Mujeres en elecciones: identificando obstáculos y estrategias para promover mayor competitividad electoral

Para nadie es sorpresa que aun persistan obstáculos que impiden la plena participación de las mujeres en la política latinoamericana. Una esfera de obstáculos se origina en lo cultural, sin duda lo más difícil de ir transformando pero, ¿hay mecanismos institucionales para equiparar el ámbito de competencia permitiendo así que más mujeres puedan proponer sus candidaturas y ser exitosas en el intento? El análisis de los datos que emanan de la aplicación de un enfoque de género en seis Misiones de Observacion Electoral de la OEA[1] permite identificar y revelar oportunidades de naturaleza institucional que pueden contribuir a contrarrestar estos obstáculos.

Desde una perspectiva de género, la competitividad de una elección depende mucho del sistema electoral vigente. En el contexto latinoamericano, en que la gran mayoría de los países operan con sistemas de representación proporcional para elegir a sus legisladores,  los dos principales elementos de los sistemas electorales que afectan la representación de mujeres son: la magnitud del distrito, que determina cuántos representantes son elegidos en un distrito electoral, y la estructura de la papeleta de votación, o la naturaleza de las listas (abiertas o cerradas). Como estos factores determinan la relación entre los votos y las oportunidades para acceder al poder político, afectan en forma significativa las oportunidades para que las mujeres sean elegidas a puestos públicos.

El análisis de la evidencia que emerge de la implementación de la metodología para incorporar la perspectiva de género en las MOEs de la OEA refuerza la teoría que el diseño del sistema electoral afecta profundamente la participación de mujeres en elecciones, en términos de sus oportunidades para postularse como candidatas y en cuanto a la probabilidad de que efectivamente ganen elección y asuman posiciones de elección popular.  Sin embargo, cabe destacar que los sistemas electorales no son determinantes en términos de la equidad en representación.  La relación entre el sistema electoral y la naturaleza de la participación de hombres y mujeres está mediada por muchos otros factores tales como el contexto político, el sistema de partidos políticos, el comportamiento de los medios, entre otros. El ejemplo de México nos permite evaluar el impacto del sistema electoral.

México 2012

En el sistema electoral mexicano, hay dos formas distintas para la elección de candidaturas legislativas: la mayoría relativa y la representación proporcional (RP). Los resultados del proceso electoral de 2012 demostraron una discrepancia notable entre la cantidad de mujeres electas por el principio de la representación proporcional y las que fueron elegidas por el principio de mayoría relativa, lo que aplica a ambas cámaras de la legislatura. Del listado de candidaturas para la Cámara de Diputados electas bajo el principio de representación proporcional, 49% resultaron siendo mujeres.  En el Senado, la mitad (50%) de las candidaturas electas resultaron siendo ocupadas por mujeres.  Estos números básicamente reflejan la distribución de género de las candidaturas, acercándose a la paridad.

Por otro lado, sin embargo, la elección de aquellos legisladores que fueron electos bajo el principio de mayoría relativa mostró otro escenario.  En ambas cámaras, las mujeres representaban más del 40% de las candidaturas. Sin embargo, solo 26 mujeres fueron electas por vía de mayoría relativa para las 96 posiciones en el senado, un 27.1% del total.  En la Cámara Baja, el porcentaje de mujeres electas en distritos uninominales apenas alcanzó el 30%.   El cuadro a continuación muestra la discrepancia entre la distribución de género entre los dos principios de elección.

Captura de pantalla 2014-03-20 a la(s) 5.41.24

Fuente: Elaboración por los autores para este estudio.

¿A qué se debe esta discrepancia? Las elecciones por principio de mayoría relativa operan con otra lógica que aquellas efectuadas bajo el principio de RP.  En primer lugar, la presentación de listas debe cumplir con la ley de cuotas existente en México. Además de la obligación que presenta la legislación electoral mexicana de presentar al menos 40% de candidatas mujeres, estipula el requerimiento de la alternancia. Al obligar a los partidos a colocar dos candidaturas de género distinto de manera alternada en cada segmento de cinco candidaturas, efectivamente se garantiza que las mujeres candidatas tengan las mismas oportunidades para ganar que sus contrapartes varones en la lista.

