Las carreras políticas de los gobernadores en Argentina y sus determinantes. ¿Qué decisiones toman y por qué?

Los gobernadores en los sistemas federales suelen ser protagonistas en el proceso de toma de decisiones subnacional y nacional (Monaldi 2010). No sólo porque controlan el futuro de otros políticos de menor jerarquía sino fundamentalmente porque son actores centrales en la coalición de los presidentes y los principales candidatos a suplantarlo. A pesar de su relevancia, poco se sabe sobre las carreras políticas y los determinantes de las decisiones que toman los gobernadores en Argentina. ¿Bajo qué condiciones los gobernadores eligen retirarse, sobrevivir en cargos de menor prestigio, reelegirse o ascender a la Presidencia de la Nación? ¿Cuál es el impacto del partido de pertenencia y  del desempeño electoral del mismo en la decisión que toman los políticos respecto a dónde continuar su carrera? ¿Por qué sólo algunos gobernadores toman decisiones que cristalizan mayor éxito (como la reelección y el ascenso) mientras otros sobreviven o se retiran?

En el Cuadro 1 se presentan las decisiones de carrera de los gobernadores argentinos antes de finalizar su mandato en el período 1983-2011. Las decisiones se presentan en orden descendente según el éxito que cristalizan: retiro, indica el retiro de la actividad pública; supervivencia, agrupa a los gobernadores que deciden continuar en cualquier cargo nominado o electivo excepto la gobernación y la presidencia de la nación[1]; estabilidad, agrupa a los gobernadores que deciden reelegirse; y, por último, ascenso,  supone competir por el cargo más atractivo que ofrece el diseño institucional: la presidencia de la Nación. Las categorías propuestas también pueden agruparse según las decisiones sean más exitosas (ascenso y estabilidad) o menos exitosas (supervivencia y retiro).

Cuadro 1: Decisiones de Carrera de los gobernadores argentinos (1983-2011)

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El papel de los partidos políticos

Como sostiene Botero (2008) en sus análisis sobre las carreras legislativas en Colombia y Chile, es probable que la pertenencia a partidos dominantes y tradicionales contribuya a que los políticos desarrollen carreras más exitosas (reeligiéndose u ocupando cargos de mayor prestigio), que aquellos que pertenecen a partidos nuevos o terceras fuerzas. Sin embargo, el supuesto detrás de esta hipótesis es que los partidos tradicionales suelen tener un desempeño electoral estable que los posiciona como actores centrales en la competencia por los cargos públicos. Cuando esto cambia, en periodos de crisis de representación o reestructuración del sistema de partidos, los patrones de carrera también cambian (Canon 1990). En estos casos, se crean nuevas oportunidades para las terceras fuerzas ya que las garantías que proveen los partidos tradicionales para sus políticos suelen disminuir con el castigo electoral en las urnas que trae aparejado la alteración del status quo.

En México, por ejemplo, la caída del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a partir de 1997, reconfiguró las oportunidades políticas de los partidos que habían sido limitados históricamente por la hegemonía del PRI. Si bien el reacomodamiento de los partidos mexicanos se inscribe en un proceso de democratización más profundo, la caída del PRI culminó con la victoria en las elecciones presidenciales del 2000 de Vicente Fox, exgobernador del estado Guanajato que pertenecía a la fuerza política en ascenso, el Partido Acción Nacional (PAN) (Figueras Zanabria 2009). De esta forma, el impacto de la pertenencia a partidos tradicionales sobre las carreras políticas es condicional al desempeño electoral de los partidos.

