La Sociología y el género

Emile Durkheim fue el primer maestro de la disciplina que hoy se conoce como la Sociología y que tiene como objetivo estudiar las relaciones humanas y la organización de las sociedades. En sus estudios, el sociólogo concluyó que el crimen es un “hecho social normal”, ya que se encuentra en todas las sociedades, en todos las épocas. De acuerdo con el francés, los acontecimientos de un grupo y la labor de sus miembros tenían una función dentro de una estructura más grande, que era la sociedad. Según él, cada individuo posee un “rol” que ayuda a su comunidad para que funcione de manera armoniosa.

Karl Marx, otro padre de la Sociología, había hecho un análisis diferente. Para él, la sociedad capitalista no era ni podía ser armoniosa y se rompería de una revolución llevada a cabo por los trabajadores más explotados por los dueños de los medios de producción. Marx fue un gran crítico de los economistas de su época, que veían al sistema capitalista como una evolución natural de la humanidad. Tenía en común con Durkheim la percepción de que lo social era históricamente construido.

Si como dijo Wright Mills (1982) “no hay que olvidar que bebemos en la fuente de la obra clásica,” recordar que el social es construcción histórica es una de las más grandes enseñanzas de los autores clásicos. Es así que podemos estimular la imaginación sociológica y pasar de una perspectiva naturalizada a otra, de cuestionamiento.

En tiempos en que el racismo, la homofobia y el sexismo están siendo constantemente combatidos por los movimientos sociales, es importante preguntar: ¿funciona normal una sociedad en que las mujeres son frecuentemente víctimas de la  violencia? ¿La explotación de la fuerza de trabajo afecta igualmente a hombres y mujeres?

Las cuestiones puestas son casi retóricas, ya que se presumen las respuestas. Pero si la Sociología es – desde sus principios – “un deporte de combate” (aunque de acuerdo con un determinado contexto), no es difícil ver que estas cuestiones tienen que estar cada vez más en los debates de la disciplina. No sólo como un enfoque específico de los estudios de género, sino también como una forma de evitar que el conocimiento reproduzca discursos dominantes y se limite a destacar los escritos masculinos, un lugar común en la trayectoria de las disciplinas científicas. Es necesario ampliar los espacios de actuación de este deporte de combate que son las Ciencias Sociales y recordar que los textos de Marianne Weber, Harriet Martineau y Beatrice Webb (además de muchos otros) deben ser conocidos y revisados. La tarea es parte de una Sociología de la Sociología (que pone en duda las verdades aceptadas), propuesta por Bourdieu (1989), que va hacia el cuestionamiento de los cánones y que actúe hacia nuevas epistemologías post-coloniales. ¿Quiénes fueron las mujeres que pensaban lo social contemporáneamente a los clásicos y lo que tenían para decir? ¿Qué tiene esto que ver con la violencia y la desigualdad?

Cuando partes de la sociedad están a cuestionar creencias antiguas y  varios tipos de violencia (sea en relación a las mujeres, los negros, los homosexuales etc.), constituyen un desafío para las ciencias sociales: hay que repensar la disciplina, de modo que camine junto a su tiempo. Recordando a Santos (2000), que advierte que los sociólogos pueden necesitar “cavar la basura de la ciencia moderna” para ver lo que era importante y fue relegado a lo desconocido porque considerado inferior, es necesario revolver las propias Ciencias Sociales y buscar sus protagonistas que traen luces para el pensar de la sociedad actual y  problemáticas que todavía se hacen contemporáneas, pues que quedaran en la marginalidad en el pasado.

Acerca de las tres pensadoras sociales mencionadas aquí, merece la pena decir: Harriet Martineau fue una de las principales críticas al sistema político estadounidense. Para ella, el país no podía ser considerado democrático, ya que permitía la esclavitud. Autodidacta en Ciencias Sociales, también publicó artículos sobre la economía política, con la intención de enseñar y simplificar los principios de la disciplina. Como Durkheim, ella creía que la naturaleza y la sociedad tenían leyes; Marianne Weber, conocida por la publicación de la obra póstuma de su esposo Max Weber, estudió cómo diferentes clases sociales, la educación y la ideología contribuyeron para la desigualdad de género. En sus escritos, demostró que la dominación patriarcal en el matrimonio contradice los valores liberales individualistas tan elogiado en su tiempo. A su vez, Beatrice Webb fue autodidacta en la filosofía del aprendizaje y de la economía. La hija de un acaudalado hombre de negocios de Inglaterra, fue a trabajar en la fábrica de su padre para entender la vida diaria de los trabajadores. Autora de varios libros, combinó método personal con análisis estadísticos, la curiosidad con el activismo político.

