¿Vámonos pa’l Norte o pa’l Sur? Una rápida mirada a las migraciones Sur-Sur en América Latina y el Caribe

Pese a que la migración internacional Sur-Sur (entre países de renta media y baja) no es un fenómeno nuevo y representa en la actualidad un porcentaje nada despreciable de los flujos de población internacionales de población, no ha recibido mucha atención por parte de los investigadores sociales. Este “olvido” se debe, por un lado, a la menor disposición y calidad de las bases de datos existentes; y por otro lado, a la focalización y auge en las últimas décadas de los estudios migratorios en los flujos Sur-Norte (desde las regiones menos desarrolladas a países de renta alta).

Según los datos de Naciones Unidas, en 2013, de los más de 230 millones de migrantes a nivel mundial, el 41,4% residían en los llamados países del Sur (países de renta media y baja o regiones menos desarrolladas). El Gráfico 1 muestra la evolución durante las últimas décadas del stock de inmigrantes en el Norte y el Sur, lo que refleja un aumento significativo de ambos tipos de flujo a principios del siglo XXI que da continuidad al incremento que se experimentó desde los años ochenta del pasado siglo en las migraciones Sur-Sur (Ratha y Shaw, 2007). Por sexo, los datos a nivel mundial muestran que el stock de inmigrantes en las regiones más desarrolladas está ligeramente feminizado (el 51,6% de los inmigrantes son mujeres), mientras que en el “Sur” el stock está más masculinizado (sólo un 46% son mujeres).

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Fuente: Elaboración propia a partir de United Nations data (2013).

Poniendo ahora la mirada en América Latina y el Caribe observamos que en las últimas décadas existe una enorme diferencia según el tipo de flujo. Es conocido que a mediados del siglo XX se produjo un punto de inflexión en la dinámica migratoria latinoamericana que pasó de acoger inmigrantes a ser expulsora de población. Esta tendencia, que se acentuó a partir de los años ochenta a raíz de la desaceleración económica, en la conocida como “década perdida”. El Gráfico 2 muestra el aumento espectacular del número de emigrantes Sur-Norte de origen latinoamericano y caribeño, a lo que hay que añadir una ampliación y diversificación de los destinos.

Pese al dominio de la emigración Sur-Norte desde Latinoamérica, persisten, aunque con menor intensidad, las migraciones sur-Sur, fundamentalmente movimientos intrarregionales y fronterizos. En 2013, el número total de inmigrantes que residen en la región superó los 8,6 millones de personas, de los que casi 3 de cada 4 son migrantes Sur-Sur (procedentes de las regiones menos desarrolladas). Respecto a la evolución en los últimos años, el número de inmigrantes Sur-Sur en América Latina y el Caribe se ha incrementado en un 40% entre 2000 y 2013. Sin embargo, el stock de inmigrantes Norte-Sur hacia la región latinoamericana no ha variado de forma reseñable.

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Fuente: Elaboración propia a partir de United Nations data (2013).

Poniendo el foco a nivel nacional, los países de América Latina y el Caribe se caracterizan por una enorme heterogeneidad respecto al porcentaje de la población que representan los inmigrantes. Aunque en el total de América Latina y el Caribe los inmigrantes sólo representan el 1,4% de la población, en países como Belice, Costa Rica, Argentina o Panamá ese porcentaje supera el 4% (Gráfico 3). Algunos casos concretos, de flujos especialmente significativos sirven para visibilizar la importancia de investigar más detenidamente los procesos de integración de estos movimientos migratorios; por ejemplo, los haitianos en República Dominicana, guatemaltecos y salvadoreños en Belice, nicaragüenses en Costa Rica, colombianos en Venezuela, paraguayos y bolivianos en Argentina o peruanos en Chile.

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Fuente: Elaboración propia a partir de United Nations data (2013).

El siguiente mapa también nos sirve para abrir este debate sobre el repunte de la inmigración Sur-Sur en la región, pero hay que notar las enormes diferencias entre países, y destacar el crecimiento a principios del siglo XXI de los inmigrantes en México y Centroamérica y en la región andina, a lo que hay, por supuesto, que sumar los flujos de retorno desde el “norte” tras la crisis económica.

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Fuente: United Nations – Department of Economic and Social Affairs – Population Division

En suma, el caso de América Latina y el Caribe se presenta como paradigmático de la escasa atención que han recibido estos flujos migratorios en la literatura pese a su importantica tanto cuantitativa como cualitativa, por lo que resulta de especial interés poner el foco en las migraciones Sur-Sur y comparar estos procesos con la importante emigración Sur-Norte que ha experimentado la región durante las últimas décadas. Precisamente, ante esta necesidad nace el proyecto I+D+i: “Asimilación laboral e integración social en flujos migratorios sur-sur y sur-norte. El caso de América Latina y el Caribe” (Ref. CSO2014-57410-JIN) financiado por el Minsterio de Economía español, adscrito al Instituto de Iberoamérica de la Usal. El objetivo durante los dos próximos años es llevar a cabo un análisis de la inserción en destino de los inmigrantes Sur-Sur en América Latina y realizar una comparativa de dichos procesos de asimilación/integración con respecto a los inmigrantes latinoamericanos Sur-Norte.

Referencias:
United Nations. 2013. “Trends In International Migrant Stock: The 2013”. United Nations – Department of Economic and Social Affairs – Population Division.
Ratha, D. y W. Shaw. 2007. “South-South migration and remittances”, World Bank Working Paper No. 102.

Acerca de Rafael Grande

Rafael Grande Martín Doctor en Estudios Latinoamericanos por el Instituto de Iberoamérica de la Universidad de Salamanca. Actualmente investigador posdoctoral.
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