A continuación se analiza el papel de los partidos políticos en el proceso de toma de decisión individual de los gobernadores en Argentina. ¿Existe alguna distinción respecto al tipo de carreras políticas que promueven los partidos en Argentina? Si los gobernadores son generalmente los candidatos presidenciales, ¿la pertenencia partidaria hace alguna diferencia? Para responder a estas preguntas este trabajo se enfoca en ciertas características del partido de pertenencia de los gobernadores: la estructura partidaria (tradicional vs no tradicional) y el desempeño electoral de los partidos políticos a nivel nacional (estable o inestable). En primer lugar, se analiza si los partidos más tradicionales con anclaje nacional como el PJ y la UCR promueven carreras más estables y exitosas que las terceras fuerzas provinciales. Estas últimas, a diferencia de los partidos tradicionales sólo ascienden en los principales centros urbanos, encuentran dificultades para extenderse en todo el territorio y por ende, para promover el ascenso de sus políticos. En segundo lugar, se analiza de qué forma el desempeño electoral de los partidos políticos a nivel nacional moldea las decisiones de carrera que toman los políticos. Respecto a esto último, es probable que quienes pertenezcan a los partidos con bajo desempeño electoral tengan carreras menos estables y exitosas que aquellos que pertenecen a partidos con buen desempeño. Para capturar esta distinción se analizan y comparan las decisiones de carrera antes y después de la crisis del 2001 que sin duda significó un cambio en la fortaleza de los partidos tradicionales y un reacomodamiento en el sistema de partidos.

El partido de pertenencia: PJ, UCR y las terceras fuerzas

El Cuadro 2 presenta las decisiones de los gobernadores desde el retorno a la democracia según su pertenencia partidaria. Llamativamente, sólo hay distinciones partidarias sobre las decisiones de supervivencia y retiro: los gobernadores radicales suelen sobrevivir más y retirarse menos que los peronistas y que aquellos que pertenecen a terceras fuerzas (como el Movimiento Popular Neuquino, El Movimiento Popular Fueguino, el Partido Bloquista, entre otros). Sin embargo, la pertenencia partidaria en todo el período democrático pareciera no tener ningún impacto sobre la decisión de los políticos de permanecer en el cargo o competir por uno de mayor prestigio como la presidencia de la Nación. En principio, esto descarta la hipótesis de que los partidos más tradicionales, con trayectoria histórica y anclaje nacional, los mismos que fueron protagonistas en la competencia bipartidista hasta el 2001 promueven carreras más exitosas que las terceras fuerzas provinciales. Estas últimas también producen candidatos presidenciales, a pesar de que no pueden sortear los límites del sistema electoral para convertirse en partidos nacionales.[2]

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El impacto de la crisis del 2001 en las carreras políticas

Los cuadros 3 y 4 presentan las decisiones de carrera por partido antes y después del 2001. Esta distinción resulta pertinente debido a la importancia de la crisis de representación que atravesó el país aquel año y permite capturar si el desempeño electoral de los partidos en la arena nacional afectó las carreras políticas de los gobernadores y fundamentalmente, sus perspectivas de ascenso en la carrera. Si, como sugiere la literatura,  la crisis se concentró en los partidos no peronistas (Torre 2003; Malamud 2004), se debería esperar que los gobernadores no peronistas, atentos al potencial castigo en las urnas a partir del 2003, decidan retirarse más o continuar sus carreras en cargos menos atractivos (supervivencia). De ser así, la crisis del 2001 habría limitado las decisiones más exitosas para los gobernadores de la UCR y las terceras fuerzas: permanecer en el cargo o ascender a uno de mayor prestigio.

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La evidencia empírica muestra que la crisis del 2001 impactó en las decisiones de carrera de los gobernadores. Por un lado, los gobernadores peronistas menos golpeados por la crisis eligieron opciones de carrera más exitosas: la reelección aumenta un 28% y la supervivencia desciende a la mitad, 13%. Por otro lado, los gobernadores no peronistas también mejoraron sus decisiones al retirarse menos y reelegirse más. Sin embargo, el radicalismo y las terceras fuerzas se distinguieron en dos decisiones: primero, mientras los gobernadores radicales a partir del 2003 se retiraron de la competencia por la presidencia de la Nación, las terceras fuerzas presentaron candidatos para disputar dicho cargo en el 2007 y en el 2011 (Sobisch –Movimiento Popular Neuquino- y Binner –Partido Socialista-); segundo, los gobernadores radicales empezaron a sobrevivir más después del 2001 mientras que las terceras fuerzas eligieron menos esa opción. En otras palabras, los grandes ganadores en términos de decisiones de carreras pos 2001 son las terceras fuerzas agrupadas a pesar de que el desempeño individual de cada una no es necesariamente estable en el tiempo.

