Pueblos indígenas y política hídrica en México

Una revisión de la política hídrica desde la década de 1990 en México permite concluir que el Estado se propuso beneficiar a los capitales privados nacionales y transnacionales promoviendo hasta la actualidad proyectos de diverso tipo (minería, hidroeléctricas, exploración y extracción de hidrocarburos: petróleo y gas), que han limitado el acceso de los habitantes al agua, vulnerando el derecho humano a este líquido que se establece en el art. 4, párrafo 6 de la Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos. El propósito de este texto es abordar brevemente la necesidad de que se produzca un cambio en las concesiones de proyectos de explotación que afectan al medio ambiente mexicano, particularmente en zonas donde habitan indígenas. El cambio puede plantearse ahora que ha sido electo un nuevo presidente, quien ha cuestionado el modelo de desarrollo implementado por los anteriores gobiernos federales.

El argumento de que con dichas políticas se promueve el desarrollo nacional motiva a que en cuestiones hídricas, así como en materia de hidrocarburos y de minería, los proyectos se consideren de utilidad pública, interés social y orden público. Lo que les dota de un carácter preferente sobre cualquier otro emprendimiento productivo, como la agricultura o la ganadería. Los dueños de los terrenos tienen que cederlos (renta o arrendamiento) si son requeridos por las empresas privadas o por el Estado, ya que el acceso a la tierra es necesario para asegurar que puedan llevarse a cabo. Esto genera numerosos conflictos sociales (Ávila García, 2017:38).

Autores como Martínez Ruiz, Murillo Licea y Paré ( 2017) y  Sandre Osorio y Murillo (2008) plantean que la problemática de fondo radica en que la concepción mercantilista y privatizadora del agua sustentada por las leyes neoliberales difiere de la que regula la apropiación del medio ambiente y de los bienes comunes (agua y tierras) por parte de los pueblos indígenas. González y Torres Beristain (2017:171) sostienen que los indígenas incluyen a “sujetos no humanos dentro del ensamblaje social”. Es decir, remiten a los seres y deidades que, de acuerdo a la cosmovisión indígena, pueblan el entorno que habitan y con los cuales mantienen una relación espiritual. Ello otorga un carácter sagrado a la naturaleza, por lo que los indígenas ofrecen ofrendas y ceremonias. Los indígenas tienen una concepción sobre el manejo del agua que forma parte de su matriz cultural y que se expresa en prácticas locales sobre los usos del líquido.

En sus comunidades, los indígenas utilizan el agua a partir de un sistema normativo que es expresión de formas de derecho indígena, por medio del cual se determinan derechos y obligaciones para el acceso al agua, recurso considerado un “bien social”, que beneficia a todos los miembros de la comunidad. Por ejemplo, en el caso de la población indígena nahua del norte de Veracruz, el acceso local al recurso hídrico se regula a través del trabajo colectivo de los habitantes, quienes participan en las labores que se necesitan para mantener la infraestructura relacionada con el agua. De esta manera, considerar el agua un “bien social” tiene que ver con una concepción del territorio y con formas de organización social y de valores culturales que se encuentran lejos de concebirla como una mercancía (Hernández Ramírez, 2017).

Numerosos municipios, donde habitan pueblos indígenas, están siendo afectados o lo serán en el futuro por las políticas neoliberales en materia energética, que se implementan en México desde la década de 1990.[1] Entre estas políticas destacan la explotación de hidrocarburos con la técnica del fracking[2] –usada cuando el petróleo y el gas están atrapados en formaciones rocosas–, lo que ocasiona mayor devastación ambiental, contamina los recursos naturales y ocasiona serios peligros para la salud, en particular en las mujeres, provocando riesgos en los embarazos. Asimismo genera un profundo impacto en las poblaciones al deteriorar su tejido social.[3]

En las regiones del país donde se aplica el fracking el derecho humano al agua, así como el derecho a la salud, a un medio ambiente sano y los derechos colectivos de los pueblos indígenas se ven seriamente vulnerados. La explotación de un pozo de petróleo con la técnica del fracking requiere el uso de entre 9 y 29 millones litros de agua. El agua se mezcla con arena y con unos 750 agentes químicos, aproximadamente, entre los que hay tóxicos como: cadmio, arsénico y benceno. Esto afecta a los ríos de donde se extrae el agua o desde los cuales se produce el trasvase a otros lugares. Como consecuencia, también se reduce su disponibilidad para el consumo humano. Dicha distribución desigual del líquido agrava la pobreza de los pobladores de las áreas rurales donde esta técnica de explotación se lleva a cabo (Informe, 2017:56-57). Esta situación ocasiona numerosas protestas por parte de los afectados.

