La vertiente fascista del nacionalismo argentino en los años 30

Este artículo es parte de un estudio más extenso sobre la vertiente fascista del nacionalismo argentino bajo la dictadura uriburista. El artículo da una pista de la reflexión sobre la naturaleza y el propio carácter político del nacionalismo argentino de aquella época. Para ello se responde a la interrogante: ¿Fue el nacionalismo argentino de los años 30 una mera copia del fascismo europeo o tuvo una auténtica y legítima expresión innovadora? La respuesta a la interrogante requiere primero realizar una breve contextualización del nacionalismo en América latina para después analizar su aparición en Argentina. Segundo, describe la subida violenta del nacionalismo de derecha con el golpe de Estado de septiembre de 1930 por el general José Félix Uriburu. Y finalmente, este artículo analiza el fascismo católico que creó Argentina para legitimar sus acciones.

            Kalman Silvert define el nacionalismo latinoamericano como una respuesta a una crisis de la estructura social en la que se modifican las relaciones antiguas entre la sociedad rural y la sociedad urbana y que favorece el ascenso del proletariado y de nuevas clases medias.[1] (Silvert, 1965:13) Así pues, no parece anodina la aparición del nacionalismo en Argentina ya que fue el país de América Latina donde el nacionalismo tuvo mayor relevancia. La preocupación nacionalista en Argentina se explica por la escasa integración social nacional provocada por el número de inmigrantes que vivía en Argentina y que no pertenecía al pasado común del país. Según Carlos Manuel Rama, hubo dos movimientos nacionalistas argentinos entre 1880 y 1939: un nacionalismo dirigido por la oligarquía terrateniente y un nacionalismo dirigido por la nueva clase de industriales influido por el fascismo europeo y después por la Iglesia Católica.[2] (Rama, 1981) El presente artículo se centra en el nacionalismo argentino que nació con la dictadura uriburista y que se inspiró en el fascismo. El nacionalismo argentino de derecha, o « nacionalismo a secas »[3] (Navarro Gerassi, 1968:15) nació antes de los años 30 pero se volvió influyente después del golpe de Estado del 6 de septiembre de 1930 encabezado por el General Uriburu. A principios de la década de los 30, el nacionalismo argentino se definía como un movimiento de protesta. No obstante, a pesar de tener el mismo objetivo – destruir la democracia argentina – los nacionalistas nunca consiguieron unirse para formar un grupo común y tampoco se organizaron como un partido político ya que dentro de este movimiento estaban divididos, entre otras cuestiones por problemas ideológicos.[4] De hecho, a principios de los años 30, la influencia de las ideologías europeas – fascismo, nacionalsocialismo y falangismo – provocó admiración por parte de los nacionalistas argentinos los cuales empezaron a apropiarse de algunas ideas o adaptarlas. Por tanto, sería un error pensar que los nacionalistas argentinos no tenían ideas propias.

            Aquella fascinación por el fascismo fue la base de la organización política Legión Cívica Argentina (LCA) creada por el General Uriburu en mayo de 1931 pero también, posteriormente, el partido político fascista argentino conocido bajo el nombre de Partido Fascista Argentino (PFA) fundado en 1932 un poco antes de la muerte de Uriburu. Para estudiar la atracción del nacionalismo argentino de derecha por el fascismo, parece importante e imprescindible definir lo que es el fascismo. Federico Finchelstein, en su libro La Argentina fascista, propone una definición bastante simplicista del fascismo[5] así la ampliación de la definición del término que da Stanley George Payne puede completar la de Federico Finchelstein ya que sitúa la ideología en el tiempo.[6] En efecto, recuerda que antes de 1919 no existían partidos fascistas y tampoco una doctrina fascista en el mundo.[7] Sin embargo, el movimiento fascista italiano traspasó las fronteras europeas para ser el cimiento de otros movimientos, como es el caso de los nacionalismos de derechas en América latina. Así pues, el fascismo apareció en Argentina en la misma época que en Europa y fue el año 1920 el que marcó el principio de la etapa fascista en el país. Los nacionalistas argentinos de aquel periodo fueron los creadores de la versión argentina del « fascismo global »[8] (Payne, 2005:6).

            Además de querer destruir la democracia, de tener prácticas xenófobas, racistas, anticomunistas, antiliberales— lo que se entiende contrario al discurso de la jerarquía religiosa—  los nacionalistas también utilizaron la Iglesia Católica como arma para justificar su ideología. Más allá de una auténtica forma de fascismo global, los nacionalistas argentinos desarrollaron el fascismo católico que nació como consecuencia de las prácticas antisemitas ya que para legitimarlas utilizaron al catolicismo y a la Iglesia Católica. Los miembros del nacionalismo y del catolicismo no se opusieron a la propaganda en contra de los judíos llegados de Europa sino que empezaron a crear lo que llamaron el « problema judío». Este « problema » retomaba ideas viejas del antijudaísmo tradicional de la Iglesia Católica y las fusionaban con una definición racista.[9] El « problema judío » se unió a la « solución cristiana » que proponía separar a los judíos de los cristianos y subordinarlos. El catolicismo tenía que frenar el carácter disolvente de los judíos para así limitar su influencia en los pueblos cristianos. Toda esta construcción de ideas y estereotipos antisemitas y las acciones violentas en contra de los judíos durante los años 30 formó el mayor motivo para los defensores de una derecha más que extrema. El racismo argentino se distinguía de las ideologías fascistas de la Europa de aquella época ya que no tenía una concepción racial desarrollada.

