La renovación de las Cumbres Iberoamericanas y la ciudadanía

El pasado 14 de junio tuvo lugar en la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) la presentación del libro Cumbres Iberoamericanas: una mirada atrás, un nuevo rumbo elaborado por varios especialistas y editado por la Fundación Global Democracia y Desarrollo (FUNGLODE) y la Fundación Alternativas.

Consta de dos partes: la primera, retrospectiva, trata de contestar a la pregunta “¿Qué han logrado las Cumbres Iberoamericanas?”. Y la segunda, prospectiva, señala la necesidad de trabajar para conseguir que Iberoamérica tenga un espacio propio. Con este planteamiento se realizan distintas y variadas aportaciones pensando en la renovación aprobada en la pasada Cumbre de Cádiz para reposicionar a Iberoamérica ante los muchos cambios que se han producido desde que se iniciaron las Cumbres en 1991.

El día 2 de julio el Grupo de Reflexión formado en la Cumbre de Cádiz e integrado por Patricia Espinosa, Ricardo Lagos y Enrique Iglesias, presentó a los cancilleres iberoamericanos el informe titulado Una reflexión sobre el futuro de las Cumbres Iberoamericanas, que orientará la posición final que se aprobará este año en la Cumbre de Panamá los días 18 y 19 de octubre. En otro post nos referiremos al mismo. En éste nos detenemos en el primero de los señalados.

Además de hacer un recorrido por lo conseguido en estos 22 años y de una síntesis y valoración de los logros alcanzados, se señalan los retos y oportunidades de su reformulación y la necesidad de dar un giro hacia una comunidad más inclusiva, más concentrada y mejor conectada. De la misma manera, se señalan los sectores clave y las prioridades poniendo énfasis especial en la comunidad cultural (educación e innovación, industrias culturales y sociedad civil y comunicación) y en un desarrollo equilibrado (fiscalidad y cooperación Sur-Sur, infraestructuras y pymes y competitividad).

A continuación se desarrolla un capítulo dedicado a la reforma política e institucional de las Cumbres, en el que se plantean tres asuntos capitales en la misma: el primero, el liderazgo político de España, Portugal y Latinoamérica; el segundo, el refuerzo político y técnico de la SEGIB (concertación política de alto nivel, nuevo Secretario General y sedes y una financiación equilibrada) y el tercero, una complementariedad de doble dirección entre Europa y América Latina, afirmando la necesidad de una mayor conexión con los foros regionales latinomericanos y con el espacio eurolatinoamericano (Secretaría permanente eurolatinoamericana, seguimiento de planes de acción y periodicidad de las Cumbres). El libro termina con varios ejemplos de sinergias sectoriales.

En palabras de Enrique Iglesias, Secretario General Iberoamericano, se trata de un “trabajo prolijo, muy rico, equilibrado, constructivo y positivo” que refleja “dónde estamos” y plantea “dónde vamos”.

El que suscribe estas líneas realiza una modesta aportación sobre el balance de las relaciones entre las Cumbres y la sociedad civil y la comunicación; tema no exento de dificultades a causa de la desafección política existente en las sociedades iberoamericanas desde hace algún tiempo, pero apostando por la continuidad de las Cumbres Iberoamericanas. En la mirada atrás, hay elementos muy importantes para las sociedades iberoamericanas: i) La cooperación iberoamericana, considerada como piedra angular de las Cumbres, que comenzó a ordenarse con el Convenio de Bariloche de 1995 y que ha puesto en marcha numerosos proyectos; ii) El Informe Cardoso de 2003 para la reformulación de las Cumbres que concede una gran importancia a la sociedad civil y que recomienda la creación de la SEGIB; iii) La creación de los foros sociales en la Cumbre de Salamanca en 2005; iv) El proyecto “Ciudadanía 2.0” liderado (originalmente) por el Instituto de Iberoamérica de la Universidad de Salamanca; y v) La “reinvención” aprobada en la Cumbre de Cádiz. Existe pues en la trayectoria de las Cumbres una importante cooperación y comunicación entre las organizaciones sociales iberoamericanas, constituyendo redes que abarcan muchos sectores de la vida de los ciudadanos y todo esto hay que aprovecharlo y rentabilizarlo.

En esa reinvención la prioridad es poner en primer plano la comunidad cultural y potenciar lo que nos es propio: una comunidad iberoamericana de ciudadanos. Ello supone corregir la elitización de las Cumbres y el distanciamiento de los ciudadanos de las mismas. Necesitamos escribir un nuevo relato en el que aparezca una comunidad más inclusiva y más participativa, además de más concentrada y mejor conectada. Hemos de crear un espacio propio iberoamericano, en el que el protagonismo lo tengan los ciudadanos.

Si hasta el momento el motor de las Cumbres ha sido la confluencia de valores e intereses y las acciones de la SEGIB, a partir de ahora habrá que contemplar además la confluencia de valores, intereses e identidades, y no me refiero sólo a la diversidad cultural presente en Iberoamérica -con la que hay que trabajar más-, sino también al sentido de pertenencia de los ciudadanos a Iberoamérica a ambos lados del Atlántico, incluidos los españoles y los portugueses. El futuro inmediato impone un marco abierto, en el que se busque el protagonismo de los ciudadanos y se profundice en un espacio propio. Iberoamérica ha de ser una identidad en construcción. En consecuencia, las tareas del futuro son: a) Interesar a los ciudadanos por lo iberoamericano para poder vertebrar algún día una ciudadanía iberoamericana complementaria de la ciudadanía nacional y de otras identidades; b) Trabajar en Educación y Comunicación para informar, formar y sensibilizar; y c) Plantear y debatir temas políticos que son importantes en nuestros días, como la complementariedad entre la democracia representativa y la participativa; el establecimiento de liderazgos sociales; la corresponsabilidad, inclusividad, coordinación y complementariedad entre lo público y lo privado; el sentido de pertenencia y posibilidad de una ciudadanía iberoamericana; y la dinamización y el reforzamiento de las redes iberoamericanas existentes.

