¿Quo vadis Dilma? ¿Quo vadis Brasil?

La grave crisis por la cual pasa Brasil, donde la última semana se abrió el proceso contra la presidenta  Dilma Rousseff[i], ha reabierto la discusión acerca de los impeachments realizados en los últimos años en América Latina. Sobre todo ha motivado la reflexión acerca de cómo una nación ha pasado de ser el “país del futuro”, por su apogeo político y económico, a tornarse un país anestesiado. En este sentido, el problema no es entender el porqué, sino el ¿cómo? Y para ello, es fundamental resaltar que más que la permanencia o no de Dilma en el poder, lo que está en juego es la democracia brasileña. Por ello, este artículo pretende suscitar debate y analizar, a la luz de las principales aportaciones académicas y especialistas en el ámbito brasileño, la tentativa de destitución política de la presidenta. Esto lleva al siguiente interrogante: ¿Este proceso se trata de un simple juicio político o de un golpe de Estado disfrazado de impeachment?

Algunos de los estudios más clásicos y contemporáneos sobre el presidencialismo subrayan que es un sistema más inestable y susceptible a conflictos que los gobiernos parlamentarios (Shugart y Carey 1992, Mainwaring 1993, Linz y Valenzuela 1994, Tsebelis 1995, Mainwaring y Shugart 1997, entre otros). En este sentido, Aníbal Pérez Liñán se ha referido al impeachment como una herramienta constitucional legal y ha reflexionado sobre el uso del mismo como un instrumento  poderoso a la hora de destituir a gobiernos que no son deseables. Pérez Liñán (2007) analiza los grandes conflictos entre legislativo y ejecutivo, y cómo los mismos no consiguen resistir delante de una profunda crisis entre ambos poderes. En el caso actual de Brasil, esta profunda inestabilidad queda aún más clara cuando se atiende a la propia composición de la Cámara baja y a su modelo de presidencialismo de coalición, en el cual el gobierno de Dilma tenía que dialogar con los 28 partidos que componían el Congreso.

Sobre juicios políticos y golpes de Estado

En relación específicamente al impeachment, el debate actual de Brasil se centra en tres frentes: 1- Los que entienden que la democracia brasileña, a pesar de sus escasas tres décadas, funciona perfectamente; 2 – los que reconocen la legalidad del impeachment, pero cuestionan el proceso desde el punto de vista democrático y, sobre todo, en términos de legitimidad; y 3- los que creen que la destitución de Dilma se trata en realidad de un golpe de Estado parlamentario, ya que, de acuerdo con la Constitución, el impeachment solo podía ser aplicado en casos de crimen de responsabilidad fiscal probados; supuesto que no se cumple en este caso.

En términos de legitimidad,  el proceso contra Dilma es cuestionable por dos aspectos. Primero, por la votación ocurrida en el Congreso, donde los diputados promovieron un verdadero espectáculo votando por Dios, por la familia, por la tía, pero no por lo que estaba en juicio: si Dilma había o no cometido crimen de responsabilidad fiscal. En segundo lugar, por las cuentas pendientes que los diputados brasileños tienen con el judiciario. Es decir: ¿Cómo una Cámara con casi 60% de diputados con causas pendientes en la justicia, puede tener legitimidad para juzgar una presidenta que no tiene ningún proceso en el judicial?

Para ampliar el debate sobre el proceso brasileño, puede ser útil aludir al impeachment contra el presidente paraguayo Fernando Lugo, ocurrido en 2012. En su momento, muchos cuestionaron si la destitución de Lugo no se trataba, en realidad, de un golpe de Estado[ii]. Recientemente, en un artículo sobre el impeachment de Dilma, Perez Liñán (La Nación, 2016) afirmó que, aunque reconozca que la tesis ha ganado bastante fuerza en el ámbito académico, considera un error denunciar el juicio de la presidenta como un golpe de Estado. Para el autor, el caso de Brasil y Paraguay configurarían casos de juicios políticos y no podrían ser comparados, por ejemplo, con el proceso que llevó al fin el gobierno de Manuel Zelaya, en Honduras, en 2009, ya que este claramente fue un golpe de Estado llevado a cabo por militares. Sin embargo, para Rafael Martínez (ConDistintosAcentos, 2013), que en su época se refirió al impeachment de Lugo como “golpe encubierto”, un golpe de Estado no necesariamente precisa de una intervención de las Fuerzas Armadas por la propia inestabilidad de los sistemas presidencialistas en América Latina.

