Sobre la naturaleza de la política venezolana

A partir de 1999 se conformaron tres grandes espacios para la reflexión teórica y para la discusión metodológica sobre el caso venezolano. En primer lugar, se discutió sobre los alcances de ese cambio, en cuanto si ciertamente significaba el comienzo de una revolución, se trataba de una expresión más del populismo y de un autoritarismo clásico latinoamericanos, o se limitaba a ser un ejercicio de mero corte reformista. De ahí se generó un debate sobre la naturaleza del régimen político (Mc Coy y Myers 2004). En segundo término, se adelantó una discusión sobre las causas de ese cambio en Venezuela, considerada por mucho tiempo como un caso sui-generis dentro de la política comparada y en donde se dio una ruptura con el pasado (Rey 1991; Kornblith 1997; Mainwaring 2012). Y, en tercer lugar, se analizó el papel que ha jugado la variable internacional en la configuración de ese cambio. Desde entonces se dio una discusión interesante sobre las condiciones endógenas y exógenas de ese proceso (Smilde y Hellinger 2011).

La actual experiencia venezolana tiene sus antecedentes. Desde 1958, se comenzó a observar a Venezuela como un caso “exitoso” de transición política, al superarse los problemas de formación de un sistema político, que dejó atrás la dictadura militar y que comenzó a establecerse como un régimen democrático y constitucional. (Rey 1991; Kornblith 1997). Se trató entonces de definir al sistema político venezolano como un sistema populista de conciliación de élites, con un Estado poderoso y con una alta capacidad de distribución de la renta petrolera (Corrales y Penfold 2011).

A esto se añadió el control civil sobre las Fuerzas Armadas y sobre otros grupos de presión a través de los partidos políticos mayoritarios, Acción Democrática (AD), de orientación socialdemócrata  y COPEI, de orientación socialcristiana. Sin embargo, el  sistema político venezolano dio algunos signos de agotamiento a fines de la década de 1970. El esquema clientelar basado en la renta petrolera, conocido como el “rentismo” impulsó el hecho de la creciente disparidad en los ingresos entre sectores sociales, la aparición de una  alta inflación y la presencia de una deuda externa significativa y de una tasa de cambio negativa.

Estos acontecimientos estuvieron vinculados con la reducción de los ingresos petroleros y con unas específicas situaciones políticas, tales como la pérdida del control político de la sociedad por AD y COPEI, el crecimiento de la protesta popular y el desarrollo de posiciones anti-partidistas, provenientes de sectores conservadores y de la izquierda, así como también en el sector militar. En el campo académico, el cuestionamiento de la visión optimista sobre el sistema político venezolano comenzó a jugar un papel bastante significativo en la investigación comparada sobre el país. Si bien se habían dado algunos importantes y pioneras obras que habían puesto en duda los factores explicativos más conocidos sobre el sostenimiento del sistema político venezolano, estas no lograron el impacto que desde la década de 1980 tuvieron otros libros, estudios y artículos escritos por numerosos especialistas nacionales y extranjeros.

Estos aportes se apartaron de los estudios que sobre Venezuela habían sustentado la tesis de que la estabilidad política en el país se había logrado a partir de 1958 a través del Pacto de Punto Fijo. Este pacto consistió en una negociación de consenso político entre los principales factores partidistas de la época a fin de estabilizar la naciente democracia (Silva Michelena 1967; Levine 1973; Karl 1997, Kornblith 1997; Coppedge 2005). En algunas publicaciones de la época, se alertó sobre el hiper-crecimiento del gasto público, la exagerada dependencia presupuestaria de los ingresos petroleros y el uso poco convencional del presupuesto nacional, lo que terminó aumentando de manera exagerada y desordenada la ya incontrolable deuda pública de la nación, junto con la incesante corrupción administrativa, la carencia de una verdadera apertura democrática y el deterioro de las relaciones cívico–militares (Rey 1991; Levine 1973; Kornblith 1997; Diamint 2005; Dietz y Myers 2007).

