Paraguay: un nuevo triunfo del Partido Outsider

El triunfo del candidato del Partido Colorado – Asociación Nacional Republicana, Horacio Cartes, en las elecciones del pasado 21 de abril, nos llama a la reflexión sobre una peculiar regularidad que caracteriza a la política presidencial paraguaya. Por un lado, tenemos que su sistema partidario registra altos niveles de estabilidad. Hay un actor central, que es el Partido Colorado -o Asociación Nacional Republicana, tal es su nombre oficial-, la base de todos los gobiernos entre 1948 y 2008, que tras un impasse de cinco años vuelve al poder. El segundo actor del sistema es el Partido Liberal Radical Auténtico, la más importante de las fuerzas políticas no coloradas. Ambas fuerzas, como podemos ver en la Tabla 1, monopolizan el ciclo electoral presidencial de la etapa post-stronista.

Tabla 1. Elecciones presidenciales 1989 – 2013: porcentajes obtenidos por el PC-ANR y el PLRAImagen1

Fuente: Elaboración propia en base a datos del TSJE

Estos dos partidos establecidos cuentan con importantes lotes de dirigentes que participan en elecciones y acceden a cargos legislativos, y ejecutivos subnacionales. Sin embargo, de esas carreras políticas no surgen los presidentes.

Desde la democratización post-stronista de 1989, los colorados ganaron cinco elecciones presidenciales (1989, 1993, 1998, 2003 y 2013) y en cuatro de ellas lo lograron a partir de candidaturas de outsiders con poca o nula experiencia de gobierno. Fue el caso del militar Andrés Rodríguez (1989-1993), del millonario empresario Juan Carlos Wasmosy (1993-1998), del ingeniero y ministro wasmosysta Raúl Cubas (1998-2000), y ahora de otro millonario, Horacio Cartes (2013-2018). El único presidente paraguayo del período que tenía una carrera e historia partidaria fue Nicanor Duarte Frutos. Quien, sin embargo, tampoco había sido legislador nacional o intendente. Había sido, eso sí, ministro de dos gobiernos.

Los liberales radicales, eternos segundos en las elecciones presidenciales, se habían caracterizado por postular candidatos formados en su propio partido, sin éxito, hasta que probaron con un extrapartidario… y ganaron. Fue en las elecciones de 2008, cuando fueron en alianza con el popular obispo de San Pedro, Fernando Lugo.

Tabla 2. Candidatos presidenciales en Paraguay 1989-2013: orgánicos vs. outsiders

Imagen2

Fuente: Elaboración propia. 

Esta particularidad de los presidentes outsiders responde a diferentes causas, tal vez no demasiado misteriosas. Detrás del rápido ascenso de Wasmosy y Cartes, y en cierta medida también del de Cubas, están sus aportes financieros. La política paraguaya es cara, ya que el partido predominante es grande, sus internas movilizan a una gran masa de afiliados, y no cuenta con recursos propios: el hombre ideal, o el único posible, es uno con billetera propia, en condiciones de solventar a la costosa pero eficaz maquinaria. Por otra parte, parece que al electorado paraguayo le fascinan las caras nuevas, y la falta de experiencia es una curiosa ventaja, convertida ya en una suerte de tradición.

Más inquietantes que las causas, son las consecuencias. Los presidentes outsiders paraguayos han estado distanciados del Congreso y de sus propios partidos, y esa ha sido una característica recurrente de los gobiernos de esta última etapa. En los casos de Cubas y Lugo, esa tensión llegó al extremo: los presidentes quedaron solos y fueron devorados por sus maquinarias electorales. Un país con un sistema partidario estable que genera presidentes inestables.

Este reflejo que ofrece la historia de seguro resulta perturbador para Cartes, el nuevo presidente carente de experiencia que llega al palacio. Disciplinar al partido y a la bancada colorada parecen ser las tareas primordiales. Trae consigo un rotundo triunfo electoral, y audacia personal. Veremos si con eso alcanza.

Acerca de Julio Burdman

Julio Burdman es Profesor y Director de las carreras de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad de Belgrano (Argentina).

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7 respuestas a Paraguay: un nuevo triunfo del Partido Outsider

  1. Camilo Herrero 3 diciembre, 2013 at 18:38 #

    Muy buen post. Querría preguntarte si podríamos comparar realmente el caso del ANR con el PRI mexicano, ya que parece que es insustituible, salvo el caso de la presidencia de Lugo, en el mundo político paraguayo. Además me surge la duda sobre si estos outsiders del ANR habrían servido o no a la consolidación del proceso de democratización en Paraguay. Muchas gracias.