Desde una posición crítica del modelo neoliberal, Andrés Manuel López Obrador, presidente de México a partir del 1 de diciembre de 2018, ha declarado que no permitirá el uso del fracking en el país durante su mandato. Esperamos que estas intenciones se materialicen en una ley que decrete la prohibición de esta técnica de exploración y extracción de hidrocarburos, tal y como se ha hecho en otros países del mundo para proteger el medio ambiente y la salud de los habitantes.

 

Bibliografía

Ávila García, Patricia (2017). “Conflictos por el agua en territorios indígenas y campesinos en el contexto neoliberal en México”. En José Luis Martínez Ruiz et al. (coords.), Conflictos por el agua y alternativas en los territorios indígenas de México. Jiutepec, Morelos: Instituto Mexicano de Tecnología del Agua, pp. 27-41. Rescatado de: https://agua.org.mx/wp-content/uploads/2017/12/conflictos-por-el-agua-y-alternativas-en-territorios-indigenas-en-mexico.pdf Consultado el 12 de noviembre de 2018.

Bartlett Díaz, Manuel y Rosío Vargas (2016). Reforma Energética: El poder duro y consensuado para imponerla. México: Promographics-Senado de la República.

De la Fuente López, Aroa y Beatriz Olivera Villa (coords) (2017). Las actividades extractivas en México: estado actual. Anuario 2016. México: Fundar, Centro de Análisis e Investigación. Rescatado de: http://fundar.org.mx/mexico/pdf/Anuario2016corr.pdf Consultado el 20 de octubre de 2018.

González, Mauricio y Beatriz Torres Beristain (2017). “¿Qué pasaría si se impone el fracking en la Huasteca y el Totonacapan? En José Luis Martínez Ruiz et al. (coords.), Conflictos por el agua y alternativas en los territorios indígenas de México. Jiutepec, Morelos: Instituto Mexicano de Tecnología del Agua, pp. 159-182. Rescatado de: https://agua.org.mx/wp-content/uploads/2017/12/conflictos-por-el-agua-y-alternativas-en-territorios-indigenas-en-mexico.pdf Consultado el 8 de noviembre de 2018.

Hernández Ramírez, Elizabeth (2017). “La autogestión del agua en comunidades nahuas de la Huasteca veracruzana: saberes y manejo local del recurso hídrico en contexto indígenas”. En José Luis Martínez Ruíz et al. (coords.), Conflictos por el agua y alternativas en los territorios indígenas de México. Jiutepec, Morelos: Instituto Mexicano de Tecnología del Agua, pp. 127-145. Rescatado de: https://agua.org.mx/wp-content/uploads/2017/12/conflictos-por-el-agua-y-alternativas-en-territorios-indigenas-en-mexico.pdf Consultado el 19 de noviembre de 2018.

Martínez Ruiz, José Luis, Daniel Murillo Licea y Luisa Paré (coords.) (2017). Conflictos por el agua y alternativas en los territorios indígenas de México. Jiutepec, Morelos: Instituto Mexicano de Tecnología del Agua. Rescatado de: https://agua.org.mx/wp-content/uploads/2017/12/conflictos-por-el-agua-y-alternativas-en-territorios-indigenas-en-mexico.pdf Consultado el 8 de diciembre de 2018.

Sandre Osorio, Israel y Daniel Murillo (eds.) (2008). Agua y diversidad cultural en México. Uruguay: UNESCO-IMTA-Archivo Histórico del Agua. Rescatado de: https://colmich.repositorioinstitucional.mx/jspui/bitstream/1016/460/1/Villag%C3%B3mrezVel%C3%A1zquez

Yanga2008AguayDiversidad.pdf Consultado el 12 de diciembre de 2018.

 Informe sobre violaciones a los derechos humanos al agua potable y al saneamiento en México (Informe DHAyS). 2017. Rescatado de: https://mx.boell.org/sites/default/files/informedhays_para_web.pdf Consultado el 15 de octubre de 2018.

[1] Sobre la Reforma Energética (2013) y su impacto en el medio ambiente y la población, véase Bartlett y Vargas (2016) y de la Fuente López y Olivera Villa (2017).

[2] Fracking o fractura hidráulica es una técnica de extracción de petróleo y de gas natural que se encuentran en formaciones rocosas localizadas entre 1 000 a 5 000 metros de profundidad. Véase la página web de la Alianza Mexicana contra el fracking: www.nofrackingmexico.org

[3] Véase la hoja informativa “Impacto del fracking en las mujeres”, Alianza Mexicana contra el Fracking. Rescatado de: https://www.nofrackingmexico.org/informe-impactos-del-fracking-en-las-mujeres/Consultado el 2 de febrero de 2019.

Acerca de Victoria Chenaut

Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), México.
Aún no hay comentarios

Deja un comentario