El argumento de golpe parlamentario ha ganado fuerza y también es compartido por bastante prestigiosas como: Flacso, Clacso, la Organización de los Estados Americanos (OEA), la UNASUR (Unión de Naciones Sudamericanas), la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de las Naciones Unidas y la propia Asociación Brasileña de Ciencia Política; al igual que entre diversos académicos extranjeros (James N. Green, de la Brown University, Sonia Álvarez, de la Universidad de Massachusetts, Barbara Weinstein, de la Universidad de Nueva York, entre otros) y entre la prensa internacional (The New York Times, The Washington Post, The Guardian, Der Spiegel, entre otros).

Todos ellos consideran que el impeachment no sólo puede producir inestabilidad democrática en Brasil, sino en toda la región, aparte de ser una amenaza a las Instituciones y a la legitimidad electoral. Golpe o no, la pregunta sigue siendo la misma: ¿Cuál el riesgo de que un impeachment se transforme en un instrumento utilizado por las elites políticas contra los presidentes legítimamente electos?

Consideraciones finales

Hay un consenso general sobre la falta de legitimidad y preocupación cuanto a la estabilidad democrática ocasionada por el impeachment de Dilma. Además, se da la discusión sobre si el mismo también adolece de los supuestos jurídicos que un proceso como este, aunque sea político, requiere. El debate se da porque no hay una concordancia de que las “pedaleadas fiscales”[iii], ya admitidas por Dilma, constituyan un crimen de responsabilidad. En este sentido surge la tesis de que, sin base jurídica, el impeachment podría ser considerado un golpe. De la manera en la que fue realizado, sin un marco constitucional claro, puede concluirse que lo es. A todo esto cabe sumar el propio posicionamiento del Supremo Tribunal Federal (STF). Una cosa es que haya una preocupación con la imparcialidad y separación de poderes, otro bien distinto es que, ante la falta de consenso jurídico, el STF no se posicione claramente sobre las “pedaleadas”.

Si no hay consenso respecto de la legalidad jurídica, ¿como el STF puede no asumir la responsabilidad legal que le compete en este proceso? En este caso, el Supremo está actuando como Poncio Pilatos en el juicio de Jesús: lavando sus manos y consagrándose como no “responsable de la sangre de este hombre” (mujer). Obviamente, Dilma Rousseff no es Jesús. Sin embargo, no puede ni debe ser comparada a los Barrabases que forman parte del Congreso brasileño y que la crucificaron. Y si se le preguntara ahora mismo: ¿Quo vadis Dilma? La respuesta sería: “Al Senado, a ser crucificada otra vez más”.

Referencias

Cavalcanti, Bruna. (2015, Septiembre) La democracia en las manos de los perdedores. Brasil com Z, (15), 3-5.

Chasquetti, Daniel (2008) “Democracia, presidencialismo y partidos políticos en América Latina: Evaluando la “difícil combinación”. Montevideo: Editorial Cauce.

—- (2016, Abril 18). El presidencialismo brasileño contra las cuerdas. (Última consulta en 26.04.2016) http://columnistas.montevideo.com.uy/uc_302047_1.html

Linz, Juan y Valenzuela, Arturo (1994) The Failure of presidential democracy. Baltimore, Md.: Johns Hopkins University Press.

Mainwaring, Scott (1993) Presidentialism, Multipartism, and Democracy – the Difficult Combination“. Comparative Political Studies.

—- y Shugart, Matthew (1997) Juan Linz, Presidentialism, and Democracy: A Critical Appraisal“. Comparative Politics.

—- y Pérez Liñán, Aníbal (2013) Democracies and Dictatorships in Latin America: Emergence, Survival and Fall. Cambridge: Cambridge University Press.

Martínez, Rafael (2013, Julio 10) El juicio político en América Latina: un golpe de estado encubierto. [ConDistintosAcentos]. http://www.condistintosacentos.com/el-juicio-politico-en-america-latina-un-golpe-de-estado-encubierto/

Mena, Fernanda (2015, Diciembre 20). Afastar Dilma agora seria golpe, diz autor de ação contra Collor em 92. Folha de S. Paulo.

Myers Gallardo, Alfonso (2014). El consentimiento político de los perdedores: su rol en la democracia. In: Myers Gallardo, Alfonso.; Martínez, Gabriel; Carvajal, Diego (Coords.). Estudios sobre estado de derecho, democracia y gobernanza global. Salamanca: Ratio Legis, p. 43-63.

Pérez Liñán, Aníbal (2007) Presidential Impeachment and the New Political Instability in Latin America. Cambridge; New Cork: Cambridge University Press.

