La “segunda transición chilena”: el retorno de la épica y el uso político de la historia reciente

La épica es un género narrativo vinculado a la poesía heroica, ahí se presentan hechos portentosos realizados por héroes sin igual y grandes batallas libradas contra monstruos o calamidades de la naturaleza, todas ellas dignas de recordar. Este tipo de narración tiene una función didáctica que mantiene y transmite ciertos valores útiles para la vida en sociedad, pero también tiene un uso ideológico cuando su relato se adapta y transforma dependiendo de la cultura que la recibe (Bauzá, 1998).

La épica y sus héroes no son solo cosa de la antigüedad clásica, sino que han existido bajo distintas formas durante toda la historia y se han relatado de manera diversa. Por ejemplo, la épica sirvió a los nuevos Estados del siglo XIX para construir nuevos imaginarios que sostuvieran y difundieran los valores e ideales nacionales (Anderson, 1998). El siglo XX vera profundizar y ampliar dichas épicas, en muchos casos gracias a la educación y en otros a la prensa, haciendo caer héroes o levantando nuevos dependiendo de la situación política contingente.

La historia reciente chilena está llena de relatos supuestamente históricos que no soportarían la mínima crítica y aun así siguen en vigor, pero también es posible encontrar nuevas épicas que buscan instalarse en el ideario colectivo o que surgen de vez en cuando. Este es el caso de la transición chilena, una etapa llena de esperanzas, de triunfos y triunfadores en la que todos los chilenos unidos derrocaron al dictador, allí no hay claroscuros donde los políticos de la época –aun varios vigentes-fueron unívocos en trabajar por un Chile democrático y justo. Se elevan así a la categoría de héroes de una sociedad que estaba subsumida en la violencia.

En un contexto en que los políticos y la política están muy mal evaluados[1] vale la pena refrendar un período en el que tuvieron -en su propia percepción- su mejor actuación. En este sentido, hablar de una “segunda transición” es revitalizar narrativamente –o ideológicamente- un período exitoso de logros y consensos donde todos unidos trabajaban por un Chile mejor. Paradójicamente, uno de los que ha utilizado insistentemente este concepto ha sido el político de derecha, Sebastián Piñera, quien representa sin duda a una parte de los que votaron por la continuidad del dictador y por tanto, no estaban a favor de la transición. Sin embargo, Piñera no ha sido el único en utilizarlo, de hecho se formó un intenso debate acerca de quién era el verdadero acuñador del concepto si los políticos socialdemócratas o Piñera.[2] En su última campaña política Piñera señaló:

“Chile dio un ejemplo al mundo cuando hizo una Transición ejemplar hacia la democracia, lo hicimos a fines de la década de los 80’s, comienzo de la década de los 90’s con el liderazgo del Presidente Aylwin con unidad (…) Pero eso ya es historia, ahora nosotros tenemos la misión de hacer una segunda Transición, la Transición hacia un país más desarrollado sin pobreza con altos niveles de desarrollo humano y con mejor calidad de vida.” [3]

La épica proyectada al futuro es enlazada con la historia reciente, de esta manera lo que hace el presidente electo es recoger una narrativa y reconocer a un héroe, que aun no siendo de su partido es incorporado en su ideario elaborando un discurso en el que es necesaria una nueva transición. Esta nueva etapa no es contra la dictadura sino contra la mala gestión de los gobiernos anteriores, es una especie de transición desde la ineficacia al desarrollo pleno.

No ha sido la única vez que este político ha hablado de un “segunda transición” –ni el primer país en hacer uso del concepto (Juliá, 2017)- los términos ya habían sido parte de su anterior campaña[4]. En esta lucha por adueñarse de la épica de la transición chilena los políticos han caído en otra trampa, lo que ellos han elegido como narrativa de triunfo, que para otra parte de la sociedad es el período de la traición, de la negociación a puertas cerradas, de los pactos, de los amarres constitucionales, de las promesas incumplidas y del germen del enquistamiento de los políticos. Así lo señala el joven político de izquierda Gabriel Boric:

“La élite concertacionista de principios de los 90´s creyó que era más importante ponerse de acuerdo con la derecha, militares y empresarios, que llevar adelante el programa que ellos mismos habían comprometido. Optaron entonces por construir una política de los acuerdos que terminó por legitimar, en la práctica, el modelo que la dictadura había impuesto.”[5]

