Determinantes del antinorteamericanismo en Bolivia

La retención del avión del presidente boliviano Evo Morales ha causado furor entre diversos gobiernos de la región latinoamericana, en particular, los que son gobernados por presidentes o partidos considerados de izquierda. De hecho, los  mandatarios de Ecuador, Venezuela, Uruguay, Argentina y Surinam, todos miembros de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), emitieron desde  Bolivia, una declaración de apoyo a Morales, la llamada “Declaración de Cochabamba”.

El incidente, que causó revuelo diplomático por ser un hecho sin precedentes, ha derivado en críticas de dichos mandatarios, y otros jefes de Estado de América Latina, hacia los cuatro países europeos que supuestamente le vedaron el acceso al espacio aéreo de sus respectivos países a la nave presidencial boliviana. Sin embargo, pese a que no se ha comprobado el involucramiento de Estados Unidos en los hechos, las críticas más duras se han dirigido hacia el gobierno de ese país, al cual el gobierno boliviano acusó de manera directa, dado el interés del gobierno norteamericano en capturar a Edward Snowden. Según el ministro de la Presidencia de Bolivia, Juan Ramón Quintana, «Este plan de sabotaje fue planificado por Estados Unidos, país que quebró el dilema entre libertad y seguridad«.

Cabe recordar que la animosidad que expresaron en Cochabamba diversos líderes latinoamericanos hacia el gobierno de Estados Unidos no es cosa nueva ni surge de repente a raíz del incidente de la aeronave retenida en Viena.  Las tensiones entre diversos países de la región y el gobierno norteamericano se han evidenciado desde hace varios años, en especial con los países miembros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblo(ALBA-TCP).  Hirst señala que uno de los objetivos originales delos países que integran el grupo ALBA[1] ha sido precisamente reducir la influencia de Estados Unidos en América Latina y el Caribe.

Desde la perspectiva académica, vale la pena preguntarse si el antinorteamericanismo expresado por los gobernantes de varios países es simplemente retórico e instrumental (para ganar apoyo ciudadano)[2], o si se fundamenta en una actitud societal de desconfianza hacia Estados Unidos, cuya hegemonía regional había sido incuestionable hasta hace pocos años. Asimismo, también es importante analizar si la encendida retórica antinorteamericana  de algunos presidentes latinoamericanos en años recientes (y que ha trascendido a Hugo Chávez) ha tenido algún efecto sobre las preferencias de los ciudadanos de sus respectivos países.

Estas son obviamente preguntas muy complejas que no pueden resolverse en un espacio corto [3]. Sin embargo, se presentan en este artículo algunos elementos que pueden dar cierta perspectiva al respecto.  Dados los recientes eventos, es interesante enfocarse en el caso de Bolivia. Si bien el incidente del avión presidencial incrementó la tensión entre el gobierno boliviano y Estados Unidos, el deterioro de la relación entre ambos países viene de tiempo atrás. El gobierno de Evo Morales, en una acción sin precedentes en la región—aún antes que Hugo Chávez hiciera lo propio—expulsó al Embajador de Estados Unidos en septiembre de 2008 [4],  siguió con la expulsión del Departamento Antidrogas (DEA) ese mismo año, y en mayo de 2013 terminó por expulsar en su totalidad a la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), de la cual ya había expulsado a algunos funcionarios con antelación.

En ese contexto, es importante  examinar cuán extendido está el antiamericanismo entre los ciudadanos bolivianos. En la ronda del año 2012, el Barómetro de las Américas incluyó una pregunta relacionada con el tema. Se pidió a los ciudadanos de 24 países en la región, incluyendo Bolivia,  que indicaran si consideran que el gobierno de Estados Unidos es muy confiable, algo confiable, poco confiable o nada confiable. Cabe recordar que para la Ciencia Política la medición de la confianza  (“trust”) es un tema fundamental, distinto a la medición de opinión acerca de algo o alguien. Se  considera que las dos últimas opciones (poco o nada confiable) representan una posición de desconfianza que puede equipararse con un sentimiento de antinorteamericanismo.

