Los politólogos en América Latina

Desde finales del siglo XX, la Ciencia Política latinoamericana ha mantenido un constante crecimiento: creación de carreras de grado y posgrado en universidades dónde no existían, aumento de publicaciones especializadas, una mayor presencia de politólogos en las discusiones sobre los problemas políticos y sociales y también una mayor representación en la administración pública. El análisis de la Ciencia Política en la región se ha profundizado, pues existe un creciente interés entre los propios politólogos por saber la historia y el estado actual de la disciplina, permitiendo tener un mejor panorama de esta ciencia aún joven en el contexto de las ciencias sociales: saber de dónde venimos, dónde estamos y quizá prever hacia dónde vamos.

A pesar de las visiones fatalistas sobre su futuro (Sartori 2004), la Ciencia Política está más viva que nunca, y avanza a pesar de sus fracturas internas. Solo por recordar, Almond (1988) identificó cuatro, dos ideológicas: la izquierda y la derecha; y dos metodológicas: la blanda y la dura. Desde los años 90’s del siglo XX la fractura ideológica se desvaneció, pero la metodológica, que trata precisamente sobre los métodos, sigue abierta. Inspirado en un ejercicio similar que se llevó a cabo en Brasil en 1969 por la Asociación Brasileña de Ciencia Política (Michetti y Miceli 1969), durante los meses de septiembre y noviembre de 2013 dentro de un proyecto de investigación se aplicó una encuesta a 150 politólogos latinoamericanos1. Si bien no se alcanzaron el 100% de las respuestas de las 67 preguntas realizadas, las respuestas obtenidas permiten tener una primera aproximación a los politólogos en la región.

Origen y Formación. La mayoría de quienes respondieron a la encuesta son de nacionalidad mexicana (34,5%), siguiendo argentina (14,28), colombiana (12%), brasileña (9%), entre otras (Gráfica Nº1). El 65,15% son hombres y el 34,85% son mujeres. La edad promedio es de 37 años; sobresale que los profesores e investigadores (94 en total) adscritos a alguna universidad tienen una edad promedio de 43 años. 107 encuestados señalaron su grado académico: 52,3% cuenta con Doctorado, el 37,4% con Maestría y el 38% con Licenciatura.

Captura de pantalla 2014-03-09 a la(s) 2.21.07Varios estudiaron un Doctorado pero no han obtenido el grado (13%); el 27,4% estudió su Doctorado en la misma universidad dónde obtuvo su grado de licenciatura, el 29% en el mismo país pero en otra universidad, mientras que el 43% en una universidad en el extranjero. Es de resaltar que poco más de la mitad de quienes obtuvieron el Doctorado han tenido la oportunidad de publicar su tesis.

Captura de pantalla 2014-03-09 a la(s) 2.27.13Autoidentificación y desempeño. Muchos politólogos no saben qué decir cuando alguien que no conoce la disciplina confunde la profesión politológica con la de político. Se les preguntó cómo se autoidentificaban: 55% se considera politólogo a secas, otros se adscriben a algunas especializaciones: internacionalista, filósofo o teórico de la política. 122 señalaron en dónde se desempeñaban: el 60,6% en alguna Universidad o Centro de Investigación de carácter público, mientras que el 25% en alguna de carácter privado; solo el 9,8% en el gobierno y apenas 4,9% en el sector privado.

Respecto a la áreas de interés (podían seleccionar dos opciones). La mayoría se enfoca a los ámbitos locales y nacionales, evidentemente con una referencia significativa hacia la región latinoamericana. Resulta interesante que apenas unos pocos observan América del Norte o Europa siendo que son las regiones que políticamente tienen más impacto en la política de la región. Muy lejanos aparecen Europa del Este y Asia, mientras que África parece ser una región de nulo interés entre los politólogos latinoamericanos.

grafica 1

Como señaló Max Weber (1919 [pub.1967]), la ciencia es una vocación y la ciencia política evidentemente no es la excepción. En casi todos los países latinoamericanos existen politólogos que se dedican a vivir de la Ciencia Política, y no tanto para la Ciencia Política, por ello es necesario excluir a aquellos que viven de dar conferencias2 y no de divulgar el conocimiento, en términos monetarios ¿vale la pena dedicarse a la Ciencia Política?