Quizás, astutamente, de este mismo malestar se nutre el discurso de Piñera ofreciendo una nueva –y verdadera- transición, sin embargo no existe consenso acerca de si la transición fue un éxito o un fracaso. Tampoco ha habido acuerdo entre historiadores, cientistas sociales y políticos en general, todo depende de la teoría o período desde la que se analice, puede ser una transición modélica (Drake y Jaksic, 1999), fracasada (Moulián, 1997), terminada o interminable (Maira, 1999). Pero lo que si está claro es que la Transición suscita interés y debate en la actualidad (Ruiz, 2015; Mansuy, 2016) donde la palabra ha pasado a ser polisémica y se hace necesario volver a mirar nuestra historia para entender este período complejo, donde no hay héroes ni épicas sino personas reales, con fracasos y éxitos, avances y retrocesos.

Con todo, la “segunda transición” como discurso político no es más que eso, un discurso bien elaborado que hace uso de la historia reciente, resaltando partes de ella, omitiendo otras. Es cierto que las sociedades transitan todo el tiempo, y en ese sentido probablemente podamos hablar más delante de otras transiciones, aunque sean más bien cambios de ciclos políticos. Sin embargo, la dictadura en Chile y sus horrores, la muerte, la violencia, la lucha de pobladores, mujeres, políticos honestos y todos los que tuvieron que sobrellevar duras condiciones de vida y que hoy viven sus consecuencias, sí admiraron con ilusión el fin del régimen, porque existió la transición chilena, y esa no fue fruto del marketing político, sino el trabajo de muchos chilenos en un largo y doloroso proceso.

Bibliografía

Bauzá, Hugo. (1998). El mito del héroe. Morfología y semántica de la figura heroica. Buenos Aires: FCE.

Benedict Anderson (1998) Comunidades imaginadas. Reflexiones sobre el origen y la difusión del nacionalismo. México: FCE.

Drake, Paul y Jaksic, Iván (1999) El Modelo Chileno. Democracia y Desarrollo en los Noventa. Santiago: Editorial LOM.

Maira, Luis (1999). Chile, la Transición  Interminable. México: Editorial Grijalbo.

Mansuy, Daniel. (2016) Nos fuimos quedando en silencio: La agonía del Chile de la Transición. Chile: Instituto de Estudios Sociales.

Moulian, Tomás (1997). Chile actual: anatomía de un mito. Santiago: Editorial LOM.

Juliá, Santos (2017). Transición. Barcelona: Galaxia Gutemberg.

Ruiz, Carlos (2015) De nuevo la sociedad. Chile: Editorial LOM. 

 

[1] S/a. (26 de mayo del 2017). Índice de Transparencia: Partidos políticos promedian nota 2,73. La Tercera. Recuperado de  http://www.latercera.com/noticia/indice-transparencia-partidos-politicos-promedian-nota-273/

[2]el Presidente Aylwin con unidad  pero de lo que tenemos certezasatmitiendo otrasa y que hoy viven sus consecuencias, si admiraro S/a (19 de octubre de 2017). Carolina Goic acusó a Piñera de copiar concepto “Segunda Transición” acuñado por Alejandro Foxley. The Clinic. Recuperado de:  http://www.theclinic.cl/2017/10/19/carolina-goic-acuso-pinera-copiar-concepto-segunda-transicion-acunado-alejandro-foxley/  el Presidente Aylwin con unidad  pero de lo que tenemos certezasatmitiendo otrasa y que hoy viven sus consecuencias, si admir

[3] Romero, M. (18 de octubre del 2017). Piñera propone “una segunda Transición” para que Chile sea un país desarrollado en 2025. Emol. Recuperado de:  http://www.emol.com/noticias/Nacional/2017/10/18/879721/Pinera-propone-una-segunda-transicion-economia-y-que-Chile-sera-un-pais-desarrollado-hacia-2025.html

[4] Vargas Llosa, A. (24 de diciembre del 2012) Chile: La segunda Transición. El País. Recuperado de: http://www.abc.es/hemeroteca/historico-24-12-2009/abc/Opinion/chile-la-segunda- transicion_1132721944560.html

[5] Boric, G. (21 de abril del 2016). La columna de opinión de gabriel boric por la muerte de Patricio Aylwin. La otra voz. Recuperado de: http://laotravoz.org/la-columna-de-opinion-de-gabriel-boric-por-la-muerte-de-patricio-aylwin/

 

Acerca de David Aceituno Silva

Profesor de Historia Contemporánea de Chile del Instituto de Historia de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Es Doctor en Historia Contemporánea y de América por la Universidad de Salamanca. España.
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