La Tabla 1 muestra la distribución de las respuestas obtenidas en Bolivia en 2012. Se observa que más de la mitad de los bolivianos (55,38%)  muestran algún tipo de desconfianza hacia el gobierno de Estados Unidos y que casi la quinta parte considera que dicho gobierno no es nada confiable[5].

 

Tabla 1. Distribución del antinorteamericanismo en Bolivia en 2012

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Fuente: elaborada por la autora con datos del Barómetro de las Américas.

Desde la perspectiva académica es importante ahondar más en dichos resultados y más allá de conocer el qué, es importante identificar los factores que subyacen a los mismos. ¿Quiénes son los bolivianos que desconfían de Estados Unidos? ¿Qué variables inciden en el antinorteamericanismo en Bolivia? Un análisis estadístico de regresión lineal permite medir si algunos factores individuales (características sociodemográficas, creencias o experiencias de los entrevistados) tienen incidencia o relación con  las actitudes antinorteamericanas en Bolivia.

En la Figura 1 se muestran los resultados de dicha regresión en forma gráfica. A la izquierda se enumeran las variables que se incluyeron en el análisis para averiguar si resultan asociadas a la desconfianza en el gobierno de Estados Unidos. Cuando la línea horizontal que representa cada variable independiente se separa de la línea vertical roja en el número “0” (la variable dependiente), ello significa que existe una relación estadísticamente significativa.  Se observa que ningún factor sociodemográfico resulta asociado al antinorteamericanismo en Bolivia y que solamente dos variables, la ideología del entrevistado y su evaluación acerca del trabajo realizado por el Presidente Morales, son estadísticamente significativas. Más adelante se presentan dos figuras más en las que se explica la dirección de estas relaciones.

 

Figura 1. Determinantes del antinorteamericanismo en Bolivia en 2012

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La figura anterior muestra que los ciudadanos bolivianos que se autoidentificaron como de izquierda, son más proclives a tener desconfianza del gobierno de Estados Unidos. Esta relación se observa claramente en la Figura 2. Para mejorar la comprensión en esta y la siguiente figura se hizo una reconversión de los valores de respuesta a una escala de 0-100 puntos, en la cual 100 representa la creencia que el gobierno norteamericano no es confiable (nada confiable).  Los bolivianos que se autoidentificaron en la izquierda del espectro político (opciones 1, 2 y 3)  obtienen un promedio más alto de desconfianza (en el rango de 65 a 70 puntos), mientras que, en el otro extremo, quienes se autoidentificaron como de derecha (opciones 8, 9 y 10) obtienen un promedio de desconfianza menor a 50 puntos.

Figura 2.  Antinorteamericanismo e ideología en Bolivia, 2012

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En la Figura 3 se observa la relación entre la evaluación que hizo cada encuestado del trabajo realizado por el Presidente Evo Morales y el antinorteamericanismo en Bolivia. Utilizando la misma escala de 0-100 puntos, se evidencia que quienes aprueban la gestión del presidente son más proclives a tener mayor desconfianza en el gobierno norteamericano.  La relación, al igual que en el caso de la ideología, es claramente linear: a mayor aprobación del presidente Morales, más desconfianza en Estados Unidos. El promedio de desconfianza entre quienes consideran que el presidente está realizando muy buen trabajo llega a 82,3 puntos en la escala, mientras que, en el otro extremo, la desconfianza entre quienes desaprueban la gestión de Morales es de solo 48 puntos.

 

Figura 3.  Antinorteamericanismo y evaluación del Presidente Morales, Bolivia, 2012

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Este análisis ha permitido observar que cuando se controla el efecto de diversas variables a la vez, ningún factor sociodemográfico parece tener incidencia en la desconfianza en Estados Unidos en Bolivia. Es importante, sin embargo, señalar que un factor geográfico no incluido en la regresión, la región donde vive el entrevistado, sí muestra variación importante: mientras que el promedio de desconfianza en la región de Oruro es superior a los 65 puntos y en La Paz de 60,2 puntos, en Santa Cruz llega sólo a 46,1 puntos.

