Mujeres parlamentarias en América Latina y el Caribe: Exigencias y Equilibrios

El propósito de este post es analizar, al menos de forma exploratoria, la relación entre la demanda legal referida a las cuotas de género en los parlamentos de América Latina y el nombramiento real de mujeres parlamentarias en la región. Para ello se han utilizado los datos que recoge el Observatorio de Igualdad de Género de la CEPAL y el Observatorio para la Democracia Paritaria en Iberoamérica (ODPI), a diciembre de 2018.

La cuarta ola del feminismo se ha caracterizado por una dimensión global y una fuerte presencia en las redes sociales. Esta tomó fuerza gracias a las nuevas leyes y políticas de igualdad de género y al fortalecimiento de instituciones y organismos que fomentan la igualdad en todos los ámbitos, incluido el de la política.

La lucha por el feminismo, el respeto de los derechos humanos y el cumplimento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) son pilares fundamentales que permitirán avanzar hacia sociedades más inclusivas y con mayor representación de mujeres en el ejercicio del poder y en la toma de decisiones. En este sentido, es importante reconocer las acciones positivas que se han articulado en pro de la defensa de los avances obtenidos y en demanda de permanentes y nuevas reivindicaciones. Entre estas acciones pueden mencionarse: “Por un planeta 50-50 en 2030: Demos el paso por la igualdad de género”, y campañas como: #Metoo, desde las cuales se visibilizan cada vez más casos de desigualdad y de violencia contra las mujeres en la política.

En el año 2013, la Asamblea General del Parlamento Latinoamericano aprobó la resolución sobre la participación política de las mujeres para: “reafirmar el compromiso con la igualdad sustantiva de las mujeres y los hombres, promoviendo una Ley Marco que reconozca que la paridad es una de las fuerzas claves de la democracia y su objetivo es lograr la igualdad en el poder, en la toma de decisiones, en los mecanismos de representación social y política para erradicar la exclusión estructural de las mujeres”. A partir de este momento, la norma marco sobre la democracia paritaria se convirtió en una de las herramientas más valiosas en las que se han apoyado los parlamentos de la región acorde a los criterios de igualdad sustantiva y paridad que establecen los ODS, concretamente, el objetivo 5, que consiste en: Lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas.

El aumento de la representación de las mujeres en los parlamentos ha demostrado que se fortalece el liderazgo político y se generan unidades de trabajo parlamentarias (comisiones, bancadas de mujeres, etc.) que, al margen de la afiliación política, aúnan esfuerzos a favor de la igualdad de género en el espacio legislativo. Además, su efecto simbólico se ha transformado en un modelo de conducta que se extiende a otros poderes del estado y a otros núcleos de participación política y social en general.

Exigencias y equilibrios

La diferenciación entre cuotas y representación parlamentaria reside en que las cuotas implican un porcentaje legal que debe ser incluido en las listas partidarias, mientras que la representación parlamentaria depende de factores relacionados con la configuración de las cuotas (alternancia, sanción, etc.), porcentaje en listas o en cargos, y otros relacionados con el sistema electoral (Archenti, 2011).

Desde la aprobación de las primeras leyes de cuotas, en la década de los ’90, los escaños femeninos en la región han aumentado de un 19,16% a un 28.66%[1]. Este dato nos lleva a plantear la hipótesis sobre la existencia de un “equilibrio” entre dos variables que representan la norma y la práctica, es decir, la “ley de cuota” y las “mujeres parlamentarias”.

En el gráfico anterior podemos observar que, de los dieciocho países estudiados, tres países consiguen el “equilibrio” planteado. En primer lugar, Bolivia con un 53,1% de escaños femeninos es el único país de la región que ha superado la paridad y se ha situado en el segundo país con más representación de mujeres parlamentarias a nivel mundial. Argentina[1] y El Salvador, ambos con una cuota del 30%, han conseguido alcanzar un 38,9% y 31% de parlamentarias, respectivamente.

Según los datos de la CEPAL, seis países se ubican cercanos al “equilibrio”. Tres de ellos tienen leyes con un 50% y están muy próximos a conseguir la igualdad: Costa Rica (45,6%), México (48,2%) y Nicaragua (45,7%). Los otros tres son Paraguay (15%), Perú (27,7%) y República Dominicana (26,8%) aunque, a diferencia de los anteriores, poseen cuotas muy bajas (entre el 20% y el 33%).

La mitad de los casos estudiados se encuentran muy lejos del “equilibrio” y arrojan datos muy desoladores. En dos países, Venezuela (22,2%) y Panamá (18,3%), el porcentaje de mujeres parlamentarias no supone ni la mitad de lo exigido en las leyes de cuotas que establecen un 50%. Honduras no está muy lejos de este desequilibrio, ya que solo un 21,1% de mujeres obtienen escaños cuando la cuota exige el 40%. Uruguay cuenta con un 20,2% de escaños femeninos, lejos de una mujer por cada dos hombres. Chile posee un 22,6% de representación frente a una ley que establece un 40%. Por su parte, Colombia[2] solo alcanza un 18,1%. Y finalmente, Ecuador que cuenta con un 38% de parlamentarias, aún lejos del 50% que establece su cuota.