Pérez Liñán, Aníbal (2009) Juicio político al presidente y nueva inestabilidad política en América Latina. Buenos Aires. Fondo de Cultura Económica.

—- (2016, Abril 3) Dos errores de juicio que entorpecen el debate de la crisis. La Nación.

Ramalho, Renan. (2016, Marzo 30). Sem ‘fato jurídico’, ministro do STF diz que impeachment ‘transparece como golpe’. (Última consulta en 26.04.2016) http://g1.globo.com/politica/processo-de-impeachment-de-dilma/noticia/2016/03/sem-fato-juridico-ministro-do-stf-diz-que-impeachment-transparece-como-golpe.html

Shugart, Matthew y Carey, John (1992) Presidents and assemblies : constitutional design and electoral dynamics. Cambridge: Cambridge University Press.

Tsebelis, George (1995) “Decision-Making in Political-Systems – Veto Players in Presidentialism, Parliamentarism, Multicameralism and Multipartyism”. British Journal of Political Science. 25: 289-325.

[i] La victoria de Dilma, en las elecciones de octubre de 2014 con 54 millones de votos, fue la más ajustada en la historia de Brasil – con apenas 3,2% de los votos de diferencia entre la presidenta y el candidato perdedor Aécio Neves. Para Myers Gallardo (2014), experto en el papel de los perdedores y la importancia de los mismos en el juego democrático, la “aceptación de la derrota es esencial para la estabilidad democrática”. En este sentido, la conducta de la oposición brasileña influyó políticamente en la actual crisis, acentuando aún más la fuerte polarización que ya existía en el país (Brasil com Z, 2015).

[ii] La mayor crítica fue la rapidez del proceso y la falta de argumentos concretos. A Lugo no le fue dado el derecho de defensa, cosa muy distinta en el caso de Dilma. Sin embargo, las similitudes siguen siendo las mismas: la base legal que un impeachment necesita tener, y que ambos países carecen.

[iii] Las “pedaleadas fiscales” son un maquillaje de las cuestas fiscales. Concretamente, prácticas hechas para mejorar el estado de las cuentas públicas. Para Rogerio Monteiro Barbosa, profesor de Derecho Constitucional de la Escuela Superior Dom Helder Câmara, las “pedaleadas fiscales” cometidas por Dilma no configuran un crimen de responsabilidad. La razón estriba en que los crímenes de responsabilidad vulneran leyes presupuestarias y las operaciones que envuelven crédito conciernen a aspectos fiscales y no de presupuesto. Por tanto, en caso de ser condenada, lo habrá sido por cuestiones políticas y no de base jurídica. Esta opinión es también compartida por uno de los ministros del Supremo Tribunal Federal (STF), Marco Aurelio Mello, quien admitió (Globo.com, 2016) que sin una base jurídica fuerte el impeachment parece ser un golpe, y por Dalmo Dallari, uno de los autores del pedido de impeachment contra el ex presidente Fernando Collor, en 1992.

 

Acerca de Bruna Cavalcanti

Periodista y candidata a doctora en el programa Estado de Derecho y Gobernanza Global por la Universidad de Salamanca.

Una respuesta a ¿Quo vadis Dilma? ¿Quo vadis Brasil?

  1. Fernando Garcia 27 abril, 2016 at 21:20 #

    Olá !

    Texto claro e objetivo.

    Mas pergunto-lhe o porquê de os autores brasileiros e estrangeiros não tratarem da essência do debate ? qual seja, observa-se no Brasil que a lei 1950, que trata do impedimento, é criada para um Regime de Governo Parlamentarista, enquanto que a Constituição de 1988 adota o Regime de Governo Presidencialista, isso seria um ponto peculiar e que faltou no seu texto.

    Observa-se ainda um outro ponto! acredito que você não deveria utilizar os sites, revistas e órgãos citadas como sendo um referencial para dizer se é ou não golpe o que ocorre no Brasil, visto que é muito difícil trabalhar com eles para um problema comunitário e, de fato, mais honesto seria estudar a denúncia e os pareceres dos autores brasileiros.

    Indago-lhe se o Brasil vive o mal que o STF desejou ? por que ? verifica-se na história do impedimento, que o ele ao analisar o processo de Fernando Collor, ditou as regras do jogo, mas não considerou alguns pontos inconstitucionais, bem como não determinou as formas de interpretações dos dispositivos vagos da CF/88 e da lei 1950, visto que um dos grandes problemas enfrentados é que muitos tipos ensejadores são de uma hermenêutica aberta.

    Por fim, parabéns pelo trabalho!

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