Así, las decisiones de carrera sugieren que el impacto de la crisis fue heterogéneo dentro de la familia no peronista y también, entre las opciones de carrera. La crisis afectó al radicalismo más que al peronismo y a las terceras fuerzas pero sólo en las perspectivas de ascenso de los gobernadores radicales y no en su estabilidad política. En este sentido, los gobernadores radicales después del fracaso de la ALIANZA dejaron de competir por la presidencia de la Nación y permanecieron en sus cargos (38%) o se refugiaron en posiciones de menor prestigio (la decisión de supervivencia asciende del 45% al 63%). Esto último coincide con el argumento de Leiras (2013) que sostiene que la devaluación de las etiquetas partidarias nacionales promueve que los gobernadores continúen en cargos provinciales ya que “hace que las agrupaciones partidarias de los grandes partidos tengan incentivos para desligarse de la competencia nacional” (Leiras 2013: 62). En la misma línea, la estabilidad en el porcentaje de reelección de los gobernadores radicales después del 2001 indica que el castigo electoral y la crisis nacional no se reprodujo homogéneamente en el territorio (Calvo y Escolar 2005). En otras palabras, aunque las perspectivas de ascenso que controlaba el radicalismo en el pasado bipartidista se dispersaron en otras fuerzas políticas que presentaron candidatos presidenciales, los gobernadores radicales no perdieron todo ya que pudieron aislar a sus provincias del descontento nacional.

En síntesis, si bien la pertenencia partidos políticos tradicionales no condiciona las perspectivas de ascenso de los gobernadores, el desempeño electoral de las fuerzas políticas a partir del 2001 reconfiguró las oportunidades políticas de las elites gubernatoriales. A pesar de que los partidos siguen garantizando la estabilidad política de sus elites, no todos son igual de exitosos en promover su ascenso en la carrera política. Desde el 2003, la nueva tendencia de las terceras fuerzas a presentar candidatos presidenciales confirma que la pertenencia a partidos tradicionales con estructuras nacionalizadas no es una condición en el proceso decisional de competir por la presidencia de la Nación.

 

Referencias Bibliográficas

Calvo, Ernesto y Escolar, Marcelo. 2005. La Nueva Política de los Partidos en la Argentina: Crisis política, realineamientos partidarios y reforma electoralBuenos Aires: Prometeo Libros.

Canon, David. 1990. Actors, Athletes and Astronauts. Political amateurs in the United States Congress.  Chicago and London: University of Chicago Press.

Figueras Zanabria, Victor Manuel. 2009. “Apertura política y descentralización fiscal en México: el papel de los gobernadores”Nuevo Mundo Mundos Nuevos, Coloquios.

Leiras, Marcelo. 2013. “Los procesos de descentralización y la nacionalización del sistema de partidos en América Latina”. En Falleti, Tulia, González, Lucas y Lardone, Martín. Eds. El federalismo argentino en perspectiva comparadaBuenos Aires: EDUCCA, EDUCC, 25-72.

Lodola Germán y Almaraz Gabriela. 2013. “Reclutamiento político, patrones de carrera y ambiciones de gobernadores en Argentina y Brasil”. Trabajo presentado en Simposio sobre Federalismo y Politica subnacional: Perspectivas Comparadas, XI Congreso Nacional de Ciencia Política. Paraná: Entre Ríos.

Lodola Germán. 2009. “La estructura subnacional de las carreras políticas en Argentina y Brasil”. Desarrollo Económico 194 (49): 247-286.

Lucardi, Adrián  y Almaraz, Gabriela. 2013. “La política del cambio institucional: fragmentación opositora y reelección en las provincias argentinas, 1983-2011”. Trabajo presentado en el Simposio sobre Federalismo y Politica subnacional: Perspectivas Comparadas, XI Congreso Nacional de Ciencia Política. Paraná: Entre Ríos.

Malamud, Andrés. 2004. “El bipartidismo argentino: Evidencias y razones de una persistencia (1983-2003)”.  Revista Colección  10 (15): 13-43.

