Un aporte discursivo para comprender los procesos de reforma institucional

Algunas notas te贸ricas 聽聽聽聽

En las 煤ltimas d茅cadas, la abundante literatura neo-institucionalista dentro de la Ciencia Pol铆tica ha incluido la presencia, aunque relativamente marginal, de estudios que se preguntan por el potencial anal铆tico de la dimensi贸n simb贸lica de la vida pol铆tica para comprender los procesos de cambio institucional, m谩s espec铆ficamente dentro del campo de las pol铆ticas p煤blicas (Schmidt, 2010; Blyth, 2002; Campbell y Pedersen, 2001, entre otros). En este sentido, la caracterizaci贸n de un Institucionalismo Discursivo (ID), en t茅rminos de Schmidt, o ciertas interrogantes se帽aladas por Pedersen (2008) han cuestionado al mainstream de la politolog铆a institucionalista contempor谩nea. Estos autores vinculan, por un lado, la dificultad de los neo-institucionalismos can贸nicos para dar cuenta de los procesos de cambio sin aludir a factores ex贸genos a la pol铆tica con, por el otro, la escasa relevancia que lo discursivo ha ocupado en esos enfoques, m谩s preocupados por la conducta de los actores, los marcos organizacionales o los procesos hist贸ricos.

Respecto de ello, me interesa plantear que estos avances discursivos podr铆an aprovechar los desarrollos que una perspectiva a煤n m谩s marginal, la Teor铆a Pol铆tica del Discurso (TPD), ha hecho sobre la caracterizaci贸n de lo discursivo como dimensi贸n constitutiva de la realidad social (Laclau y Mouffe, 2005 [1987], Laclau, 1996; Howarth, Norval y Stavrakakis, 2000).[1] Esta contribuci贸n se dirige a una cuesti贸n de fondo 鈥昬s decir ontol贸gica y por ende epistemol贸gica鈥 ya que, a nuestro entender, el principal problema del ID, tal como lo presenta Schmidt (2010: 15) y como sugiere Pedersen (2008: 27), radica en el modo con que 茅ste limita lo discursivo a una l贸gica comunicativa. 脡sta presupone una racionalidad en los actores involucrados que posibilitar铆a la provisi贸n de razones, la deliberaci贸n, sobre un tel贸n de aparente igualdad entre los interlocutores, en t茅rminos similares a los planteados por Habermas (1998). De este modo, en el ID encontramos una limitaci贸n en la caracterizaci贸n de la pol铆tica que es an谩loga a la cr铆tica que desde diversas perspectivas se realiza a la propuesta habermasiana: que all铆 la pol铆tica se despliega sobre el trasfondo de la posibilidad de un consenso 煤ltimo que ocluye su dimensi贸n conflictiva (Mouffe, 2003; Norval, 2007).[2]

Frente a ello, la ontolog铆a discursiva que postula la TPD no supone un idealismo ingenuo, sino m谩s bien un cambio de mira respecto de las perspectivas neo-institucionalistas que venimos mencionando aqu铆. Al sostener que la realidad social se estructura como si fuera un discurso 鈥昬s decir como un conjunto relacional de diferencias, trayendo a colaci贸n el vocabulario de la ling眉铆stica estructural鈥 la TPD da lugar a dos implicancias centrales. En primer lugar, introduce la figura del antagonismo como aquella diferencia excluida del conjunto que es necesaria para indicar su l铆mite, pero que se帽ala al mismo tiempo el car谩cter incompleto de la estructura y por ende la imposibilidad de su cierre absoluto, echando por tierra la posibilidad de un consenso pleno. En segundo lugar, enfatiza el proceso de completamiento de ese conjunto relacional bajo la noci贸n de hegemon铆a. 脡sta es una relaci贸n espec铆fica entre los elementos del discurso, por el que uno de ellos se vac铆a tendencialmente de su contenido particular articulando heterog茅neos elementos en su equivalencia frente al antagonismo. 脡ste 煤ltimo pasa a representar entonces aquello que impide el completamiento final de la estructura mientras que, en contrapartida, el primero, significante nodal, encarna la imposible plenitud de lo social.

Si bien las implicancias de este cambio onto-epistemol贸gico son numerosas y muy variadas, lo que nos interesa subrayar aqu铆 es que esta perspectiva impide suponer que los actores que introducen un cambio institucional s贸lo se gu铆an por intereses y din谩micas comunicativas en un marco ideol贸gico neutro. Por el contrario, la TPD permite comprender, de una manera sistem谩tica y radical, que todo actor pol铆tico decide en un trasfondo parcialmente estructurado por la disputa hegem贸nica, en la que se identifica, m谩s all谩 de argumentaciones racionales, con alguno de los relatos que pugna por dar sentido y legitimidad a la realidad social.