 

grafica 3Tomando en cuenta que la mayoría de los encuestados se desempeña en la investigación y la docencia, dedicarse a la politología no los hará millonarios, aunque quizá si tengan una mejor calidad de vida. Apenas poco más del 9% gana más de 4000 dólares mensuales, mientras que el 30% entre 3000 y 4000 dólares (Gráfica 4).3

Formación Intelectual. La mayoría de los politólogos considera como clásicos de la disciplina a Platón, Aristóteles, Thomas Hobbes y Nicolás Maquiavelo. Otros nombraron como autores influyentes en su formación las obras de Alexis de Tocqueville, Max Weber, Carlos Marx, Norberto Bobbio, Robert A. Dahl, Juan Linz, Gianfranco Pasquino  y Guillermo O’Donnell.  Y ante el reactivo: “enliste los libros esenciales que usted considera que todo estudiante de Ciencia Política debe conocer para desempeñarse en la profesión” las respuestas fueron heterogéneas, con una combinación de textos clásicos como de los autores ya mencionados, pero también con la inclusión de otros autores contemporáneos tales como Giovanni Sartori, Partidos y sistemas de partidos (1976), Martha Nussbaum, La fragilidad del bien (1995), Daron Acemoglu y James A. Robinson Porque fracasan los países (2012), G. King, K. Keohane y S. Verba, El diseño de la investigación social (1994), Anthony Downs, Teoría económica de la democracia (1957), pero también manuales de Ciencia Política como el de Rafael del Águila (1997) o el de Gianfranco Pasquino (2011).

Frente a la pregunta: “¿Quiénes considera los clásicos de la Ciencia Política en América Latina?, entre las respuestas obtenidas el autor más mencionado fue Guillermo O´Donnell, seguido por José Carlos Mariátegui, Pablo González Casanova, Fernando H. Cardoso y Enzo Faletto, Jorge Lanzaro, Manuel Antonio Garretón, Marcelo Cavarozzi y Jorge Carpizo. Algunos señalaron directamente que “no hay” politólogos latinoamericanos que puedan ser considerados como clásicos. Entre los politólogos contemporáneos que los encuestados consideran como relevantes, aparecen mencionados muchos estudiosos en pleno proceso de consolidación científica, tales como Steven Levitsky (estadounidense), Aníbal Pérez Liñán y Gerardo L. Munck, argentinos que han hecho su carrera en Estados Unidos; David Altman (Chile), Daniel Buquet (Uruguay), Víctor Alarcón Olguín y María Amparo Casar (México), Simón Pachano (Ecuador), Fernando Limongi (Brasil), Martín Tanaka (Perú) y Flavia Freidenberg (argentina y que se desempeña en España).

Entre las revistas académicas más consultadas: American Political Science Review, Journal of Democracy y Comparative Politics. Y entre las latinoamericanas: Revista de Ciencia Política (Chile), Revista Mexicana de Sociología y Política y Gobierno (México), seguidas de América Latina Hoy (España) y Nueva Sociedad (Argentina). Muy pocos (apenas 30) terminaron respondiendo respecto las ventajas y desventajas de publicar en revistas indexadas, y más de la mitad de éstos consideran que los tiempos de dictaminación de los artículos científicos son muy largos, que no siempre están bien elaborados los informes o poco ayudan a mejorar el artículo, pero sobre todo, que existen sesgos metodológicos, ideológicos, o de otra índole en las revistas académicas en la selección de artículos para que sean publicados.

