poder explicar las particularidades de cada caso. Sin embargo, aquellos diputados que sí destacaron la relevancia de efectuar un control del accionar del gobierno han sido en su mayoría diputados de la oposición.

Bibliografía

Fuchs, Ruth y Nolthe, Detlef. (2006). “Los pedidos de información escritos y orales como instrumentos de control parlamentario: Argentina y Alemania desde una perspectiva comparada” en LLanos, Mariana y Mustapic, Ana María. El control parlamentario en Alemania, Argentina y Brasil. GIGA, Konrad Adenauer Stiftung, Homo Sapiens Ediciones, Argentina.

Pasquino, Gianfranco (1998) La oposición. Madrid: Alianza.

PELA. Alcántara, Manuel (dir.) Proyecto Élites Parlamentarias. Universidad de Salamanca. (1994-2016).

Sánchez de Dios, Manuel. (1995). “La esencia del régimen: el control parlamentario del gobierno” en Política y Sociedad Nº 20, pp. 35-52.

Sartori, Giovanni. (1992). Elementos de Ciencia Política. Alianza Editorial. Madrid.

Tsebelis, Georges. (2006). Jugadores con veto. Cómo funcionan las instituciones políticas. México: Fondo de Cultura Económica.

Tudela, José. (2007). “La renovación de la función parlamentaria de control” en Teoría y Realidad Constitucional Nº 19, UNED.

[1] El 22 de junio de 2012 fue destituido el presidente de Paraguay, Fernando Lugo tras la celebración de un juicio político “express” en el que el Senado le declaró “culpable de mal desempeño de las funciones presidenciales” por 39 votos a favor y cuatro en contra. En el caso brasileño, el senado ha destituido recientemente (Septiembre de 2016) a Dilma Rousseff como presidenta con el voto de 61 votos a favor y 21 en contra.

[2] En este estudio se incluyen datos correspondientes al período 2010-2015 de los siguientes países: Argentina, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Chile, Ecuador, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay.

Acerca de Cecilia Rodríguez

Cecilia Graciela Rodríguez es doctora en Ciencia Política por la Universidad de Salamanca, Investigadora del Instituto de Iberoamérica de la Universidad de Salamanca e Investigadora de FLACSO-España.Sus líneas de investigación se centran en el estudio de los parlamentos, política subnacional y procesos de representación política.
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