Percepciones y discursos públicos acerca del retorno en España, fines del siglo XIX – principios del XX

     Desde fines del siglo XIX, la emigración de retorno se convirtió en una decisión recurrente para muchos de los europeos residentes en América Latina. En las primeras décadas del siglo XX los retornos alcanzaron un volumen sin precedentes, que se explica por las mejoras producidas en los transportes, que permitían travesías más cortas, rápidas y seguras, y porque la emigración cambió de carácter, planteándose como algo temporal. Los emigrantes, en muchos casos, realizaban varios desplazamientos migratorios a lo largo de su vida laboral (Frid, 2001).

     España presentaba niveles de renta muy bajos a mediados del XIX, pero a medida que fueron creciendo permitieron una elevación de la tasa de emigración y a partir de 1880 esta se hizo masiva. El retorno en el período 1882-1899 alcanzó el 55,7% del total de los emigrantes españoles y la cifra se elevó al 60,5% en el período de 1900-1929 (Sánchez Alonso, 1995).

     Para la opinión pública española el fenómeno de la emigración se hallaba vinculado a la experiencia ultramarina, de la que se pensaba que no se volvía. Esta es una de las razones que explican la práctica ausencia del retorno en los discursos públicos del siglo XIX. De hecho, las primeras voces se alzaron tras la tragedia de Saida, en 1881 (Fernández Vicente, 2014). La masacre de centenares de inmigrantes en el Oranesado provocó el inicio de un flujo de retornos a las provincias del Levante español, de donde eran originarios. Además, el eco que alcanzó la noticia en la prensa nacional obligó al gobierno a hacerse cargo de su asistencia. Tan solo un mes después, la cifra rondaba los 20.000 retornos. Al calor de las repatriaciones se desarrolló un debate político del que son buen reflejo los Diarios de Sesiones de las Cortes. Muchas voces reclamaron medidas más restrictivas hacia las salidas y una intervención más decidida del gobierno en dichas repatriaciones. El acontecimiento contribuyó a acrecentar la desfavorable opinión que en general existía hacia la emigración. Las críticas se cebaron en la inexistencia de medidas oficiales contundentes, sobre todo la creación de trabajo en las provincias expulsoras de población.

fig 1 post11Fuente: La Ilustración. 1881.Desembarco de trabajadores españoles, fugitivos de Orán y repatriados por los vapores ‘Desós’ y ‘Correo de Cartagena”.

     En los años posteriores, cada vez que una coyuntura crítica en los países de destino golpeaba a los trabajadores españoles expatriados, el clamor público sobre la responsabilidad del Estado en su auxilio y la asistencia al retorno reabría de inmediato un debate de mayor calado referido al hecho migratorio en general. Esta visión negativa atravesó buena parte del siglo XX. La legislación migratoria acentuó con el tiempo su carácter tutelar hacia los retornados, argumentando su indefensión frente a los problemas en los países de acogida. En 1891 estalló en Argentina una crisis económica que afectó a los inmigrantes y volvió a levantar una polvareda política en España (Fernández Vicente, 2014). Cientos de individuos solicitaron su repatriación ante el consulado en Buenos Aires y desde las Cortes se lanzó la propuesta de trasladarlos a Cuba. Al potencial “blanqueamiento” de la colonia con mano de obra blanca que sustituyera a la servil, recién prohibida, se uniría un refuerzo poblacional frente a los crecientes impulsos independentistas de las islas. Tras la guerra, la repatriación de miles de soldados en terribles condiciones de enfermedad y hacinamiento tuvo un fuerte impacto social reflejado por la prensa, los observadores y la clase política (Núñez Florencio, 1996). Lo mismo sucedería en años posteriores cuando volvieron miles de inmigrantes atrapados en la revolución mexicana, o los braceros afectados por la moratoria cubana de principios de la década de 1920 0 la multitud de desempleados tras la crisis económica internacional de 1929. Los artículos repatriadores de la Ley de emigración de 1907 y la posterior de 1924 se demostraron inoperantes ante la avalancha de solicitudes que recogían los consulados.

fig 2 post11Fuente: Lluis Graner. 1898. “Desembarco de soldados procedentes de Cuba en 1898”. Museu Nacional d’Art de Catalunya.

   Los tratadistas españoles de principios del siglo XX manifestaron su desilusión frente al retorno. J.M. Núñez Seixas lo atribuye al desequilibrio entre lo que se esperaba de los retornados —una imagen idealizada como potenciales regeneradores de la patria— y la realidad de sus actitudes económicas, movidos por una estricta racionalidad en virtud de la información de que disponían (Núñez Seixas, 2001). Tanto la imagen del indiano enriquecido como las de los repatriados en penosas circunstancias alimentaron un discurso crítico hacia el retorno, que no se atenuaba con las remesas, pues se consideraba que estas eran escasas y utilizadas con fines poco productivos (Sánchez Alonso, 1995).

   Hubo que esperar al período franquista para que las percepciones pesimistas sobre la emigración cambiasen y para que la escasez de debates y políticas sobre el retorno terminaran. A partir de entonces, y hasta ahora, la emigración de retorno ha formado parte de los discursos políticos y de los medios de comunicación y no parece que en la actual coyuntura esto vaya a cambiar.

Bibliografía:

Fernández Vicente, María José. 2014. “De la tragedia de Saida al drama del Heliópolis. Los orígenes del “problema migratorio” en España (1881-1907)”. Delgado Larios, Almudena. Coord. Conflictos y cicatrices: fronteras y migraciones en el mundo hispánico. Madrid: Dykinson (247-271).

Frid, Carina. 2001. “Mobilidade trasatlántica e circuitos migratorios: perspectivas analíticas e problemas metodolóxicos das migracións de retorno dos españois dende Arxentina (1880-1930)”. Estudios Migratorios 11-12: (53-74).

Núñez Florencio, Rafael. 1996. “Los otros españoles que fueron a Cuba: el drama de los repatriados”. Naranjo Orovio, Consuelo. Puig-Samper, Miguel Ángel. García Mora, Luis Miguel. Eds. La nación soñada: Cuba, Puerto Rico y Filipinas ante el 98. Madrid: Doce Calles (597-619).

Núñez Seixas, Xosé Manoel. “Remesas visibles e invisibles: la emigración transoceánica de retorno y sus efectos en las sociedades ibéricas, 1850-1950”. Las patrias ausentes. Estudios sobre historia y memoria de las migraciones ibéricas (1830-1960). Gijón: Genueve Ediciones (81-113).

Sánchez Alonso, Blanca. 1995. Las causas de la emigración española, 1880-1930. Madrid: Alianza Editorial.

Acerca de Alicia Gil Lazaro

Área de Historia e Instituciones Económicas. Departamento de Economía e Historia Económica. Universidad de Sevilla
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