 El debate fútil. Respecto de los argumentos vertidos por Giovanni Sartori en “¿Hacia dónde va la Ciencia Política?” (2004) y repetido de manera acrítica y visceral por algunos otros académicos,  no existe entre los encuestados un consenso. Apenas el 19% está totalmente de acuerdo con tales argumentos, y el 41% parcialmente de acuerdo.

g4

Estos datos apenas ofrecen un brevísimo acercamiento a la profesión del politólogo en la región, sobre todo en las universidades latinoamericanas. Todavía queda por profundizar en varios aspectos, pero se observa que existe una heterogeneidad en la formación y en los intereses académicos e intelectuales. Es de notarse que si bien entre los politólogos existe una preferencia por los asuntos locales y nacionales, también hay interés por comparar, o al menos tener muy presente lo que sucede en toda la región.

 Sobresale que, a diferencia de la década de 1970 y todavía en la década de 1980 del siglo XX, en los cuales dominaban autores marxistas entre las lecturas preferidas, hoy la literatura que se considera esencial para la disciplina es heterogénea y no domina una corriente en específico. La Ciencia Política en América Latina está en crecimiento, pero falta todavía demostrar a la sociedad que las discusiones politológicas no son “mesas de café”, y que la Ciencia Política es ciencia básica, pero también es ciencia aplicada, y sobre ello todavía queda mucho por trabajar.

 Notas

(1) Barrientos del Monte, Fernando. 2014. Proyecto de investigación “La Ciencia Política en América Latina. Un diagnóstico de su desarrollo e institucionalización”, financiado por el PROMEP-SEP (2012-2013), México.

 La encuesta fue semi-abierta dirigida a 150 politólogos que se desempeñaran en alguna institución pública o privada de América Latina. La invitación se realizó vía correo electrónico a profesores de al menos dos universidades de 15 países de América Latina. Las respuestas se recibieron entre los meses de septiembre y noviembre de 2103. Respondieron 132 politólogos, de los cuales 94 son profesores de tiempo-completo. Se presentan los datos marginales con un nivel de confianza del 95%

 (2) Zaid, Gabriel. 2012. “El negocio de las conferencias”, Letras Libres.

 (3) Estas cifras no cuentan los fondos extraordinarios para la investigación ni las becas extraordinarias. El tipo de cambio es de la segunda semana de enero de 2014: 1 dólar = 0,73 euros. Se redondearon las cifras.

Referencias

Acemoglu, Daron y Robinson, James A. 2012.  Por qué fracasan los países. Los orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza.  Barcelona: Deusto.

Almond, Gabriel A. 1988. “Separate Tables: Schools and Sects in Political Science”, Political Science and Politics, 21 (4): 828-842

Del Águila, Rafael. 1997. Manual de Ciencia Política. Madrid: Trotta.

Downs, Anthony. 1973. Teoría económica de la democracia (original 1957). Madrid: Aguilar.

King, G., Keohane, K. y Verba, S. 1994. El diseño de la investigación social. La inferencia científica en los estudios cualitativos. Madrid. Alianza.

Michetti, Heloísa Helena y Miceli, María Teresa. 1969. “A situação do ensino e pesquisa de Ciência Política no Brasil”. Revista de Ciência Política (Rio de Janeiro), 3 (4): 89-110.

Nussbaum, Martha. 1995. La fragilidad del bien. Fortuna y ética en la tragedia y la filosofía griega. Madrid: Antonio Machado.

Pasquino, Gianfranco. 2011. Nuevo curso de Ciencia Política. México: Fondo de Cultura Económica.

Sartori, Giovanni. 1980. Partidos y sistemas de partidos (original 1976). Madrid: Alianza.

Sartori, Giovanni. 2004. “¿Hacia dónde va la Ciencia Política?”. Política y Gobierno XI (2): 349-354.

Weber, Max. 1967. El político y el científico. Madrid: Alianza.