Las tres autoras tienen en común el hecho de que toquen el tema de género en sus estudios, como si ser mujer siempre llevara a una doble batalla: demostrar que su trabajo es relevante; demostrar que es relevante, a pesar de ser mujer. Es difícil acceder a las obras de estas sociólogas, todavía poco traducidas. En 2004, el trabajo de Patricia Madoo Lengermann y Jill Niebrugge-Brantley, las dos directoras de la sección de Historia de Sociología, de la Asociación Americana de Sociología, ayudó a quitar del olvido esas sociólogas y otras de la misma época. En 2009, la editora de la Universidad Nacional Autónoma de México publicó en español Ensayos Selectos de Marianne Weber.

Mientras el pensamiento de la mujer sea considerado como cosa inferior – en la ciencia y en la vida cotidiana – se producirá violencia simbólica, que genera  explicaciones para las agresiones en sociedades que se han acostumbrado a naturalizar la violencia. Además, se pierde la oportunidad de conocer a un período histórico y combatir lo que es desigual.

Si el social es construcción, como muestra Durkheim, Marx, Marianne Weber, Martineau y Beatriz, el cuestionamiento es fundamental para la Sociología y la producción de sociedades más igualitarias, sea en materia de género o con respecto a otras cuestiones.

 

Bibliografía y referencias:

BOURDIEU, Pierre. 1989. O Poder Simbólico. Rio de Janeiro: Bertrand Brasil.

Documental: La Sociología es un deporte de combate.

Ellas y la Sociología. Sociedad siglo XXI.

GAVIRIA, Luz Gabriela Arango; PINILLA, Giovanna Arias. En busca de las sociólogas fundadoras. Marianne Weber.

Las madres de la Sociología: el papel de la mujer en la teoría sociológica clásica. Refúgio Sociológico.

MILLS, Wright. A imaginação sociológica. 6. ed. Rio de Janeiro: Zahar, 1982.

SANTOS, Boaventura de Sousa. A crítica da razão indolente contra o desperdício da experiência. São. Paulo: Cortez, 2000.

Acerca de Joyce Miranda Leão Martins

Joyce Miranda Leão Martins es Doctoranda en Ciencia Política por la Universidade Federal do Rio Grande do Sul (UFRGS) y becaria PDSE CAPES en la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

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2 respuestas a La Sociología y el género

  1. Ivonne Maya Espinoza 23 febrero, 2015 at 12:16 #

    Me gusta la idea de Bourdieu de romper paradigmas, sólo así se avanza en la ciencia. Desgraciadamente en los clásicos sólo se escucha la voz masculina y no otras como: la femenina o indígena. Paradójicamente desde la educación la mujer era relegada y por ello las mujeres tenían que ser autodidactas (como dos de las autoras que señala) o buscar la forma tener acceso a la instrucción, como Sor Juana Inés de la Cruz, haciéndose pasar por hombre o tomando los hábitos. Me uno a las voces que claman por una sociedad más igualitaria, no sólo para las mujeres sino para todos los no escuchados: indígenas, pobres, homosexuales, niñez, migrantes, campesinos, personas con capacidades diferentes y tantos otros. Porque sólo a través de la participación de todos tendremos una historia (política, económica, social o cultural) completa y no una escrita por un sector de la población: masculino, rico y capitalista. Agradezco su reflexión que además de aplicarse a la sociología puede también retomarse en muchas otras materias como la política, el derecho, la historia y tantas otras.

    • Joyce Miranda Leão Martins 26 febrero, 2015 at 13:02 #

      Yo que agradezco la lectura, Ivonne. Yo creo que el rol de la Sociología es precisamente enseñar que el social es múltiple y cuestionar por qué las organizaciones sociales privilegian a unos y a outros no, por qué las cosas están como están. Si el social es construcción, podemos hacerlo mejorar.

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