De igual manera, la idea prevaleciente en el debate público sobre que la política exterior de Venezuela reflejaba el consenso alcanzado en la vida política interna, recibió una fuerte crítica de importantes voces disidentes que alertaron sobre que esa política exterior se estaba sobredimensionando y que por muchos años se había dado mas bien un “disenso” sobre los temas exteriores más importantes, tales como el de las relaciones con Colombia, con Cuba y con Estados Unidos, los temas fronterizos y algunos referidos al comercio exterior (Romero 2006).

Todo esto dio lugar a una inestabilidad política y a una crisis económica conceptualizadas bajo el rótulo del “agotamiento del sistema político venezolano” implantado en 1958. Fue en este contexto en que Hugo Chávez ganó la elección presidencial en 1998 (Brading 2012). El objetivo principal de la investigación en curso es de proponer variables explicativas que permitan entender los motivos por los cuales el electorado venezolano votó a favor de un nuevo modelo político (Haussman 2014; Weyland 2003), que lo diferenciaba de lo anterior y que tantas consecuencias sociales, económicas y políticas tienen en la actualidad.

Referencias bibliográficas:

Brading, Ryan. 2012. Populism in Venezuela. New York: Routledge.

Corrales, Javier y Penfold, Michael. 2011. Dragon in the Tropics. Hugo Chávez and the political economy of revolution in Venezuela. Washington DC: The Brookings Institution Press.

Coppedge, Michael. 2005. “Venezuela: soberanía popular versus democracia liberal”. En Domínguez, Jorge  y Shifter, Michael. Eds. Construcción de Gobernabilidad Democrática en América Latina. México: Fondo de Cultura Económica (183-212).

Diamint, Rut. “Cuestiones Militares en América Latina”. En  Domínguez, Jorge  y Shifter, Michael. Eds. Construcción de Gobernabilidad Democrática en América Latina. México: Fondo de Cultura Económica (47-81).

Dietz, Henry y Myers, David. 2007. “From Thaw to Deluge: Party System Collapse in Venezuela and Peru”. Latin American Politics and Society 49(2): 61-70.

Hausman, Ricardo. 2014. Venezuela before Chávez. Anatomy of an Economic Collapse. Pennsylvania: Pennsylvania University Press.

Karl, Terry Lynn. 1997. The Paradox of Plenty. Oil Booms and Petro-States. Berkeley: University of California Press.

Levine, Daniel. 1973. Conflict and Political Change in Venezuela. Princeton: Princeton University Press.

Mainwaring, Scott. 2012. “From Representative Democracy to Participatory Competitive Authoritarianism: Hugo Chávez and Venezuelan Politics”. Perspectives on Politics 10(4): 955-967.

McCoy, Jennifer, Myers, David (Coord.). 2004. The Unraveling of Representative Democracy in Venezuela. Baltimore: The John Hopkins University Press.

Rey, Juan Carlos. 1991. La Democracia Venezolana y la Crisis del Sistema Populista de Conciliación. Madrid: Centro de Estudios Constitucionales.

Romero, Carlos. 2006. Jugando con el Globo. La política exterior de Hugo Chávez. Caracas: Ediciones B.

Bonilla, Frank y Silva Micelena, José. 1971. Calendario Político en Venezuela. Exploraciones en Análisis y Síntesis. Caracas: UCV.

Smilde David, Hellinger, Daniel. 2008. Venezuela´s Bolivarian Democracy Participation, Politics, and Culture under Chávez. Durham: Duke University Press.

Acerca de Carlos Romero y Elodie Brun

Carlos Romero es Doctor en Ciencias Políticas y Profesor Titular en la Universidad Central de Venezuela y Elodie Brun es Doctora en Ciencias Políticas y Profesora - investigadora en el Colegio de México .

, , , , ,

2 respuestas a Sobre la naturaleza de la política venezolana

  1. Magdalena 10 Junio, 2014 at 18:37 #

    Buen recordatorio de cómo Venezuela llegó a donde está hoy y de cómo en determinados períodos históricos las voces críticas se pierden ante la euforia política o académica

    • Elodie Brun 16 Junio, 2014 at 4:57 #

      Muchas gracias por su comentario. Desde la académia y sus corrientes dominantes, la definicion del caso venezolano como “excepcional” también tuvo como consecuencias no percibir las tensiones latentes en la sociedad venezolana, mas alla de las actuaciones de los hombres politicos.

Deja un comentario