Memorias de la infancia rural:Buenos Aires, Argentina, 1950-1960

Argentina se caracteriza por ser un país que históricamente ha hundido sus raíces económicas, materiales y simbólicas en el campo. Por eso podría percibirse como un contrasentido el hecho de que los sujetos sociales involucrados no han prevalecido como objeto de estudio. A su vez, la niñez rural, se ha mantenido al margen de los trabajos, especialmente desde un punto de vista histórico. Partiendo de esta idea, nos proponemos abonar a la reflexión sobre las potencialidades y limitaciones de imbricar el uso de testimonios con el estudio histórico de los niños/as rurales. Tomando en cuenta las discusiones en torno de la agencia infantil, consideramos la historia oral como propuesta metodológica. Antes de ello se ubica a los niños/as rurales en el mapa de los estudios sociales conviene brindar algunas coordenadas.

Los childhood studies son relativamente recientes. Su consolidación está vinculada al análisis de las familias, y prosperó al calor de los efectos que la crisis estructural del capitalismo vertió sobre la sociedad. En ese contexto, los primeros aportes específicos surgieron en campos especializados de la medicina, la psiquiatría o la educación. De modo progresivo comenzaron a independizarse al coincidir -no casualmente- con el reconocimiento de los derechos infantiles, presentes en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, pero especialmente contemplados en la Declaración de los Derechos del Niño de 1959 y en la Convención sobre los Derechos del Niño de 1989. Los abordajes específicos de estos estudios nutrieron y complejizaron la mirada sobre la niñez ubicándola en escena como actor social.

En Argentina los estudios sobre familias y niñez proliferaron desde el retorno de la democracia (1983) en un escenario internacional en el que declinaba la construcción moderna de la infancia y se profundizaban los debates sobre el Estado de Bienestar. Como temas centrales emergieron las prácticas pedagógicas, la cultura escolar y la vida cotidiana familiar, el trabajo infantil y la situación de calle en los niños/as. También se dio espacio al tratamiento de la “minoridad”, la etnicidad y el impacto de las migraciones sin dejar de atender los productos culturales dirigidos a los niños entre otras vertientes de trabajos (Carli, 2011). Sin embargo, en modo similar a lo que ha sucedido con los estudios de familias y mujeres, con frecuencia los estudios se enfocaron en las experiencias de las clases medias y populares urbanas. Hay que destacar que los estudios rurales en Argentina forman un área sólida, y que, incluso cuando los enfoques que integran a los sujetos no son los más profusos el aporte de este tipo de trabajos expone cada vez más la centralidad ocupada por las familias rurales y los niños/as.[1]

En contraste con su histórica invisibilidad, los niños/as rurales fueron y son un trazo siempre presente -aunque pocas veces visto- en los cuadros rurales. Su presencia se basa en el hecho de que se encontraban sumamente integrados al mundo del trabajo, y aún lo están como sugieren estudios contemporáneos. De este modo compartían saberes con los adultos y asumían responsabilidades en las diversas producciones. Contemplar estos aspectos pone en jaque la idea de que su presencia era una simple colaboración, una representación alimentada por concepciones de larga data cristalizadas en el imaginario social.

Es sabido que representaciones y realidades no siempre son coincidentes, por eso no sólo pareciera que los niños/as rurales cumplieron roles estratégicos en la dimensión productiva sino que también modularon dinámicas sociales en las comunidades en las que estaban involucrados. Relegar su estudio aduciendo su marginalidad implicaría desconocer su tendencia a reproducir relaciones sociales como su agencia para actuar sobre ellas dado que los niños son sujetos plenamente sociales y políticos (Vergara, et al, 2015).  Pero el escenario es complejo porque los niños/as rurales difícilmente dejaron rastros escritos. Con frecuencia gravitaron en el subregistro documental y muchas veces quedaron empañados por un mundo adulto (y también académico) que los interpretó y tradujo en términos (simbólicos, discursivos) que les eran ajenos. Entonces, surge la pregunta sobre cómo abordar su estudio.

Una alternativa para explorar los matices entre las concepciones socialmente difundidas y sus realidades cotidianas es el uso de la memoria a través de las herramientas que provee la historia oral para incorporar los relatos de quienes transitaron su niñez en ámbitos de características rurales. Como advierte Sosenski (2016): “no se debe perder de vista que no es lo mismo la recuperación histórica de las voces que el acceso a las memorias adultas sobre la niñez.” Aunque las voces de aquellos niños son difícilmente recuperables no se puede descartar el recurso de la memoria de la infancia. Las limitaciones son varias ya que se trata de una reinterpretación de la propia niñez filtrada por las condiciones de vida actuales y una mirada adulta irrevocable. Además, la omisión, el error y la idealización son aspectos a ser advertidos como en cualquier labor que utilice la historia oral. Sin embargo, las potencialidades bien habilitan asumir los riesgos.