 

 

 

 

Acerca de Fernando Barrientos del Monte

Fernando Barrientos del Monte es profesor-investigador y Director del Departamento de Estudios Políticos de la Universidad de Guanajuato, México.

, ,

8 respuestas a Los politólogos en América Latina

  1. Elieser Salazar Reyes 12 diciembre, 2016 at 17:11 #

    Es un espacio ionteresante para compartir del futuro político de america latina, espero que tengan exito que muchos visiten la pág ahora knecesito su ayuda estyoy elaborando mi trabajo de curso de 4to año de la carrera de filosofía, el tema es El uso y elaboración de materiales de consulta y apoyo para la calidad del proceso de enseñanza y aprendizaje de la cultura política , que para mi es el eje trankversal de la comunida mundial, esta te garantiza independencia social y libertad humana .
    Este es mi correo elieser.salazar@estudiantes.uo.edu.cu
    Republica de Cuba en la provincia de Santiago en el Distrito José Martí en el bloque A sur, edificio Triplanta 59 apartamento 4 % pasaje 2 y A este.

    Espero el apoyo de kustedes con libros,folletos, audiovisuales ecte…..Chaooooo

  2. Monserrat 14 marzo, 2014 at 11:23 #

    Estimado Fernando,

    Felicitaciones por el post. Realmente es muy interesante analizar el estado de nuestra disciplina en América Latina. Sin embargo, me gustaría preguntarle acerca de la formalidad e influencia en la disciplina global de las asociaciones de politólogos en América Latina.

    Muchas gracias.

    • Fernando Barrientos 14 marzo, 2014 at 16:41 #

      Las asociaciones son muy importantes porque generan varias inercias positivas, forman en conjunto al gremio científico y son los ejemplos más claros de una comunidad epistémica que forman redes e influyen en las decisiones (a veces) frente a otras comunidades. Su influencia, al menos la de los politólogos, sigue siendo todavía menor respecto a la que tienen por ejemplos los gremios de juristas o de los economistas, pero siendo la disciplina relativamente nueva en el contexto de las ciencias sociales, es posible que en este siglo pueda impactar el desarrollo de las políticas públicas. En ciertos países como en EUA e Italia, los politólogos influyen en las grandes reformas institucionales, pero no sucede lo mismo en América Latina. Algo que debemos hacer es literalmente alzar la mano cuando exista un evento sobre el cual podamos decir más que una opinión. Pongo un ejemplo, la situación política actual en Venezuela. Hay muchos “análisis” politológicos pero con miedo a tomar partido como si ello fuese un erros, pero no existe una voz gremial que pueda señalar los peligros de la involución democrática. Quizá una voz colectiva pueda influir en el curso de la situación. Pero como digo, hay mucho por hacer. Gracias por el comentario

  3. Daniela Rosales 14 marzo, 2014 at 0:59 #

    Excelente post. Es muy interesante identificar que rumbo lleva nuestra disciplina.

