Los jóvenes y la democracia

La propuesta consiste en analizar las actitudes y conductas de los jóvenes con respecto a la valoración de la democracia en América Latina, tomando como base empírica el relevamiento de la Encuesta Mundial de Valores que permite comparar las conductas y actitudes de  este grupo en distintos países de la región.

Se postula que el grado de adhesión a la democracia entre los jóvenes latinoamericanos de cada país está más asociado a los niveles de adhesión democrática existentes en cada sociedad que a los niveles específicos de este.

Para ello se toman como referencias teóricas las elaboraciones sobre el concepto de democracia desarrolladas por Dahl (1956) así como la formulación de Sartori (1987) y la reflexión sobre la calidad de la democracia que ha desarrollado principalmente Morlino (2005).

En este artículo se presentan las conclusiones correspondientes al caso uruguayo[1]. Los jóvenes expresan un fuerte apoyo a la democracia como el régimen político preferido[2], y su preferencia es clara con respecto a otros tipos de alternativas tales como los liderazgos autoritarios, los planteos tecnocráticos o las dictaduras militares.

Este sector de la población, también muestra un juicio positivo sobre la valoración de Uruguay como un país democrático[3] y reconoce en forma mayoritaria la vigencia del respeto a los derechos humanos en nuestro país.

Sin embargo, si se comparan estas respuestas con la evaluación del funcionamiento de la democracia se reducen las respuestas positivas. Su ideal democrático es más fuerte que la evaluación positiva del gobierno concreto, aunque siempre dentro de un contexto de opiniones claramente positivo.

Sobre la distinción entre la concepción política y los contenidos sociales de la democracia, tienden a destacar en mayor grado la dimensión política de la democracia, mientras que las respuestas favorables disminuyen en las afirmaciones que incluyen la dimensión social de la democracia.[4]

Este grupo también manifiesta desconfianza en las instituciones públicas en general, aunque son particularmente críticos con los partidos políticos.

A su vez, las opiniones sobre el funcionamiento de las elecciones son muy positivas en lo que refiere a la transparencia y administración electoral, pero son menos rotundas sobre la ecuanimidad de las condiciones de las campañas electorales[5].

La variable que tiene mayor impacto en la forma de concebir la democracia es el nivel educativo. En todos los aspectos analizados el aumento del nivel educativo está fuertemente asociado al incremento de opiniones y percepciones  democráticas y la condición socio-económica de los este también está asociada a la valoración de la democracia.

Los jóvenes piensan muy parecido a los otros grupos de edad. Las percepciones y actitudes frente a la democracia son similares a las que se aprecia en los otros grupos de edad; pero las orientaciones democráticas y el nivel de confianza en las instituciones es un poco menor entre estos.

Estas diferencias son más fuertes con el grupo de mayor edad y muy leves con el grupo de edad intermedia. A su vez, las diferencias internas de opinión entre los jóvenes con respecto a su nivel educativo son más importantes que las diferencias encontradas con respecto a las opiniones de los otros grupos de edad.

En definitiva, la estructura de opinión de los jóvenes uruguayos con respecto a la valoración de la democracia en sus diferentes dimensiones presenta diferencias pequeñas con la estructura de opinión del conjunto de los uruguayos. La cuestión consiste en determinar si esta situación se registra del mismo modo en otros países de la región, lo que confirmaría nuestra hipótesis formulada.

 

Bibliografía:

Dahl, Robert. 1956. A preface to democratic theory. Chicago: The University of Chicago Press.

González, Alberto y Mieres, Pablo. 2013. “Los jóvenes uruguayos y la democracia”. En Los valores de los jóvenes uruguayos. Montevideo: Universidad Católica del Uruguay –Fundación Konrad Adenauer.

Mieres, Pablo. 2010. “La edad y el cambio electoral en el Uruguay. Renovación demográfica, generaciones y ciclos de vida”. En El voto en Uruguay 2009-2010. Montevideo: Universidad Católica del Uruguay – Fundación Konrad Adenauer.

Mieres, Pablo y Zuasnabar, Ignacio. 2012. La participación política de los jóvenes en Uruguay. Montevideo: Universidad Católica del Uruguay – Fundación Konrad Adenauer.

Morlino, Leonardo. 2005. Democracia y democratizaciones. México: Ediciones CEPCOM.

Sartori, Giovanni. 1987. Teoría de la democracia Tomos I y II. Buenos Aires: Editorial REI Argentina.


[1] Mieres y Zuasnabar (2012)  y González y Mieres (2013).

[2] El 82% de los jóvenes entrevistados en la EMV 2011 manifestó su apoyo al sistema democrático y el 80% valora positivamente vivir en un país democrático.

[3] El 57% de los jóvenes tiene una opinión muy favorable sobre el carácter democrático del gobierno en Uruguay y una cifra similar señala que se protegen los derechos humanos de los ciudadanos.

[4] En efecto, la valoración de la existencia de elecciones libres, la igualdad de género y la protección de los derechos civiles obtienen alto nivel de preferencias, mientras que la dimensión de la democracia entendida como protección de derechos sociales obtiene resultados menos elevados (obtención de empleo, igualdad de ingresos, impuestos a los ricos para subsidiar a los pobres).

[5]  El 73% de los jóvenes entiende que el recuento de votos es justo, el 65% que las autoridades electorales son justas, mientras que solo el 17% cree que los ricos compran las elecciones, el 13% piensa que se soborna a los votantes y solo el 3% cree que los votantes son amenazados con violencia en las urnas. Sin embargo, solo el 49% cree que a los votantes se les ofrece una decisión genuina y solo el 59% piensa que los periodistas ofrecen una cobertura justa.

Acerca de Pablo Mieres

Pablo Mieres es Director de la Licenciatura en Ciencias Sociales de la Universidad Católica del Uruguay.

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Una respuesta a Los jóvenes y la democracia

  1. Rebeca Meléndez Ayala 2 Mayo, 2014 at 5:27 #

    En México, los jóvenes se comportan de la misma manera. Lo que puede ser un motivo de preocupación, además de reflexión, es que son el grupo de edad que menos vota (por lo menos en el caso mexicano). La media de edad en México es de 27 años (no sé si en Uruguay sea parecida), ¿qué pasará con la democracia, con los partidos políticos, con las votaciones, con las campañas políticas, con los políticos cuando ya no sean tan jóvenes y vayan sustituyendo a las personas que ahora componen los grupos poblacionales de entre 35 y 50 años? ¿Qué consecuencias tendrá sobre el sistema político la poca identificación/apoyo que tienen con las instituciones políticas como los partidos?

    En lo particular, lo que me preocupa es que a pesar de decir que la democracia es su sistema de gobierno predilecto, no votan. Se dicen desilusionados de los políticos y de los partidos políticos (muchas veces con razón), pero parece que son muy pocos los que se movilizan para exigir cambios y rendición de cuentas a la clase gobernante.

    Lo que sucede es que se movilizan los menos, sin duda hacen mucho ruido, pero el mensaje no trasciende a los demás grupos de jóvenes (justo por la diferencia en el nivel escolar que hay entre estos grupos). Eso implica que los sistemas democráticos tiene pocos ciudadanos dispuestos a movilizarse para defender sus derechos e intereses. De nuevo, me pregunto qué implicaciones tiene para la calidad de los sistemas democráticos.

    Muy interesante el post y es un gran aporte para los que estamos interesados en el comportamiento de los jóvenes.

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