El acceso a las memorias de la infancia en cuya elaboración el investigador también se ve implicado significa ante todo un abordaje poco explorado. Es un recurso de inestimable valor para analizar la formación de recuerdos y la construcción de subjetividades. Si la producción de memorias de la infancia no es lo mismo que la recuperación de la voz del niño/a, sí implica la generación de un nuevo recurso pues se revisitan experiencias, escenas de la vida y memoria familiares, trayectorias, prácticas, sensaciones y percepciones. Al cotejarlas con otras fuentes se está en presencia de un recurso único que permite visualizar cómo fue la vida de un niño/a rural, de qué modo se posicionó en el entramado familiar advirtiendo similitudes y diferencias dentro del mismo grupo infantil (por variables etarias, de género, étnicas, etc.) En suma, permite al investigador considerar cómo el accionar del propio sujeto, en su etapa infantil ha sido un insumo imprescindible para construir su propia existencia (James y James, 2008).

Finalmente resulta crucial una nueva mirada que desvele soterrados aspectos pasados de la vida infantil rural. Su abordaje nutriría un conocimiento más profundo de este sujeto social habilitando análisis comparativos con situaciones actuales que permitan valorar continuidades y rupturas como también el impacto de procesos económicos y sociales. En tal sentido, una perspectiva que imbrique lo micro y lo macro tiene mucho que aportar. Por ejemplo, una perspectiva local que contemple desarrollos y características socio-productivas particulares puede dialogar con el estudio de casos, la perspectiva de los sujetos, la memoria y la vida cotidiana. Este tipo de propuestas nos parecen valiosas aún más si recuperan memorias infantiles pues reforzaría la idea de que los niños no son, y tampoco han sido sujetos pasivos de los procesos sociales (Sosenski, 2016: 44-45).

Bibliografía

Carli, Sandra (2011). La memoria de la infancia. Estudios sobre historia, cultura y sociedad. Buenos Aires: Paidós

Gutiérrez, Talía (2009). “Agro pampeano y roles familiares en la década de 1960” en Mundo Agrario, 10: No. 19, segundo semestre

Gutiérrez, Talía (2012). “Familia o familias rurales en la región pampeana. Representaciones y Condiciones de vida, 1930-1943”. En: LÁZZARO, Silvia – BALSA, Javier. Actores sociales, Estado y política en el agro pampeano, 1930-1943. Ciccus, Buenos Aires

James, Allison y Adrian James (2008). Key Concepts in Childhood Studies. London: Sage Publications

Sosenski, Susana (2016). “Dar casa a las voces infantiles, reflexiones desde la historia”. Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, 14 (1), pp. 43-52. Disponible en: http://revistalatinoamericanaumanizales.cinde.org.co/?page_id=5749

Stølen, Kristi A (2004). La decencia de la desigualdad. Género y poder en el campo argentino. Antropofagia, Buenos Aires

Vergara, Ana; Peña, Mónica; Chávez, Paulina y Vergara, Enrique (2015). “Los niños como sujetos sociales: El aporte de los Nuevos Estudios Sociales de la infancia y el Análisis Crítico del Discurso”. Psicoperspectivas, 14(1), 55-65. Disponible en: http://www.psicoperspectivas.cl/index.php/psicoperspectivas/article/viewFile/544/408

[1] El campo de estudios rurales en Argentina es muy basto. El estudio de la agricultura familiar, sus estrategias y desarrollo histórico constituye una línea de estudio consolidada. Sin embargo, son menos los trabajos que abordan representaciones, condiciones de vida y roles familiares de la familia rural pampeana desde un punto de vista histórico. De modo sintético, señalamos el estudio de Stølen (2004), que labora género y producción para una colonia agrícola en Santa Fe (Argentina). Pero es Gutiérrez (2009, 2012) quien ha analizado más extensamente la cuestión al sumar también el rol de la niñez en el entramado productivo pampeano.

Acerca de Celeste De Marco

Doctoranda en Ciencias Sociales y Humanas por la Universidad Nacional de Quilmes. Becaria CONICET Argentina.
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