En la l铆nea de reflexi贸n jalonada por pensadores como Antonio Gramsci, la TPD caracteriza a la pol铆tica en la mezcla indistinta entre persuasi贸n y coerci贸n. Ello no supone desconocer otros aspectos del fen贸meno social, sino que apunta a la introducci贸n de una nueva mirada ontol贸gica que no reniegue del car谩cter beligerante de la pol铆tica, ni piense a 茅sta s贸lo en t茅rminos de irrupci贸n heroica (Norval, 2006). De este modo, la TPD habilita una dimensi贸n anal铆tica que los enfoques neo-institucionalistas rara vez problematizan, y que se relaciona con la conflictividad ideol贸gica que est谩 a la base de las transformaciones pol铆ticas. Ahora bien, una articulaci贸n fruct铆fera de ambas perspectivas requiere el desarrollo de estudios de casos que consoliden los diversos puntos de contacto entre ambos, con el objetivo de lograr una explicaci贸n end贸gena del cambio sin reducir, al mismo tiempo, la complejidad de la pol铆tica a la interacci贸n entre agentes racionales instrumentales o a la neutra argumentaci贸n de agentes perceptivos. En un post que publicaremos aqu铆 en los pr贸ximos d铆as intentaremos avanzar en ese sentido.

Bibliograf铆a

Blyth, Mark (2002).聽Great Transformations. Economic Ideas and Institutional Change in the Twentieth Century. Cambridge: Cambridge University Press.

Campbell, John y Pedersen, Ove (2001).聽The rise of neoliberalism and institutional analysis. Princeton: Princeton University Press.

Franz茅, J., L贸pez de Lizaga, J. L., Benedicto, R., Herrero, M., y Lesgart, C. (2014). “Agonismo y Deliberaci贸n: diferencias conceptuales entre dos perspectivas sobre pol铆tica y conflicto”, en Revista Andamios, volumen 11, n潞 24, M茅xico: Universidad Aut贸noma de la Ciudad de M茅xico.

Habermas, J眉rgen (1998).聽Facticidad y validez. Sobre el derecho y el Estado democr谩tico de derecho en t茅rminos de teor铆a del discurso. Madrid: Trotta.

Howarth, D., Norval, A. y Stavrakakis, Y. (2000) (eds).聽Discourse Theory and Political Analysis: identities, hegemonies and social change. Manchester – New York: Manchester University Press 鈥 St Martin’s Press.

Laclau, Ernesto (1996) Emancipaci贸n y diferencia. Buenos Aires: Ariel.

Laclau, Ernesto y Mouffe, Chantal (2005).聽Hegemon铆a y Estrategia Socialista. Hacia una radicalizaci贸n de la democracia. Buenos Aires: Fondo de Cultura Econ贸mica.

Mouffe, Chantal (2003). La paradoja democr谩tica, Barcelona: Gedisa.

Norval, Aletta (2006).聽鈥淒emocratic Identification: A Wittgensteinian Approach鈥 en Political Theory, Vol. 34, No. 2, pp. 229-255.

Norval, Aletta (2008).聽Aversive democracy. Cambridge: Cambridge University Press.

Panizza, Francisco y Miorelli, Romina (2013).聽Taking discourse seriously: Discursive Institutionalism and Post- structuralist Discourse Theory鈥, en Revista Political Studies, Vol. 61 (2). Political Studies Association.

Pedersen, Ove (2008).聽Nine or so鈥uestions to Institutional Theory. A Revised Note on Understanding Institutional Change. Working paper no 62, Copenhagen: International Center for Business and Politics, Copenhagen Business School.

Schmidt, Vivien (2010).聽鈥淭aking ideas and discourse seriously: explaining change through discursive institutionalisms the fourth 鈥榥ew institutionalism鈥欌, en European Political Science Review, 2:1, 1鈥25, European Consortium for Political Research.



[1] Ya existen avances en este sentido. Ve谩se Panizza y Miorelli, 2013.

[2] En un an谩lisis extenso de las posibilidades y limitaciones del modelo deliberativo de la pol铆tica, en el que se incluye normalmente a Habermas, Franz茅 et al. plantean que 鈥溾 en el modelo deliberativo, al menos potencialmente siempre habr铆a un modo racional de resolver los problemas pol铆ticos鈥︹ (2014: 79).

Acerca de Juan Manuel Reynares

Una respuesta a Un aporte discursivo para comprender los procesos de reforma institucional

  1. Ivonne Maya Espinoza 10 Mayo, 2015 at 18:45 #

    Me parece muy interesante el an谩lisis de lo discursivo ya que como se menciona generalmente los estudios parten de la actuaci贸n de los actores o instituciones y/o de lo que les est谩 permitido hacer pero no del an谩lisis de lo que se dice. 驴En la teor铆a pol铆tica del discurso se contrasta lo que se dice con la actuaci贸n? Porque ser铆a interesante contrastar lo que el actor o instituci贸n dice con lo que realmente hace en la pr谩ctica, ya que en muchas ocasiones el discurso dista mucho de lo acontecido en la realidad (incluso en algunos casos llega a ser contrario).
    Espero la siguiente parte que seguramente avanzar谩 en el an谩lisis de los procesos de reforma institucional. Saludos.

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