Paraguay 2018: el largo camino de la oposición para una nueva alianza

El sistema de partidos paraguayo consta de dos actores centrales: el Partido Colorado y el Partido Liberal. Ambos fueron fundados en el siglo XIX y siguen dominando la política nacional. El aparente equilibro de fuerzas entre ambos se rompe a favor del Colorado durante la dictadura del general. Stroessner (Abente, 1996) y en la era democrática ello no ha sido revertido. Por tal motivo, los opositores, especialmente los liberales, han intentado diversas fórmulas para alcanzar el poder ejecutivo.

Las primeras elecciones libres y competitivas, pero no limpias (Abente 2010), fueron las de 1993. En ellas el Partido Colorado pasó del 74,1% obtenido en 1989 a un 39,9%. Pero logró vencer igual, entre otros motivos, porque la oposición se presentó con dos candidaturas importantes: la liberal, que alcanzó el 32,1% y la del Partido Encuentro Nacional, con el 23,1%. Para 1998 la oposición entendió que si no se unían era impensable derrotar al coloradismo. De esa forma, presentaron una única chapa electoral integrada por un liberal para la presidencia y uno del Encuentro Nacional para la vicepresidencia. La oposición alcanzó el 42,6% de votos pero no contaba con la crisis colorada que acabó con el líder militar, el General Lino Oviedo, preso e inhabilitado, por lo cual apeló al lema: “Tu voto vale doble”. Eso se tradujo en el  coloradismo en el poder y en Lino Oviedo en libertad. Eso llevó al Partido Colorado a alcanzar el 53,7% de votos y continuar en el poder cinco años más.

En las presidenciales de 2003 la oposición se presentó dividida y al Partido Colorado le bastó un magro 37% para seguir gobernando el país. Nuevamente en 2008 la oposición logró concretar una alianza capaz de alcanzar el éxito, aunque más amplia y diversa que la de 1998. El Monseñor Fernando Lugo emergió como un líder capaz de unir a los sectores no colorados con un discurso cargado de esperanza en el futuro. Con el 40,9% de votos, la fórmula “Lugo-Partido Liberal” derrotó al Partido Colorado, lo cual significó: (i) el primer gobierno no colorado en casi setenta años, (ii) el primer cambio de gobierno pacífico en la historia de Paraguay y, principalmente, (iii) el primer gobierno en alianza.

Pero lo que comenzó como un proceso cargado de esperanzas en el cambio se fue diluyendo hasta acabar forzosamente antes de tiempo. La Alianza Patriótica para el Cambio (APC) se convirtió en una lucha canibalesca entre múltiples facciones que, a la postre, terminaron devorándose entre todos. La destitución de Fernando Lugo por la vía del juicio político, con votos de sus propios aliados liberales, marcan la pauta del fracaso, convirtiendo a la APC en un magnífico ejemplo de triunfo electoral y suicidio político a la vez.

La ruptura de la alianza llevó a que en las presenciales de 2013 los liberales y la izquierda fueran por caminos separados, lo cual aseguró el retorno del Partido Colorado al poder. En las municipales de 2015 empezaron nuevamente los primeros movimientos aliancistas entre los liberales y la izquierda. Como resultado, el izquierdista Mario Ferreiro se convirtió en intendente de Asunción con el apoyo del Partido Liberal. En otros distritos también se registraron alianzas exitosas.

Pero en 2016 ocurrió un hecho que dividió nuevamente a la oposición. El presidente Cartes buscó activamente la aprobación de la reelección en alianza con Fernando Lugo y un sector del Partido Liberal. La oposición a la reelección estuvo liderada por el presidente liberal Efraín Alegre, el colorado no oficialista Mario Abdo Benítez y el intendente de Asunción, el izquierdista Mario Ferreiro. Eso generó una fuerte crisis institucional en el país. La reelección no prosperó, pero la oposición había quedado fragmentada en dos partes: los que apoyaron a Lugo en su alianza con Cartes para introducir la reforma, y los que apoyaron a Efraín Alegre en la tesis de la no reelección. Pero lo que parecían bandos irreconciliables hasta hace algún tiempo se han vuelto aliados nuevamente.

En septiembre pasado se ha firmado un acuerdo de alianza electoral para que toda la oposición se presente unida frente al Partido Colorado. La misma se encuentra liderada por el presidente liberal, Efraín Alegre, el ex presidente Lugo y el intendente de Asunción, el izquierdista Mario Ferreiro. Se acordó que la presidencia corresponderá al Partido Liberal y la vicepresidencia a la izquierda. Resta por definir a quién elegirán los liberales de candidato a presidente. Entre estos parte con una ventaja importante su presidente, Efraín Alegre. La izquierda ya ha resuelto la candidatura a vicepresidente. Fue designado Leo Rubín, un comunicador sin trayectoria política, quien defiende los derechos indígenas, medioambientales y campesinos.

El actual gran desafío de la oposición pasa por conformar un programa político más sustantivo y programático que se diferencie del modelo conservador del partido Colorado. Pero principalmente por aprender de los errores del pasado. Gobernar en alianza implica renuncias, pactos y cumplimientos, lo cual no sucedió en 2008-12. Faltan seis meses para las elecciones y la carrera presidencial está en plena marcha. Veremos si la oposición aprendió la lección o si se confirma, una vez más, que sólo el Partido Colorado sabe gobernar al Paraguay.

Referencias bibliográficas:

Abente Brun, Diego (1996) “Un sistema de partidos en transición. El caso de Paraguay” en Mainwaring, Scott y Timothy Scully (eds.), La construcción de instituciones democráticas: sistemas de partidos en América Latina. Santiago de Chile: Centro de Estudios para Latinoamérica, pp. 245-264.

Abente Brun, Diego (2010). El Paraguay Actual. 1ª. parte. 1989-1998. Asunción: El Lector.

Acerca de Pérez Talia Marcos

Aún no hay comentarios

Deja un comentario