  4. Cristhian R. 13 marzo, 2014 at 22:38 #

    Estimado Profesor Barrientos, es no sólo interesante sino necesario estudio el que nos presenta. Le comparto algunas de mis inquietudes.
    Estoy totalmente de acuerdo que los debates de la ciencia política deberían pasar a un tipo de acercamiento más profundo hacia la sociedad, pero aquí viene el tema de su institucionalización en los diversos países de la región. Es decir, de la existencia de una conexión de esto último con el número creciente de publicaciones, politólogos con alta formación e instituciones que los reúnan. Citando las cifras que nos expone: docencia e investigación están alrededor del 60% en publicas y 25% en privadas, pero nos haría falta saber también cuáles son los obstáculos presentes en los países de baja institucionalidad disciplinar (déficit de especialistas, ausencia sistema de incentivos, convenios, disponibilidad de fondos, etc).
    Lo sustantivo entonces sería las entidades universitarias como centro institucional de la ciencia política, y sin embargo dentro de estás obviamente existen matices e incongruencias (donde la formación intelectual y técnica no está definida, y casualmente también donde el estudio político muchas veces convive con la ausencia de cientificidad). Este hecho se representa – a mi parecer- en el gráfico de las nacionalidades que coincidentemente también encaja en los 3 paises latinos menos institucionalizados.
    Me gustaría saber cuál fue el criterio de selección para determinar los entrevistados y también en cuanto a la cita de textos clásicos ( si en este caso las preguntas fueron abiertas o cerradas). Es sorprendente ver la obra del Amauta José Carlos Mariategui entre estos.
    Retornando a mi primera inquietud: el poder definir el interés público y sobre esta construir la política socialmente más adecuada u óptima es un desafío no sólo intelectual sino sino de soporte organizativo de las distintas comunidaddes de politólogos (y los que están en formación) en la región. Uno puede atreverse a decir que existe una ruptura entre la demanda políticas públicas por parte de la ciudadanía y la capacidad de respuesta de la disciplina.

    Finalmente estimado Profesor, el campo que nos propone es fértil para los estudios de origen y evolución del campo disciplinar en los países en desarrollo. Me fue muy grato leer su post.

    Saludos cordiales.

    • Fernando Barrientos 14 marzo, 2014 at 19:59 #

      Estimado Christian

      Comparto ampliamente tus observaciones.

      En efecto, los déficits de la disciplina en varios países son resultado de varios factores, entre los principales: la falta de infraestructura, pues aquella existente en las universidades se ocupa en las disciplinas clásicas -por así decir- de las ciencias sociales. También debemos tomar en cuenta que en muchos lugares se debe fundar la disciplina como carrera universitaria y como profesión, y ese trabajo es complicado, pues muchas veces no se ve la Ciencia Política como necesaria, o se cree que la incursión de otros profesionistas en el análisis político (juristas, economistas, sociólogos, historiadores, etc.) es suficiente para superar el déficit de “politólogos”. Pero las oportunidades existen, pero estas implican nadar a contracorriente: frente a otras disciplinas que también analizan la política, y dentro de la burocracia universitaria y de los sistemas de educación superior e investigación en cada país.

      Ahora bien, los datos que presento son solo algunos, espero en poco tiempo tener el resto y presentarlos de manera mejor ordenada. En efecto, la selección fue la que generó algunas tendencias. Se envió la encuesta directamente a profesores e investigadores de varios países. La selección fue de 10 al menos de 15 países. No todos respondieron y la encuesta fue respondida también -ya que era publica- por algunos estudiantes (pues se difundió el sitio). Si bien se podía discriminar, al final sumé dichas respuestas porque dieron resultados muy interesantes.

      Gracias por el comentario. Saludos

  5. Roberto Hernandez 13 marzo, 2014 at 21:45 #

    Hace algunos años el autor publicó una crítica al Dr. César Cansino sobre su artículo. http://criticacida.wordpress.com/2009/03/02/hello-world/

    Al menos los últimos artículos publicados en varios Journals sobre la carrera y la ciencia política lo desmienten a medias. ¿todavía esta de acuerdo? Estoy de acuerdo en que todavia los politólogos deben demostrar para que sirven. Lo de las mesas de café es una buena contra-analogía: eso no es la ciencia política. Saludos. Roberto

    • Fernando Barrientos 14 marzo, 2014 at 20:06 #

      Hola Roberto. Considero que los datos refutan en parte el argumento de Sartori -no es de Cansino-, pero todos los extremos son malos. La hiper-especialización puede hacer futil la ciencia política -no sucede así en las ciencias naturales- y la no especialización igualmente haría estéril a la disciplina. Creo que lo mejor es desarrollar parcelas de conocimiento sin caer en la hiper-especialización, y sin dejar de hacernos grandes preguntas sobre la política. Saludos

Deja un comentario