            En suma, y a modo de conclusión, según Federico Finchelstein los nacionalistas argentinos no distinguían el fascismo de la extrema derecha: « Fascismo y nacionalismo son sinónimos en la Argentina. Si Mussolini fue el padre del fascismo como ideología universal, no hay duda alguna de que los nacionalistas representaban a la madre del fascismo a la argentina. »[10] De hecho, para ellos, el fascismo era la ideología universal que en Italia se llamaba fascismo, en Alemania nazismo y en Argentina nacionalismo. Así, el historiador considera que los nacionalistas de la década 20 y los uriburistas fueron una variante del fascismo. Otros historiadores, como es el caso de la historiadora Marysa Navarro Gerassi, definieron el nacionalismo argentino de derecha como una mera copia del fascismo italiano. Sin embargo, con el golpe de septiembre de 1930 y la dictadura del general José Félix Uriburu se introdujo en Argentina el sistema corporativo. El propio Uriburu nunca quiso copiar al fascismo italiano sino que daba mucha importancia a la necesidad de Argentina de ser original. La creación de un fascismo católico se distinguió del fascismo italiano y legitimó las prácticas racistas de la Argentina uriburista. Los judíos argentinos eran problemáticos desde el punto de vista de los nacionalistas uriburistas y fascistas porque desarrollaban todos los « males » de Argentina. Los extremistas de aquella época vieron en el odio a los judíos un vínculo simbólico con la Iglesia Católica que la dictadura uriburista reforzó.

Bibliografía

Silvert, Kalman (1965). Nacionalismo y política de desarrollo. Buenos Aires : Paidos.

Navarro Gerassi, Marysa (1968). Los nacionalistas. Buenos Aires:Jorge Álvarez.

Finchelstein, Federico (2008). La Argentina fascista. Los orígenes ideológicos de la dictadura. Buenos Aires: Sudamericana (ebook).

Payne, Stanley (2005). El fascismo. Madrid: Alianza Editorial.

Rama, Carlos Manuel (1981). « El nacionalismo cultural latinoamericano de principios del siglo XX. Su inserción en la problemática regional y local: clases sociales, poder e imperialismo » in Nacionalismo e historiografía en América Latina. Madrid: Tecnos.

[1] « [El nacionalismo en América Latina] es como una especie de reacción a la modernidad que se manifiesta a sí misma disgustada de renunciar a las ventajas del tradicionalismo y a un universalismo muy simplificado »Veáse in Silvert (1965:13).

[2] « El nacionalismo cultural latinoamericano de principios del siglo XX. Su inserción en la problemática regional y local: clases sociales, poder e imperialismo » Véase in Rama (1981).

[3] Véase Navarro Gerassi (1968:15).

[4] Hasta los años 40 – fecha en la que el nacionalismo conoció su auge – la ideología nacionalista conoció varios cambios marcados, fundamentalmente, por la evolución de sus ideas. En aquella época, la ideología nacionalista se encontraba en una serie de revistas y en algunos diarios que permitían entender la evolución y la transformación del movimiento.

[5]  « [El fascismo] se caracteriza por una política por y para las masas bien concreta, por una forma extrema de nacionalismo, significado por una ideología propia y por el desarrollo de un estilo público de hacer política que enfatiza tanto la emoción de las masas como el simbolismo patriótico y que reivindica la creación de un Estado corporativo fuerte que controle una parte importante de la economía nacional y que elimine del escenario social la lucha de clases. » Véase in Finchelstein (2008).

[6] « [El fascismo] fue una reacción revolucionaria, una fuerza radical que apreció en Europa después de la Primera Guerra Mundial » Véase in Payne (2005: 6).

[7] El fascismo se fundó en 1919 en Italia por Mussolini y se vio imitado en otros países europeos. No obstante, Stanley George Payne sostiene que su definición sólo se puede aplicar a todos los movimientos fascistas europeos de entreguerra.

[8] Véase Payne  (2005:6).

[9] Por ejemplo, en su libro El judío (1936), el sacerdote Franceschi afirmó que los judíos generaban tres problemas: vivían por todas las partes del mundo y no se identificaban con ninguna nación ; poseían el monopolio de la economía y la explotaban ; participaban a movimientos revolucionarios. Con estos tres puntos, el sacerdote afirmaba que se podía legitimar la persecución de los judíos.

[10] Véase Finchelstein (2008).

Acerca de Alexandre Perez

Graduado en filología hispánica y estudiante en máster « Estudios internacionales y europeos, especializado en América Latina » en la escuela de Ciencias Políticas de Grenoble (Sciences Po Grenoble, Francia). Su línea de investigación: historia política de Argentina del siglo XX, cuestión del nacionalismo argentino y su relación con las ideologías europeas autoritarias del siglo XX. Estancia en el Instituto de Iberoamérica enero-junio de 2017.
Aún no hay comentarios

Deja un comentario