Para todo ello sería útil la organización de un Foro Cívico y Social Iberoamericano meses antes de las Cumbres, fusionando los encuentros existentes, con la participación de todo tipo de actores sociales y con financiación público-privada, para elaborar un plan de acción a dos años. Merece la pena realizar un esfuerzo para avanzar en la construcción de una ciudadanía iberoamericana.

Acerca de Tomas Mallo

Tomás Mallo es investigador de la Fundación Carolina y secretario de la Sección Iberoamericana del Ateneo de Madrid.

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5 respuestas a La renovación de las Cumbres Iberoamericanas y la ciudadanía

  1. angel san juan marciel 14 abril, 2014 at 16:35 #

    Mis estimados todos:tanto las Cumbres como La Comunidad de Naciones,tienen como objetivo la interrelación de países con el denominador común de la cultura y el fin de conocerse mejor para el intercambio no solo económico sino a todos los niveles.Recuerdo aún,un comentario hecho por Gabriel García Márquez en la Escuela Internacional de cine de San antonio de los Baños en Cuba, con motivo de la firma de un Convenio de Cooperación con la A.E.C.I,un tanto malhumorado por la exigencia de la visa a los colombianos,que venían a España,que le parecía muy mal; y tenía razón y el argumento no podía ser más simple¿América Latina exigió visa a los exiliados españoles en los años 30 del pasado siglo XX? Esta conversación tenía lugar a finales de la década de los años 80 o comienzos de los 90. Buscar soluciones en los intercambios,a base de un diálogo entre los Gobiernos,es sin duda, una buena medida, otra cuestión es,como realizar estas políticas en el contexto de una España incorporada a la Unión Europea, y con ciertas exigencias,en especial al ingreso de latinoamericanos en España y Portugal, así como en el intercambio de mercancias.
    En época de crisis,este tipo de intercambios se hacen más difíciles,hasta el punto que tanto España como Portugal, más que recibir en la actualidad inmigrantes,sucede lo contrario, están expulsando mano de obra en general altamente cualificada hacia los países más desarrollados,e incluso hacia Latinoamérica.¿resolverán las Cumbres y la Comunidad Iberoamericana estos problemas? That is the cuestion.
    Saludos para todos con mis mejores deseos

  2. Tomás Mallo 21 octubre, 2013 at 12:31 #

    Gracias Luis
    Antes de encarar las dos preguntas quiero dejar claro que, en mi opinión, las Cumbres Iberoamericanas son sólo un instrumento, entre otros muchos, para conformar la Comunidad Iberoamericana de Naciones. Hay una tendencia muy acusada a creer que las Cumbres y la Comunidad son la misma cosa y yo entiendo que esto no es así.
    Dicho esto, y por lo que se refiere a la primera pregunta, creo que la Cumbres Iberoamericanas, a través de la SEGIB y si tienen capacidad, deben encontrar la forma de relacionarse, complementar y hasta trabajar conjuntamente con las instancias que citas y con algunas otras. Por lo que se refiere a la segunda, en un contexto de recesión económica aquí y allá, creo que las Cumbres Iberoamericanas tendrán que irse adaptando a las posibilidades, como instrumento político de los Estados y Gobiernos que son. Pero eso no impide que ciudadanos de aquí y allá desarrollemos instrumentos horizontales de cooperación que nos permitan conformar una ciudadanía iberoamericana activa, que sería el componente fundamental de la Comunidad Iberoamericana de Naciones.

  3. Andrés Malamud 20 octubre, 2013 at 12:42 #

    Ciudadanía implica libertad de circulación y residencia en un espacio común. Siendo que los ciudadanos ibéricos son por definición ciudadanos europeos, ¿cuál es la posibilidad de que sus socios de la UE acepten agregar 500 millones de latinoamericanos a su población potencial? Si la respuesta es “cero”, ¿cuál es el sentido de seguir divagando sobre una imposible ciudadanía iberoamericana? Si la respuesta es distinta de cero, ¿por qué España no toma la iniciativa y otorga unilateralmente la ciudadanía a todos los latinoamericanos (o al menos hispanoamericanos) apostando a la reciprocidad diferida?

    • Tomás Mallo 21 octubre, 2013 at 12:08 #

      Estimado Andrés Malamud
      Creo que la posibilidad de que los socios europeos de Portugal y España acepten la libertad de circulación y residencia entre los países latinoamericanos y los países ibéricos es muy remota, pero eso no excluye que podamos seguir hablando de una ciudadanía iberoamericana en otros sentidos. Por ejemplo, sobre la posibilidad de que ciudadanos españoles y portugueses trabajemos para sentirnos nosotros mismos parte de Iberoamérica. Cuando también nos sintamos ciudadanos iberoamericanos, quizás sea más fácil plantearnos, al menos, la doble nacionalidad

  4. Luis 19 octubre, 2013 at 21:16 #

    Buen post Tomás. Se me ocurren dos preguntas: ¿Creés que la institucionalidad internacional iberoamericana pueda crecer con funciones que ahora le caben a otras instituciones como UNASUR, MERCOSUR o la OEA sin que eso lleva a un conflicto de intereses? y ¿qué futura les augurás a las Cumbres Iberoamericanas en un contexto de recesión económica en ambos continentes, si tal fuera el caso durante los próximas años?

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