Monaldi Francisco. 2010. “Decentralizing Power in LatinAmerica; The Role of Regional Authorities in the Policymaking Process in Latin America”. En Scartascini, Carlos; Stein, Ernesto y Tommasi, Mariano. How Democracy Works. PoliticalInstitutions, Actors and Arenas in Latin American Policymaking. Washington, D.C: Inter-American Development Bank. David Rockefeller Center for Latin American Studies, Harvard University.

Torre, Juan Carlos. 2003.  “Los huérfanos de la política de partidos: sobre la naturaleza y los alcances de la crisis de representación partidaria”Desarrollo Económico 42 (168): 647-665.


[1] El supuesto aquí es que la gobernación y la presidencia son los cargos más atractivos que ofrece el diseño institucional argentino. Por ello deciden sobrevivir aquellos que buscan ocupar posiciones de menor prestigio como las bancas en el congreso de la nación y las legislaturas provincial o los cargos nominados en ministerios nacionales o provinciales, cargos partidarios, entre otros.

[2] En el caso argentino, el sistema electoral para diputados y senadores suelen limitar la expansión de las terceras fuerzas en el territorio nacional. Una explicación más detallada en Malamud (2004).

 

Acerca de Gabriela Almaraz

Gabriela Almaraz es estudiante de Doctorado en Ciencia Política de CONICET-UTDT-UNSAM-UCA.

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2 respuestas a Las carreras políticas de los gobernadores en Argentina y sus determinantes. ¿Qué decisiones toman y por qué?

  1. Gabriela A. 26 abril, 2014 at 1:25 #

    Tomás, gracias por tus comentarios! Tus preguntas son muy interesantes y permiten discutir la actualidad política, más divertida aún.

    Sobre el primer punto, no estoy segura de que el ciclo económico afecte las perspectivas de ascenso de los gobernadores que pertenecen al partido del presidente. Si comparamos con la hiper del 89 y suponemos que el ciclo económico importa, deberíamos esperar algo parecido a lo que pasó en el 2003, que los radicales se retiren de la carrera presidencial. Sin embargo, no fue el caso, Angeloz (gobernador de Córdoba en su momento) corrió por la presidencia sin pasar la verguenza que pasó Moreau en el 2003. La diferencia ahí está en el sistema de partidos que a pesar de la crisis económica siguió con una lógica bipartidista. En todo caso, el ciclo económico importa si genera un reacomodamiento en el sistema de partidos.

    Sobre el segundo punto, más que una municipalización me parece que la carrera presidencial en Argentina refleja que hay atajos y, los medios de comunicación son la puerta de entrada. Miguel (2003) en un artículo sobre Brasil discute cómo los medios permiten saltear escalones. Es interesante, pero en principio podríamos pensar que el atajo depende más de los medios que del cargo que se ocupa. Sólo cuando sea exclusivo de lo intendentes, habrá un nuevo patrón… y para eso falta no?

    Gracias por tu interés y por contribuir al debate!

  2. Tomás B. 21 abril, 2014 at 20:21 #

    Gabriela,
    Muy interesante el artículo. Es sin dudas un tema sustantivamente relevante y necesario de atender debido a la gran importancia de los Gobernadores en la política argentina. Me parece que el escrito sostiene una conclusión muy interesante, por su audacia y novedad. Me refiero a la no necesidad de jugar dentro de los partidos tradicionales para poder aspirar a la presidencia. Muy interesante, e interesante el respaldo empírico. Me quedan dos preguntas. 1) ¿Hasta qué punto creés que la ambición de los gobernadores está afectada por los ciclos económicos? Esto es, el 2001 ¿es un hecho único o cualquier ciclo positivo o negativo del partido en la Presidencia de la Nación puede afectar las oportunidades reales de los Gobernadores del mismo partido de aspirar “al ascenso”?. 2) Después de la última elección legislativa y el posicionamiento de algunos actores, se comenzó a hablar de la municipalización de la carrera presidencial. En este sentido, ¿creés que es/será necesario hacer este mismo trabajo para los intendentes y sus aspiraciones a la Presidencia? Del mismo modo, crees que la “carrera al poder” es Gobernador-Presidente, o que se puede haber inaugurado un sendero Intendente-Presidente? Gracias! Gran artículo!!!

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