Requieren especial atención el caso brasileño y el guatemalteco. Brasil no solo tiene una de las menores tasas de escaños femeninos del mundo, a pesar de tener una ley del 30%, sino que también demuestra poca evolución hacia el “equilibrio”, ya que el porcentaje de mujeres ha aumentado muy discretamente, (de un 6,6% a un 10,7%)[3], desde la aprobación de la ley[4] en el año 2009 hasta la actualidad. Tras las últimas elecciones de octubre de 2018, las parlamentarias brasileñas han aumentado ligeramente. Para febrero de 2019, se espera que el número de senadoras se mantenga en 13, mientras que las diputadas pasen de 51 a 77 escaños[5]. En cuanto a Guatemala, es el único país que carece de una ley de cuota. No obstante, es de destacar que su porcentaje de parlamentarias (12,7%) está por encima de Brasil.

En base a lo observado, se determina que la mitad de los países estudiados consiguen o se aproximan al “equilibrio” entre la exigencia que establece su ley de cuota y el número de parlamentarias. Por el contrario, la otra mitad de países está lejos de conseguir el “equilibrio” esperado y, por consiguiente, lejos de alcanzar la democracia paritaria en sus parlamentos.

Finalmente, sabemos que las leyes de cuotas han supuesto un paso importante en la representación femenina de los parlamentos de América Latina y el Caribe, pero en la actualidad muchos países de la región no han conseguido alcanzar el “equilibrio” necesario entre sus cuotas y sus escaños femeninos, por ello, algunos –como: Argentina, Bolivia, Honduras, México, Nicaragua, o Venezuela- están intentado alcanzar mejores cifras de paridad, aprobando leyes más ambiciosas en busca de un 50-50 real.

Esperamos, por un lado, que el “equilibrio” analizado sea un elemento que responda con coherencia a la relación entre los porcentajes que establecen las distintas leyes de cuotas de la región y la representación real de las mujeres latinoamericanas en los parlamentos. Y por otro, que dicho “equilibrio” sea un elemento de estudio exportable a futuros debates e investigaciones para poder analizarlo en profundidad en los distintos poderes (legislativo, ejecutivo y judicial), a distintas escalas (nacional, regional y local) e incluso dentro de los diversos partidos políticos.

Bibliografía

Archenti, N. (2011). La paridad política en América Latina y el Caribe: Percepciones y opiniones de los líderes de la región. Naciones Unidas.

Cuotas de género en Iberoamérica. 2017. Observatorio para la Democracia Paritaria en Iberoamérica (ODPI). Rescatado de: http://odpi.amuger.org/cuotas-de-genero-en-iberoamerica/ Consultado el 7 de diciembre de 2018.

Observatorio de Igualdad de Género de la CEPAL para los 18 países latinoamericanos. Recuperado de: https://oig.cepal.org/es/indicadores/poder-legislativo-porcentaje-mujeres-organo-legislativo-nacional-camara-baja-o-unica Consultado el 21 de diciembre de 2018.

Parlamento Latinoamericano (2015). Recuperado de https://parlatino.org/pdf/leyes_marcos/leyes/consolidar-democracia-paritaria-pma-27-nov-2015.pdf Consultado el 4 de diciembre de 2018.

Unión Interparlamentaria. Las mujeres en el parlamento en 2017, perspectiva anual (2018). Recuperado de  file:///C:/Users/YASMIN/Downloads/es_-_women_in_parliament_12march-2%20(1).pdf Consultado el 3 de diciembre de 2018.

 

[1] Desde este punto de vista argentina se encontraría en desequilibrio, pero en aras de favorecer la igualdad.

[2] Colombia sí que cumple con la cuota del 30%, pero no se ve reflejado en el parlamento.

[3] Cuotas de género en Iberoamérica. 2017. Observatorio para la Democracia Paritaria en Iberoamérica (ODPI). Rescatado de: http://odpi.amuger.org/cuotas-de-genero-en-iberoamerica/ Consultado el 7 de diciembre de 2018.

[4] Ley No. 12.034 de 2009 (Modifica la Ley de los Partidos Políticos No 9.504 de 1997 y el Código Electoral). Rescatado de: http://odpi.amuger.org/leyes-de-cuotas-en-iberoamerica/#Brasil Consultado el 9 de febrero de 2019.

[5] Recuperado de: https://www.lavanguardia.com/politica/20181008/452243302200/la-presencia-femenina-en-congreso-de-brasil-aumento-pero-sigue-siendo-minima.html Consultado el 20 de diciembre de 2018.

 

 

 

[1] Datos: elaboración propia a partir de los datos del Observatorio de Igualdad de Género de la CEPAL para los 18 países latinoamericanos. Recuperado de: https://oig.cepal.org/es/indicadores/poder-legislativo-porcentaje-mujeres-organo-legislativo-nacional-camara-baja-o-unica Consultado el 21 de diciembre de 2018.

Acerca de Yasmin Pinget y Carmen Garrido

Yasmin Pinget Batista: Es profesora, investigadora, consultora y miembro de la Asociación de Municipalistas y Género (AMUGER) y del Observatorio para la Democracia Paritaria en Iberoamérica (ODPI), ámbitos desde los cuales trabaja la igualdad de género. Carmen Garrido Rodríguez: Estudiante del Máster en Ciencia Política en la Universidad de Salamanca y Máster Universitario en Igualdad y Género en el Ámbito Público y Privado en la Universidad Jaume I. Colaboradora en el Observatorio para la Democracia Paritaria en Iberoamérica (ODPI).
Aún no hay comentarios

Deja un comentario