Las candidaturas compitiendo en distritos uninominales, en cambio, no cuentan con las mismas garantías. Desde la perspectiva de los partidos, no todos los distritos son iguales. En términos de competitividad electoral, los partidos usualmente identifican tres tipos de distritos- ganadores, perdedores y competitivos – de acuerdo con la historia electoral o la tendencia partidaria en el lugar. En la gran mayoría de los casos, los partidos políticos tienen la discrecionalidad total en la decisión de cuales candidatos compiten en cuales circunscripciones.  En México, los partidos tradicionalmente han colocado más candidaturas de hombres en distritos donde el partido tiene más oportunidades de ganar y más candidaturas de mujeres donde el partido realmente no tiene mayor competitividad electoral. De esta manera, los partidos pueden cumplir formalmente con la cuota pero atentan contra el espíritu de la ley, a saber proporcionar más espacios para la participación política de las mujeres.

Conclusiones

El diseño electoral puede contribuir a crear un piso mínimo de equidad para la competencia de hombres y mujeres en política, más aun si su diseño es alineado a la implementación de medidas de acción afirmativa.  Para que sean efectivos y asegurar que realmente provean incentivos para que los partidos políticos cumplan con ellas,  estas medidas necesitan un diseño robusto con medidas complementarias y sanciones claras. Cabe destacar que no hay una fórmula especial para crear condiciones equitativas en procesos electorales. Cada contexto es particular. Sin embargo, es vital ir recogiendo buenas prácticas e ir compartiendo qué ha funcionado y qué no ha funcionado en cada contexto a fin de continuar promoviendo estrategias y mecanismos para terminar de resolver el déficit de representación de las mujeres en la política. Esa aun es tarea pendiente.


[1] Los países incluidos son: Ecuador, Guatemala, México, Paraguay, Perú y República Dominicana

Acerca de Betilde Muñoz-Pogossian y Tyler Finn

Betilde Muñoz-Pogossian es Oficial Senior de la Secretaría de Asuntos Políticos de la Organización de los Estados Americanos; Tyler Finn es Especialista del Departamento para la Cooperación y Observación Electoral de la Secretaría de Asuntos Políticos de la Organización de los Estados Americanos.

, , , ,

4 respuestas a Mujeres en elecciones: identificando obstáculos y estrategias para promover mayor competitividad electoral

  1. Betilde Muñoz-Pogossian 28 Marzo, 2014 at 10:43 #

    Estimado Jesùs, gracias por tus reacciones a nuestro blog. De lo que puntualizas, creo que es necesario más trabajo sobre medidas complementarias a las de acción afirmativa; la vinculación entre más mujeres electas, y más acceso a fondos para las campañas es un tema poco explorado y donde el tema de la inequidad aflora de forma evidente.

  2. mariana 27 Marzo, 2014 at 14:18 #

    Excelente aporte mientras avanzan las discusiones en el ‪#‎foromujeres‬2014. El análisis de la experiencia mexicana ilustra uno de los grandes retos; revertir la ventaja que todavía tienen los hombres en lugares o cargos que los partidos consideran seguros o competitivos.

    • Betilde Muñoz-Pogossian 28 Marzo, 2014 at 11:05 #

      Mariana, el estudio de la competitividad de distritos para armar listas y como se ven influenciadas las posibilidades de mujeres de participar en las listas y salir electas está pendiente. Es solo uno de los aspectos en los que hay que trabajar para continuar aumentando los niveles de representación de las mujeres.

  3. Jesús Rodríguez Alonso 27 Marzo, 2014 at 13:40 #

    Betilde y Tyler, les felicito por su artículo, muy claro en puntualizar que aún cuando se ha avanzado en la inclusión de las mujeres en el nombramiento de candidaturas; ello no se traduce en una representación proporcional a las candidaturas.
    Percatarnos de los logros y los límites nos permitirá construir nuevas estrategias para superar tales límites. Lograr una mayor votación por las candidatas, tiene que ver con una modificación directamente en la cultura política de la población en su conjunto; igualmente explorar la alternativa de brindar una sobre cuota para el financiamiento de las campañas de candidatas, entre otras tantas más alternativas.
    De nuevo les felicito, por este artículo que nos invita a ampliar nuestras reflexiones ante un tema tan interesante relevante.

    Jesús Rodríguez Alonso
    UACJ

Deja un comentario