Queda mucho por analizar con respecto a este tema. Diversas variables pueden ser introducidas y examinadas, no solo para el caso de Bolivia, sino para otros países de la región, pero aquí solo se abordaron algunos aspectos que pueden dar una visión inicial del alcance del antinorteamericanismo en América Latina. Entre los bolivianos, la evaluación de la gestión del presidente, la posición ideológica y el lugar de residencia influyen de forma significativa.


[1] Los países miembros de ALBA son Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Ecuador, Cuba, Dominica, Antigua & Barbuda, y San Vicente & Las Granadinas.

[2] Estudios anteriores en otras partes del mundo han encontrado que el antiamericanismo ha sido utilizado en forma instrumental. Ver, por ejemplo, el trabajo de Blaydes, Lisa 6 Drew Linzer. 2012. “Elite Competition, Religiosity, and Anti-Americanism in the Islamic World.” American Political Science Review 106 (2) : 225-43.

[3] Este artículo es parte de un proyecto más amplio entre la autora y Dexter Boniface, Profesor de Relaciones Internacionales en Rollins College (Florida, EE.UU.).

[4]  Las relaciones de cooperación entre ambos países se habían reactivado en 2011. Las relaciones diplomáticas nunca se rompieron totalmente.

[5] La pregunta se hizo a una muestra de 1.514 bolivianos pero 400 de ellos no dieron respuesta a la misma. La encuesta se realizó en el segundo trimestre del año 2012. El porcentaje de desconfianza baja al 40,74% si se toman en cuenta los casos de no respuesta.

ANEXO:  TABLA DE REGRESIÓN LINEAL

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Acerca de Dinorah Azpuru

Dinorah Azpuru es Profesora de Ciencia Política en Wichita State University (EE.UU).

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3 respuestas a Determinantes del antinorteamericanismo en Bolivia

  1. Dinorah Azpuru 9 julio, 2013 at 20:06 #

    Este artículo corto escrito con un colega muestra los niveles de antinorteamericanismo en los diferentes países. El gráfico muestra los porcentajes totales, incluyendo los casos de no respuesta:

    http://www.fletcherforum.org/2013/03/26/boniface_azpuru/

  2. Flavia 9 julio, 2013 at 18:48 #

    Querida Dinorah,

    Muchísimas gracias por tu excelente post. No sólo por la actualidad del tema, que ayuda a que el blog ayude a facilitar herramientas para comprender lo que ocurre, sino por traer a la discusión una de las cuestiones claves para América Latina: la relación con Estados Unidos.

    Varios de los argumentos que planteas son muy interesantes. Me llama mucho la atención el peso del lugar de residencia en la opinión hacia Estados Unidos. Sostienes que «mientras que el promedio de desconfianza en la región de Oruro es superior a los 65 puntos y en La Paz de 60,2 puntos, en Santa Cruz llega sólo a 46,1 puntos». Sobre este punto, me gustaría consultarte si conoces otros trabajos (tuyos o de otros) en donde pueda mostrarse con tanta claridad las diferencias de actitudes en términos de procedencia territorial. Tu te animarías a referirte a diferentes culturas políticas en Bolivia en función de este (y muchos otros) resultados de las encuestas? Cómo las llamarías.. quizás subculturas políticas regionales?

    Muchísimas gracias, reitero por enseñarnos los resultados (tan interesantes) de tus investigaciones.

    Flavia

    • Dinorah Azpuru 9 julio, 2013 at 19:27 #

      Gracias Flavia. Interesante pregunta…quizás se puede hablar de subculturas políticas. Ya hace mucho tiempo Almond y Verba en The Civic Culture anticiparon algo así, al igual que Putnam en Italia. Con relación a América Latina, los estudios por país de LAPOP muestran la variación regional en cada país (además de otras variables). Aquí se pueden encontrar dichos reportes por país:
      http://www.vanderbilt.edu/lapop/studies-country.php

      Varía mucho de país a país. En el caso de Guatemala la variable geográfica más importante es la división urbano-rural (porque Guatemala todavía tiene mucha población rural), pero en otros países con más población urbana que rural, los regionalismos tienen otra explicación.

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