  2. Santiago Pérez 1 mayo, 2013 at 5:31 #

    Buen análisis, Julio. Me gustaría preguntarte por Lugo. Cuando ganó las elecciones se dijo que nada volvería a ser igual en Paraguay, y no fue así. Por qué los partidos de la vieja política, o tradicionales, se fortalecieron, y la izquierda se derritió? Hay algún caso así en Latam? Gracias.

    • Julio Burdman 2 mayo, 2013 at 23:30 #

      Hola Santiago,
      Mi impresión personal es que a Lugo le faltaron decisión, audacia y creatividad para consolidar su liderazgo, y sobreponerse a las restricciones que enfrentaba. De entrada, el Vicepresidente y el Congreso le pusieron límites, y el los aceptó con una mansedumbre sorprendente. Pudo tomar el riesgo de aprovechar sus recursos de poder y su popularidad, pero fraseando a un argentino que conocés bien, “no supo, no quiso o no pudo” hacerlo. No avanzó en ninguno de los cambios que había planteado en su campaña (los que, dicho sea de paso, no habían sido tantos, ni claramente enunciados). Había declarado que iba a restablecer relaciones con China y a poco de asumir terminó, enviado por su coalición, peregrinando a Taipei; ejemplos como ese sobran. En cuanto a la historia de la fragmentación de la izquierda paraguaya, esta es de larga data y el fugaz luguismo no modificó su panorama.
      Saludos!
      PD: felicitaciones por tus artículos sobre Brasil, leo todo lo que me enviás.

      • Santiago Pérez 5 mayo, 2013 at 15:08 #

        Gracias, Julio.
        Quizás así puedes explicar porqué Lugo no pudo evitar que lo destituyan. Pero otro asunto es porqué quisieron destituirlo. No habrá sido, precisamente, que sí era audaz y sí buscó el liderazgo?
        PD: yo no escribo nada sobre Brasil, me debes de confundir con otra persona con mi mismo nombre 🙂

        • Julio Burdman 27 junio, 2013 at 16:20 #

          Hola Santiago (perdón por la confusión con tu homónimo), no se si tengo una buena respuesta a tu pregunta, más allá de conjeturas varias. Dejo picando una. Si observamos el ejercicio de la Presidencia detrás del caretaker Federico Franco, vamos a ver que tomó muchas decisiones e impulsó políticas diferentes de las de Lugo. Algo similar podemos decir del caretaker Duhalde, pero no del caretaker Paniagua. El compartamiento posterior de los caretakjers dice mucho de los procesos destituyentes previos -sean estos legítimos o no. Saludos!

  3. Julio Burdman 30 abril, 2013 at 18:12 #

    Hola Daniela, gracias por tu comentario.

    Hay más de una explicación sobre por qué los candidatos exitosos del PC-ANR son outsiders. En el post, mencioné dos factores: dinero y popularidad. Uno de ellos, el del financiamiento del partido, es sin dudas determinante: Wasmosy y Cartés son dos de los paraguayos más ricos, y financiaron sus propias campañas. Eso incluyó a la elección general, y la interna. Por su peso en el sistema, la interna del Partido Colorado para la selección de la candidatura presidencial es un proceso casi tan influyente como la misma elección presidencial, y es la instancia eliminatoria donde el poder del financiamiento se hace sentir. En la última elección, el PC-ANR hasta modificó su carta orgánica para permitir que Cartés, que no tenía los dos años de afiliación partidaria que se exigían, compita como candidato. Paraguay carece de un verdadero régimen de financiamiento de partidos y campañas electorales, y necesita uno urgentemente para que su política sea más competitiva.

    La estabilidad del sistema partidario es una cuestión más compleja. Podríamos decir que los dos grandes están fuertemente establecidos y han sabido resistir los cambios. Por un lado, a los nuevos partidos (fundar un partido en Paraguay no es tan difícil) les ha costado sobremanera abrirse camino, y se quejan del control que colorados y liberales tienen de los medios de comunicación, que los excluye de las coberturas periodísticas. Por el otro, los outsiders tuvieron el poder de cambiar el sistema partidario, pero entendieron que solo era posible competir dentro de los partidos (Rodríguez, Wasmosy-Cubas, Cartés), o en alianza con ellos (Lugo). Y luego, una vez que los outsiders llegaron a la presidencia, supieron hacer valer su peso relativo.

    Saludos.

  4. Daniela Vairo 27 abril, 2013 at 21:19 #

    Muy interesante el post. Me gustaría preguntarte por qué crees que sucede que el sistema de partidos se mantiene estable mientras sus figuras principales, particularmente en el PC, son outsiders. Por qué no cae el sistema de partidos como sucedió en varios de los otros países latinoamericanos? O si se mantiene, ¿por qué sus principales líderes son outsiders?
    Gracias!

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